La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 30 de marzo de 2015

¿Y si en realidad la economía no estuviese mejorando?













Hay una percepción generalizada en España de que, a nivel macroeconómico, nos estamos recuperando poco a poco, mientras a nivel microeconómico, a nivel de lo que siente la gente, prácticamente nadie lo está notando, concentrándose esa mejora en una minoría privilegiada. Los números son los que son: El PIB está subiendo, el desempleo reduciéndose ligeramente y el déficit del estado reduciéndose ligeramente también. El país vive un momento de tranquilidad respecto a su deuda pública y las exportaciones parecen mejorar.
Esta es la realidad “fría”, descontextualizada y en cierta manera propagandística, pues el gobierno se pretende apropiar la autoría de la mejora cuando no tiene nada que ver en ella. Sin embargo hay dos realidades ocultas detrás de estos datos: Su significado real, y su carácter que podría ser meramente coyuntural.

Empecemos por el principio ¿por qué ha comenzado a mejorar la economía (el PIB)? Pues básicamente por tres razones: La primera son las políticas del BCE, que han reducido las primas de riesgo de los países europeos (excepto Grecia, por distintas razones) y ha permitido el fin de los recortes bruscos en el gasto público. Además de este descenso de la prima de riesgo, el BCE también ha establecido diferentes políticas para fomentar el crédito, que no siempre han tenido éxito (la trampa de la liquidez) pero que parece que ahora, finalmente, están comenzando a funcionar.
Las otras dos razones, que sucedieron justo cuando parecía que los países centrales de Europa se comenzaban a estancar, han sido la brutal bajada del precio del Brent y la bajada del valor del euro respecto al dólar. Para países como el nuestro, que exporta productos y servicios de valor añadido no demasiado alto (para el caso el turismo es una exportación), un euro bajo nos favorece. En una situación normal esa depreciación del euro hubiese disparado la factura energética, ya que los combustibles fósiles se compran en dólares, pero en este caso hemos vivido una bajada paralela del precio del Brent.
La verdad es que, a nivel coyuntural o “externo”, estamos en la situación más favorable que nos podríamos imaginar. La maquinaria de recortes se ha parado por ahora, podemos exportar mejor y, además, no nos cuesta más la energía. El BCE parece va a mantener políticas monetarias “especiales” a largo plazo y todo eso influye en las expectativas económicas. De hecho la actual “deflación” no está siendo considerada deflación por los agentes económicos, pues se supone que es meramente por la cuestión energética, y por tanto no está paralizando la economía como normalmente lo haría.
Estábamos en medio del desierto a punto de morir y, justo en ese momento pasó un tren al que nos hemos subido. La economía española va a lomos de una coyuntura triplemente favorable pero… ¿es esto real? ¿Puede durar? ¿Y si fuese una burbuja? Pues mucho cuidado porque si las cosas macroeconómicamente se tuercen podemos volver al hoyo muy rápido, porque en el fondo la estructura productiva y la realidad económica del país está igual o peor que hace tres o cuatro años.

Vamos a hacer algunas consideraciones. Como sabéis el PIB de España en 2014 creció un 1,4%, sin embargo este es el PIB real, no el nominal. El PIB real es el PIB nominal menos la inflación, pero como la inflación ha sido negativa (-1%) ésta ha sumado al PIB. De nuestro crecimiento económico, más del 70% corresponde a la baja de precios y tan solo ha habido un 0,4% de aumento nominal del PIB.
Es lógico que el PIB real dependa de la inflación. Imaginemos que un país devalúa la moneda un 20%, automáticamente la inflación se dispararía y todo pasaría a valer a medio plazo probablemente un 20% más. El PIB nominal del país sería un 20% mayor en su propia moneda sin que nada haya cambiado sustancialmente en el aparato productivo, y obviamente este dato sería irreal. Ahora, España ni ha devaluado la moneda ni puede hacerlo, así que nos encontramos en una deflación coyuntural ¿y si estuviésemos ante un puro espejismo, una subida del PIB tan solo sostenida por una bajada de precios de características no deflacionarias?

Otro factor a analizar es el desempleo. Por lo que parece el desempleo está reduciéndose ligeramente en los últimos meses, algo que en parte es producto de la emigración pero también de un mayor número de contrataciones, lo que se puede ver en los datos de afiliación de la S.S. El problema es que tenemos todos la intuición, más o menos sostenida con las cifras que conocemos, de que el problema es que las estadísticas sobre el desempleo se han quedado obsoletas.
En España trabaja más gente ahora que hace un año, pero esto se está produciendo por la división del empleo existente. Se está contratando mucha gente con jornada parcial mientras se despiden trabajadores con jornada completa, lo que lleva a que haya más trabajadores sin que se esté creando trabajo. Esto nos falsifica la estadística y nos desnaturaliza el significado de la misma, generando una aparente mejora que puede no ser tal. No usamos las estadísticas que realmente nos dirían cómo está el mercado laboral: Cantidad de horas trabajadas y remuneración por hora (estadísticas que se pueden sacar, pero que se obtienen mucho después de los datos del desempleo).
Sí que hay, en cambio, un dato de desempleo que quizá deberíamos comenzar a utilizar. Se llama tasa de paro U6. Esta tasa de paro amplía la actual definición de desempleados sumándoles aquellos trabajadores que no trabajan y que no buscan por desánimo, por otras razones (pero que desean trabajar) y a aquellos que tienen trabajos a jornada parcial de forma involuntaria (es decir, querrían trabajar a jornada completa). Esta tasa U6 nos daría una mejor visión del desempleo y del subempleo. La tasa de paro U6 de España estaba a finales del año pasado sobre el 34%.

Hay otros dos datos que me parecen especialmente preocupantes. Uno es el de la deuda pública y el otro el estado del fondo de reserva de la Seguridad Social. La deuda pública del país está ya en más del 100% y probablemente llegará a estar entre el 110 y el 120% en muy poco tiempo. El hundimiento de las primas de riesgo gracias a las acciones del BCE está generando cosas un poco incoherentes (por ejemplo pagamos menos por la deuda que el Reino Unido, que tiene Banco Central) y en principio parece que las primas aguantarán mientras el BCE quiera, pero el problema es que deje de querer.
Si el BCE cambia de política por presión de los gobiernos de los países centrales nos podemos encontrar con una deuda que nos cueste una cantidad de dinero en intereses que no podremos soportar. Y nuestra deuda no se va a poder eliminar “pagando”, porque es imposible a no ser que crezcamos sostenidamente a altos porcentajes (y eso es extremadamente improbable). Nuestra deuda requiere una solución, bien con una quita, bien con una renegociación de intereses y plazos, bien con una acción sostenida del BCE que la devalúe en términos reales. No olvidemos este punto: Una deuda de más del 100% del PIB con un BC de naturaleza monetarista es una bomba de relojería.
El otro punto especialmente preocupante es el del fondo de reserva de la S.S. Desde que el gobierno Rajoy llegó al poder este fondo ha perdido el 40% de su dinero, y a este paso el fondo de reserva se quedará sin dinero en 2017 y, entonces, habrá que bajar las pensiones (o subir los impuestos). Al final este vaciamiento responde a una apuesta política del gobierno Rajoy, que ha preferido cargar los costes de la crisis sobre los jóvenes y no sobre los pensionistas, por la sencilla razón que su masa fundamental de votantes se encuentra entre los jubilados.
Con la devaluación salarial (producto, entre otras cosas, de la reforma laboral de este gobierno), la cuantía de las actuales pensiones no se va a poder sostener, simplemente es cuestión de tiempo. El próximo gobierno se va a encontrar una situación que va a tener que solucionar, con una reforma del sistema de pensiones que va a modificar muchas situaciones e intereses creados.

El economista Hyman Minsky habló una vez de la “paradoja de la tranquilidad”. Esta dice que en periodo de bonanza (o de “tranquilidad” como el actual) los agentes económicos tienden a asumir riesgos y sobre-endeudamiento, y esto produce una burbuja de inflación de activos que, a la larga, acabará explotando. Si miramos hoy la bolsa, la drástica reducción de los tipos de interés en los últimos meses, etc. No puedo dejar de preguntarme si estamos en esta situación ahora mismo ¿Y si todo está sostenido por la propensión al riesgo de los mercados financieros?
Casi nada de lo que ha hecho este gobierno ha aportado nada a la mejora económica, al revés, ha persistido en la devaluación de la calidad de nuestra economía. La desigualdad creciente fomentada por las reformas gubernamentales, la apuesta por mejorar la economía devaluando el factor trabajo y no mejorando la productividad “buena” y la consecuencia que todo esto tendrá para la estructura del estado del bienestar y la cohesión social prevén un futuro lleno de dificultades.
¿Está mejorando la economía? “Ya se verá” que dice el cuento del anciano chino. Mi sensación es que estamos intentando salir de la crisis persistiendo en los errores que nos han llevado a ella. Y haciendo lo mismo no creo que podamos esperar un final diferente.

miércoles, 25 de marzo de 2015

UPyD: Entre la espada y la pared















La primera víctima de las elecciones andaluzas ha sido UPyD. Su 1,9% de los votos (en una Comunidad en la que había superado el 7% de los votos en las europeas de Mayo) ha provocado un cisma en el partido a nivel nacional. Los dos diputados más válidos de la formación, Irene Lozano y Álvaro Anchuelo, han dejado el consejo de dirección y otro diputado, Toni Cantó, ha calificado como muy decepcionante la no asunción de responsabilidades por parte de Rosa Díez.
Este no es el primer cisma en UPyD, recientemente sufrieron otro con la salida de Sosa Wagner de la formación (y del parlamento europeo, donde era el portavoz), que provocó un continuo trasvase de afiliados a Ciudadanos (C’s), entre ellos el coordinador en la Comunidad Valenciana, Alexis Marí. Eso dejó muy debilitada a la formación, que se veía empequeñecida mes tras mes en las encuestas en favor de C’s.

