La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 28 de mayo de 2015

El éxito de las candidaturas de confluencia















Si las elecciones autonómicas y locales nos han dejado una lección, aparte de que el bipartidismo está formalmente acabado al menos en la España más urbana, es la confirmación de que las candidaturas de confluencia y de unidad popular han sido altamente exitosas, mucho más que candidaturas similares que se basaban en concepciones verticales y partidistas de la política.
Este es un análisis difícil, pues hay multitud de municipios y comunidades con idiosincrasias distintas y, a su vez, tenemos muchas candidaturas que se han formado bajo parámetros también distintos. Intentar hacer un análisis meramente numérico es imposible, siempre lo sesgaremos en base a criterios subjetivos de elección muestral o interpretación política, así que tendremos que hacer un análisis que no va a estar exento de subjetividad y las conclusiones que obtengamos siempre tendrán excepciones. Téngase en cuenta eso antes de empezar.

Creo que antes de nada tenemos que empezar con el centro de la cuestión. Desde hace un par de años mucha gente ha llamado a la confluencia política de los partidos a la izquierda del PSOE para generar una alternativa a los partidos turnistas y a las políticas económicas del “austericidio”. La idea era una especie de Frente Popular a la izquierda del PSOE, la enésima unidad de la izquierda que casi siempre ha salido mal.
Ante esas propuestas muchos otros, como yo, hemos defendido la teoría de que la división de la izquierda daba más votos a ésta que su unidad artificial. Los datos de las elecciones europeas de mayo pasado u otros casos anteriores (la creación de Compromís en Valencia o el AGE en Galicia, que multiplicaron los votos de la izquierda a pesar de dividirla) parecían darnos a la razón. Mi argumento en ese momento fue que lo importante era “ganar mentes”, es decir, movilizar a la gente hacia posiciones políticas alternativas al bipartidismo, y que para ello había que crear candidaturas aptas y cómodas para los votantes, no unidades artificiales que incluyan gente que provoca recelo y que alejan al votante. Esta división valdría, además, para ver realmente las preferencias de la gente,  lo que nos daría mucha información necesaria para tomar buenas decisiones en el futuro.
Obviamente esa idea choca con las leyes electorales españolas, que castigan la dispersión del voto, y por eso planteé que las elecciones europeas era el momento perfecto para dispersar voto y hacer cosas nuevas. Las elecciones nacionales castigan enormemente la dispersión, y las elecciones locales y autonómicas digamos que se sitúan en un terreno intermedio.

Adicionalmente existía otro debate, que era el qué y el cómo, es decir, qué izquierda alternativa se debía crear y cómo se debía estructurar ésta. Este debate era tanto ideológico como organizacional (aunque en parte son cosas relacionadas), y nos planteaba varias cuestiones ¿qué contenido político debía tener esa alternativa? ¿Debía ser el típico post-comunismo, debía ser “verde”, debía ser una nueva izquierda democratista e igualitarista? ¿Había que crear un movimiento cívico y ciudadano, con democracia de base, o había que crear un partido político tradicional?
La creación de Podemos y su estructuración ha estado influida por todas estas cuestiones. Al final Iglesias y Errejón optaron por una mezcla, con unos componentes aparentes y otros estructurales o “reales”. Podemos se ha presentado como un partido democratista sin embargo la realidad es que es un partido altamente vertical y tradicional, y también habla de nuevas propuestas políticas pero, en el fondo, sus propuestas se sitúan más en el campo de la vieja socialdemocracia y de los partidos a la izquierda de los socialdemócratas actuales, sin excesos ni innovaciones. Vamos, acabaron optando por la estructura tradicional y la moderación política como estrategia, frente a los partidos abiertos y democráticos y la innovación política.
Pero para estas elecciones, y paralelamente a Podemos, se generaron muchas candidaturas municipales que se basaban en principios diferentes a los del partido-guía. La incapacidad (o falta de voluntad) de Podemos para generar candidaturas fiables llevó a dos tipos de candidaturas que aparentemente se parecían pero en el fondo eran muy distintas: Las “marcas blancas”, que en el fondo eran miembros de Podemos y poco más, y las “candidaturas de confluencia”, que eran partidos instrumentales que contaban con miembros de Podemos junto con el apoyo de otros partidos (EQUO e IU fundamentalmente) y también de movimientos sociales.

Comparar elecciones municipales (donde se presentaban las candidaturas municipales) con autonómicas (donde se presentaba Podemos y los otros partidos por separado) obviamente es muy complicado porque en muchos casos hay motivaciones de voto diferentes, mientras que comparar las distintas candidaturas municipales también es complicado porque cada municipio tiene su idiosincrasia. Sin embargo, la percepción general es que las candidaturas de confluencia han sido mucho más exitosas que las marcas blancas y, también, que los partidos presentados por separado en las autonómicas.
El caso paradigmático es Madrid, donde la candidatura de confluencia Ahora Madrid, que unía miembros de Podemos, EQUO y Ex de IU, además de representantes de las mareas, ha tenido un éxito enorme. Ahora Madrid ha conseguido casi el 32% de los votos, mientras que Podemos alcanzó el 18,5% en las elecciones autonómicas (17,7% en Madrid capital). IU, que se presentaba independiente en ambos casos, quedo pulverizada en la capital pero sacó un resultado mejor en la autonomía (4,14%).
El porqué de esta diferencia entre ambas candidaturas responde a varios factores. Para empezar está la personalidad de la candidata a la alcaldía, Manuela Carmena, una señora de los pies a la cabeza que transmite una sensibilidad y confianza especial, pero no es solo eso. Además hay un factor organizativo y estructural, que es la manera cómo se hizo la candidatura, mediante unas primarias “reales” donde todas las sensibilidades (Podemos, Convocatoria por Madrid, EQUO, ex-IU, independientes) estuvieron representadas y encabezadas, además, por una independiente. Hay que reconocerlo, Carmena tenía un equipazo de gente preparada, conocida y bregada en las luchas sociales, en una candidatura escrupulosamente democrática.
Ahora Madrid no es que sea diferente a Podemos, es que es mucho más que Podemos. Es más plural, es más democrático, es más atractivo y probablemente sea más competente. Y cuidado, que si Carmena hubiese sido más conocida el resultado hubiese sido mucho mejor. Para mi Ahora Madrid es todo un ejemplo de cómo se tienen que hacer las cosas, del valor positivo de la pluralidad, la democracia interna verdadera y de la elección de prestigiosos independientes para puestos clave.
El segundo gran éxito quizá sea Barcelona en Comú (BeC), que ha sacado un 25% de los votos. La verdad es que creo que el éxito de BeC es menor que el de Ahora Madrid, y no solo porque obtuviese bastante menos votos (el escenario catalán es más competitivo) sino porque se basa en una ICV que es más fuerte. Bien es cierto que Podemos es bastante más débil en Cataluña que en Madrid a tenor de las encuestas, aunque no podemos comparar con datos porque en Cataluña no hubo autonómicas. BeC también incluyó a gentes de ICV, Podem, EQUO, Procés Constituent, etc. Encabezados por una conocida independiente líder de la PaH, Ada Colau. Las primarias de BeC fueron menos democráticas que las de Ahora Madrid (listas cerradas, y solo se presentó una lista), pero también se garantizó la pluralidad.
Pero los éxitos han sido muchos más. Es el caso de las “mareas atlánticas”, con miembros de Podemos, EQUO, AGE e IU, que han arrasado. La Marea Atlántica coruñesa sacó un 31% de los votos, Compostela Abierta casi el 35% mientras Ferrol en Común se quedó en el 22%. En el caso gallego tampoco podemos comparar con las autonómicas.
Zaragoza en Común sacó el 25% de los votos, y probablemente también ocupará la alcaldía. Se dice que en este caso el éxito de la confluencia no es tal porque en las autonómicas Podemos sacó ese mismo porcentaje en el municipio, pero aquí conviene hacer un matiz: El candidato de Podemos, Echenique, representa precisamente ese Podemos democratista y abierto que perdió en la asamblea de Vista Alegre.

