La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 21 de julio de 2015

Hablemos más sobre inmersión lingüística


El conseller d'educació, Vicent Marzà
















En las últimas semanas en la Comunidad Valenciana ha habido algunos conatos de debate sobre la inmersión lingüística, conatos iniciados fundamentalmente por el grupo parlamentario de C’s en Les Corts Valencianes y su portavoz, Carolina Punset. Ante la posible (y posteriormente confirmada) elección de un conseller de educación del Bloc Nacionalista Valencià, Punset se mostró contundente contra la posible implantación de un sistema de inmersión lingüística como el existente en Cataluña. Aunque no se ha generado demasiado debate, ya que no ha habido cambio en este sentido para el nuevo curso, creo que es algo sobre lo que se va a hablar durante el próximo año escolar, pues parece que la nueva consellería sí tiene intención de reestructurar los distintos “programas lingüísticos” (líneas), aunque no sabemos exactamente cómo.

Yo comienzo, como hago muchas veces para no engañar al lector, destapando mis cartas: Yo soy opuesto a un sistema de inmersión lingüística como el catalán para la Comunidad Valenciana, como expliqué aquí hace un par de años. Mi rechazo, más que de carácter “educativo” (pues no tengo experiencia ni conocimientos suficientes en este ámbito), es de carácter “moral” o de conceptualización de sociedad, es producto de una convicción sobre lo que debe ser una sociedad republicana de carácter pluricultural.
Creo que un sistema como el existente en Cataluña se edifica sobre unas bases que no podemos aceptar. La primera cosa que no acepto es esa esa diferenciación entre “lengua propia” y lengua cooficial, que a pesar de ser algo legalmente reconocido con estos términos me parece disparatado. Un territorio bilingüe no puede tener una “lengua propia”, eso es un absurdo, porque implicaría que la otra lengua sería “no propia”, esto es, impuesta o extranjera. Y no creo que haga falta explicar que el castellano es una lengua igual de “impuesta” que el valenciano, o que el árabe y el latín eran también lenguas “impuestas”. Todas las lenguas han sido “impuestas” o han sido extendidas por los distintos territorios, no hay lenguas mitológicamente asociadas a los territorios, eso es de un romanticismo que entra directamente en el terreno de lo absurdo.
La otra base que me cuesta aceptar es que la administración, es decir, el gobierno “republicano” de un territorio, deba priorizar una lengua sobre otra por motivaciones no objetivas. Me explico. El gobierno debe ser representación de la sociedad, que es plural, y debe garantizar y potenciar las libertades políticas y sociales, y entre ellas la de que cada uno hable la lengua que quiera. Pero, a la vez, debe garantizar el derecho de los ciudadanos que hablan cada una de las lenguas oficiales a poder vivir en su propia lengua, obviamente debe ser así en el trato con la administración pero también debe intentar que sea así en la vida social siempre y cuando eso no cree conflictos con otras libertades fundamentales. Y es por eso por lo que los gobiernos deben intentar que la sociedad tenga conocimiento de las dos lenguas y sepa usarlas.
Pero esa potenciación del bilingüismo social no puede ser invasiva y debe tener como única base moral el facilitar la vida de los hablantes. No se pueden aceptar “privilegios” o “discriminaciones positivas” de una lengua en base a teorías románticas, a conceptualizaciones de cuál debería ser la cultura de la sociedad (la cultura es la que es, la que “debería ser” es una conceptualización subjetiva) o criterios nacionales determinados. Y no se puede coartar, limitar o “forzar” a la gente al uso personal de una lengua. Estos límites no podemos pasarlos porque representaría la violación de los principios de la sociedad republicana en la que firmemente creo.

Fuera de esos principios morales o políticos, hay dos realidades objetivas que los nacionalistas valencianos (y muchos otros que no lo son) resaltan y que son indiscutibles: Por un lado, es evidente que la gente castellanohablante, que vive en zonas mayoritariamente castellanohablantes y ha ido a líneas en castellano no sabe hablar bien el valenciano. Hay excepciones (yo mismo), pero esa es la regla general que se da no tanto porque no haya suficiente valenciano en la enseñanza como porque no hay necesidad ni incentivo para hablar en valenciano. En Valencia se puede vivir perfectamente sin hablar palabra de valenciano y en zonas metropolitanas no hace falta ni que lo entiendas. Sólo los que no hemos caído en la comodidad de usar siempre el castellano hemos sabido desarrollar competencia lingüística en valenciano.
Por otro lado también es cierto que el valenciano sigue teniendo un estigma social de lengua de “pueblerinos”. Excepto en determinados círculos culturales y políticos, que suelen usar además un valenciano depurado y normativizado, en las grandes zonas urbanas la mayoría de la población, castellanohablante, considera el valenciano la lengua de los pueblos, sobre todo si este es “popular” y no normativo. El alcalde Ribó, por ejemplo, habla de “prestigiar” el valenciano y no lo hace por capricho, lo hace sencillamente porque su estigma es una realidad. Un valencianohablante de pueblo encuentra dificultades para poder expresarse en valenciano en la ciudad, y más de una vez he visto cómo se mira al valencianohablante con cierta incomprensión o incluso menosprecio.
Obviamente ahí hay dos problemas que hay que enfrentar, porque esta sociedad “republicana” de la que he hablado debe intentar garantizar el dominio de ambas lenguas y facilitar la vida de los hablantes, evitando el estigma social. El problema es cómo conseguir esto y hasta dónde se puede llegar para que la solución no sea peor que el problema que pretendemos solucionar.

Se ha hablado mucho de que Compromís lleva en su programa la inmersión lingüística. Esto es lo que pone literalmente en el programa: “garantizar el conocimiento y la capacidad de expresarse en valenciano, por eso conviene superar los actuales modelos de educación bilingüe y establecer un único modelo de inmersión lingüística en el que se incorporan dos lenguas extranjeras más”. El problema es que “inmersión lingüística” es un concepto muy amplio y no tiene por qué ser el modelo que hay en Cataluña. De hecho, en mi opinión, el sistema que hay en Cataluña difícilmente puede llamarse de inmersión lingüística.
La inmersión lingüística es, básicamente, exponer intensivamente al alumno en una lengua que no domina (porque no es la suya familiar y/o porque no es la del entorno) para que la aprenda mejor y más rápidamente. Es lo que se hace, por ejemplo, en los típicos viajes al extranjero para aprender inglés o en los colegios “ingleses”: Al alumno, que no domina bien el inglés, se le sumerge en esa lengua muchísimas horas al día para que la aprenda rápidamente. Es un sistema muy habitual y que se sabe que funciona bien.
El problema es que la inmersión no tiene sentido si tu lengua materna es la misma que la de la educación. Un niño de Olot que habla catalán en casa no puede hacer inmersión lingüística en catalán porque es una contradicción, debería hacerla en castellano o en inglés que son las lenguas que debe aprender, no en la lengua que ya sabe de casa. Es por eso que creo que el sistema catalán no es de inmersión lingüística, tampoco es que sea de “submersión” (sistema en una única lengua que tiene, como objetivo, la asimilación de la lengua mediante la pérdida de la originaria), porque el castellano está presente como asignatura en la educación y no se prohíbe la expresión en castellano, pero digamos que sí que tiene algún toque de aquella.