Muchas veces me sorprendo de la miopía que hay en los partidos. Las encuestas daban muy mal resultado a UPyD en Andalucía, y no eran las cocinas sino la intención directa de voto, que es un dato mucho más objetivo. O las encuestas estaban muy mal hechas o era evidente que UPyD no iba a entrar en el parlamento andaluz. Así pues esta explosión interna después del fracaso andaluz, este convencimiento súbito de que así no se puede seguir me es incomprensible ¿Qué esperaban? ¿Sacar mas diputados que Podemos? O la propaganda interna tenía sorbido el seso a los dirigentes y afiliados de UPyD o en aquella casa había una tensión interna enorme que estaba esperando la primera justificación para explotar. Y debe ser lo segundo, porque he hablado con Toni Cantó y con el candidato a la alcaldía de Valencia Eduardo Gómez y ambos saben perfectamente que sacar representación va a ser muy complicado, más allá de las soflamas oficiales de que las encuestas son mentira y que van de puta madre.
UPyD ha pasado de ser el partido refugio de la gente moderada que rechazaba el actual bipartidismo a ser un partido “antipático”. La mayoría de ese votante se está acercando a C’s, que para ellos representa lo mismo que representaba UPyD pero con más glamour. Y ese es el drama de UPyD, que sin hacer nada sustancialmente distinto está viendo cómo se le escapan los votantes de entre las manos. Porque UPyD ya era un partido potencialmente “antipático” antes, lo que pasa es que mientras se crecía las cosas no se notaban y en cambio, al decaer, han salido a relucir los peores instintos.

La verdad es que es insufrible ver a los principales líderes de UPyD situarse en posición de altura moral sobre los demás, pretendiendo ser los únicos dignos en un mundo de ladrones y malignos. La aparición de Podemos hizo que el trastorno obsesivo-compulsivo de sus principales líderes, que tenían focalizado en el nacionalismo, se extendiese para atacar al partido nuevo, con acusaciones que dejaban las barbaridades que decía el PP en suaves discrepancias, y todo porque sabían que les quitaba votos. Para cuando entendieron que atacar a Podemos era contraproducente ya era tarde y la fuga se presentó por el otro flanco, con C’s, al que por supuesto también odiaron y acusaron de todo (ideas luego usadas por el PP, por cierto). Los principales líderes de UPyD son lo más sectario que he visto en el panorama político en toda mi vida.
Verles diciendo que son “genéticamente incompatibles con la corrupción” y destacando como virtud máxima que tienen cero imputados (cuando no gobiernan en ninguna parte) resulta ridículo. ¿Qué iba a hacer UPyD el día que tuviese un imputado? ¿Un suicidio colectivo? O lo que repetían últimamente, que eran víctimas de una conspiración mediática, cuando yo he llegado a ver a Rosa Diez, Herzog e Irene Lozano en la TV la misma mañana. La culpa siempre era de los demás, nunca de ellos. Ahora la culpa la tienen los andaluces, que son gilipollas y votan a corruptos porque son viciosos e inmorales.
Supongo que mucha gente en UPyD se dio cuenta que con estos mensajes, expresados de forma más o menos transparente, no iban a conseguir más que el desprecio de los votantes, pero la cuestión es que, o no dijeron nada o no pudieron hacer nada. Y no los critico, ojo, cuando en un partido se establece la idea de que se representa la verdad absoluta es muy difícil discrepar. Los partidos marginan a quienes discrepan de forma general, no solo lo hace UPyD.

La cuestión es que UPyD está donde está, a punto de entrar en el extraparlamentarismo generalizado, y todo el mundo entiende que hay un problema. Unos pocos dirigentes creerán que el problema es España y la mayoría entenderá que el problema está en otra parte. La pena es que su portavoz, Rosa Díez, parece ser de los primeros y se ha negado a asumir responsabilidades.
A estas alturas cabe poca duda de que Rosa Díez debe dejar de ser portavoz de UPyD, algo que ya deben pensar casi todos en UPyD (otra cosa es que se atrevan a decirlo). UPyD tiene una muy buena dirigente que además tiene muy buena imagen, que es Irene Lozano, y es una opción tan evidente que parece mentira que aún no se haya hecho. Cayo Lara entendió perfectamente que su momento político había pasado (si es que alguna vez lo tuvo) y puso al mejor de sus diputados al frente, que es Alberto Garzón. Díez no ha tenido esa generosidad o esa inteligencia, y el partido ha perdido unos meses fabulosos negando la realidad.
Yo no sé qué pasará en los próximos días aunque imagino que obligarán a Díez a apartarse de alguna manera. Si al final no se atreven a sacar a Díez de en medio ya puede prepararse UPyD a cambiar sus sedes por una catacumba, porque van a quedar cuatro gatos. Algunos militantes y dirigentes se irán a C’s, otros dejarán la política e incluso algunos pueden buscar otras opciones políticas. En cualquier caso pueden dar el partido por amortizado.

Pero el meollo de la cuestión, que vuelve después del problema con Wagner, es si aliarse o no con Ciudadanos. No me cabe duda de que hay muchos en UPyD que quieren eso, aunque en su momento se callasen y no se fuesen a C's como otros. Otros quizá llegaron a este convencimiento, antes rechazado, el mismo domingo por la noche. Pero no todos ni mucho menos van a querer confluir con C’s, un partido claramente derechizado en los últimos meses, pues en UPyD hay mucha gente muy socialdemócrata.
En los últimos meses C’s y UPyD han seguido caminos opuestos. Mientras el primero se ha ido derechizando en búsqueda del voto que perdía el PP, el segundo se ha ido hacia la izquierda. En este momento hay divergencias programáticas en muchas más cosas de lo que parece pero, sobre todo, es en la dialéctica política donde está la diferencia. Y renegar de toda esta “evolución divergente” para acabar juntándose con C’s convertiría los últimos meses en una estafa.

Además de todo esto está la lógica de los acontecimientos. Si UPyD quería haber pactado con C’s debió hacerlo a final de verano, no ahora. En ese momento UPyD era el partido fuerte, hubiese podido imponer parte importante de sus puntos de vista y hubiese podido evitar la derechización de C’s. Ahora, con un C’s que sacaría votos aún poniendo a Espinete de candidato, no necesitan a UPyD para nada.
Cuando se planteó este pacto (que se veía a la legua que no se iba a hacer) ya comenté a gente de UPyD de que el momento de pactar era ese y que si no lo hacían les pasaría lo mismo que a IU con Podemos. Si IU hubiese sido más generosa en el invierno de 2014, Podemos no hubiese nacido jamás. Luego pasó lo que pasó y fueron como locos a confluir, y entonces Podemos ya no quería. Para Podemos ahora mismo IU no es más que un partido quebrado con un conjunto de cuadros a los que absorber. Para C’s, ahora mismo, UPyD es también eso, sino leed este escrito de Manuel Conthe, elegantísimo pero “cabronazo” como él solo.
No, UPyD no debe confluir. No aportará nada a C’s, tendrá que asumir el programa derechizado y no será más que un apéndice si es que les dejan mantener su naturaleza. Para hacer una comparación que se entienda bien: UPyD aportaría menos al programa de Ciudadanos de lo que EQUO aportará al de Podemos (otra cosa es que sus cargos se colocasen mejor).

¿Qué le queda a UPyD? Pues hacer una arriesgadísima apuesta que tiene pinta de que va a salir mal, de que es tarde para hacerla, pero que tiene que tomar porque no hay más opciones. UPyD debe elegir portavoz y candidata a la presidencia del gobierno a Irene Lozano, apartar a la vieja guardia y definirse claramente como un partido socialdemócrata y radicalista, sin complejos. Vamos, debe superponerse al PSOE, ser la socialdemocracia “limpia y nueva” contra la socialdemocracia “sucia y vieja”.
¿Que puede salir mal? Claro, es que probablemente saldrá mal, pero es que no hay otra opción. El espacio de centro-derecha está cogido y ahí serán pulverizados. El espacio del centro-izquierda está cogido también pero al menos ahí tienen algo que ofrecer contra un PSOE que más allá del espejismo de Andalucía es un partido decadente. Esa izquierda socialdemócrata y progresista a la que no le convence Podemos o que se ha dejado asustar con las teorías del apocalipsis, esa izquierda auténticamente “nacional” y jacobina, ese es el único espacio que queda para sacar cabeza.
Y no es solo levantar una bandera y poner un nuevo líder, hay más. Las compulsiones obsesivas deben acabar, el “odio” contra todos debe cesar, los maximalismos absurdos sobre la recentralización de competencias deben ser moderados. Y deben entender, como sí ha entendido C’s, que deben presentarse como un partido abierto a los pactos.

Ya hay algún periódico que pretende derribar a Díez para que UPyD se integre en C’s y no me cabe duda en que van a haber presiones, pero la gente de UPyD debe huir de la falsa dualidad que seguramente van a querer generar: Las alternativas no sólo son o que siga Rosa Díez y hunda el partido o la confluencia con C's, hay más opciones y esas son las que deben explorar, porque cualquiera de esas dos representan el fracaso y el fin de UPyD.

lunes, 23 de marzo de 2015

Andalucía pone a prueba las encuestas












Las elecciones andaluzas nos dejan varias lecciones que creo que son importantes. La primera es que el socialismo sigue siendo potente en Andalucía y cuenta con gran apoyo por parte de los andaluces, sobre todo los de las zonas rurales. Por mucho que la prensa de derechas brame contra el grado de desarrollo de Andalucía la verdad es que el campo andaluz era una zona de miseria antes de la llegada de la democracia, y ahora por lo menos se puede vivir dignamente. Y eso lo reconocen muchos andaluces, dando al PSOE un voto de confianza que no tiene en otras partes.
De todas formas creo que es importante contextualizar bien las cosas y no dejarse manipular por los medios. El “éxito” de Susana Díaz es haber quedado 4 puntos por debajo de las andaluzas de 2012 y haber sacado el peor resultado de la historia del PSOE en Andalucía. Como al final el éxito o el fracaso se mide en función de las expectativas no podemos ser contundentes a este respecto, pero igual que parece que, dadas las circunstancias, este es un buen resultado para el PSOE Andaluz, llamar a esto “éxito” sólo se sostiene bajo la manipulación mediática o bien bajo unas expectativas previas muy bajas.