¿Y qué ha pasado con las “marcas blancas? Pues en estos casos los resultados han sido bastante peores, con alguna excepción (como Cádiz, 28%, de donde es Teresa Rodríguez, también derrotada en Vista Alegre). València en Comú no llegó al 10% de los votos, igual que Participa Sevilla o Es Ahora Murcia. Peor aún le fue a Ganemos Bilbao (6,5%, frente a la candidatura de IU y EQUO, que sacó un 8,5%), aunque algo mejor le fue a Málaga ahora (13%).
Los peores resultados podrían parecer lógicos, ya que al no haber confluencia con IU se restan los votos de esa formación, pero los resultados son incluso inferiores a lo que se podía esperar. En Málaga o en Sevilla, por ejemplo, Podemos rozó el 18% en las elecciones autonómicas, y en estas se ha hundido a un 9 y 13% respectivamente. Incluso en Valencia capital, donde la presencia de Compromís es muy fuerte, Podemos le sacó 2,5 puntos a València en Comú.
Al final lo que ha pasado parece muy claro: En esta ocasión la confluencia entre partidos de izquierda y movimientos sociales ha sumado, ha conseguido obtener más votos de los que probablemente hubiesen conseguido por separado, y electoralmente también ha multiplicado la representación, evitando las trampas del sistema electoral. Todo ha sido ventajas.

¿Me equivoqué y era positiva la confluencia, la suma de partidos al final siempre suma? Diría que no, la verdad es que no creo que me equivocase. Creo firmemente que hace un año había que ir por separado, era la elección correcta y de hecho Podemos nació gracias a eso. Pero las cosas evolucionan, cambian, y el país me parece que está en un momento distinto que hace uno o dos años. Creo que ahora, probablemente, sea el momento de crear una fuerza plural que integre a quien quiera integrarse en base a un programa de renovación radical, sin excesos.
Pero mucho cuidado, el planteamiento no es “unir partidos”, no, el planteamiento es unir fuerzas, sensibilidades y visiones en un proyecto común de carácter democrático, pluralista y radicalmente nuevo. Lo que nos enseña el éxito de las candidaturas de confluencia es que la unidad en torno a un proyecto colectivo razonable y razonado, con miembros coherentes y complementarios, y con mecanismos democráticos avanzados, es la clave del éxito. Es decir, por poner un ejemplo claro, ¿creéis que Moral Santín o Ángel Pérez hubiesen aportado algo a una candidatura como Ahora Madrid? No, esa gente solo hubiese creado problemas. Por eso la unidad no puede esconder otra realidad: Hay que soltar lastre por la izquierda, y marginar a cierta gente aprovechada, anticuada y dogmática.
El valor de la pluralidad, el valor de una democracia interna de verdad (no listas “apisonadoras” y mecanismos bonapartistas), el aprovechamiento de personalidades independientes de reconocido prestigio y honestidad y la creación de candidaturas con personalidades conocidas y preparadas, todas esas cosas son pluses que suman y que la gente reconoce. Esa creo que es la importantísima lección de estas elecciones.

Y la pregunta del millón, ¿es extrapolable esto a las elecciones generales? Pues mirad, sí y no. Es decir, no se puede ir con esta multiplicidad de proyectos en las distintas circunscripciones, hay que ir con un proyecto único en todo el país (salvo excepciones), pero sí se debe crear un proyecto similar a lo que Ahora Madrid, Barcelona en Comú o el propio Compromís (que ojo, es prácticamente como estas candidaturas pero en coalición estable de partidos) representan, y a nivel nacional.
En las elecciones generales no se puede desperdiciar un voto en circunscripciones pequeñas, eso te puede matar y más viendo como la España más rural sigue votando a los partidos turnistas. La confluencia es necesaria, estando dispuesto a hacer concesiones, con democracia de base, con generosidad por parte de los partidos que deben dejar que la sociedad civil sea quien ocupe parte importante de las candidaturas. Ese es el camino, y estas elecciones nos lo han enseñado.
En Podemos se equivocarán si creen que su partido puede conseguir el poder por sí solo, porque no puede, pero en cambio sí puede ser el motor de una candidatura que lo consiga. En estas elecciones hemos aprendido que el cielo no se puede tomar por asalto pero, en cambio, sí se puede tomar por consenso. Que no se nos olvide.

lunes, 25 de mayo de 2015

Valencia, el día de la liberación

















A pesar de que lo esperaba, a pesar de que llevo tres años en los que estaba absolutamente convencido (y así lo he defendido en este blog) de que el imperio del PPCV se iba a derrumbar, todavía hay una parte de mí que no se lo acaba de creer. Sabía que la Generalitat iba a ser ganada por las fuerzas de izquierda, pero temía que en el ayuntamiento de Valencia, donde son necesarias mayorías absolutas para batir al cabeza de lista más votado, Rita Barberá se mantuviese. Que no entrase Esquerra Unida ponía las cosas difíciles pero un excelente resultado de Compromís, a punto de quedar primera fuerza, ha conseguido orientar el consistorio del lado de la izquierda. El gran Joan Ribó será, con casi toda probabilidad, alcalde.

Titular “el día de la liberación” quizá os parecerá muy bélico o una clara exageración, pero refleja muy bien cómo me siento. Los valencianos hemos sufrido un estigma desde hace tiempo, hemos sentido como en el resto del país nos miraban con condescendencia, cuando viajábamos se nos preguntaba casi paternalmente “¿y cómo seguís votando a esa gente?”, sin saber qué responder, sabiendo que nuestro interlocutor tenía razón, que lo que estaban votando nuestros paisanos era un disparate y por tanto que no podíamos reaccionar a la defensiva sino asumir con tristeza esa realidad. Hemos sido tratados prácticamente como un pueblo masoquista, un pueblo enajenado por cuestiones absurdas.
Pero los cambios no son tan rápidos y todo es más complicado de como se ve desde fuera. En 2011 casi nadie se dio cuenta pero en un entorno donde el PP sacaba su mejor resultado a nivel nacional aquí retrocedió casi 4 puntos. Eso era el inicio de una tendencia, era el comienzo de un despertar, y así lo comenté en mi análisis de después de las elecciones de 2011, donde me mostré relativamente optimista. Por favor, releed el escrito de hace cuatro años y miradlo desde la perspectiva de hoy ¿no os parece casi profético?
Para mi, liberarnos del PPCV representa una liberación colectiva, el fin de una época de mentiras, de manipulación de sentimientos primarios, de redes clientelares y de un modelo político-económico agotado y ruinoso. Hoy es el día 1 de una nueva Comunidad Valenciana, que va a tener que cambiar de arriba a abajo.

Los artífices de esta liberación son muchos, pero políticamente debemos destacar a uno: La coalición Compromís. Llevaba avisándolo hace mucho tiempo, cuidado con las encuestas que están infravalorando a Compromís, cuidado con el bloque de voto Compromís-Podemos, que tiene un votante muy similar, que puede estar cercano al 30% (29,5% han sacado en autonómicas, más que el PPCV) y que se va a orientar a uno u otro lado en función de varias circunstancias. Al final tenemos que decir que Compromís le ha ganado la batalla a Podemos y se ha llevado la inmensa mayoría de este votante en estas elecciones, algo que quizá cambie en las generales.
¿Y sabéis porque Compromís ha sacado este resultado? Pues porque son los mejores entre quienes se presentaban. Tienen los mejores candidatos (Mónica Oltra y Joan Ribó), tienen un concepto de coalición política abierto e integrador, han luchado contra la corrupción como nadie y la gente los valora. Compromís tenía un gran handicap, y es que teóricamente el socio mayoritario de la coalición es el Bloc Nacionalista Valencià lo que, estando en una tierra poco nacionalista como es la Comunidad Valenciana, podía haber sido un problema, pero lo han superado de forma espectacular. Que nadie se equivoque, la gran mayoría del voto de Compromís es de gente que no es nacionalista, y ese es su grandísimo mérito.
La coalición ha sabido defender los dos o tres puntos del ideario nacionalista que pueden ser apoyados por amplias capas de la población, diluyendo lo demás en medio de un izquierdismo abierto, alternativo y combativo representado perfectamente por Oltra. Aun así su originario nacionalismo lo ha perjudicado en la provincia de Alicante (donde ha sacado el 12% de votos frente al 22% de Valencia) o en lugares casi íntegramente castellano hablantes como la comarca de Utiel-Requena (7%), el valle de Ayora (8%), la canal de Navarrés (11%) o Los Serranos (11%). Si Compromís no fuese percibido en esas tierras como más o menos nacionalista ¿cuál hubiese sido su resultado? Me parece que todavía muy superior.
Sin embargo el gran centro neurálgico de Compromís es la muy mayoritariamente castellano hablante y nada nacionalista Ciudad de Valencia, algo que hubiese sido inconcebible hace tan solo 4 años y medio, habiendo tachado de loco a cualquiera que hubiese siquiera imaginado algo remotamente parecido. En la capital Compromís ha estado a escasos dos puntos y medio de superar al PPCV tanto en las municipales como en las autonómicas, en lo que es un resultado histórico y que incluso a mí me ha supuesto una enorme sorpresa.