Hay una asociación cultural llamada Escola Valenciana (EV) que tiene como objetivo la normalización lingüística del valenciano mediante su uso en la enseñanza y que se supone que tiene bastante ascendente sobre Compromís. De hecho el conseller Marzà es (o era) miembro de Escola Valenciana. Escola valenciana defiende un sistema de “inmersión lingüística” que es distinto al catalán y que de hecho se aplica en algunas escuelas con Programas de Inmersión Lingüística o de Enseñanza en Valenciano. En su web se pueden leer muchos estudios al respecto con valoraciones bastante positivas, pero debo insistir en lo que digo siempre: Los estudios se hacen normalmente para encontrar la evidencia que quieres encontrar, y cuando se busca siempre se encuentra. Estudios a favor de la inmersión hay, igual que hay a favor de las líneas o el trilingüismo, no hay más que encargarlo y ya se buscarán los datos que hagan falta para que tengas tu informe.
Pues bien, el sistema de inmersión de EV digamos que es bastante “descentralizado” y se basa mucho en el entorno lingüístico del centro. En un inicio la enseñanza oral es en valenciano, y conforme va avanzando la enseñanza se va aumentando la presencia del castellano en más asignaturas. Si el entorno es valencianohablante se potencia más el castellano, si es castellanohablante se potencia menos porque se entiende que no hay tanta necesidad. Es un modelo más abierto que el catalán, más descentralizado y menos digamos “agresivo”.
Claro, EV también barre para casa y usa el valenciano como lengua base, por lo que no es un sistema neutral. Yo podría entender este sistema de inmersión lingüística si a los niños de zonas valencianohablantes se les diese esta inmersión lingüística con el castellano como lengua vehicular, mientras a los niños de zonas castellanohablantes se les diese en valenciano. Eso sí sería un sistema de inmersión neutral. Si me apuras, siendo el castellano la lengua casi exclusiva del entorno formal, se podría potenciar algo el valenciano respecto al castellano sobre todo en ese entorno, pero sin llegar a vehiculizar la enseñanza en valenciano como pretende EV.

¿Es ese el sistema que quiere aplicar Compromís? Pues no. Primero porque no son tontos y saben que sería muy polémico en una Comunidad que tiene el 60% de personas con el castellano como lengua materna, segundo porque saben que no tienen recursos humanos en la educación para hacer este sistema y tercero porque entienden que están en un gobierno de coalición. De hecho ya lo han dicho claramente y, leyendo al conseller Marzà, se intuye que no van a llegar a ese maximalismo. Lo que sí parece que quieren intentar es unificar los programas en uno único, que entiendo que tendrá la versatilidad para que se adapten los porcentajes de los distintos idiomas al entorno lingüístico.
De todas formas para mí eso de estar contra las “líneas” porque segregan a los alumnos me parece que no está justificado. Por ejemplo, conozco mucha gente de Xàtiva, ciudad bastante bilingüe cuyos colegios e institutos han tenido línea en los dos idiomas, y no hay segregación social o lingüística alguna. Hay multitud de grupos de amigos que mezclan gente que han ido a las dos líneas y si acaso lo único que se puede percibir es que la gente eligió línea en función de su lengua materna (y tampoco siempre). Para mí solo hay una discriminación “real” en este momento con el tema de las líneas: Los hijos de los inmigrantes suelen ir a las líneas en castellano, quedando las de valenciano casi sin hijos de inmigrantes. De hecho en algunos sitios los padres eligen líneas en valenciano por esta razón (sí, es feo pero es una realidad).
Al final si os dais cuenta, entre un sistema de líneas, uno de inmersión lingüística flexible por idioma de la zona o los progenitores y uno trilingüe hay diferencias, pero no tantas. Todos estos sistemas se pueden estirar hasta que lleguen a colindar con el de al lado y al final te preguntas hasta qué punto esto no se ha convertido en un debate de principios y posicionamientos previos más que en uno realmente educativo.

Mi posicionamiento ya lo he explicado alguna vez: Rechazo, por no ser neutral, tener componentes románticos y políticos injustificados, y basarse en cierta forma de discriminación positiva, el sistema de lengua vehicular única y mal llamado de inmersión que existe en Cataluña. En Europa hay dos sistemas fundamentales, el de elección de lengua vehicular (mayoritario) y el bilingüe/trilingüe, y entiendo que son los sistemas más adecuados.
Un sistema de inmersión lingüística “neutral” que fuese a “contra-lengua” del alumno/zona lingüística también me parecería aceptable si tiene ventajas demostradas, ya que creo que para no mantener la lengua materna del alumno tiene que haber alguna justificación adicional. Si la hay (y sus defensores dicen que la hay), me resultaría un sistema válido.
Al final creo que, fuera de unas bases morales y políticas, deben ser los profesionales quienes decidan. E insisto que en el fondo no son posturas tan irreconciliables como pueda parecer sobre el papel. Si al final todos asumimos los problemas evidentes que hay con el uso social y aprendizaje del valenciano y los límites “republicanos” de igualdad y neutralidad que no podemos pasar, el debate quedaría acotado a una serie de variables que pueden y deben ser tratadas desde la objetividad, la propia experiencia educativa y el análisis de los medios de que se disponen.

Vamos a hablar más veces de esto, estoy seguro. Yo no voy a militar en la satanización de los grupos políticos ni a enervarme por determinadas posturas porque, en el fondo, las entiendo todas. Ni en Compromís son malvados ingenieros sociales que pretenden dogmatizar a los chavales ni en C’s son fascistas que pretenden que el castellano aplaste a las lenguas cooficiales, cada grupo tiene lógicas motivaciones para defender lo que defienden y bien haremos en intentar empatizar un poco e intentar conocer el porqué de planteamientos así. Si nos bloqueamos pensando en que cualquier cosa que propongan los otros tiene una malvada y oculta intención, llevaremos el debate al absurdo y a un callejón sin salida.
Luego ya denunciaremos si algún grupo enfoca este debate desde posiciones de integrismo político y no puramente de resolución de problemas. Porque lo que yo no voy a aceptar es que se cree un problema social que no existe. Hay problemas concretos con el uso y enseñanza del valenciano, pero no hay conflicto social de carácter lingüístico y los conflictos asociados de carácter político los estamos enterrando.
Y sé que es muy tentador desenterrar problemas del pasado y/o crear conflictos sociales para subirte a la cresta de la ola y encabezarlos, pero quien lo haga que se prepare. Y lo digo por los de un lado y los de otro, que conste. De hecho creo que la propia vicepresidenta ya ha marcado la raya un par de veces dejando claro que no lo va a permitir. 

sábado, 18 de julio de 2015

Podemos o cómo desnaturalizar unas primarias















El partido Podemos ha comenzado su proceso de primarias para las elecciones generales. Como sabéis Podemos, como todos los partidos de nuevo cuño, propone un mecanismo de primarias para la elección de sus candidatos a las diferentes elecciones. En los inicios del partido, durante los albores de las elecciones europeas de 2014, Podemos hizo unas primarias bastante democráticas donde los candidatos a la circunscripción única se ordenaban por el número de votos obtenidos en una votación “pura”, con la única limitación de ser una lista cremallera (hombre y mujer de forma alterna).
Sin embargo desde ese momento las primarias en Podemos se han desarrollado de manera muy diferente. Las primarias en teoría seguían siendo abiertas, pero no se presentaban candidatos sino “listas” de candidatos, llamadas “listas plancha”, donde siempre había una lista oficialista apadrinada por la dirección del partido. Obviamente este mecanismo eliminaba prácticamente las posibilidades de que candidatos “individuales” fuesen elegidos, y por otro lado daba obvias ventajas a las listas apadrinadas por la dirección, que en casi todas parte se impusieron excepto honrosas excepciones.