Como creo que la situación de Andalucía es muy específica y no es extrapolable al resto de España, lo que más me importaba de estas elecciones era ver cómo respondían las encuestas. Las elecciones europeas de mayo del año pasado demostraron un desfase entre los métodos demoscópicos y la realidad del país, así que necesitábamos ver si estos métodos se habían corregido y si las “cocinas” de las encuestas eran fiables.
Lo primero que tenemos que reconocer es que las encuestas han funcionado bastante bien.  Con algún desfase puntual en algún partido, la verdad es que la mayoría han acertado teniendo en cuenta los márgenes de error. Para no hacer el análisis infinito voy a centrarme en dos encuestas, la del CIS y la de metroscopia, que tienen un pequeño desfase temporal que nos permitirá hacer algún análisis adicional.
Pero para empezar creo que hay que resaltar un hecho claro más allá de encuestas. El resultado del PP y el PSOE en estas autonómicas es casi idéntico al de las pasadas europeas de mayo (35,5% y 26,7% vs 35,2% y 25,9%). Esto nos permite sacar dos conclusiones: La primera, es que el resultado de las europeas sí es efectivamente extrapolable a otras elecciones y representaba bien el cambio de mentalidad del país, y la segunda es que, por tanto, sí estamos en un escenario de defunción parcial del bipartidismo (recordemos que en Mayo de 2014 el PP y el PSOE no llegaron al 50% de los votos).
Pero ¿hemos avanzado en el finiquito del bipartidismo? Pues en Andalucía por lo menos no, y digo “en Andalucía” porque si hemos concluido que las encuestas parecen fiables, éstas nos dicen que el bipartidismo sí está retrocediendo poco a poco a nivel general. Ahora, no tenemos ese brutal desplome que desearían los partidos emergentes, aunque ese nunca fue un escenario realista.


Vayamos a las encuestas. Metroscopia daba la semana antes de las elecciones este resultado:

PSOE: 36,7%  PP: 25,1%  Podemos: 14,7%  Ciudadanos: 11%  IU: 8,5%  UPyD: 1,3%

Y este ha sido el resultado real:

PSOE: 35,43%  PP: 26,76%  Podemos: 14,84%  Ciudadanos: 9,28%  IU: 6,89%  UPyD: 1,93%

Lo parecido del resultado es sorprendente dada la enorme complejidad del momento político. Aunque hay que decir que en el caso andaluz las empresas demoscópicas contaban con una ventaja, que son las altas intenciones directas de voto (IDV) que daban los sondeos, mucho mayores que en encuestas para las generales. De hecho vamos a ver las IDV’s de metroscopia, que son interesantes:

PSOE: 23,9%  PP: 14,5%  Podemos: 10,1%  Ciudadanos: 7,6%  IU: 5,9%  UPyD: 0,9%

Con estos datos he sacado un pequeño “ratio” de “voto oculto”. Quien más voto oculto tendría sería el PP (45%), luego PSOE (32,5%), casi igual Podemos (32%), luego C’s (18.1%) y finalmente IU (14,4%). No cuento UPyD (que tendría más de un 50%) porque sus cifras son muy pequeñas y esto distorsionaría el análisis.
¿Qué dicen estos datos? Pues que el PP es quien tiene más voto oculto (cerca de la mitad), que el PSOE y Podemos lo tienen moderadamente, y que en cambio las IDV de C’s e IU son muy fiables y hay poco voto que no se declare. Es por eso por lo que estas dos últimas fuerzas han sido ligeramente sobredimensionadas en las encuestas, mientras que las encuestas han captado muy bien el voto oculto del resto de fuerzas.
Antes de estas elecciones yo creía que Podemos estaba desarrollando un voto oculto parecido al del PP. Verbalizar que vas a votar a Podemos no es fácil, normalmente aparece algún energúmeno diciendo disparates y la gente suele evitar decirlo. Creía que esto era muy fuerte y que las encuestas cocinaban a la baja a Podemos por esta razón, pero parece que no es así. Hay voto oculto para Podemos, pero a nivel del PSOE no a nivel del PP, al menos en Andalucía.


Si vemos la encuesta del CIS que se hizo entre Enero y Febrero de 2015, nos salen estos resultados:

PSOE: 34,7%  PP: 25,7%  Podemos: 19,2%  Ciudadanos: 6,4%  IU: 6,6%  UPyD: 2,3%

Vemos que el CIS también acertó muy bien los resultados del PP y el PSOE varias semanas antes de la campaña electoral, en cambio sobredimensiona a Podemos y minimiza a C’s. ¿Por qué? Pues puede ser por la cocina, o puede ser por la evolución de los acontecimientos durante esas semanas. Veamos la IDV de la encuesta para comprobarlo:

PSOE: 25,5%  PP: 12,8%  Podemos: 13,7%  Ciudadanos: 3,5%  IU: 3,8%  UPyD: 1,7%

Las IDV’s de la encuesta no se van demasiado de la de metroscopia en lo que se refiere al PP y al PSOE (algo más bajo el PP y más alto PSOE), pero sí en el caso de Ciudadanos y Podemos. Comparando encuestas parecería como si en las últimas semanas Podemos hubiese bajado y C’s subido en voto declarado. Para confirmar esta hipótesis, voy a comparar esa IDV con otra de una encuesta de metroscopia de algo después, finales de febrero, que tendrá metodología equivalente:

PSOE: 21,1%  PP: 14,6%  Podemos: 10,8%  Ciudadanos: 6,4%  IU: 3,7%  UPyD: 1,6%

No veo nada que sea concluyente, pero sí que parece que en las últimas semanas ha habido un pequeño descenso de la intención de voto declarada de Podemos y una subida (esta sí clara) de la de C’s. Hasta ahora no se había detectado transferencia de votos entre Podemos y C’s pero ¿y si realmente está sucediendo? Sin embargo las estimaciones de las encuestas andaluzas de Enero daban a Podemos sobre el 15%, así que puede ser por el aumento de la coacción ambiental o porque efectivamente se ha deshinchado un poco durante la campaña y la precampaña (su candidata no me parece especialmente buena), no absorbiendo más voto de PSOE e IU. Es muy difícil de decir.
En el caso de C’s sí que es indudable la subida en los últimos dos meses, pero en el caso de Podemos la bajada es muy tenue. Mediáticamente se intenta decir que Podemos se está deshinchando pero en el mejor de los casos lo hace muy levemente. Creo que tendremos que esperar a Mayo para ver si efectivamente el acoso mediático, las teorías del miedo y el apocalipsis  y la aparición de Ciudadanos hacen un daño sustancial a Podemos.

Finalmente quiero dar algo algunas pinceladas de opinión personal respecto a cada uno de los partidos. El PSOE va a intentar vender que está mejor de lo que está, pero eso no es cierto. Las IDV’s del PSOE en Andalucía casi doblan a las del resto del país y ese 35% de votos en Andalucía puede ser un 20% o menos en el resto de España. El PSOE corre un riesgo cierto de territorialización y de que la mitad de sus diputados acaben siendo andaluces. De todas formas Andalucía le garantiza una cosa muy importante: No "pasokizarse".  
Se dice que el PP ha sacado un mal resultado, pero la verdad es que no me parece tan malo. Un 26% de votos en Andalucía pueden ser 14 puntos menos que en 2012, pero es el mismo que en las europeas y no se va mucho de sus resultados de los 80 (bien es cierto que entonces el PP no tenía opciones reales de gobernar). Al final lo único “malo” de esto es la confirmación de que el PP está en una intención de voto menor del 30% a nivel nacional, algo de lo que yo no tenía ninguna duda.
Calificar el resultado de Podemos es complicado. Ha sacado lo que indicaban las encuestas pero la verdad es que se esperaba algo más. El resultado es discreto para un partido que aspira a gobernar. De todas formas no se podía pedir mucho más en una región donde el socialismo se mantiene tan fuerte y donde IU mantiene un decente nicho de votos. Espero que les valga para entender que la hegemonía política no la pueden conseguir a corto plazo y que vamos a un escenario pactista, y también que necesitan candidatos carismáticos que puedan movilizar más voto que el que moviliza la marca.
El resultado de Ciudadanos es indudablemente bueno. No eran unas buenas elecciones para ellos, tenían un mal candidato y aun así han sacado más de un 9% de los votos simplemente por la marca. Este resultado creo que garantiza su presencia en los parlamentos autonómicos de casi todas las CCAA. También da verosimilitud a esas encuestas que los sitúan entre un 15 y un 20% de intención de voto a nivel nacional.
IU creo que ha resistido estoicamente la aparición de Podemos. Al final su resultado es equiparable a los de 2004 y 2008, así que no es un desastre. Ahora, si en Andalucía han quedado así creo que es muy probable que desaparezcan de la mayoría de parlamentos autonómicos en Mayo, bien por las barreras electorales (5% en Madrid y C.Valenciana) bien porque no sacarán votos suficientes para conseguir diputados en las circunscripciones pequeñas.
Y UPyD…Ha sido absolutamente vapuleada por C’s, quien parece haber absorbido casi todo su voto (aunque creo que Podemos también le ha robado algo). Este resultado muestra que las encuestas que les están dando resultados del 2 o el 3% están acertando y sus perspectivas son nefastas. Tal y como están las cosas pueden desaparecer de todas partes. Algo tienen que hacer, y el primer paso debería ser cambiar su liderazgo nacional y sustituir a Rosa Díez por Irene Lozano. Y, aun así, podría ser tarde para arreglarlo.