Y es que Joan Ribó será el futuro alcalde. De verdad, no sabéis hasta qué punto disfruto escribiendo esto, ver que Rita Barberá sale derrotada como se merece, perdiendo más de la mitad de voto, siendo increpada en los mercados y por la calle, despreciada por los ciudadanos que antes le reían las gracias. Señores, es que yo, que tengo la edad de cristo, no le recuerdo la cara a la alcaldesa anterior, de la que conozco poco más que su nombre. 24 años llevábamos con una alcaldesa borracha, cazurra, hortera, chabacana, endiosada, despilfarradora y chula. Ya estaba bien.
Ribó tendrá que contar con el apoyo del PSPV y València en Comú, que sin duda alguna tendrá porque nadie en su sano juicio permitirá que Rita siga gobernando. En la Generalitat pasará lo mismo, las tres fuerzas de izquierdas se pondrán de acuerdo de una u otra manera, con las tres en el gobierno o solo con dos, con tres partidos votando a favor de la investidura o con dos a favor y dos abstenciones, con Ximo Puig de presidente o con…Mónica Oltra.
Porque ahora empieza el tiempo de la negociación entre las fuerzas de izquierda y cuidado que vienen curvas, que no van a hacer descarrilar el tren pero sí van a alargar el camino. Porque en el ayuntamiento Joan Ribó será el alcalde, pero muy legítimamente Ximo Puig querrá ser president de la Generalitat al haber sacado 4 escaños más que Compromís (20% de voto vs 18%). Y sería así si el pacto fuese a dos, pero es que el pacto tiene que ser a tres, y Podemos tiene 13 escaños y un 11,2% de los votos y tiene mucho que opinar en este tema.
¿Y si Podemos prefiere a Oltra de presidenta? Cuidado porque ese es el escenario, no es una especulación ¿quién debe ser presidente, Oltra o Puig? Puig intentará “cambiar cromos”, vender un apoyo a Ribó en el ayuntamiento, darle a Compromís la presidencia de Les Corts y la vicepresidencia del consell o incluso algo más con tal de ser presidente, pero no lo veo nada claro. Las otras grandes ciudades de la Comunidad, Alicante, Castellón y Elche, van a tener probablemente alcalde socialista ¿Cuánto va a poder ofrecer Puig para que Compromís y Podemos no impongan a Oltra?
Que nadie se preocupe, no llegará la sangre al río, el pacto es inevitable y habrá gobierno de izquierdas aunque tengan que investir presidenta a Rosita Amores, pero las negociaciones van a ser tensas.

Si he tenido una decepción en el día de hoy ha sido que Esquerra Unida no haya entrado en el ayuntamiento de Valencia y, sobre todo, en Les Corts. Ha superado el 4,2% y la verdad es que estos votos, inutilizados de facto, nos hubiesen podido poner en un lío, sobre todo en el ayuntamiento, algo que afortunadamente no ha pasado. Pero es que Esquerra Unida merecía entrar, es que han luchado contra la corrupción tanto como Compromís, han destapado la trama IMELSA, tenían un candidato muy válido y, sin embargo, no han podido superar el signo de los tiempos.
La verdad es que, a nivel municipal, fue un error no hacer candidaturas de unidad entre Esquerra Unida y Podemos (València en Comú), algo que ha sido exitoso en toda España. Donde ha habido unidad entre las fuerzas de izquierdas e independientes el resultado ha sido enorme, donde los “en Común” o los “Ganemos” no eran más que “marcas blancas” de Podemos, los resultados han sido bastante peores.
También creo que C’s ha sacado un buen resultado, un 12,3% de los votos, aunque algo menor que el resultado artificialmente alto que le daban las encuestas. Carolina Punset, Alexis Marí y el resto tendrán que demostrar ahora qué defienden para nuestra Comunidad, su espíritu colaborativo y si realmente están dispuestos a colaborar con las fuerzas de izquierdas (y éstas con ellos). Yo, en aras de un tiempo nuevo, le ofrecería la presidencia de Les Corts a Carolina Punset, pero quizá esto sea una frivolidad mía.
El resultado de Podemos no es bueno, pero tenemos que entender que su voto potencial ha ido a Compromís. Probablemente en unas generales gran parte del voto de Compromís irá a Podemos, así que hay que circunscribir el resultado a su entorno y no sacar conclusiones inadecuadas. Este votante potencial común puede desplazarse hacia el otro lado en función de la naturaleza de las elecciones.

Me queda mucho por escribir. Tengo que hablar del escenario en que nos encontramos ahora mismo a nivel general y qué proyección puede tener cara a las elecciones generales, y también tengo que hablar del éxito de las candidaturas de unidad popular y ciudadana y qué lecciones tomar del mismo. Pero eso lo dejamos para otro día.

miércoles, 20 de mayo de 2015

El futuro comienza el 24 de mayo















Encarar estas elecciones, municipales y autonómicas, con una visión exclusivamente local me resulta complicado. Obviamente lo que más me debería importar son las elecciones a mi municipio, la ciudad de Valencia, y a mi comunidad, la valenciana, pero estas elecciones tienen implicaciones para la política nacional de mucho más calado.
De todas formas tampoco podemos engañarnos y querer interpretar los resultados extrapolándolos al general. Cada autonomía y, sobre todo, cada municipio, tiene una idiosincrasia particular, y los apoyos a determinados candidatos no pueden presuponer los apoyos a sus partidos. En los pueblos más pequeños, por ejemplo, el apoyo a un alcalde no implica el apoyo a la marca, situación que se minimiza conforme va creciendo el municipio pero nunca llega a desaparecer del todo.
Ya os aviso que cuando llegue el recuento los grandes partidos, PP y PSOE, dirán que han ganado por mucho las elecciones municipales, como forma de tonificarse y engañar a la gente, pero esto no será cierto, tan solo será reflejo de su presencia en todos los municipios y la ausencia de sus rivales. Más relevantes serán los resultados autonómicos, aunque como no hay elecciones autonómicas en todas las CC.AA habrá que reinterpretarlos teniendo eso presente.

Como ya dije en este escrito deseo, espero y anhelo la desaparición del PPCV de las instituciones valencianas. Creo firmemente que el PPCV no va a volver a gobernar, ni aun dándose la posibilidad de que sus diputados más los de C’s tuviesen mayoría absoluta. Lo que aquí ha pasado (y sigue pasando) es tan grave, tan nocivo y tan destructivo para todos que nadie en su sano juicio apoyaría a esa gente, por mucho que hayan hecho cosmética de última hora y hayan quitado a los imputados de las listas o hayan comenzado a ser contundentes en los albores de la cita electoral.
Si Rivera y C's apoyasen a Fabra y al PPCV, se irían por el desagüe de la historia, pues sería la muestra evidente de que C’s no es más que una muleta del PP. Además creo que Carolina Punset no es favorable a ningún pacto con el PPCV y, aunque ella no decida los pactos, su opinión supongo sería tenida en cuenta.
Menos claro lo veo en el ayuntamiento de Valencia, porque sólo el cabeza de lista de la lista más votada puede ser investido por mayoría simple, y parece bastante claro que ese cabeza de lista será Rita Barberá. Para que pudiese ser alcalde alguien de la oposición de izquierdas deberían tener estas fuerzas la mayoría absoluta, porque si no habría que contar con el voto positivo de C’s (no vale la abstención) y eso lo veo muy improbable. Aprovecho para repetir aquí lo importante que es, sobre todo para el ayuntamiento de Valencia pero también para la Generalitat, que entre Esquerra Unida en las instituciones.