En medio del debate sobre la confluencia y la necesidad de pluralidad, Podemos ha implementado un mecanismo de primarias que no solo repite el formato de la lista, sino que crea otra novedad inverosímil: En unas elecciones con 52 circunscripciones electorales (y donde por tanto se deben hacer 52 listas), se hacen unas primarias a circunscripción única con una sola lista para toda España, a pesar de haber promesas de representación territorial equilibrada.
Si las “listas plancha” ya suponen una obvia limitación a cualquier candidatura alternativa a la lista de la cúpula, el hecho de hacer unas primarias con circunscripción única ya elimina definitivamente cualquier posibilidad de que salgan candidatos no deseados por la dirección. Si se hiciese una elección primaria por circunscripción, es posible que en provincias de Andalucía, Aragón u otros sitios pudiesen salir listas del sector “crítico” que encabezan los secretarios generales en esas regiones, pero con la circunscripción única es sencillamente imposible. Aunque el sector crítico a nivel nacional pudiese hacer una lista alternativa, Pablo Iglesias es el líder indiscutible del partido y con toda probabilidad se va a votar a la lista que él encabece.
En teoría nada impide que los votantes alternen nombres entre las distintas listas, pero la realidad política nos dice que un sistema electoral tiene que ser simple y, si no lo es, esa complejidad coarta la participación y/o genera un sistema manipulable. La “lista plancha” para estas primarias tiene 65 nombres, y muy pocos electores van a marcar los 65 nombres a conciencia y mucho menos van a conocer a todos. Podría haber un candidato muy carismático en otra lista que fuese votado masivamente, pero al final sería un caso puntual porque lo normal es que el elector elija una lista favorita y marque los 65 nombres. Y la lista favorita va a ser la del secretario general, más que nada porque el sector crítico está más mirando a la confluencia con otras fuerzas que a sus propias primarias.

El caso de las primarias de Podemos nos muestra cómo un sistema perfectamente democrático puede convertirse en una pantomima. El resultado está cantado, ganará la lista de Iglesias y saldrán los 64 nombres que le siguen. La lista plancha y la circunscripción única son dos corsés que anulan cualquier democracia real en la elección interna de los candidatos. La justificación para hacer esto es que se necesita un grupo de diputados cohesionado, pero en realidad lo que se quiere son diputados leales a la cúpula.
Y no es ya que se anule cualquier democracia interna real, es que con esta jugada se han cargado otra clave necesaria en los partidos: La pluralidad. Durante los últimos tiempos hemos tenido el debate recurrente de cómo se garantizaba la pluralidad con mecanismos de democracia interna, y si ésta podía desnaturalizar parcialmente los resultados de las primarias. Por ejemplo, Compromís realizó primarias con correcciones de género y pluralidad, por lo que no podía haber tres candidatos seguidos del mismo sexo y debía haber representación de los 4 grupos que componen Compromís cada determinado número de diputados. Objetivamente esto limitaba un poco la pureza democrática de la elección, pero por otro lado garantizaba la pluralidad y la representación de todas las sensibilidades internas. Era un equilibrio razonable.
Sin embargo Podemos no es que no haya hecho equilibrio entre democracia y pluralidad, es que lo que ha hecho es cargarse ambas. En la lista de Iglesias la pluralidad la decide él y su grupo, y no hay espacio para los críticos a los que se anima a crear una candidatura alternativa y ganar a la oficialista, quedándose fuera de los cargos públicos en caso contrario. Para Iglesias parece que la política es un Juego de Tronos continuo, donde no hay cuotas ni compasión (en forma de participación) con los vencidos.

Lo que hace Podemos tiene un nombre: Bonapartismo. El Bonapartismo es ese sistema donde el líder o el ejecutivo se legitima en base a referendos populares que normalmente manipula hábilmente para que salgan los resultados deseados. En cierta manera se basa en el desprecio del poder legislativo, que representa la pluralidad, intentando saltárselo vía referéndum o validación popular.
Eso es exactamente lo que hacen Pablo Iglesias y Errejón con este tipo de listas planchas o los referéndum. Realmente no se busca el poder democrático de los inscritos para “crear” políticas o promover candidatos, sino que se les encomienda un poder de validación o de veto. Y como son políticos hábiles saben cuando y cómo organizar estas consultas para que salga lo que ellos quieren que salga, que es la validación de sus listas o política.
Y esto tampoco es una crítica feroz, ojo. Los partidos políticos y su democracia interna dejan mucho que desear. Partidos como el PP, que al final funcionan por dedazos directos, o como el PSOE o C's, donde las primarias se desnaturalizan mediante la exigencia de avales, no son muy distintos a Podemos. En uno no hay democracia interna y en los otros la democracia interna está también encorsetada. UPyD tiene un sistema algo más democrático, y quizá el partido internamente más democrático de todos es EQUO.
Pero la cuestión es que Podemos era el partido que nacía del 15-M, que pedía democracia interna y “democracia real Ya” ¿Qué democracia real hay en estas primarias, encorsetadas en una lista plancha que busca la validación bonapartista? Poca por no decir ninguna. No me extraña que los críticos se rebelen contra este sistema de primarias: Esto no es lo que se había prometido, por mucho que se intente justificar mediante una supuesta eficiencia.

Mientras Podemos está intentando crear una lista de diputados afín a su líder y a su planteamiento político, el resto de los partidos a la izquierda del PSOE y muchos miembros del sector crítico de Podemos han lanzado una plataforma llamada “Ahora en Común”. Esta plataforma pretende crear una candidatura de confluencia parecida a lo que fue Ahora Madrid o Barcelona en Comú, confluencia que por supuesto valorará la pluralidad y se debe basar en elecciones primarias con contenido real.
La historia da muchas vueltas y el nacimiento de esta plataforma recuerda sobremanera el nacimiento de Podemos. Si Podemos nació por la negativa de Izquierda Unida a hacer candidaturas de confluencia basadas en elecciones primarias, Ahora en Común ha nacido precisamente por lo mismo, pero siendo esta vez Podemos la fuerza “cerrada” y que rechaza la pluralidad. En solo año y medio vemos a Garzón haciendo de Iglesias y a Iglesias haciendo de Lara. Curiosa paradoja.
Pero al final todo es lo mismo. La cerrazón de quien se cree tener la exclusividad de la alternativa, la aspiración a la pluralidad y la democracia interna, la sensación de que se está cerca de poder ser un primera espada de la política pero que “no se llega” porque algo no se está haciendo bien. Cambian los actores, se travisten alguno de ellos, se intercambian posiciones defensivas y ofensivas, pero el conflicto permanece, quizá por la ceguera de quienes no aceptan una realidad que no les gusta.

Creo que Pablo Iglesias está buscando cerrar rápidamente un proceso de primarias para cargarse de fuerza para una futura negociación con estas otras fuerzas, y así generar una confluencia hecha a su medida. Pero como dije hace unas semanas se equivoca. Con estas actitudes, con esta democracia interna falseada, lo único que va a hacer es alejar apoyos y dárselos a los favorables a una confluencia plural. El fortalecimiento de sus posiciones internas llevará también al debilitamiento de sus apoyos externos.
La IU a la que quiere enterrar acabará atrayendo a los “sectores aliados laterales” que él pretende agrupar para marginarla, y entonces se dará cuenta que ha jugado mal sus cartas. Un partido bonapartista no es atractivo para nadie, una lista única en un país plural no hace más que alejar aliados. Me parece que los aromas de Vistalegre les ha narcotizado el sentido común.

jueves, 16 de julio de 2015

¿Hemos sido ingenuos confiando en Syriza?

















Desde que Syriza llegó al poder en enero pasado una ola de esperanza embargó a mucha gente que se auto ubicaba en una izquierda política que iba más allá del socioliberalismo resilente de los partidos socialdemócratas pero que no llegaba a posiciones revolucionarias. Una vez la socialdemocracia parecía caminar de derrota en derrota y había perdido absolutamente su impulso reformista, aparecía una coalición de partidos plural, que amalgamaba a socialdemócratas frustrados, ex trotskistas, post-eurocomunistas, ecologistas, etc. Que podía abrir un nuevo camino en Europa.
Su objetivo principal, la reversión de la política del austericidio y el fin del ciclo deuda-recortes-más deuda, era un objetivo sensato y decente, un objetivo razonable tanto moral como técnicamente y ante el que cualquier persona no subyugada por una propaganda absurda que hablaba de griegos vagos, vividores e irresponsables, podía estar de acuerdo. Y como la razón les asistía les debía salir bien, no, mejor dicho, les iba salir bien.