Y para acabar, dos cosas que se han confirmado. Estas elecciones han supuesto la confirmación, antes adivinada por las encuestas, de que el país se está escorando hacia la izquierda en todos los terrenos. El PP y el PSOE pierden votos hacia su izquierda (C’s y Podemos) y esto va a condicionar la nueva política de nuestro país.
La segunda confirmación es la del escenario plural en que nos vamos a encontrar. No sé qué cantidad de diputados podrán mantener el PSOE y el PP en sus manos gracias a la ley electoral y a su control de la España más rural, pero parece evidente que a nivel urbano van a ser igualados o superados por los partidos emergentes. La realidad del país es multipolar, de eso ya no hay ninguna duda, y pobre del que no sepa verlo.

viernes, 20 de marzo de 2015

Análisis de la entrevista a Álvaro Anchuelo














Álvaro Anchuelo es uno de los 5 diputados que actualmente tiene UPyD en el congreso. Es el responsable de economía de la formación (es catedrático de economía aplicada) y posiblemente es el menos conocido de los diputados de UPyD por su perfil bajo y poco estridente.
El otro día apareció esta amplia entrevista a Álvaro Anchuelo en eldiario.es, entrevista muy interesante en este momento de reubicación de los distintos partidos en el eje político. Ya sabéis cual es la tesis que estoy defendiendo hace ya varios meses: Desde la aparición de Ciudadanos (C's), UPyD se está desplazando hacia la izquierda, en parte para diferenciarse de C's y quizá en parte también debido a que la gente más conservadora de la formación se ha ido a C's. Ahora analizaré la entrevista y veréis como mi tesis sale fortalecida.

La entrevista comienza con los rajes de rigor a C's, normales entre dos partidos que no se soportan y que comparten parte del electorado potencial. De todas formas Anchuelo es honesto y, ya entrando en materia, reconoce que a priori la ley de segunda oportunidad de C's parece bastante similar a la que ellos proponen. Esta ley es de lo mejor que propuso Garicano en su documento económico, como dije en el Análisis del programa económico de C's.
Después pasa a analizar la mochila austriaca. Recordemos que Garicano nos vendió una milonga el otro día con una mochila austriaca del 1% del salario que no llega ni para cogerte el taxi de vuelta a casa cuando te despiden. Anchuelo no concreta demasiado su propuesta, aunque parece apostar por un sistema de sustitución progresiva de los derechos de despido por la mochila austriaca, pero lo que me gusta es el enfoque.
Mirad, muchos de los defensores de la mochila austriaca lo hacen por la “flexibilidad” que da a las empresas para despedir, sin embargo Anchuelo lo enfoca por el otro lado, por la libertad que da a los trabajadores para poder cambiar de trabajo y mejorar sus condiciones. La mochila austriaca tiene ambas caras, sin embargo el enfoque es importante a la hora de afinar los detalles de una propuesta así. El dar libertad al trabajador para que pueda mantener sus derechos sin estar vinculado a la empresa me parece un buen mecanismo que podría empujar los salarios al alza.

Una de las cosas sobre las que tenía dudas y he solventado parcialmente era lo del contrato único indefinido. En el documento de Garicano para C's se habla de un contrato único sin cifras, sin saber de qué se trata. Según analicé en el segundo escrito de mi serie sobre el programa Garicano se intuye que la propuesta de contrato único C's será más bien precarizadora, y que podría desembocar en un contrato único de unos 8 días por año trabajado de inicio (esto es mi intuición).
Pues bien, Anchuelo no explica toda la progresividad del contrato único de UPyD pero sí explica que el primer año ya habría un despido de 14 días por año trabajado. Esto es más que cualquiera de los temporales actuales (que cobran en teoría 12 pero de facto 0) y se acerca bastante al despido procedente actual que está en 20 días por año.
Analizando la propuesta en la web de UPyD en ella se dice que el contrato único comenzaría con 12 días (según me ha dicho el propio Anchuelo parece que lo de los 14 es un error de la entrevista) y que llegaría hasta 34 para el despido improcedente (24 para el procedente). Con estos datos, creo que hay pocas dudas que el contrato único que propone UPyD es más protector para el trabajador que la situación actual en la mayoría situaciones. Protege más a los temporales (12 días vs 0 reales) y más a los que lleven muchos años (34 vs 33 o 24 vs 20). Quizá perjudicaría a quienes consiguen un contrato indefinido desde el primer momento en que entran a una empresa, pero esto es actualmente una rareza ya que más del 90% de los contratos que se firman son temporales.

Un poco ajeno a sus propuestas, pero interesante por lo que representa de análisis general, es la opinión de Anchuelo sobre la actual situación económica. Él dice que la situación actual es algo mejor que hace un par de años y que negarlo sería absurdo, pero exime al gobierno de todo mérito y habla de que la situación ha mejorado por causas externas. Habla de las acciones del BCE para bajar la prima de riesgo, de la bajada del precio del petróleo y el relajamiento de las exigencias de déficit (en mi opinión se olvida de la bajada del euro respecto al dólar, y cómo combinada con la bajada del petróleo nos genera una situación positiva para las exportaciones).
Después le preguntan por la reforma laboral y si cree que ha tenido algo que ver en esto, y dice que el único efecto de la misma ha sido la creación de empleo precario y temporal en vez de empleo decente. Sin decirlo expresamente, habla de que la reforma laboral no ha creado empleo sino que lo está dividiendo, creando ahora 10 temporales y parciales donde antes había 7 indefinidos a jornada completa, y que eso crea un espejismo de descenso del desempleo. Sin embargo también reconoce que esta división del empleo puede aumentar el consumo, porque con sueldos tan bajos no se puede ahorrar y se gasta todo.
Finalmente, indica que el gobierno Rajoy ha cargado el peso de la crisis sobre los más débiles, aumentando los impuestos indirectos, recortando en servicios sociales y dismunuyendo partidas como la de las prestaciones por desempleo.

Después de hablar de las típicas propuesta de UPyD de fusionar ayuntamientos, eliminar diputaciones, etc. Anchuelo toca dos temas muy interesantes que, si no supiésemos quien está respondiendo, podríamos pensar que se trata de alguno de los economistas de los nuevos partidos de izquierdas.
La primera propuesta es la auditoria de costes del sistema eléctrico. Esta propuesta es algo habitual en los partidos a la izquierda del PSOE pero no era consciente de que UPyD también la propusiese. Ni la pregunta ni la explicación son demasiado concretas, pero esto tiene que ver con el déficit tarifario y con la necesidad de reducir los costes eléctricos en España.
La segunda propuesta es, una vez se acaben todas las ayudas para los desempleados, crear una Renta Básica de Inserción (RBI). Cuando el periodista le pregunta a Anchuelo si eso es lo mismo que propone Podemos él dice “no exactamente”, que Podemos propone una RBU incondicional, sin embargo en el documento Torres-Navarro ya se propuso una RBI en vez de una RBU (por ser mucho más financiable), así que las propuestas de UPyD y Podemos en este caso sí parece que son casi iguales.
Cuando se le pregunta a Anchuelo como se financiaría esto responde que eliminando “organismos innecesarios, fusionando ayuntamientos y eliminando diputaciones” y también habla de reducir el fraude fiscal. Cuando se le pregunta a Podemos como financiar su RB habla de acabar con el fraude fiscal y con subir impuestos “a los ricos”. Ciudadanos, para su CSAG, ni siquiera dice de donde va a sacar el dinero y parece encomendarse a Laffer...Sería de agradecer algo un poco más concreto por parte de todos.

En resumen, la entrevista a Anchuelo me ha confirmado en mi percepción de que UPyD es un partido claramente centro-izquierdista y de convicciones socialdemócratas. No es que sea nuevo, de hecho ya antes de las elecciones de 2011 escribí este texto sobre el programa de UPyD donde dije que estaba, en el terreno económico, a la izquierda del PSOE, pero es que ahora además lo verbalizan sin complejos y de forma muy clara.
Creo que UPyD ya está claramente posicionado en terreno de la izquierda del espectro político, quizá directamente en la ubicación tradicional del PSOE. Si nos os parece suficiente esto podéis mirar su compromiso por la sanidad universal, el pacto del agua en Madrid o cualquiera de las actuaciones de los últimos tiempos. Yo creo que no hay duda.
Obviamente hay diferencias con otras fuerzas. Es una izquierda “centrista” y “ortodoxa”, lo que los diferencia de Podemos o IU, y no está manchada y carente de credibilidad, a diferencia del PSOE. Tiene, pues, un espacio político concreto, que sería una pena que fuese anulado por un partido como C's que, en el fondo, está en posiciones más conservadoras y en proceso de derechización.

martes, 17 de marzo de 2015

¿Por qué los medios de comunicación miman a Ciudadanos?















Desde que los partidos políticos y medios de comunicación se dieron cuenta de que Ciudadanos (C's) era una fuerza ascendente con capacidad de influencia en el futuro del país, nos hemos encontrado con grandes dosis de información sobre el partido de Rivera. Muchas personalidades políticas y muchas personas han visto en esta presencia mediática una mano negra, en lo que sería una especie de campaña a favor de C's por parte de muchos medios de comunicación.