Fuera del ámbito valenciano hay otra elección que sigo con especial interés, que es la del ayuntamiento de Madrid. A pesar de que es muy difícil, sería una verdadera revolución que la jueza Manuela Carmena pudiese sacar más votos que Esperanza Aguirre y ser alcaldesa. Las encuestas dan una proyección ascendente a su candidatura, aunque hay que reconocer que tiene un hueso duro de roer con Aguirre, que aunque sea una cínica y una política de la peor calaña que existe, tiene carisma y mucho tirón. Si su rival hubiese sido Ana Botella las probabilidades de ser alcaldesa de Manuela serían bastante altas.
Mi interés en esta elección en concreto no es por Manuela Carmena en particular, y eso que me parece todo una señora, sino por el proyecto que encabeza, Ahora Madrid. Un éxito de Ahora Madrid demostraría cual debe ser el futuro de la izquierda y también cual no debe ser. Ahora Madrid representa los valores de unidad de los distintos en torno a una causa común, pluralidad, aprovechamiento de importantes personalidades independientes y alejamiento de cualquier tentación verticalista. Ahora Madrid es el mejor ejemplo de esas ideas de transformación ciudadana de las que llevamos años hablando.
Un éxito de Ahora Madrid, con la alcaldía o con un alto porcentaje de voto, le demostraría a Podemos que el cielo no se puede tomar por asalto, que el cambio político no puede ser dirigido por una cúpula que ejerza el control sobre toda la estructura y que una pluralidad coherente es un valor que suma. No estoy insinuando que la idea se extrapolase a las elecciones generales, pues los partidos políticos “tradicionales” siguen siendo fundamentales para la política, pero sí creo que los valores en los que está inspirado ahora Madrid deben impregnar el futuro de las alternativas de cambio.

A nivel general hay otra cosa que creo que es importante: No debe haber mayorías absolutas en ningún sitio a ser posible. En los últimos meses los partidos tradicionales y sus palmeros no están intentando asustar con parlamentos ingobernables y gobiernos paralizados pero no debemos caer en esa absurda estrategia. Para empezar los parlamentos con muchos partidos no son un problema, muchos países viven con parlamentos fragmentados y gobiernos cambiantes y eso no supone ningún caos a nivel de funcionamiento de país.
Pero fundamentalmente este nuevo escenario plural nos va a servir para demostrar al mundo y demostrarnos a nosotros mismos que somos un país civilizado, un país donde las fuerzas políticas saben ceder y negociar, donde los diferentes se pueden poner de acuerdo entendiendo la expresión de la voluntad popular y la adaptación de los programas y convicciones a ésta.
Y si no sabemos ser civilizados pues tendremos que aprender. De la necesidad aparece la virtud y ahora mismo es absolutamente necesario que partidos y políticos se entiendan, se adapten y asuman los imprescindibles cambios, porque si no lo hacen nos espera un futuro de conflictos a todos los niveles. Después de un 2012 terrible y un 2013 no mejor, desde 2014 los ciudadanos parecen haber vuelto a confiar en la política y que de ella va a salir por fin un cambio a favor de la ciudadanía. Si se les decepciona, si se les falla, no habrá más camino que el choque de trenes y/o la llegada de fuerzas-movimiento que tengan que asumir todo el poder para poder hacer cambios. Insisto, es imprescindible que el pluripartidismo salga bien.

Hay algunas cosas más que serán muy interesantes a partir del 24 de mayo. Por ejemplo, sabremos por fin cuál es la intención de C’s, si quiere ser un partido visagra, si aspira a sustituir al PP en el centro-derecha o si los conspiranoicos tienen razón y al final no es más que una estrategia para sostener al PP. De lo que haga C’s en las distintas CC.AA dependerá su futuro, o un hundimiento progresivo o una consolidación en el escenario tetrapartito que dan las encuestas nacionales actuales. También es interesante ver qué hará Podemos, aunque en este caso las dudas sobre sus posiciones son menores, ya que oscilarán entre apoyar (o apoyarse) en el PSOE o negarse a pactar con ellos, en lo que era la estrategia previsible cuando se quería asaltar el cielo y generar dualidad con el bipartidismo pero que quizá ahora ya no tenga sentido en este escenario multipartidista.
Va a ser muy interesante, también, ver cuantos concejales “verdes” va a tener España, y cuando digo verdes quiero decir de EQUO. Creo que EQUO fue el partido que entendió mejor su situación después de las europeas de mayo y no dudó en tejer coaliciones con partidos que estaban destinados a anularlo. Hace unos meses dije que EQUO tendría más concejales que UPyD en las grandes ciudades y algunos se rieron de mí. Pues bien, posiblemente acabe teniendo razón y eso demostrará, visto con perspectiva, que la postura adoptada por Uralde y la dirección de EQUO ha sido la correcta. A partir de ahí, habrá que ver si saben hacer visible la ecología política e influir en las decisiones de los distintos gobiernos.

Conclusiones sobre el fin del bipartidismo o la fuerza de las formaciones emergentes, lamentándolo mucho, creo que no vamos a poder sacar. La propia naturaleza de Podemos y C’s las hace especialmente aptas para unas elecciones generales, pero minimiza sus opciones en elecciones autonómicas, fundamentalmente las de Podemos (C’s es ahora mismo una marca política más acomodaticia en cualquier elección). Prevengo ya de la propaganda que vamos a sufrir en este sentido.
A partir del 25 de mayo habrá que analizar los resultados, con frialdad y sin dejarse llevar por los titulares de la prensa (¿os acordáis cuando hablaban del gran éxito de Susana Díaz?), porque este país, quieran o no, amanecerá muy distinto a partir del lunes que viene.

sábado, 16 de mayo de 2015

Posibles pactos post-electorales en la Comunidad Valenciana


Logo del blog de Álvaro Ibars










Este escrito es la respuesta a otro escrito por mi amigo Álvaro Ibars y que podéis leer aquí. Álvaro trata el tema de las posibles alianzas post-electorales que podrían haber en la Comunidad Valenciana e indica que ve cuatro opciones posibles:

A/ “Bloque de derechas: Pacto PPCV y C's que investiría presidente a Alberto Fabra

B/ Bloque de centro: Pacto entre PSPV y C's que hiciese presidente a Ximo Puig

C/ Tripartito Vintage: Gobierno PSPV+Compromís+EU, facilitado por Podemos o C's

D/ Bloque de izquierdas: Gobierno de PSPV+Compromís+Podemos+EU con Oltra de presidenta

En el propio texto Álvaro indica que el “bloque de centro” le parece la opción más probable y la del “bloque de izquierdas” la menos probable. Finalmente, habla de una opción que nadie trata pero que podría darse: Si el PPCV sacase menos de 34 diputados, el resto de fuerzas sumarían los 2/3 de diputados necesarios para poder hacer una reforma del estatuto de autonomía. No es que hayan propuestas especialmente definidas de cambios en el estatuto de autonomía, pero sí hay un punto en que todas estas fuerzas están de acuerdo y podrían cambiar: Eliminar la barrera electoral del 5%.