Viendo el primer final de esta historia (y digo primer final, porque lo pactado en el Eurogrupo me temo que no es más que el principio de multitud de problemas que van a asolar a Europa a partir de ahora), viendo cómo al final el gobierno griego no ha tenido más remedio que ceder a lo que unos países acreedores cabreados demandaban, cómo se ha intentado zancadillear a su gobierno desde el primer momento, cómo parece que se ha intentado buscar un apoyo alternativo que no han encontrado y cómo el propio Tsipras ha reconocido que no podía hacer otra cosa que aceptar el acuerdo, me pregunto si no hemos sido ingenuos pensando que Syriza podía tener éxito tanto en la negociación como en su confirmación como alternativa política extensible a otros países.
Me pregunto si al final nos dejamos engañar con lo que queremos ver. Porque hay otros ejercicios “rupturistas” que, por ejemplo, sabemos claramente que no van a salir bien. Yo miro Cataluña y su proceso soberanista-independentista y sé que no va a salir bien, sé que los líderes soberanistas le están vendiendo un cuento chino a sus votantes y que las posibilidades de una independencia indolora de Cataluña sin que haya un colapso de la UE y de la propia España son cero (aunque sí creo que todo este proceso les podría valer para conseguir más autonomía o catalizar una reforma territorial en España).
¿Era tan claro el caso griego como el catalán? Es decir ¿estaba claro desde el principio que, en su posición deudora y ante el extremo problema que suponía salir del euro sin plan B, no tenían posibilidad de renegociar lo pactado por los gobiernos anteriores? ¿Estaba tan claro que Alemania iba a ser intransigente e iba a actuar como si no le importase la implosión de la eurozona?

Francamente, creo que si bien hemos podido sobrestimar las posibilidades de Syriza, no hemos sido infantiles ni hemos creído en algo imposible. Porque más allá de la razón moral que asiste a la postura griega hay algo que creo que era (es) fundamental y es que había multitud de razones e incentivos para aceptar el cambio de posición de los acreedores respecto a Grecia.
La primera y fundamental es que la deuda griega es insostenible y va camino del default como sabe todo el mundo. La política de pegar una patada hacia adelante no es siempre mala, pero en este caso parecía mucho más inteligente enfrentarla, pues Grecia es un país pequeño y dar una solución no iba a suponer excesivos problemas económicos para el resto de socios. El 100% del PIB de Grecia es tan sólo el 2% del de la Eurozona, así que veamos la proporcionalidad de las cosas.
Uno de los miedos que parecían tener los acreedores es que, si se le daba una solución a Grecia, más adelante países como Italia, España o Portugal acabasen pidiendo una solución similar. Sin embargo cuando se quiere atacar un problema concreto se crean reglas concretas, y no hubiese sido difícil buscar una serie de parámetros que hubiesen podido excluir al resto de países de una solución parecida. En un momento estás buscando soluciones adhoc los grados de libertad son infinitos y no me creo que no hubiese soluciones únicas y aisladas para Grecia. No, no es eso lo que ha fallado, lo que ha fallado es la voluntad política.

Adicionalmente había todo tipo de incentivos políticos y estratégicos para mantener la UE unida y en armonía. Para empezar hay un error de perspectiva enorme, que es el polvorín político que se puede crear en Grecia. Si había que sacar una conclusión del referéndum que convocó Tsipras no era que éste era un chantajista, sino que había más de un 60% de griegos que, en medio de un corralito impuesto y de amenazas nada veladas de expulsión de la UE y empobrecimiento súbito, estaban tan hartos de la austeridad y de las condiciones de los acreedores que estaban dispuestos a jugarse lo poco que tenían.
Eso nos indicaba claramente que, si Syriza fracasaba, los griegos no iban a volver pasivamente al redil del PASOK y ND, que no iban a agachar la cabeza y pensar “bueno, no hay alternativa, vamos a votar a los de siempre a ver si tienen piedad de nosotros”. Lo que indicaba es que los griegos, de fracasar Syriza, probablemente vayan a buscar otras opciones de rechazo al austericidio, y tienen dos: El pro-soviético KKE, y el nazi Amanecer Dorado.
Y ya no es sólo el fracaso de Syriza, hay otro mensaje que se le ha dado al pueblo griego que fortalece a esas dos fuerzas. Lo que ha indicado el nuevo rescate es que, básicamente, la democracia es irrelevante para un país con deudas. Si la democracia se convierte en una abstracción, eso fortalece eso a partidos antidemocráticos como el KKA o AD que pueden decir, y con parte de razón, que la democracia es una estafa y que para eso es mejor o igual la dictadura del proletariado que propone el KKE o el estado total de los nazis de AD.
No es que estos grupos vayan a tomar el poder, porque son fuerzas incompatibles entre sí y jamás pactarían, es que pueden hacer la democracia ingobernable. Si por cualquier razón estad dos fuerzas fuesen mayoritarias, el estado quedaría inutilizado y la democracia formal desaparecería, yendo el estado griego hacia un golpe de estado o una revolución. Y quienes mejor deberían conocer lo terrible de tener dos partidos fuertes en los extremos son los alemanes, pues la república de Weimar colapsó precisamente por tener al partido nacional-socialista y al comunista con fuerza abrumadora a derecha e izquierda, con la consecuencia fatal que todos conocemos.

Yo no podía pensar, no podía imaginarme jamás, que la UE (o, hablemos claro, Schaeuble y Merkel) fuese tan miope para poner el panorama político en la UE en este riesgo ¿De verdad no entiende Hollande que esta situación lo único que hace es fortalecer a Marine Le Pen? ¿No ven los alemanes que esto acerca a los británicos al NO a la UE? ¿No entienden que los partidos euroescépticos de toda Europa y de todas las tendencias, desde los verdaderos finlandeses hasta el Movimiento 5 Estrellas de Grillo, se ven beneficiados por esto? Para acabar con un enemigo pequeñito del establishment y su posible extensión (Podemos), se fortalece a una multiplicidad de enemigos de ese mismo establishment, a la larga más peligrosos.
Salvando las distancias, esto me recuerda mucho a tanta jugada geoestratégica absurda que han hecho los países occidentales en los últimos tiempos. Apoyar a los talibanes en Afganistán contra los soviéticos, derrocar el gobierno iraquí cuando éste contenía el islamismo, apoyar a los rebeldes en Libia o Siria, etc. Todas ellas han sido jugadas estratégicas miopes en las que, para acabar con un enemigo controlado, pequeño o decadente, se fortaleció a otros incontrolados, fanáticos y más peligrosos. Y por no hablar de Ucrania.
Es que, si Rusia o China o quien fuese hubiese dado apoyo a Tsipras para un Grexit ordenado, habríamos creado un cirio de mucho cuidado, desde geoestratégico hasta económico ¿Tan seguro estaba Scheauble de que estos países no tenían nada acordado con Tsirpas? ¿Tan seguro está de que no pueden tenerlo en unos meses? Se mire por donde se mire la postura de los alemanes y sus aliados es de un riesgo terrible, pavoroso e incomprensible.
Sólo hay que mirar el acuerdo al que han llegado EEUU e Irán y es para echarse a llorar. Países enemigos durante 30 años firman un acuerdo y dicen que el mismo “restaura la confianza”. Y aquí, países aliados que pertenecen al mismo organismo supranacional, dicen que el acuerdo firmado hay que aplicarlo en 48h, tener un fondo de garantía y hay que exigir todo tipo de garantías porque “no hay confianza” por mucho que haya acuerdo. Confía más (o es más inteligente) EEUU en Irán que Alemania en Grecia ¿esto tiene algún puñetero sentido?