Las críticas o los comentarios se centran básicamente en dos ideas. La primera es que C's es “la marca blanca del PP y que, por tanto, al PP y a sus medios afines les interesa promocionar a la formación de Rivera para que ésta sea el apoyo de un PP que no va a conseguir ni de lejos una mayoría suficiente para gobernar. Con un PP desgastado y sucio, se necesitaría una marca “limpia” que pudiese ser votada por los votantes centristas y de derechas más escrupulosos.
Esta idea me parece una tontería y responde a la típica conspiranoia hispánica. Esto de la “marca blanca” recuerdo que se decía con EQUO hace 4 años (en ese caso era del PSOE) y también se ha llegado a decir de otras fuerzas como UPyD. La idea podría tener un sentido si los votos de C's proviniesen de votantes que nunca fuesen a votar al PP, el problema es que según las encuestas la mayoría de votos de C's provienen de ex-votantes del PP.
En un primer momento, durante la segunda mitad del año 2014, el crecimiento de C's se produjo fundamentalmente gracias a ex-votantes de UPyD (votantes y también cuadros). Pero cuando C's ya sacó de ahí todo lo que podía sacar, su crecimiento se ha concentrado casi exclusivamente en el sector del “centro-derecha” y de antiguos votantes del PP. De hecho sorprende como, a pesar de su cercanía en el espectro político, C's absorbe relativamente poco voto de ex-socialistas (que mayoritariamente parece que votarán a Podemos).
Si tu objetivo es que el PP siga gobernando parece mala idea dividir su voto entre dos partidos. A nivel de alguna autonomía podría funcionar, pero en la mayoría de casos y sobre todo a nivel de elecciones generales este juego costaría gran número de escaños. Desplazando el voto del PP a C's esta última fuerza podría sacar muchos escaños, pero a costa de que la primera perdiese todavía muchos mas al perder los primeros puestos en muchas circunscripciones. La supuesta estrategia, por tanto, sería un dislate.

La segunda idea es que a los medios de comunicación les interesa promocionar a C's por alguna razón poco noble. Esta idea la podemos dividir a su vez en dos “percepciones”, la primera sería que aparecen demasiadas informaciones sobre C's en los medios de comunicación, y la segunda sería que la opinión que los medios de comunicación emiten sobre C's es sospechosa y unánimemente positiva.
Respecto a la primera de estas percepciones, la que dice que a C's se le da mucho bombo en los medios, es la misma idea que se repetía cuando Pablo Iglesias comenzó a salir día tras día en la televisión (sobre todo en Cuatro y La Sexta). En ese momento llegué a escuchar “opiniones” que decían incluso que Podemos era un invento de los medios de comunicación, o que éstos tenían algún interés en promocionar a Podemos (aunque las dos cadenas de TV fuesen de grupos distintos).
Esto me parece, otra vez, conspiranoia. Si Iglesias salía continuamente en TV es porque cuando aparecía en un programa automáticamente el share se disparaba. Incluso en este momento las audiencias se disparan con su sola presencia, como en el informativo de Tele 5 que le entrevistó hace un par de semanas. Y los medios viven de eso, los medios quieren audiencia, y si Iglesias o Belén Esteban la consiguen pues se les lleva a plató.
Con C's pasa lo mismo. Rivera es un líder con muy buena imagen, que no provoca rechazo en la gente y que rellena un espacio político que necesitaba ser renovado. La gente quiere verle, la gente está deseosa de nuevos políticos que vengan a sustituir a los partidos “viejos” y, al igual que Pablo Iglesias, Albert Rivera ha sabido ser demandado por los medios, ha “utilizado” a ciertos medios que tenían ciertas batallas particulares y desde ahí se ha promocionado.
Y una vez las encuestas les dan como partidos ascendentes, entonces es normal que los medios informen sobre ellos. No hay nada raro en su presencia, de hecho lo anormal sería lo contrario, que se obviase a los partidos ascendentes como de hecho se hace desde algunos medios de comunicación públicos.

En cambio la segunda de estas percepciones, la que dice que la opinión de los medios sobre C's es demasiado positiva, sí que tiene mucho más de sospechoso y nos debe hacer pensar. Los medios de comunicación generan sus opiniones sobre la realidad en función de determinados factores. Está la “ideología aparente” del medio, es decir, la orientación de informaciones en función de lo que espera el lector potencial, para así satisfacerle y continuar vendiéndole noticias. También están los intereses económicos del medio, el de su grupo empresarial o el interés que pueda tener en que exista un gobierno u otro por varias razones (como por la publicidad institucional). Finalmente también pueden haber cosas como cierta “coacción” de los poderes públicos sobre el medio, enemistades personales de sus directores con ciertos políticos o cuestiones por el estilo.
Cuando analizamos la actitud de la prensa con otro partido nuevo como es Podemos, vemos que la totalidad de la prensa escrita lo ataca indiscriminadamente. La prensa de derecha lo hace por ideología (aunque no sólo), pero la prensa progresista lo hace por otros factores, como su apoyo a un partido político rival (PSOE), el interés económico del grupo editor o quizá por el temor de que un partido nuevo pueda acabar con el sistema de la publicidad institucional. El único gran medio de comunicación que “trata bien” a Podemos es La Sexta, en lo que es una apuesta mediática para satisfacer a un público potencial. Fuera de ahí los apoyos del partido están en la prensa “libre” y online, que no tienen grandes grupos editoriales detrás sino que suelen ser cooperativas o pequeñas empresas.
Siguiendo esta lógica, lo esperable sería que Ciudadanos fuese tratado críticamente por la prensa progresista y por la prensa claramente pro-PP, y defendido por aquella prensa y grupos que se han alejado del PP en los últimos años (El Mundo, Libertad Digital, etc), mientras a nivel de TV y radios debería seguirse un esquema parecido. Pues bien, la cuestión es que la práctica totalidad de los medios pertenecientes a grupos de comunicación tratan exquisitamente a Ciudadanos, con editoriales elogiosos y hasta con encuestas digamos “amables” con la formación. Con la excepción parcial de algunos ataques ultramontanos y un poco ridículos de alguna prensa descaradamente pro-PP (ABC, etc), todos los demás parecen estar enamorados del partido de Rivera.
Ciudadanos, por tanto, “rompe” este esquema ideológico de apoyos y rechazos al igual que lo hace Podemos, pero en sentido contrario. Y si Podemos es atacado por casi todos por una cuestión de interés de los medios en que no gobierne (bien sea por el interés económico del grupo bien sea por cuestiones de financiación del medio en concreto), Ciudadanos debe ser apoyado por la razón contraria, es decir, porque haya algún interés en que tenga un buen resultado.

Hace dos o tres meses hablaba con un periodista que sale en televisiones nacionales y le comentaba que creía que el PP y el PSOE formarían una gran coalición contra Podemos si era necesario. Él lo negaba y me oponía la siguiente idea: Los grandes poderes económicos no quieren ver a Podemos ni en pintura y, a la vez, saben que el PP es un partido corrupto y destruido que no va a poder seguir gobernando. En esa situación, me decía, comenzaríamos a ver en poco tiempo un alineamiento de casi todos los medios de comunicación con el PSOE de Pedro Sánchez, que sería percibido como la “gran esperanza blanca” y como la garantía de que Podemos no iba a gobernar. El PSOE era la solución de compromiso entre un PP corrupto y una izquierda peligrosa, sería apoyado como mal menor y como dique anti-Podemos.
Yo opuse que ese esquema no se daría, por la sencilla razón de que ya nadie confiaba en el PSOE y que ese partido no iba a poder ganar las elecciones por mucha campaña que tuviese a favor. Entre el PP y Podemos ya había más partidos que el PSOE, y la gente se refugiaría en ellos antes que en un PSOE con un fracaso gubernamental demasiado próximo.
Pues bien, al final creo que tanto este periodista como yo teníamos razón, cada uno en un punto. Yo acerté en que el PSOE no podía ser alternativa de nada y en que nadie iba a confiar en él, y él acertaba en que habría una gran campaña de los medios de comunicación a favor de una alternativa tanto a Podemos como al decadente PP. Lo que no podíamos aún prever en ese momento, es que ese partido sería Ciudadanos.

La unanimidad a favor de Ciudadanos y la acriticidad de la prensa sobre sus propuestas (ha habido propuestas económicas de Podemos que han sido criticadas hasta el extremo y otras muy parecidas de C's se han aplaudido con una venda en los ojos) se debe a que Ciudadanos es la “esperanza blanca” anti-Podemos, es el único que puede plantar cara al partido de Iglesias gracias a que no tiene un pasado manchado.
Y en este apoyo subyace algo importantísimo: Las élites económicas del país ya han aceptado que los partidos del bipartidismo están muertos y que no van a poder plantar cara a Podemos. El PP y el PSOE ya han sido lanzados a la basura por los grandes poderes económicos, ya están amortizados. El poder económico de este país parece estar apostando claramente por una sustitución de élites en la derecha, porque Ciudadanos ocupe el terreno del PP.
No parece que los grandes poderes económicos de este país tengan mucho que temer del programa económico de C's. Sí, es posible que se les cargue con un 1% adicional de la mochila austriaca (seguramente más que compensado por deducciones en las cuotas de la S.S) y tendrán que transigir con un contrato único indefinido, y quizá también se acabe con ciertas deducciones absurdas y muchas personas reciban la dación en pago, pero al final eso es pecata minuta en comparación con su miedo a un gobierno de Podemos o con Podemos. No parece nada descabellado ceder un poco para que las cosas no cambien de forma incontrolable para ellos.