La verdad es que el análisis está muy bien hecho, las posibilidades son más o menos las que Álvaro indica, pero yo no estoy de acuerdo con su asignación de posibilidades. De hecho, a mi la opción más probable me parece la que él ve como menos probable y probablemente también al revés, la opción que ve más probable yo no acabo de verla, más que nada porque los números no salen, aunque tampoco la veo imposible.
La opción A, el bloque de derechas”, es la opción que todo el mundo está temiendo, pero no creo que se dé. Más allá de las reticencias que se observan en Carolina Punset respecto a cualquier pacto de gobierno con el PPCV y más allá de que en gran número de temas Punset y C's estén alineados con la oposición, hay una realidad incuestionable: Si C's permitiese un nuevo gobierno del corruptisimo PPCV en la Comunidad Valenciana, el golpe que se iban a llevar en las elecciones generales sería de campeonato.
Álvaro indica, con criterio, que C's ya ha indicado que los pactos se marcarán desde Barcelona y que los candidatos autonómicos no serán los decisores, pero precisamente por eso no creo que Rivera se juegue su futuro apoyando al PPCV. C's podrá apoyar al PP en Aragón, en Extremadura, en Castilla, si me apuras hasta en Madrid, pero no en la Comunidad Valenciana. No hay nada que ganar apoyado a un partido extremadamente corrupto, la aritmética electoral no les obliga a tomar decisiones (no es como en Andalucía, donde pueden provocar nuevas elecciones con la abstención), así que la opción más cómoda, razonable e inteligente es una abstención en la investidura, dejando que el PPCV se enfrente a un candidato de izquierdas que, con toda probabilidad, sacaría más votos que Fabra y sería investido presidente por mayoría simple.

Respecto a la opción B, el “bloque de centro”, no la veo por dos razones fundamentales. La primera es la aritmética electoral. En la última encuesta de Metroscopia (y uso ésta porque acertó bastante bien el resultado de Andalucía), el PSPV más C's sacaban 40 diputados, a 10 de la mayoría absoluta. En la de MyWord para la SER la horquilla máxima entre los dos sería de 45 (y quizá no es posible) y en otra de Sigma-Dos su suma también son 40 diputados. Vamos, que tienen imposible ser investidos por mayoría absoluta, a no ser que algún otro grupo (Podemos o Compromís) les apoye, algo poco probable.
Se podría pensar que ya que la suma de PSPV + C's será mayor que la del PPCV (que difícilmente pasará de los 33 diputados), la abstención de los demás podría investir a Ximo Puig como presidente. Es una opción, pero que choca con lo declarado por Rivera, que dijo que o apoyarían a la fuerza más votada o se abstendrían, pero que no entrarían en gobiernos sin ser la primera fuerza. Eso descartaría un gobierno de coalición y quizá también que C's apoyase a un 2º partido contra el 1º, aunque siempre se podrán desdecir de esta última idea en base a realidades particulares. Aún así, que C's, casi con los mismos votos que el PSPV, no entrase en un gobierno apoyado por ambos, no dejaría de ser algo muy extraño.

La opción C, el “tripartito vintage”, que era el gobierno previsible antes de la aparición de Podemos, todavía podría darse pero sólo con una abstención o voto a favor externo de Podemos. Ojo, a Podemos le viene bien no implicarse demasiado en tareas de gobierno así que esta opción no es nada descatartable, y además a C's también le permitiría una cómoda abstención. Digamos que ésta es la opción más “cómoda” para las fuerzas nuevas.
De todas formas ese tripartito implica que Esquerra Unida entre en las cortes valencianas, algo que parece que sí indican las encuestas pero que no está del todo claro. La suma del PSPV+Compromís no está claro que tenga más escaños que el PPCV así que podrían necesitar a EU o sino un voto a favor de Podemos (aunque no entre en el gobierno).

En cualquier caso, para mí, la opción más probable es la D, el “bloque de izquierdas”, no tanto porque tenga que entrar Podemos en el gobierno (que igual no quiere) sino por la presidenta que indica Álvaro, que es Mónica Oltra.
Yo creo que tanto Oltra como Montiel tienen una idea en la cabeza: Si la suma de Podemos y Compromis suma más diputados y votos que el PSPV (y parece lo probable), entonces propondrán que sea Mónica Oltra la presidenta. Oltra más o menos ha admitido en público que esa es su opción y se ha filtrado que en Podemos lo ven bastante bien. Ahora, hay un pequeño problema...¿Y si Podemos saca bastante mejor resultado que Compromis? Igual es difícil aceptar que sea Oltra la presidenta ¿Y si Compromís sacase un mal resultado (8 diputados, por ejemplo) y el PSPV sacase el triple de diputados (24)? ¿Sería razonable investir a Oltra y no a Puig?
Yo creo que Compromís está sistemáticamente mal “cocinado” en las encuestas, y que es bastante probable que supere con holgura los 10-12 diputados que le dan las mejores encuestas, y que al final las diferencias de voto entre PSPV, Compromís y Podemos serán menores de lo que parece, permitiendo combinaciones más flexibles. En una circunstancia así, que Mónica Oltra sea la política más valorada de forma sistemática en todas las encuestas es un valor fundamental.

Opciones, como veis, hay varias, incluso puede haber alguna que no hayamos contemplado ¿sería absolutamente imposible un gobierno Compromís + Podemos + EU? ¿Y si fuese C's quien apoyase un gobierno del PSPV y Compromís? No son situaciones que parezcan muy probables a priori, pero creo que una de las cosas que nos traerá esta nueva situación es que vamos a ver extraños compañeros de cama y movimientos políticos un tanto impredecibles.
Yo, en principio, descarto que el PPCV pueda volver a gobernar, aunque me gustaría que no existiese siquiera la posibilidad de que eso fuese una opción. Para ello creo que Esquerra Unida debe estar en las cortes valencianas y que hay que evitar que la suma de PPCV y C's supere los 50 diputados, por si las moscas.
De todas formas una cosa importante: La previsible abstención de C's en las cortes valencianas que permitirá un gobierno de la oposición no se puede dar en los ayuntamientos. En los ayuntamientos o un cabeza de lista de alguna candidatura saca mayoría absoluta en la investidura, o sino el cabeza de lista del partido más votado se convierte en el alcalde. Así que en Valencia capital, por ejemplo, si los partidos de izquierda no consiguen la mayoría de concejales probablemente Rita Barberá volverá a ser alcaldesa, aunque sea en minoría. Si esa situación se da yo sería partidario de hacer de tripas corazón y ofrecerle a Fernando Giner (C's) la alcaldía, pero bueno esa es otra historia.

domingo, 10 de mayo de 2015

Análisis del programa autonómico de Podemos (II)

















Siguiendo con el análisis del documento autonómico de Podemos, la tercera parte del mismo la han llamado “Gobernar para la gente”, abusando un poco del lenguaje del partido. Este apartado habla de sanidad, educación, servicios sociales, dependencia, igualdad, vivienda, cultura, etc. Aquí se ahonda en el error del segundo bloque, esto es, la cantidad de propuestas no priorizadas que hace, muchas ambiguas o directamente brindis al sol.
Me han gustado varias cosas, como por ejemplo hacer un estudio de todas las subcontrataciones sanitarias que se han hecho en el sistema público de salud. A diferencia de lo que pasa en educación, donde Podemos ha aceptado respetar los conciertos educativos, en sanidad si han sido mucho más radicales y han declarado que su objetivo es que el sistema público de salud sea 100% público. No van a rescindir contratos de servicios, pero sí parece que quieren analizar bien todos los contratos para buscar indicios de corrupción y amiguismo y, en ese caso, sí rescindirlos. A mi, que soy valenciano y sé cómo ha actuado el PP regional en estas cosas, me parece una medida necesaria.
A nivel de educación me han gustado mucho dos cosas: Fomentar la educación pública y gratuita de 0 a 3 años (uno de nuestros grandes hándicaps que nos diferencian de la Europa más avanzada) y fomentar la gratuidad de los libros de texto mediante dos sistemas: Bancos de libros (en préstamo) y que los profesores hagan los propios materiales educativos. Estoy muy de acuerdo con la idea subyacente, aunque creo que seria mejor que fuese el ministerio y las consejerías quienes realizasen estos materiales didácticos.
Del resto hay un par de cosas interesantes (derecho a la muerte digna, cierre de los CIE's) pero el resto son cosas muy ambiguas o directamente absurdas ¿qué es eso de garantizar a los niños derechos de participación en la vida pública? ¿Qué es un “programa de reconocimiento social, cultural, artístico y político a la participación, formas de organización y actividades y trabajos tradicionales de las mujeres”? Hay ciertas cosas en el programa que no sé quién las ha puesto ahí y que no son más que colecciones de buenas palabras.