No, no hemos sido ingenuos, simplemente hemos confiado en la razón, en la lógica de la situación y en que contábamos con líderes sensatos, no con orgullosos y rígidos luteranos economicistas que prefieren castigar a un deudor antes de cualquier premisa lógica. Hemos confiado en que el presidente de Francia no era un hombre débil y acobardado, en que el primer ministro italiano era eso, italiano, y por tanto tenía ese espíritu mediterráneo, cálido y comprensivo, y no era el primer ortodoxo que ha dado ese país. Confiábamos en eso, en la política con mayúsculas, en que los líderes del presente tendrían una pequeña parte de la inteligencia política que tuvieron sus antecesores. Nos quejamos de la degradación absoluta de la clase política española actual, pero me pregunto ¿es distinto acaso en el resto de países?
Creo que no hemos sido infantiles, tan solo que igual hemos sobrevalorado a determinados líderes e intentado racionalizar determinadas situaciones que no tenían por qué ser racionales. No, no ha sido por el famoso voluntarismo de la izquierda, ha sido porque realmente teníamos una estructura e idea coherente de cómo debían acontecer las cosas. No aspirábamos a una victoria de Tsipras sobre el capitalismo acreedor a lomos de un caballo alado, tan sólo aspirábamos a una entente sensata, a un término medio decente. No creo que hayamos sido maximalistas ni infantiles.

En cualquier caso esto nos obliga a repensar la realidad y repensar la estrategia a seguir, pero siguen habiendo posibilidades infinitas de acción en base a los mismos valores que teníamos. Porque yo me quiero seguir negando a que vayamos de cabeza hacia una confrontación total entre posturas revolucionarias o reaccionarias contra el statu quo vigente, a que Europa se convierta en una nueva Latinoamérica de clases medias destruidas y bloques políticos enfrentados a muerte, pero con la adición de fuertes populismos de derechas que convertirían nuestro caso en un polvorín.
Me niego a tengamos que esperar pasivamente un gran desastre para que se entre en razón y alguien revierta esta degradación absoluta de la moral, los principios y los valores en los que se sustentan los estados de derecho y las democracias liberales de Europa. No sé si la UE se puede salvar ya, pero los valores no podemos perderlos. Y las fuerzas dominantes actuales, esta derecha Lutero-germanófila y esta socialdemocracia dividida entre clones de los anteriores y pasivos pusilánimes, no pueden parar esta degradación, de hecho la potencian entre abrazos y autosatisfacción por sus victorias preñadas de derrotas futuras.

lunes, 13 de julio de 2015

Angela Merkel y el Juego de Tronos

















Escribo esto con la sensación de que incluso antes de acabar de escribirlo todo puede cambiar en un segundo. Fuera del escrito que hice sobre la manipulación los medios de comunicación respecto a Grecia, no he hecho ningún ejercicio de análisis sobre las negociaciones, precisamente porque soy consciente de que se está transmitiendo casi en exclusiva el punto de vista de las instituciones europeas y que en este tipo de negociaciones no todo es público, sino que probablemente hay muchas cosas habladas bajo mano.

Ahora mismo da la sensación de que el gobierno griego hizo todo lo que pudo para negociar pero que, al final, no le ha valido para nada e incluso ha sido contraproducente. Parece que la convocatoria del referéndum, que parecía una buena idea para cargarse de fuerza con el aval ciudadano y marcar un suelo, ha sido tomado por los “socios” europeos como una amenaza terrible que podía sentar un precedente que no podían permitir.
Creo que no es desconocido para nadie que al gobierno de Syriza se le ha tratado con agresividad desde el primer momento en que llegó, tanto porque era el resultado (y la prueba) de unas políticas erróneas y absurdas que han hundido Grecia durante los últimos 5 años (y revertirlas era el mandato prioritario de ese gobierno), como por el hecho de que suponía una ruptura del establishment de partidos y una amenaza de una revolución política que podía extenderse. Por moderados que fuesen los planteamientos renegociadores de Syriza (moderados porque estaban avalados por la razón, tanto técnica como moral), fue una amenaza desde el primer momento.
Al final alrededor de Grecia se creó un dique de contención. Syriza debía fracasar, bien por fracaso manifiesto de sus políticas bien porque acabase haciendo lo mismo que sus predecesores, traicionándose a sí misma. Como si fuese una infección se la trató, y como ese era el objetivo de todo se obvió e incluso se generó una resistencia a la cuestión verdaderamente central, que era el fracaso del austericidio griego y la evidencia de que Grecia no puede pagar sus deudas.

Ciertamente sorprende la “pasividad” con la que Tsipras ha asumido su derrota. Creo que el gobierno de Syriza ha demostrado ser lo suficientemente valiente (sin juzgar las consecuencias de esa valentía) como para aceptar sin rechistar el draconiano plan de ajuste que le han hecho firmar. Así que creo que hay dos posibilidades que no son nada descartables.
La primera es que, detrás de esta estética de derrota y capitulación de Grecia, se haya pactado off the record una renegociación de la deuda. Cuando escucho a Merkel decir que no va a haber renegociación de la base de la deuda me parece intuir que una extensión del plazo de devolución y un largo periodo de carencia podría estar acordado. Al final alargar los plazos de devolución o eliminar intereses es una renegociación de facto, solo que parcial y temporal, que es un poco el juego que quieren las instituciones europeas, ir engañando a la muerte. El documento dice que eso se tratará en el futuro si el gobierno griego es bueno, pero podría estar pactado ya entre bambalinas.
La otra opción es que Tsipras haya pactado esto porque no tiene más remedio y no puede salir del euro ahora mismo, pero que no tenga intención de cumplirlo y lo único que haya hecho es ganar tiempo para poder salir del euro en condiciones más favorables para Grecia. Por dar alguna idea podría pactar una asistencia financiera con Rusia y con China para un periodo de transición y dar el “golpe” de la salida del euro por sorpresa. No es una opción tan descabellada: Al final le han hecho firmar algo que casi parece unas capitulaciones de paz. Una vez obligado a firmar eso, tampoco parece que vaya a tener especial buenas intenciones con sus “socios” a futuro.

La verdadera desgracia de todo esto es que creo que el fin de la eurozona y quién sabe si de la UE se puede haber sembrado hoy. Obviamente todo puede cambiar y nada está escrito, pero este plan sobre Grecia es un sinsentido económico, político y geoestratégico y acabará con Grecia fuera de la UE (si es que no hay pacto oculto, insisto). Lo que no han sabido interpretar los líderes europeos es que Syriza no era una desgracia casual sino una consecuencia inevitable de sus acciones de estos años. A Syriza la ha creado la austeridad, es su producto y es que además era un buen producto: Syriza representaba una opción no rupturista.
Pensar que si se acaba con Syriza van a volver los mismos líderes a los que los griegos desprecian y consideran traidores es una ingenuidad propia de un idiota o de un fanatismo propio de un talibán, y si tenían alguna duda no tenían más que haber visto el 62% de votos que sacó el NO en el referéndum griego. Porque la interpretación correcta de ese referéndum no era que Tsirpas era un peligro con el que acabar, lo sensato era pensar qué iba a pasar si Tsipras era derrotado, porque los profundos sentimientos anti-Troika están ahí y no van a desaparecer, al contrario.
Si Syriza es derrotada quizá la inercia lleve a un nuevo gobierno de partidos tradicionales, pero bajo él comenzarán a crecer dos semillas peligrosas: El pro-soviético KKE y el Nazi Aurora Dorada. Y estos sí son peligrosos, estos sí que odian la UE y pueden llevar a problemas gravísimos en todos los ámbitos. La única suerte es que son incompatibles y no pueden gobernar juntos, pero el desastre lo generarán igualmente. Y los alemanes deberían saberlo, porque ese es el escenario que destruyó la República de Weimar.
Y ya no es Grecia, ya no es un pequeño país al lado de los Balcanes y del que unos líderes despiadados e insensibles pudiesen pensar “que se maten entre ellos”. Es que con este pacto mañana saldrá Marine Le Pen y dirá que Francia debe salir ya del euro antes de que Alemania la machaque. Y pasado mañana el NO a la UE del referéndum que ha prometido Cameron aumentará, y seguramente Beppe Grillo volverá a coger fuerza con un discurso histriónico contra la UE. Y el establishment europeo quizá pensará que ha anulado a Pablo Iglesias, pero se equivocan y ahora explicaré por qué.