En definitiva, que a Ciudadanos no se le potencia para apuntalar al PP, sino para todo lo contrario, para sustituir al PP. Su presencia en los medios de comunicación me resulta normal por su creciente importancia, pero el trato privilegiado que tienen en noticias, tribunas y editoriales probablemente responde a una apuesta clara porque este partido sea el dique que contenga a Podemos y que pueda movilizar a quienes no quieren seguir así pero, a la vez, ven con cierto temor a Podemos.
Esta apuesta no prejuzga el contenido de su programa ni lo procedente de sus propuestas, pero está bien que entendamos el escenario en que nos encontramos para no llevarnos a engaño. Y lo mejor es que creo que el PP ya se ha dado cuenta de esto, y por eso va prometiendo por ahí millones de empleos sin rubor alguno. La desesperación.

jueves, 12 de marzo de 2015

Mi deseo para estas elecciones autonómicas


Imagen de Valencia Plaza













A pesar de que soy absolutamente claro sobre mis pensamientos, me produce cierta satisfacción ver que la mayoría de los lectores de este blog no acaban de tener claro mi voto al acercarse unas elecciones. Recuerdo, por ejemplo, que antes de las elecciones europeas hice este escrito “Perspectivas para el 25-M ¿A quién votamos?”, donde repasaba las distintas opciones. Un par de días después pregunté a tres lectores que lo habían leído a quién creían que iba a votar, y lo curioso es que cada uno dijo un partido distinto: Uno dijo UPyD, otro Podemos y el tercero Primavera Europea.
Esto al final es producto de cierta independencia de criterio que creo aporta valor al análisis, sin embargo eso no quiere decir que no tenga “objetivos políticos”. Los tengo, tengo unas preferencias políticas claras, lo que pasa es que mis preferencias políticas van más allá de los partidos en concreto. Yo proyecto situaciones concretas, escenarios políticos, y esos no se crean sólo votando a un partido, se crean mediante la acumulación de factores que muchas veces son aparentemente divergentes.

Para las próximas elecciones autonómicas en la Comunidad Valenciana yo también tengo objetivos, concretamente tengo dos. El primero, no le sorprenderá a nadie, es que el PPCV desaparezca del gobierno de esta tierra, a la que ha hundido miserablemente en el terreno económico, en el cultural y en el moral, generando una profundísima cicatriz que tardará en sanar.
En PPCV es un partido pernicioso, es el equivalente a una infección trasladada a la política. No creo que haga falta decir todo lo que han hecho relacionado con la corrupción, ni hablar del estrepitoso fracaso que se demostró la política de grandes eventos, ni como endeudaron, manipularon y finalmente hundieron la televisión pública, ni el destrozo del sistema financiero regional con sus principales dirigentes en los juzgados, etc. Podríamos hablar de mil cosas y no acabaríamos nunca.
Como decía el otro día a mi nunca me ha gustado hablar de “cordones sanitarios”, pero si hay una situación, más allá de casos de partidos antidemocráticos o fascistas, en que se debe aplicar un cordón sanitario es el caso de la Comunidad Valenciana y el PPCV. No deben repetir el gobierno en ninguna circunstancia, es mejor cualquier gobierno aunque sea una jaula de grillos de 5 o 6 partidos que la repetición del PPCV en el poder. Hay que limpiar esta comunidad, abrir los cajones y levantar las alfombras, y destruir las redes clientelares que se ven por doquier.
No va a pasar porque el PPCV se va a quedar a años luz de distancia de cualquier posibilidad de gobierno, pero aviso. Como a algún partido se le ocurra mantener en el poder a esta panda de mangantes por acción u omisión, toda mi ira política se volcará sobre ellos.

Además de este objetivo, bastante fácil de conseguir por cierto, tengo un segundo deseo/objetivo para estas elecciones: Mi deseo es que las 7 fuerzas políticas que tienen posibilidades de entrar en las Cortes Valencianas efectivamente entren en ellas (realmente me gustaría que entrasen 6 y el PPCV se quedase fuera, pero eso no es realista). Quiero que vayamos a unas Corts con el PPCV, el PSPV, Compromís, Esquerra Unida (EU), Podemos, UPyD y Ciudadanos.
Mi deseo no es un capricho absurdo ni una frivolidad, tiene fuertes argumentos detrás. Para empezar creo que la evolución razonable del ocaso del bipartidismo es un potente multipartidismo. Mucha gente tiene miedo a que se necesiten coaliciones de tres o cuatro partidos para gobernar pero a mi no me asusta en absoluto. Lo que me asusta es el poder total, la irresponsabilidad que siempre han tenido los gobiernos en mayoría absoluta, el rodillo y el ordeno y mando. Eso debe acabar y, por tanto, debemos dar una posibilidad al multipartidismo y a que esta nueva generación de partidos y políticos demuestren que aquí nos podemos entender como en las democracias más avanzadas de Europa, que siempre son multipartidistas.
Creo que debemos darnos esa oportunidad a nosotros mismos como pueblo, después de tanto tiempo de dualidad nos lo merecemos. Y si al final no sale bien, si al final es como dicen los críticos y acabamos como en la Italia de despues de la II guerra mundial cargándonos el gobierno cada diez meses, pues entonces la propia democracia y la voluntad popular corregirá esa situación. Pero lo que no podemos hacer es rechazar algo a priori conveniente para nuestro país por el mero hecho de que tenemos miedo o desconfianza hacia nuestros representantes.

Además de todo eso, la propia situación de colapso de lo “viejo” y la necesidad de avanzar hacia una nueva situación con nuevos actores y partidos, nos obliga a tener que analizarlos en el poder. Hoy tenemos muchas fuerzas nuevas y otras menos nuevas pero que no han tenido nunca responsabilidad política, y debemos poder verlas a todas. Necesitamos ver a Podemos, a Ciudadanos, a Compromís o a UPyD en acción, ver las decisiones que toman, como negocian los apoyos, cómo ejercen la oposición, cómo buscan alianzas. Necesitamos verlos a todos para poder, así, hacer una criba de partidos y/o políticos.
Yo quiero ver a Toni Cantó y a UPyD aleccionando severamente al gobierno de turno, quiero ver cóno Carolina Punset compagina lo “liberal” con lo “verde”, quiero ver al genial Ignacio Blanco ser algo más que uno de los azotes de la corrupción pepera. También quiero ver cómo se maneja Podemos en un parlamento con varios partidos, cómo pasa de la crítica a la proposición y quiere cambiar realmente las cosas, y también quiero ver cómo la inmensa Mónica Oltra pasa de ser la mejor diputada a ser la mejor gobernante.
No quiero que nadie nos quite ese escenario, sería una pena. Y creo que el hecho de tener una real posibilidad de tenerlo nos sitúa a todos en un escenario bonito y a la vez exigente, porque por fin vamos a poder votar a favor y no a la contra. Con 7 partidos con posibilidades reales de entrar en Les Corts, por fin podremos votar a uno que se ajuste a nuestros planteamientos políticos y se acabará con eso perverso del “voto útil” y el voto a desgana, votando gente que no nos gusta solo para que no ganen los que nos gustan aún menos.

Creo que la presencia en Les Corts de PPCV, PSPV, Podemos, Compromís y Ciudadanos está prácticamente garantizada, sin embargo tengo más dudas de si UPyD y Esquerra Unida podrán entrar. La barrera del 5% es dura para estos dos grupos y ambos han sido relativamente desplazados por Ciudadanos y Podemos respectivamente. Su no presencia provocaría que los partidos mayoritarios se llevasen un porcentaje de escaños mayor al que merezcan por su apoyo electoral y, si el resultado es apretado, que alguna de estas fuerzas se quede fuera podría reconfigurar las mayorías.
No sería justo que EU y UPyD se quedasen fuera de Les Corts. EU ha hecho un buen trabajo en la oposición y tiene diputados solventes y un buen líder, aunque algunas veces haya sentido que algunos de sus discursos están todavía en la época de la batalla de Valencia. EU superó un momento muy difícil en 2011 de la mano de Marga Sanz y sería una lástima que ahora se quedase fuera, cuando ha descubierto a dos jóvenes de gran proyección como Esther López o el mismo Ignacio Blanco.
UPyD está encabezada por un político, Toni Cantó, que ha sido nuestro diputado en el congreso durante casi 4 años, que ha aprendido mucho allí y ha cumplido sus compromisos. Desde el primer momento ha donado las dietas a la casa de la caridad de Valencia y me cuentan que siempre viaja en turista (como los diputados de EU y Compromís). UPyDCV tiene un equipo de jóvenes entusiastas detrás, conozco a muchos de ellos y siempre me han dado una excelente (y socialdemócrata) impresión. Además, y aunque haya muchas especulaciones en contra, estoy convencido que jamás pactarían con el PPCV, por lo menos en esta legislatura. Tienen que entrar.
A los simpatizantes de ambas formaciones me gustaría pediros que fueseis fieles a vuestros instintos y votéis a estos partidos si realmente son los que más se ajustan a vuestros planteamientos. No cambiéis el voto para ir a un partido “de moda”, si por fin hemos llegado a esta situación es precisamente para poder votar con la cabeza y el corazón a la vez.

Dos objetivos: Sacar al PPCV del poder y tener 7 partidos en Les Corts, creo que no es pedir demasiado. Y por cierto, seguramente orientaré mis escritos y acciones de los próximos meses para la consecución de ambos. Soy un romántico, que le vamos a hacer.

lunes, 9 de marzo de 2015

Podemos se equivoca en su estrategia hegemónica













Cuando Podemos nació como partido político lo hizo en base a una suposición, que hasta ahora se ha demostrado acertada. En España había un desencanto masivo con la política, una ruptura de los consensos y métodos del sistema democrático salido de la transición, y eso había provocado un divorcio entre el sistema político y la ciudadanía que, sin embargo, no estaban sabiendo aprovechar los partidos ajenos al bipartidismo. Había un espacio para una fuerza nueva y rupturista, que se relacionase con el espíritu del 15-M y que recogiese las demandas de Democracia real y justicia social.