Sin embargo quizá la parte central de este apartado del programa es el relacionado, una vez más, con la vivienda. Aquí Podemos propone en su propuesta 154 una de las exigencias que hizo Podemos en Andalucía para permitir la investidura de Susana Díaz: Que la administración no trabaje con bancos que desahucien a personas en situación de extrema dificultad económica. Adicionalmente se crearía el “servicio público del derecho a la vivienda”, con el objetivo de proteger, asesorar y ayudar a las personas con dificultades en materia de vivienda, a fin de parar desahucios y buscar alternativas habitacionales para las personas que lo necesiten.
Pero lo más llamativo ha sido el plan de Podemos para sancionar a los propietarios de más de 10 viviendas vacías, sanción que tiene el objetivo de sacar al mercado estas viviendas y, así, abaratar el mercado y evitar la especulación. La propuesta crea un mecanismo bastante suave por el que se informa al propietario primero, luego se negocia con él, se le dan alternativas y solo finalmente procedería la sanción administrativa (en forma de multa o gravamen).
Tengo que decir que esta propuesta no me parece bien, pero por lo suave y blanda que es. Hay muy pocas personas o instituciones que tengan más de 10 viviendas vacías y tengo la sensación de que una ley así sería muy poco efectiva. Quizá aplicaría a bancos, a la Iglesia Católica y a unos pocos propietarios, porque la mayoría de gente que tiene estos patrimonios en vivienda los tiene en alquiler o hay muchas formas de evitar la sanción de la leyes (poniendo algunas viviendas a nombre de familiares, por ejemplo). La ley solo afectaría a una extrema minoría de personas e instituciones, así que es bastante inocua para el 99% de la población, pero la contrapartida es que la efectividad sería reducida.
Las leyes sobre vivienda vacía en el resto de países europeos son bastante más duras que esta que propone Podemos. En Francia o Reino Unido se expropian temporalmente las viviendas que lleven vacías mas de un cierto tiempo, en Alemania se hace si el propietario se niega a rehabilitarla, en Dinarmarca se multa a quien tenga viviendas más de un año vacías y en Holanda incluso se legalizan las ocupaciones de viviendas largo tiempo vacías. Lo que propone Podemos, como veis, es demasiado suave. Y yo entiendo que la mentalidad propietaria de los españoles respecto a la vivienda hace difícil proponer cosas así, pero Podemos no nació para poner parches sino para hacer medidas valientes y lo que procedía, en este punto, era algo bastante más fuerte o con un límite de viviendas vacías más bajo (se podía haber fijado perfectamente en 3 o 4 a lo sumo).

La última parte del programa de Podemos se llama “Instituciones para la democracia” y tengo que decir que, este sí, es bastante bueno. Aquí se ve al Podemos original, el que nació de la conversión de la indignación a la acción motivado por la degradación de la democracia, la desigualdad creciente y el recorte de derechos.
Aquí se habla de transparencia de los cargos electos (declaraciones de bienes e ingresos, agendas públicas), de transparencia en las licitaciones públicas, de webs de transparencia, de regulación de los lobbies y prohibición de las puertas giratorias, de redención de cuentas, de creación de una oficina antifraude independiente, de prohibir que los condenados por corrupción vuelvan a presentarse a contratos públicos, etc. La verdad es que este es el punto más fuerte de Podemos como movimiento ciudadanista y, por tanto, toda esta parte está muy bien.
Se habla también de intentar la resolución extrajudicial de conflictos (creo que ha faltado aquí la potenciación de penas que no sean de prisión, como pasa en otros países) y de una cosa que se parece mucho a la propuesta en el apartado sanitario y que sigue su misma estela: Una auditoria integral de toda la administración pública paralela (empresas públicas, subcontrataciones, etc), algo muy necesario para destapar toda la basura acumulada durante la época anterior.
En cambio sí me ha decepcionado un poco que no haya un compromiso claro de acabar con las diputaciones, pues solo se habla de revisar sus competencias. También se habla de reducir drásticamente alto cargos, de hacer transparente las ofertas de empleo público (y asumo que las contrataciones) y ayudar desde la administración a las demandas colectivas ciudadanas para hacer frente a los abusos.
Y finalmente una pequeña crítica. A pesar de que de forma aislada sí que se hace alguna referencia tangencial, echo de menos un más claro apoyo a la Economía del Bien Común en lo referente a la contratación pública. Creo que tenemos una excelente oportunidad para aplicar las conceptos del bien común a la administración y las contrataciones públicas y aunque este programa parece copiar ciertas cosas de esa teoría no lo estructura claramente.


Este ha sido mi resumen del programa de Podemos, un tanto caótico como creo que son los programas electorales. Analizar propuestas concretas o parcelas concretas (como pasaba con los documentos de Ciudadanos) es siempre más fácil, para lo bueno y para lo malo. Me quedo con la sensación de que, al analizar un programa con tantos puntos, te quedas solo con lo positivo y no lo negativo, o bien con lo que subjetivamente consideras más interesante, obviando el resto.
De este programa se ha dicho que traiciona sus principios, por un lado, y que es ambiguo por otro. Ambas cosas son parcialmente ciertas, pero hay que tener en cuenta que Podemos está siendo atacado por los medios de comunicación escritos como no recordaba, y por eso siempre se destaca lo malo, lo confuso o lo que les sirve para asustar o desmoralizar al votante potencial. La crítica a la ambigüedad del programa, siendo cierta, debería sonrojar a quienes la profieren ya que el PP y el PSOE llevan toda la vida presentando programas igual o más ambiguos que éste, y esos medios siempre han pasado por encima de ese hecho.
Me gustaría destacar del programa el primer punto, el rescate ciudadano, y el cuarto, instituciones para la democracia, que creo que muestra bien qué es Podemos y lo asocia bastante a sus orígenes. Esos dos puntos son su ADN político y lo que son (o deberían ser), con sus luces y sombras, con sus propuestas inconcretas y sus convicciones.  

jueves, 7 de mayo de 2015

Análisis del programa autonómico de Podemos (I)


















El programa de Podemos para las elecciones autonómicas finalmente se presentó a una semana escasa del inicio de la campaña electoral. La expectación era mucha después de los tres documentos que ha presentado Ciudadanos últimamente y porque Podemos, después de la presentación del documento Torres-Navarro que era, según dijeron, un borrador para empezar a trabajar, no había vuelto a presentar nada a excepción de un documento sobre medidas de conciliación laboral y familiar, igualdad de género y cuidados.

La verdad es que la comparación con los documentos y presentaciones de C’s resulta inevitable. Más allá del contenido debemos decir que C’s maneja mucho mejor que Podemos el marketing a nivel “programático”, a nivel de presentaciones que se equiparan bastante a lo que son las presentaciones en una empresa. C’s dosificó los documentos, presentó unas pocas medidas clave en cada uno de ellos y acompañó muchas de ellas de números concretos y de estudios económicos. Las presentaciones estaban cuidadas, con gráficas y explicaciones, y eso lleva a que se deslumbre a quienes no están muy puestos en la materia (periodistas incluidos). Luego los defectos, errores y contradicciones aparecen con el análisis, pero el primer efecto ya está conseguido.
Podemos, en cambio, ha presentado el típico programa con tropecientas mil propuestas (vale, 215) que es muy tedioso de leer. Cuando vas por la 60 ya estás cansado de leer propuestas, muchas de ellas bastante vagas o abstractas, y ya no separas bien el polvo de la paja y lo realmente interesante de lo que parece puro relleno. El documento, además, abusa de lugares comunes y de las frases tradicionales de la formación, cuando estás esperando leer novedades o desarrollos distintos a los habituales. La verdad es que un programa tan denso y un tanto abstracto es más difícil de criticar, pero no es tan efectista como el otro. Yo creo que Podemos debería aprender del marketing de C’s, aunque quizá dándole un toque más informal, más de Start-Up.
Al final no sé muy bien cómo enfocar el análisis, así que me concentraré en las cosas que creo más importantes. Quizá haciéndolo así dé la sensación de ser poco crítico, pero creo que es la mejor manera para sacarle jugo a un documento como este.