Estas negociaciones nos han demostrado una cosa: El fuerte aplasta al débil. Esta es la principal lección que podemos sacar de todo este asunto. Por mucho que le asistiese la razón, el gobierno griego no podía hacer nada porque el eurogrupo y su germánica líder estaba pensando en las consecuencias que tendría que Syriza tuviese éxito. Merkel ha querido aleccionar a Tsipras, primero para contener la infección y luego, después del referéndum, para dar una lección a todos los demás, para que viesen qué les esperaba si se rebelaban.
Es puro juego de Tronos, es la política que nos enseña la serie de TV y que tanto se dice que tiene relación con la realidad de la política. La política en la UE es un juego de tronos, de poder, donde quien manda usa el miedo y la fuerza, donde los líderes solo ceden cuando tienen miedo de perderlo, donde todo es más oscuro de lo que parece y mucho más maquiavélico. Hay pactos, líderes débiles, egos, fanatismo, incapacidad de reconocer errores y una memoria nula sobre ciertas cuestiones históricas.
La cuestión es que pensábamos que la política moderna se basaba en otros valores, que la UE se basaba en una solidaridad producto de las desgracias pasadas del continente. Tantas veces hemos escuchado hablar de la generosidad de la UE, de los valores de los padres fundadores, de reconciliaciones… ¿qué queda hoy de todo eso? ¿Solo la sensación de que con los líderes del pasado esto se hubiese solucionado de otra manera? Hay quien tiene la sensación de que con Kohl y Mitterrand esto no hubiese pasado, otros quizá piensen que a lo mejor ha pasado porque Mitterrand y Thatcher se equivocaron y aceptaron la unificación alemana.
Hoy la política queda reducida a un juego vil de intereses y de poder, sin altura de miras ni moral superior. Aquellos que cantan alegremente el #Tsiprasnopudo no se dan cuenta que lo que se está diciendo es que la razón no importa, que la democracia misma no importa, que solo importa la fuerza, solo importa el poder. No es caer en el voluntarismo, pero no puede ser que la opinión de una sociedad no se tenga en cuenta para nada porque no es fuerte, porque es deudora.

En este entorno de Juego de Tronos, donde los actos de justifican por la fuerza y no por la razón o la moral, hay actores que sabrán sobrenadar. Merkel y sus socios pensarán que ellos perdurarán en este entorno pero la verdad es que acaban de sembrar el mal y un posible desastre futuro. Porque en el momento la solidaridad intraeuropea no significa nada se potencia a Le Pen, a Farage y a Wilders, en el momento en que los valores de la “Europa social” no importan un carajo no hay incentivo alguno para que los sindicatos o los partidos de la izquierda actúen en posiciones pactistas o con responsabilidad institucional.
Y mucho cuidado porque alguien que sabe cómo nadar en esta situación de Pablo Iglesias, quien jamás ha negado que ve la política como un juego de poder. Rota la red de protección europea y sus consensos fundacionales, este juego de poder, que parecía orientado al pacto y al término medio, puede ser orientado al conflicto y al choque de fuerzas. Pablo conoce los procesos rupturistas latinoamericanos donde la ruptura de consensos crea polarización y, ante esa, se elige bando. ¿Os suena eso de que “el miedo cambie de bando”? Servido en bandeja de plata…Tan solo hay que cambiar el tono y el objetivo. Y como esta pseudo-recuperación demuestre ser el espejismo que parece que es vamos a tener problemas graves.

Merkel no hace el mal, lo siembra”. Hoy cree que ha ganado, pero ha sembrado una semilla que, como germine, puede acabar con la UE misma. Nunca se ha hecho tanto para humillar a un socio, nunca se ha impuesto una dialéctica de capitulación como la de esta vez. Y cuando se siembra el mal la cosecha tarda en salir, pero saldrá, igual que las consecuencias de Maastrich tardaron década y media en verse.
Y cuidado que esto no ha acabado. Quien piense que Tsipras convocará elecciones, las perderá y se quedará Grecia “pacificada” se equivoca. En Grecia pueden pasar mil cosas y ninguna de ellas buena. Qué desastre, qué verdadero desastre. 

martes, 7 de julio de 2015

UPyD: Susto o muerte














El próximo sábado se celebra el congreso extraordinario de UPyD en el que se va a elegir al sustituto de Rosa Díez. Como era previsible (y se anticipaba desde hace meses) las dos opciones con posibilidades reales son: La continuista con la dirección actual, encabezada por el abogado que llevó la querella de Bankia, Andrés Herzog, y otra “renovadora” encabezada por la más valorada de los diputados de UPyD, Irene Lozano.
Más allá del futuro líder, estas dos candidaturas llevan aparejadas dos concepciones radicalmente distintas de lo que debe ser UPyD. La candidatura de Herzog pretende que UPyD sea más o menos lo mismo que hasta ahora, y la de Lozano quiere “abrir” el partido, pero esa apertura parece que tiene como objetivo buscar algún tipo de pacto con C’s, algo nunca confirmado por Irene pero de lo que pocos dudan.

Hace ya bastantes semanas la dirección de UPyD publicó unos emails que había enviado Irene Lozano, Álvaro Anchuelo y otros “renovadores” al ex-diputado de UPyD en Asturias Ignacio Prendes, actualmente diputado por C’s (como independiente) después de abandonar el partido magenta. En otro informe casi de policía política, la dirección de UPyD “prueba” que los renovadores tienen una estrategia coordinada para tomar la dirección del partido e intentar una alianza con C’s, manteniendo la naturaleza independiente de UPyD. La verdad es que, por mucho que en otras ocasiones en UPyD hayan llegado a usar hasta un tuit como prueba de carga, en este caso es bastante evidente que la intención de los renovadores es ese pacto con C's.
La publicación de estos mails ha causado muchísima polémica. Irene Lozano pidió a la comisión de garantías del partido suspendiese a Rosa Díez y a otros miembros de la dirección por vulnerar su intimidad, algo que dicha comisión ha rechazado prácticamente dando la vuelta al argumento y diciendo que quienes han hecho mal uso de los correos del partido son los críticos y que, por tanto, la actitud de la dirección ha sido más que proporcional, instando a los demandantes a ir a los tribunales si lo consideraban procedente, algo que creo ni han hecho ni van a hacer.
La verdad es que este tema es muy feo. Las prácticas de la dirección de UPyD son feísimas y, dejan la sensación de régimen de férreo control político. Ya lo he dicho alguna vez, yo viviría con auténtica cautela y suspicacia cualquier contacto con la gente de la cúpula de UPyD porque parecen no tener límites en sus actuaciones para acabar con el rival político. Legalmente posiblemente tengan razón y pedir la suspensión de Díez no se sostiene, pero si hubiese sido al revés, es decir, si se hubiese expulsado a Lozano, Anchuelo y otros, posiblemente ahí si hubiesen tenido razón los críticos porque se hubiese parecido bastante a muchos otros casos de vigilancia laboral que casi siempre se juzgan a favor de los despedidos. No ha sido el caso, no obstante, y la cúpula de UPyD no ha tomado medidas duras contra ellos.
A nivel político el caso es más complejo ¿tienen derecho a usar los correos del partido para buscar la fusión con C’s? Yo creo que sí, y más en la situación que se encuentra UPyD. Hay a quien le puede parecer que esta es la práctica del Caballo de Troya, el problema es que las murallas de Troya hace tiempo que cayeron y ya no queda nada más que un pequeño bunker que defender. La militancia en un partido político no puede ser una cárcel.