Esa idea de Podemos se basaba en parte en las enseñanzas del argentino Ernesto Laclau y su “razón populista”. Para Laclau la hegemonía cultural solo se puede conseguir en momentos de quiebra del statu quo y mediante el procedimiento populista. El populismo, para Laclau, consiste en la absorción de las demandas sociales preexistentes que no tenían vehículo político, intentando crear un todo coherente y un nuevo polo político que defienda los intereses de todos aquellos demandantes, huérfanos de representación en el sistema precedente.
Esta hegemonía se conseguiría, adicionalmente, cambiando el significado de los “significantes vacíos” que forman parte del sistema político, que son esos términos clave que no tienen un significado estricto pero sí sobreentendido. “Democracia”, “libertad”, “patria”, “dignidad”, “decencia”, son significantes que no tienen un significado tangible y estricto, aunque si tienen uno socialmente aceptado. En momentos de desapego al sistema político y a la estructura social, las personas dejan de aceptar los significados establecidos de esos significantes (por ejemplo, la “democracia” española ya no es concebida de la misma manera y por eso la gente pide “democracia real” o canta “lo llaman democracia y no lo es”). En ese momento, se pueden cambiar los significados para que se acerquen a la cosmovisión que se quiere plantear.
Cuando los dirigentes de Podemos hablan de democracia lo hacen siempre introduciendo algo adicional a su significado tradicional, el de “democracia económica”; cuando hablan de “patria” están intentando reconfigurar su significado, alejándolo de banderas e himnos y acercándolo al de “pueblo”, etc. Esto es apropiación de los significantes vacíos.

La estrategia hegemónica de Podemos tiene como desembocadura final un proceso constituyente. Esta nueva hegemonía debería llevar a Podemos a ser quien gobierne en solitario (y por tanto con mayoría absoluta) y, posteriormente, iniciar una reforma constituyente que “abra el candado del 78” para poder reconfigurar el país en base a las nuevas demandas ciudadanas y a la voluntad actual de la población.
Podemos, por tanto, debe pensar que va a ser capaz de reunir a la mayoría de población bajo sus siglas, o incluso más: Para una reforma total de la constitución se necesitan 2/3 de los parlamentarios de las cortes generales ¿piensa Podemos que va a conseguir esa diferencia? La verdad es que es una apuesta muy osada por no llamarla de otra manera.
De hecho ninguno de los partidos de nuestra actual democracia ha conseguido esa cantidad de escaños. Incluso Felipe González en 1982, que es quien ha conseguido una mayoría más clara en nuestra democracia reciente, se quedó en 202 diputados, lejos de los 234 que se necesitan para la reforma agravada de la constitución ¿es ese escenario factible?

Según el planteamiento de Podemos, en momentos de colapso institucional y crisis política grave se pueden generar nuevas mayorías. Eso es lo que ha pasado en tiempos recientes en numerosos países de América Latina o en la propia Grecia, por no irnos a casos más antiguos.
Pero vamos a analizar los casos. Miremos primero a Grecia, con una caída del PIB del 25% en seis años y una destrucción económica y social generalizada, donde Syriza pasó del 4,6% en 2009 al 36,4% de las recientes elecciones. Si Syriza está pudiendo gobernar cómodamente (y cuidado, que ha necesitado a ANEL para tener mayoría absoluta) es porque el sistema electoral griego da una prima de 50 escaños al partido ganador. Si ese 36,4% se hubiese conseguido con el sistema electoral español, hubiese quedado lejos de la mayoría absoluta y por supuesto lejísimos de poder generar una reforma constitucional. Con el sistema español se necesitaría ganar en casi todas las provincias y tener un porcentaje bastante mayor a ese 50% para poder generar una mayoría de reforma constitucional. Un ejemplo: Cuando Felipe sacó los 202 diputados tuvo más de un 48% de votos, y tan solo se vio perjudicado en 5 provincias por quedar 2º fuerza (de 52).
Este es el caso europeo más claro que tenemos, pero Podemos mira mucho a las repúblicas americanas. El problema es que en América los regímenes son presidencialistas y, por tanto, el propio sistema empuja a que un candidato saque más de un 50% en una segunda vuelta presidencial, algo que no pasa en los sistemas parlamentarios europeos. Miremos por ejemplo Argentina, otra víctima de la destrucción económica después del corralito. Néstor Kirchner quedó en la primera vuelta de las elecciones argentinas de 2003 en segundo lugar con un 22%, algo por detrás de Menem. Sabiendo Menem que no iba a ganar la 2º vuelta se retiró, llegando Néstor a la presidencia con ese escaso apoyo y compleja legitimidad. No hubo aquí ninguna “hegemonía” Kirchnerista previa, fue el sistema el que dio el poder a Kirchner y luego fue su acción de gobierno la que le granjeó futuro apoyo, algo que en España no hubiese pasado así por la naturaleza de nuestro sistema electoral.
También pasó algo parecido en el Ecuador de Correa, que ganó en una segunda vuelta después de haber sacado en la primera poco más del 22%. En otros casos, como Bolivia y Venezuela, la situación fue distinta pues Morales y Chávez si llegaron al poder con un enorme apoyo popular directo, sin embargo incluso Chávez no pudo llevar a cabo su segunda reforma constitucional en 2007.
La cuestión es que en regímenes presidencialistas se puede llegar al poder sin haber construido una hegemonía o sin tener un claro apoyo mayoritario, pero eso en los sistemas parlamentarios no es tan fácil, y menos hacer reformas constitucionales si éstas están agravadas. En Europa es necesario el pacto, el acuerdo y el apoyo de otros partidos.

Podemos parece creer que puede ganar por una amplísima mayoría y llevar a cabo una reforma constitucional. Se equivocan. España se dirige a un escenario pluripartidista y si se quiere hacer un cambio constitucional no va a haber más remedio que pasar por el pacto y el acuerdo con los diferentes. Llegar al poder después de arrasar con un 55% de los votos para poder cambiar la constitución no es un escenario realista, ni a corto ni a medio plazo.
Así pues va a ser necesario que unas cuantas fuerzas se pongan de acuerdo para hacer cambios constitucionales en España. Que Podemos tenga claro que, si quiere cambiar la constitución, va a tener que contar con otras fuerzas y, por tanto, va a tener que reducir sus demandas a los mínimos comunes aceptados por las fuerzas de cambio. Y digo varias porque en España hay una fuerza absolutamente inmovilista, que es el PP, y al final va a ser necesario un acuerdo general entre el resto de fuerzas si se quiere sacar una reforma profunda adelante.
¿Sabéis lo que hubiese pasado en España si la AP de Fraga hubiese sacado en las constituyentes 100 diputados en vez de 20? Que en España no hubiésemos tenido una constitución, UCD no se hubiese atrevido a hacerla. Si se hizo es porque ese parlamento fue reformista, con grupos importantes a favor de una constitución (PSOE, PCE, etc) y otro bastante versátil (UCD). Ahora necesitamos un escenario parecido, pero de fuerzas a favor del cambio constitucional.

Podemos podrá gobernar en España, pero a corto plazo no podrá hacerlo en solitario. Podemos podrá ganar por mayoría absoluta en el futuro, pero nunca podrá reformar completamente la constitución por ellos mismos. Podemos debe ser consciente de esto, por mucho que propagandísticamente tenga que decir lo contrario para movilizar a sus votantes potenciales.
Llevo diciendo mucho tiempo que el cambio en España llegará por un nuevo consenso entre las fuerzas emergentes y nuevas, no por una fuerza salvadora que haga todo el trabajo. Podemos, Ciudadanos, UPyD, IU, lo que quede del PSOE y otras posibles fuerzas van a tener un papel relevante, nos guste o no.
Podemos no logrará la hegemonía Laclauiana, sino lo ha conseguido Syriza tal y como está Grecia no lo va a conseguir Podemos. Sin embargo sí podrá influir, condicionar y modular la hegemonía cultural existente y el panorama político. Espero que estén preparados para ese futuro pactista y ese poder limitado, porque ese es el único escenario realista.

lunes, 2 de marzo de 2015

Mónica, por encima de todo



















El pasado sábado le escuché a Mónica Oltra seguramente uno de los mejores discursos que le he oído nunca. En su proclamación oficial como candidata a presidenta de la Generalitat Valenciana hizo un discurso mucho más “institucional” del que nos tiene acostumbrados, sin perder ese punto altamente emocional que le es característico pero dejando claro que ya no era solo el “azote de la corrupción” o una diputada guerrera, sino toda una candidata con evidentes posibilidades de tener responsabilidades políticas a partir de mayo.
El discurso fue profundamente social, de ámbito valenciano pero casi sin referencia alguna a ninguno de los fundamentos ideológicos exclusivos del nacionalismo, siendo un derroche de “maternalismo” político (que no paternalismo). Marcó claramente cual es su espacio en este tablero político de múltiples dimensiones en el que nos encontramos, y lo marcó muy lejos del PP o el PSPV pero también de Podemos y, si me apuras, lejos del propio nacionalismo de algunos de sus compañeros, pero con una sutileza que lo hace imperceptible para quienes están poco acostumbrados a leer entre líneas.

En esta situación de cambio político constante en que nos encontramos, ninguna de las tendencias de los años precedentes sirven ya para nada. Mónica Oltra es la principal dirigente del segundo partido en importancia en Compromís, el eco-socialista Iniciativa del Poble Valencià. Se hizo muy conocida a final de la década pasada por sus camisetas y su contundente discurso contra el ex-president de la Generalitat Francisco Camps y la corrupción de su gobierno. En 2011, cuando Compromís parecía que no iba a tener un resultado distinto al que siempre ha obtenido el Bloc (es decir, no poder entrar en Les Corts Valencianes), los videos de Oltra circulando viralmente por las redes sociales junto a la imponente personalidad de un independiente de la coalición, Joan Ribó, consiguieron darle 6 diputados en Les Corts y situarla como tercera fuerza política.
En los meses posteriores y conforme se destapaban multitud de casos de corrupción en la Comunidad, Compromís fue creciendo exponencialmente en las encuestas. Durante ciertos momentos entre finales de 2012 y principios de 2014 se llegó a especular con la posibilidad de que un Compromís dirigido por Oltra (política mejor valorada de la Comunidad con mucha diferencia sobre el segundo) pudiese superar al PSPV y quedar segundo en unas elecciones, algo que le hubiese dado la presidencia de la Generalitat. Las encuestas nunca confirmaron tal extremo, pero la tendencia alcista de Compromís como de caída del PSPV lo hacía posible.
Pero llegaron las elecciones europeas de 2014 y apareció Podemos, con quien Compromís comparte electorado potencial. El resultado de las elecciones europeas no fue demasiado bueno para Compromís, siendo evidente que Podemos había absorbido parte de su voto. Las encuestas posteriores han minimizado las expectativas de la coalición, aunque en esta situación de complejidad demoscópica tampoco se puede valorar realmente hasta qué punto.