El programa está dividido en cuatro partes, “Plan de rescate Ciudadano”, “Empleo, innovación y nuevo modelo productivo”, “Gobernar para la gente” y “Instituciones para la democracia”, siendo la primera y la última las que me han parecido mejores.
En el Plan de rescate ciudadano” Podemos propone las medidas que se deben implantar a corto plazo para enfrentar los desastres provocados después de casi 7 años de crisis económica. En este punto es donde Podemos propone varias medidas clave: La paralización de los desahucios para los deudores de buena Fe, la aplicación de la dación de pago en todos los casos, un plan para la cancelación de las deudas “perpetuas”, la prohibición de cortar suministros esenciales a quienes no puedan pagarlos por pobreza sobrevenida, y finalmente una Renta Mínima Garantizada.
Era evidente que Podemos iba a plantear la paralización de los desahucios para gente sin alternativa habitacional, es una medida que reclama el país y que considero que debe ser aplicada con radicalidad. La dación de pago retroactiva también me parece una buena idea, coherente con la anterior y además a estas alturas de crisis ya no nos pueden decir que va a provocar un gran perjuicio a los bancos, y también es una necesidad social la eliminación de las deudas perpetuas, que expulsan a la gente del sistema económico y laboral y las obliga a trabajar al margen de la legalidad.
Menos claro veo lo de no cortar los suministros esenciales. En otros países hay moratorias en invierno donde no se puede cortar la calefacción, por ejemplo, pero esta medida va más allá. Creo que una manera de llevar a cabo este objetivo sin obligar a las compañías a prestar servicio indefinidamente sin contrapartida es la que se apunta unas páginas después, que es crear una comercializadora pública de electricidad que se ocupe de este tipo de casos. Esto se podría extender al suministro de gas (en agua no hay “mercado libre”), con control de los servicios sociales. En el caso del agua sí que probablemente se podrían hacer cargo los servicios sociales de las facturas hasta cierto consumo.

Aunque la medida estrella es, probablemente, el “plan de garantía de renta”. Este plan consiste básicamente en lo que se comentó en el documento Torres-Navarro, en la extensión de las Rentas Básicas de Inserción (RBI) que hay en algunas CC.AA a todo el territorio. La propuesta es difusa y no está claro ni el procedimiento para conseguirla ni los detalles técnicos de la misma. Proponen acercar esta RBI al salario mínimo (SMI) “en función de las posibilidades” y que, si las familias reciben rentas adicionales que no lleguen al SMI, no pierdan la RBI.
Como no está detallado el procedimiento no podemos más que especular. Para empezar tengo que decir lo mismo que repito siempre: Estamos en una situación de altísimo desempleo, desempleo que no es coyuntural sino estructural y que probablemente no vamos a revertir en muchísimo tiempo. Por tanto la gente que se quede fuera del sistema debe ser protegida, debe poder tener sus necesidades básicas cubiertas y consecuentemente debe existir algún mecanismo para que esto suceda. Es debatible si la mejor manera son estas RBI, la Renta Básica Universal, el Trabajo Garantizado como propone IU, o alguna alternativa similar, pero algo hay que hacer y estas medidas están orientadas en esta dirección.
Ahora, hay cosas que no veo claras. Por ejemplo, no parece razonable que la RBI tenga el importe del SMI cuando tienes a millones de trabajadores trabajando por ese sueldo. Para que el sistema sea razonable el salario mínimo debe ser mayor que la RBI, por pura cuestión de incentivos. Otra cosa es que la RBI intente llegar al actual SMI y por otro lado el SMI suba, entonces sí existiría esa diferencia y el sistema tendría incentivos adecuados, pero tal como lo redacta Podemos parece que quieren igualar ambos y eso no es funcional.
Después habría que ver como se complementa la RBI con un trabajo de pocas horas a la semana, por ejemplo. No es lo mismo que se complemente el sueldo hasta el valor del RBI a que se pueda compatibilizar total o parcialmente. Cada situación tiene sus problemas (problema que no tiene, por ejemplo, la RBU o el Trabajo Garantizado), puede crear desincentivos, tapones salariales o situaciones similares. Cuando concreten lo comentaremos.

La segunda parte del programa, “Empleo, innovación y nuevo modelo productivo”, es un apartado muy amplio, con muchas medidas (algunas un poco absurdas), de las que quizá destacan las fiscales, por un lado, y los de modelo productivo por otro.
A nivel fiscal hay dos propuestas básicas, el cambio en el tramo autonómico del IRPF y en los impuestos de patrimonio y sucesiones. Para el IRPF Podemos propone eliminar las deducciones que no sean progresivas, y por otro lado intensificar la progresividad del tramo autonómico, bajándolo para quienes cobren menos de 25.000€/año y subiéndolo para quienes cobren más de 50.000 €/año (para quienes estén en medio dicen que lo “suavizarán”, pero como es una inconcreción no la analizo). Hay que recordar que el tramo autonómico es digamos “la mitad” de la cuota del IRPF, la otra es competencia estatal. La medida, en su espíritu, me parece correcta, aunque hay que verla desarrollada.
Respecto al impuesto de patrimonio, Podemos propone bajar a 400.000€ el mínimo exento (hoy son 700.000€), y para el de sucesiones pretenden eliminar las bonificaciones (que llevan a que en muchos sitios el impuesto haya sido anulado) y tener en cuenta el patrimonio previo del receptor  de la herencia para calcular la cuota o la exención de la misma, aumentando la reducción por parentesco. En principio todo me parece razonable, coherente con la intención de gravar más a “las grandes fortunas” (aunque esto no son grandes fortunas) y con la necesidad de ingresos que tenemos para poder responder a las urgencias de gasto.
Una cosa importante. En estos impuestos se habla muy claramente de coordinarlos entre CC.AA para evitar la competencia fiscal. Este punto, calificado de “centralista” por algunos, me parece muy acertado y más hoy entre tantas propuestas de soberanía fiscal. Otras fuerzas, como Compromís, están intentando avanzar hacia el federalismo fiscal pero eso tiene el grave riesgo de que haya competencia entre CCAA, produciendo situaciones peores que las actuales, donde por ejemplo un ejecutivo pagaría decenas de miles de euros más de IRPF en Cataluña que en Madrid. Eso se debe de evitar y la coordinación es fundamental, haya o no haciendas autonómicas o soberanía fiscal en otras cuestiones.
¡Ah! También se habla de impuestos medioambientales por riesgo ambiental, por emisiones, por bolsas de plástico o una ecotasa al turismo. Recordemos que España recauda muy poco en impuestos medioambientales y que muchos expertos están recomendando hacer especial hincapié aquí.

Respecto al modelo productivo se observa mucha tendencia a la “economía verde”: Rehabilitación de edificios para hacerlos energéticamente eficientes, autorización del autoconsumo y de plantas de energía renovable, etc. Además, hay algunas medidas que me han gustado mucho, como la instalación de software libre en las administraciones públicas o la creación de hubs de innovación y la promoción de espacios de coworking para autónomos y empresas start-up.
Otra propuesta importante es la reestructuración de las deudas autonómicas, con quitas y periodos de carencia. La verdad es que este es un tema que hay que tratar, pues tenemos CCAA que viven mediante la respiración asistida del FLA y que han ido acumulando deudas que no van a poder pagar. Al final tendremos que acabar en una “refundación” del estado de las autonomías y en una mutualización de la deuda previa.
El resto de medidas, la verdad, me parecen ambigüedades y cosas poco concretas, como todo relacionado con el desarrollo rural. Y una cosa que me molesta un poco del discurso de ciertas fuerzas: El rechazo en bloque al modelo 3+2 ¿qué se está rechazando? ¿La estructura de la enseñanza o las enormes tasas que se pagan los dos últimos años? Porque si es lo segundo (y debe ser lo segundo), hay que enfocar la crítica en el precio de los posgrados y no en la estructura de la enseñanza. En el resto de Europa este es el modelo y hay países donde los posgrados son muy asequibles (sobre 400€ el curso).