He leído lo que proponen los renovadores y en muchas cosas tienen razón. UPyD (vamos, su cúpula) es un partido conspiranoico, cenizo, arrogante y moralista. Sus dirigentes actúan con una soberbia insultante, con unas ínfulas de minoría elegida que parece despreciar a todos, a los votantes incluidos. Los renovadores proponen un partido más abierto, más “amable”, menos arrogante y que no esté sistemáticamente echando la culpa a los demás de sus fracasos. Ahí no puedo estar más de acuerdo con los renovadores: Hay que cambiar radicalmente las actitudes del partido (y no solo la comunicación).
Ahora, el “fondo” de los renovadores, lo que es su objetivo político transparente (que es el pacto con C’s), creo que es un gran error. Personalmente considero que C’s es un partido que se ha ido derechizando con el paso de los meses y mi concepción política de UPyD no es esa. UPyD es un partido progresista, de centro-izquierda, jacobino e igualitarista, y juntarse con C’s creo que le haría perder estas características para convertirse en una bisagra amorfa.
Pero sin entrar a juzgar el tema ideológico o “político”, creo que hay un problema muy evidente, y es que UPyD no está en condiciones de ofrecer a C’s nada que a éste le pueda interesar más allá de dos o tres personalidades políticas conocidas. Es decir, aspirar a una coalición UPyD-C’s ahora mismo me parece ciencia-ficción, porque a C’s no le aporta nada.
El momento de hacer eso era el verano pasado, el otoño a lo sumo, donde UPyD podía usar su poder institucional y su todavía decente posición en las encuestas para pactar una coalición donde tuviese un importante ascendente. Dándolo el liderazgo nominal a Rivera (porque obviamente es mejor candidato que Díez), UPyD podría haber marcado la línea política y haber dirigido esa coalición. No supieron ver su decadencia y perdieron la oportunidad.

Si los renovadores ganan el congreso y su opción política es el pacto con C’s, van a salir escaldados. Primero, van a provocar la salida del partido de parte de sus cuadros y militantes que odian a C’s como si fuese el mismísimo demonio. En UPyD van a quedar cuatro gatos para pactar con un partido que tiene la pleitesía de todos los medios de comunicación y una aspiración de voto que puede multiplicar la de UPyD por 10 o por 20 ¿de verdad piensan sacar una coalición de ahí? Eso es no entender cómo funciona la política ¿para qué quiere C’s hacer una coalición con un partido al que ya le ha chupado la vida? Sería rendirse ante un moribundo.
Una coalición no la van a conseguir, como mucho lo que ofrecerá C’s es lo de Prendes, es decir, unos puestos como independientes en las listas de C’s bajo los parámetros y principios que marque C’s. Y sí, a lo mejor Lozano, Anchuelo y Toni Cantó tendrían sus puestos en esas listas (porque son diputados con experiencia y conocidos, y eso sí que aportaría algo a C’s) pero el resto nada. Y además C’s no sería tonto y los sometería a compromisos rigidísimos de disciplina.
Pero esa es la opción más optimista. Si yo fuese C’s, y después de la negativa de UPyD a pactar con ellos, quizá ni siquiera aceptaría eso. UPyD es carne de extraparlamentarismo, así que C’s no tiene más que atraer a las dos o tres personalidades que les interesen (que, además, son renovadores) y tirar a la basura lo demás. Lo normal es que se diese el típico caso de venganza política que, en un contexto muy similar, está teniendo Pablo Iglesias con IU. Iglesias está resentido porque IU no le hizo ni caso cuando Podemos no era nada y ahora, que él es el fuerte, lo que quiere es acabar con IU, vaciarla, llevarse sus mejores cuadros, y mandar al resto a las catacumbas de la irrelevancia ¿De verdad pensáis que Rivera quiere otra cosa para UPyD? Si los renovadores ganan me veo a Irene Lozano en la posición de Alberto Garzón, hablando de confluencia y poniendo la otra mejilla (por no decir otra cosa) mientras los machacan en público y sin piedad.
En algún sitio he leído que los renovadores tienen ya pactado con C’s sus puestos en las listas. Insisto, sus puestos personalmente no digo que no, pero la confluencia contradice las más básicas reglas de la negociación política. Cuando llegue el momento de la verdad C’s sólo va a proponer la rendición incondicional con benevolencia para sus liquidadores. Al menos eso indica la lógica.

No me preguntéis qué haría yo si fuese afiliado a UPyD porque no tengo ni idea: Elegir entre Herzog y Lozano es elegir entre susto o muerte, o mejor dicho, entre muerte y coma permanente. Si gana Herzog el partido seguirá con sus peores vicios y se instalará en la irrelevancia más absoluta, con sus eurodiputados como mero residuo de un pasado más glorioso. Si gana Lozano intentará pactar con C’s, algo que rechazo, y si no lo consigue UPyD también irá a la irrelevancia.
Objetivamente el mayor valor que tiene UPyD es Irene Lozano, es la más carismática y más apta para encabezar una candidatura, y su trabajo la avala. Pero creo que Irene echará a perder su buena imagen (que creo tiene sobre todo entre la izquierda) y su trabajo si su objetivo es pactar con C’s e instalarse en la bisagra riverista.

Lo que a mí me gustaría es que ganase Lozano e hiciese de UPyD un partido socialdemócrata de verdad, todo lo jacobino que se quiera pero con instintos sociales muy marcados, y que esa UPyD buscase su espacio en este magma de esta izquierda que quiere reinventarse, pero me temo que pido cosas imposibles y quizá contradictorias. Valga como buen deseo de lo que creo que debió ser y no fue.

viernes, 3 de julio de 2015

Compromís para no valencianos

















El otro día un compañero de Zaragoza me preguntó “¿Y esos de Compromís de donde han salido? Son independentistas ¿no?”. Era la enésima vez que me decía alguien, siempre de fuera de la Comunidad Valenciana, que Compromís era “independentista”. La expliqué que no, que es una burda patraña extendida por algún partido y repetida por cierta prensa que quiere hacer pregón del apocalipsis, y se quedó más o menos conforme. “Bueno, es que eso es lo que se dice por ahí”, se justificó.
El desconocimiento sobre lo que es Compromís lo he encontrado incluso en los catalanes, que también suelen pensar que Compromís es nacionalista y semi-independentista sean ellos nacionalistas o anti-nacionalistas, lo mismo da. Esto me resulta la certificación terrible de que en Cataluña desconocen absolutamente lo que sucede del Sénia para abajo y que para ellos Valencia no es más que un territorio misterioso y enigmático con el que comparten unas raíces e historia común. Diría que en Cataluña hace tiempo que no se miran más que a ellos mismos, pero bueno eso ya es otra cuestión.
Me ha parecido buena idea hacer un escrito sobre Compromís, para explicarles a los lectores qué es, de donde sale, qué pretende y porqué se le vota. Espero que sea interesante y que acabe con ciertas dudas.

Creo que lo primero para entender a Compromís es entender el conflicto identitario en la Comunidad Valenciana. En la transición hubo en la Comunidad dos visiones identitarias enfrentadas que nacieron del posicionamiento de los distintos grupos políticos respecto a las ideas “nacionales” del intelectual de Sueca Joan Fuster. Fuster pensaba que la identidad valenciana estaba esencialmente compartida con catalanes y baleares y que, por tanto, el marco nacional en el que debíamos movernos era ese, un “pancatalanismo” cultural y también político.
De estas ideas de Fuster nació el “nou valencianisme”, que asumía ese pancatalanismo cultural aunque no tanto el político, y que aceptaron casi todos los actores de la oposición antifranquista. Pero este “nou valencianisme” tuvo un antagonista, un movimiento de reacción que se llamó despectivamente “blaverismo”, que no solo negó la relación política con Cataluña sino también los vínculos culturales o lingüísticos. Los “fusterianos” y los “blaveros” se enzarzaron en una batalla simbólica con banderas y denominaciones diferentes, generando la “batalla de Valencia” cuyos ecos nunca han acabado de cesar del todo.
Con el establecimiento y consolidación de la autonomía digamos que estas dos visiones generaron dos partidos nacionalistas diferentes. Los blaveros tuvieron a “Unió Valenciana”, partido derechista que acabo aliado y absorbido por el PPCV, y los fusterianos a “Unitat del Poble Valencià”, partido nacionalista progresista que se movió siempre en el extra-parlamentarismo.