Mónica Oltra sabe perfectamente que su problema principal ahora mismo es Podemos. Oltra es más conocida, valorada y posiblemente capacitada que el candidato de Podemos (que será Antonio Montiel), sin embargo la fuerza de la “marca” Podemos parece difícilmente superable. Y la cuestión tiene su morbo porque Oltra, a nivel ideológico, no está más próxima a sus aliados del Bloc que a Podemos sino quizá todo lo contrario. Si Mónica hubiese querido podría haber buscado una confluencia con Podemos en la que hubiese sido sin duda la candidata y, de hecho, pocos dudan que ambas fuerzas irán de la mano en el escenario post-electoral.
Pero la situación es que son espacios distintos que, objetivamente, tienen diferencias importantes. Y Mónica está trabajando mucho en remarcar esas diferencias y en presentarse delante de los electores con un conjunto de propuestas y valores políticos diferentes de los de Podemos y, probablemente, incluso más aceptables en casi todos los ámbitos.
Por ejemplo, Mónica habla mucho de transición amable. Este término, probablemente ideado para combatir los ataques del PP que la mostraban como una persona extremista, sirve también para diferenciarse de la propuesta de Podemos que la gente podría interpretar como extremistas y poco meditadas. La transición amable representa un cambio profundo pero sin entrar como un elefante por una cacharrería, sin hacer locuras como acabar con todos los conciertos educativos o con las concesiones sanitarias de golpe y sin alternativa, pensando siempre en no damnificar gratuitamente a las personas por cuestiones ideológicas (aquí hay un claro “maternalismo”, luego lo comentaré).
Ahora, esto de la transición amable puede tener un problema: Los ciudadanos pueden pensar que tanta amabilidad puede llevar a no levantar las alfombras cuando se llegue a la Generalitat. La gente cree que Podemos va a destapar cualquier cosa oscura que se haya hecho en el gobierno anterior, pues al fin y al cambo esa es la imagen que dan, la imagen de ajuste de cuentas o de “venganza” política, y en una Comunidad como esta, tan miserablemente destruida y arruinada por la corrupción y la mala gestión, no hay duda de que la gente desea ese ajuste de cuentas. Mónica debe ser hábil para explicar que la “transición amable” no implica una amnistía en los desmanes cometidos y que ésta se circunscribe exclusivamente a cuestiones de interés ciudadano.

Otro punto que Oltra está remarcando mucho estas últimas semanas es el que se observa en esta frase que pronunció el sábado y que recito de memoria: “Que no cuenten con nosotros para sustituir el viejo bipartidismo por un nuevo bipartidismo, el futuro de este país va a ser el pluripartidismo, el diálogo y que se escuche al otro”.
La diferencia con Podemos es sustancial. Podemos habla de crear nuevas mayorías sólidas, de ganar la hegemonía cultural. Es un discurso “total”, de ganar o perder, de ahora o nunca, de tener una mayoría sólida o de no poder hacer nada. Sin embargo Mónica y Compromís por extensión hablan de pacto, de pluripartidismo, de consenso, de diálogo...En cierta manera el modelo que nos propone Mónica es un modelo norte-europeo, de parlamentos con 5 o 6 partidos y sin mayorías absolutas. Podemos propone algo más “presidencialista”, por decirlo de alguna manera.
Y yo creo que Mónica está siendo listísima remarcando esta diferencia, porque en la mente de todos los que hemos rechazado el bipartidismo desde hace años está grabado a sangre y fuego la necesidad de acabar con el despotismo de las mayorías absolutas, de tener parlamentos plurales y una ley electoral más justa. Y recordemos que Podemos se ha olvidado totalmente de la necesidad de reformar la ley electoral nacional (algo lógico viendo su planteamiento hegemónico).
Esta apuesta por el pluripartidismo, el gobierno de coalición y el diálogo es una apuesta ganadora, que entronca perfectamente con la cultura política de la mayoría de la izquierda española y europea. Podemos se equivoca en su planteamiento de que la hegemonía en Europa se puede conseguir como en las repúblicas presidencialistas americanas y, por extensión, en la misma idea de proceso constituyente que presentan, pero esto ya lo comentaré en otro texto.

Sin embargo hay un punto clave, menos tangible pero más poderoso, que marca la diferencia entre el Compromís de Oltra y Podemos, y es eso que he llamado “maternalismo”. Mirad, hay una frase que Mónica usa mucho pero que casi nunca se ve transcrita en la prensa, y es la necesidad de “feminización de la política”. Esto de la feminización quiere decir, entre otras cosas, oponerse al modelo de “macho alfa” y del ordeno y mando en la política, y de hacer ésta desde un posicionamiento mucho más empático, enfocando la política hacia las cuestiones concretas y necesidades específicas de las personas.
Esta feminización combinada con la personalidad de Oltra es lo que yo llamo su “maternalismo”. Cuando conocí a Mónica por primera vez me dio una sensación muy distinta a otros políticos. Era familiar, casi parecía una de esas tías que cuando eres pequeño que dan besos sonoros en la cara y te ofrecen caramelos y galletas, y daba la sensación de que podías contarle cualquier problema que tuvieses con la seguridad de que iba a comprenderlo. Las siguientes veces que he estado con ella mi sensación ha sido la misma, incluso una vez que dijo que era un “xiquet encantador” y eso a mi, con mis 33 añazos y mis canas, me conquistó.
Mónica es maternal, da imagen de ser una madre, de ser más una presidenta de un AMPA o de una asociación de madres de niños enfermos que un frío político pensando en votos y hegemonías. Y eso, en España, es algo absolutamente novedoso. No es “paternalismo”, no es esa forma de proteger a los pobres desgraciados como si fuesen incapaces de solucionarse los problemas ellos mismos, es un “maternalismo” que no prejuzga, que no inhabilita al otro sino que le da el soporte moral y la fuerza necesaria para que pueda defender sus intereses y sus sueños.

Yo tengo una percepción sobre estas elecciones que quiero compartir con vosotros. Creo que, a nivel autonómico, la suma de votos de Podemos y Compromís va a ser superior a la del PP, muy probablemente a costa de un hundimiento del PSPV mayor del que indican las encuesta y, posiblemente también, de un mal resultado de Esquerra Unida. Podemos+Compromís será la primera fuerza en esta comunidad.
Ahora, cómo van a estar divididos estos votos me resulta un misterio. Contra Podemos juega mucho la machacona e insufrible propaganda que leemos a diario en todos los periódicos, pero contra Compromís tenemos esa perpetua acusación de nacionalismo y “catalanismo” que la derecha regional utiliza siempre que carece de argumentos. Y lo del “catalanismo” creo que ya está superado, creo que es algo que ya no genera miedo excepto en una parte minoritaria de la población, sin embargo hay una realidad evidente: El nacionalismo valenciano es algo residual en nuestra Comunidad.
Si Compromís tuviese un cabeza de lista del Bloc estoy casi convencido que sería barrido por Podemos, ya que la mayoría de su electorado no es nacionalista. Pero Mónica “fija” al electorado e impide que se vaya a Podemos e, incluso, conozco más de un caso de ex-votantes del PP que van a votar a Compromis esta vez. Sé que esto que voy a decir no va a gustar a mucha gente de Compromís y es evidente y objetivamente injusto, pero hoy en día si hay un partido cuyas expectativas electorales están fuertemente condicionadas por un factor personalista, ese partido es Compromís y esa personalidad es Mónica Oltra.
Quienes no se sientan nada nacionalistas valencianos y crean que hace falta un bloque fuerte para catalizar los cambios, votarán a Podemos. Quienes sí se sientan cultural y políticamente “valencianistas” y crean en el multipartidismo, votarán a Compromis. Pero ¿qué harán quienes quieran multipartidismo pero no se sientan nacionalistas, o quienes sí se sientan pero quieran bloques o liderazgos fuertes? Creo que ahí está la gran duda, sobre todo entre los no nacionalistas multipartidistas, que serán la mayoría.

Veo a Mónica Oltra fuerte, muy fuerte, pero en cierta manera la veo sola frente a todo. Está en frente del bipartidismo tradicional del PPCV y el PSPV, está en frente de Podemos con quien tiene que competir por un electorado potencial sin tener el respaldo de un gran proyecto nacional como sí tiene Podemos. Probablemente también estará en frente de Toni Cantó y Carolina Punset, quienes la atacarán por ir en coalición con el Bloc y por connivencia con el nacionalismo. Y en cierta manera la veo por encima de su propia coalición, marcando un discurso propio personal y dejando de lado cualquier registro nacionalista en el discurso (algo que quizá disgustará a sus bases).
Decía Mónica el otro día que la Comunidad Valenciana necesitaba un Varoufakis para poder negociar una financiación más justa para la Generalitat Valenciana ¿puede ser ella ese Varoufakis? La verdad es que no la veo en ese papel, la veo más bien siendo esa “madre” que esta tierra necesita para sanar sus heridas, graves y profundas, que el PPCV nos ha infringido desde hace muchísimo tiempo pero que tan solo en tiempos recientes hemos descubierto. Y ahí es donde necesitamos a Mónica, über alles, por encima de todo.