En el próximo escrito analizaré las dos últimas partes del programa. 

lunes, 4 de mayo de 2015

Izquierda Unida va a ser necesaria
















Yo estaba bastante seguro que la aparición de Podemos supondría que Izquierda Unida prácticamente desapareciese del panorama político y quedase minimizada hasta el nivel de la época de Llamazares o incluso menos. No es que me gustase la idea, pues considero a Alberto Garzón un buen líder para IU y alguien que debe estar en el congreso, pero me lo imaginaba a él y a un diputado de ICV solos en el congreso y a IU fuera de los parlamentos autonómicos de casi todas las CC.AA excepto Andalucía y quizá alguna mas.
Pero la cuestión es que parece que IU tiene un suelo electoral más fuerte del que parecía. Quizá también le ayuda que Podemos parece estar retrocediendo y que las elecciones autonómicas no son las más propicias para Podemos (y que en muchos municipios tampoco hay plataformas ciudadanas), pero aún así parece que hay cierto suelo de militantes y votantes fieles que van a seguir confiando en IU.

La división de fuerzas entre IU y otros partidos de izquierda es un problema para unas elecciones generales para todas estas fuerzas, pero esto puede no ser aplicable a las elecciones autonómicas. De hecho las encuestas dicen que Izquierda Unida puede entrar en muchos parlamentos autonómicos aunque todavía dicen algo más importante: Está cerca de no poder hacerlo, con lo que un porcentaje importante de votos quedarían inutilizados.
En Madrid, por ejemplo, la lista autonómica de IU encabezada por Luis García Montero sacaría sobre un 5,5% de los votos según la última encuesta de Metroscopia. En la Comunidad de Madrid existe la barrera del 5% de los votos, así que si ese 5,5% bajase un poco nos podríamos encontrar con que más de un 4% de los votos de izquierdas acabarían sin representación. En el ayuntamiento de Madrid, en cambio, la lista pseudo-oficial de IU (apoyada por IUCM pero no por IU federal) no alcanzaría el 5% de los votos, quedándose sin representación.
En ambos casos parece que el PP podría seguir gobernando ambas administraciones si C's le apoyase activamente. Una abstención de C's llevaría a que, si Podemos (o Ahora Madrid) y el PSOE pactasen un candidato común, habría cambio de izquierdas. Se da casi por hecho que C's apoyará al PP sin entrar en el gobierno, aunque tampoco lo veo 100% claro. Apoyar al PP de Madrid es duro, no tanto como apoyar al de la Comunidad Valenciana, pero implicaría demasiado a C's con un partido bastante sucio y eso tendría consecuencias electorales. Sin embargo la abstención también se podría entender como un beneplácito a un gobierno de izquierdas.
La cuestión aquí es que, si se quiere aspirar a echar al PP de Madrid, IU debe entrar tanto en el ayuntamiento como en la Comunidad. Si IU no entra en la Comunidad de Madrid las fuerzas de izquierdas no superarán a la suma de PP y C's, pero si entra es posible que lo puedan hacer porque la matemática está bastante ajustada. En el ayuntamiento pasa un poco lo mismo, aunque quizá es más difícil.

En la Comunidad Valenciana pasa un poco lo mismo, aunque la situación del PPCV es más delicada. En mi opinión C's en la C.Valenciana no se atreverá a apoyar al PPCV (tendría un coste terrorífico para las generales), pero aunque quisiese hacerlo las matemáticas tampoco salen. Casi todas las encuestas dan mayoría a la suma de las 4 fuerzas de izquierdas, PSPV, Compromís, Podemos (València en Comú) y Esquerra Unida. Para el ayuntamiento de Valencia pasa lo mismo, aunque con una diferencia muy ajustada.
La clave aquí es que tanto para el ayuntamiento como para la Generalitat las encuestas dan representación a Esquerra Unida, y en ambos casos con poco más del 5%, es decir sobre el límite que también existe en la Comunidad Valenciana. Quizá para la Generalitat Valenciana la izquierda también pudiese sumar mayoría sin Esquerra Unida (aunque no estaría ya tan claro) y además está la posible abstención de C's, pero en el ayuntamiento las cosas están mucho más justas y si Esquerra Unida no entra probablemente la suma de PP y C's sí sea mayoritaria. Y si bien en la Generalitat C's podría no querer apoyar al PPCV en el ayuntamiento puede ser distinto, porque Rita Barberá permanece oficialmente limpia (por los pelos dos veces) y porque el candidato a alcalde de Ciudadanos, Fernando Giner, tiene un perfil bastante más conservador que Carolina Punset.

Esquerra Unida se ha apuntado un tanto muy importante destapando el Caso Imelsa, empresa de la diputación de Valencia dedicada a la contratación pública que parece que organizó una trama de comisiones ilegales y “mordidas” alrededor de las concesiones. El caso ha afectado directamente a Alfonso Rus, presidente de la diputación y cacique local setabense, que aún no ha dimitido mientras escribo esto pero que espero que sea expulsado antes de que lo publique.
El caso Imelsa ha dado mucha proyección mediática a su candidato, el gran Ignacio Blanco, que lleva haciendo muy buen trabajo durante toda la legislatura. La vedad es que Esquerra Unida no merece quedar fuera de Les Corts, pero la situación política para todas las federaciones de IU es complicada y su competencia con Podemos le puede hacer daño. Además, Esquerra Unida creo que ha cometido un gran error estratégico que es coaligarse con la minúscula Esquerra Republicana del País Valencià, filial valenciana de ERC, que lo único que puede hacer es restarle votos.
El candidato a la alcaldía de Valencia por Esquerra Unida, Amadeu Sanchis, también ha hecho un buen trabajo, destacando por su oposición al trato de favor que el ayuntamiento está dando al Valencia C.F en detrimento de los intereses municipales. Enfrentarse a los intereses de un equipo de fútbol con tantos aficionados es una posición muy valiente y eso siempre se lo reconoceré a Sanchis.

No tengo en mente ahora mismo el caso de otras CC.AA en las que probablemente pase algo parecido, pero en Madrid y la Comunidad Valenciana (y en sus capitales) la cuestión está clara: Izquierda Unida debe entrar en los parlamentos y consistorios, y para ello debe superar la barrera del 5%. Lo peor que podría pasar es que IU se quedase con un 4 y pico por ciento de los votos y que éstos fuesen directamente a la basura. En el “centro” no hay este problema, porque UPyD, a la vista de que no va a sacar representación en ninguna comunidad, se ha hundido a intenciones de voto menores al 1% en algún caso.
Situaciones como estas llevan a decisiones de voto complicadas ¿qué debe hacer una persona que esté entre IU y otra fuerza de izquierdas? ¿Votar a la otra ante el riesgo de que IU se quede fuera, o votar a IU para evitar que se quede fuera? Y esto si nos creemos las encuestas y pensamos que realmente está tan ajustado, porque ¿y si las encuestas fallan e IU está peor de lo que dicen? (en mi opinión sus resultados están cocinados algo al alza). Yo creo que cada uno debe votar lo que más se acople a su forma de ver el mundo, pero si yo estuviese en esa supuesta situación probablemente votaría a Izquierda Unida. Por lo menos, eso es lo que indican las matemáticas y lo que pragmáticamente parece que se debería hacer.
Y una última reflexión. Viendo la relativa debilidad de Podemos a nivel autonómico y que esta debilidad va a hacer, en lógica, que Izquierda Unida retenga gran parte de su voto ¿Y si esa debilidad de Podemos al final va a generar la situación propicia para echar al PP de las instituciones, gracias a la presencia de IU en las mismas? Reconocedme que sería bastante irónico.