Durante los 80 y 90 los “fusterianos” aceptaron su fracaso y hubo varias revisiones del pensamiento fusteriano por parte de intelectuales que entendieron que la identidad valenciana era mucho más mixta de lo defendido por Fuster y aceptaron que los vínculos políticos entre el País Valenciano y Cataluña ni eran deseados por la población ni eran una buena idea. En ese contexto el nacionalismo de estirpe fusteriana se refundó y aceptó muchos de los fundamentos de lo que se llamó “tercera vía” del nacionalismo valenciano, que fue un intento de hacer converger el fusterianismo y el blaverismo en un valencianismo más parecido al previo a la guerra civil.
El Bloc Nacionalista Valencià, fundado en los estertores del siglo pasado, es el representante político de este fusterianismo “tercervíiazado”. El Bloc rechazó los países catalanes, asumió un nacionalismo exclusivamente valenciano y continuó la estela progresista del nacionalismo de origen fusteriano. Sin embargo tampoco diría que el Bloc era un partido claramente “de izquierdas”, de hecho en algún momento creo que llegó a coquetear con la idea de ser una especie de partido visagra entre PP y PSOE.
Después de las elecciones de 2003 (donde no entró en Les Corts al no superar la barrera del 5%) Enric Morera fue elegido secretario general del Bloc y comenzó un proceso de acercamiento a las fuerzas de izquierda. Para las elecciones de 2007 el Bloc y Esquerra Unida (EU) se presentaron juntos en una coalición llamada “Compromís pel País Valencià”, que llevó a dos diputados del Bloc a las cortes valencianas.
Pero en unos meses esa coalición se rompió. Un enfrentamiento entre Gloria Marcos (la cabeza de lista, de Esquerra Unida) y las diputadas de la corriente interna de EU Esquerra i Pais, junto con el apoyo del Bloc, rompió la coalición. Muchos miembros de Esquerra i Pais y otras corrientes de EU fueron expulsados del partido, entre ellos las diputadas Mónica Oltra y Mireia Mollà, que pasaron a establecer una colaboración permanente con el Bloc.

De ese conflicto es de donde nace el actual Compromís. El Bloc Nacionalista Valencià, Iniciativa del Poble Valencià (IdPV, partido creado por los expulsados de Esquerra Unida) y Els Verds-Esquerra ecologista crearon en 2010, junto a personalidades independientes (la más importante es Joan Ribó, también expulsado de Esquerra Unida), una coalición permanente que asumió el nombre de la candidatura fallida, Compromís (pero sin lo de “pel País Valencià”).
La nueva coalición tenía como base al Bloc Nacionalista Valencià, único de los partidos que tenía una verdadera implantación en las comarcas y que, por tanto, aportaba la mayoría de afiliados, pero sin embargo sus personalidades más valoradas no eran del Bloc, sino de IdPV (Mónica Oltra) o independientes (Joan Ribó). Compromís fue percibido en principio como una nueva marca electoral del Bloc, sin embargo en 2011 batió el techo histórico de votos del Bloc para Les Corts (7,5%, cuando jamás había pasado del 5%) y, sobre todo, en la Ciudad de Valencia (casi un 9% de votos cuando el Bloc siempre había sido marginal en la ciudad). La interpretación era clara: El Bloc aportaba la militancia y “la base” de votos del 4% tradicional, pero la otra mitad la aportaba el importante tirón de los ex de Esquerra Unida, venciendo en muchísimos casos los recelos de muchos valencianos en votar candidaturas que incluyesen nacionalistas.
La cuestión es que se creó una coalición casi con “dos almas”. En los municipios donde el Bloc era fuerte, Compromís era básicamente la marca electoral del Bloc (de hecho se presentaban como Bloc-Compromis), sin embargo en las zonas urbanas y metropolitanas Compromís era mucho más mixto, con un ascendente importante de los partidos izquierdistas.
Durante toda la legislatura el partido que más ha denunciado y combatido la corrupción ha sido Compromís (con permiso de Esquerra Unida). Han sido los verdaderos antagonistas al PPCV, los que han enervado a Camps, Fabra y Rita. Su política se ha concentrado en su eslogan, “rescatar personas” y en una lucha titánica contra la corrupción, y siguiendo su actividad en casi nada se podía notar que había nacionalistas en su seno. Y es por eso por lo que la gente les ha votado, porque mientras el PSPV estaba haciendo la siesta, Compromís y Esquerra Unida han batallado sin descanso contra el PPCV.

El inteligentísimo periodista Enric Juliana, de los pocos catalanes que parece entender algo de lo que pasa aquí, ha definido a Compromis como una “eficaz aleación de radicalidad urbana y valencianismo menestral”. La “radicalidad urbana” es la que representan Oltra, Ribó y toda esa masa de votantes urbanos y metropolitanos que apoyan a Compromís porque es el azote de la corrupción y el defensor de los desfavorecidos, y poco o nada porque sea “valencianista”. El “valencianismo menestral” sería el Bloc y su base de votante rural que sí es nacionalista.
Pero cuidado que hasta en el Bloc hay sectores. Está el sector tradicional del Bloc, la “vieja guardia” del nacionalismo fusteriano, más nacionalista que izquierdista, pero también están los “renovadores”, un sector más joven para quienes el izquierdismo es más importante que el nacionalismo, y que sacaron mejores resultados en las primarias de Compromís que la vieja guardia. De hecho a los renovadores se les considera afines a Oltra (en la otra parte del Bloc hay recelos contra ella).
De hecho el crecimiento y evolución de Compromís ha llevado a que la coalición evolucionase desde un inicio en que era “BLOC + asociados”, hasta una coalición donde los “radicales urbanos” han acabado dominando la coalición y han relegado a segundo plano al sector más nacionalista del Bloc. De hecho el resultado de las primarias, con Oltra de cabeza de lista y con representación similar de los cuatro sectores (los tres partidos y los independientes), y con el sector renovador del Bloc con mejores puestos que la vieja guardia, se ha interpretado en muchos sitios como que Oltra ha acabado dominando la coalición y “domesticado” al Bloc.
Seamos realistas ¿qué porcentaje del 19% cosechado en las autonómicas es nacionalista? ¿El 5, el 6% como mucho? La mayoría del votante de Compromís no es nacionalista, ¿Y del 23,5% de votantes que han hecho a Ribó alcalde? Os puedo garantizar que más del 90% no serán nacionalistas. Yo soy de valencia capital y os puedo decir que todos los votantes de Compromís de la capital que conozco (y conozco muchos) no son nacionalistas. De hecho la base social de Compromís es, en su mayoría, la misma base social que tiene Podemos e Izquierda Unida en otras latitudes.

¿Pero los dirigentes son nacionalistas?” se preguntará aún la gente, una vez creo que ya está claro que sus votantes no lo son. Pues unos sí y otros no. Los dos principales dirigentes, Mónica Oltra y Joan Ribó, no son nacionalistas ni son de partidos nacionalistas, de hecho Oltra ha reconocido no ser nacionalista en público. Los dirigentes del Bloc sí lo son, pero aun así no estamos hablando de una “intensidad” de nacionalismo como CiU o el PNV, hablamos de algo más moderado, en parte porque son absolutamente conscientes que no tienen ascendente sobre la población. No sabría compararos el “grado de nacionalismo” de Compromís con otras latitudes, por comparar diría que Compromís es menos nacionalista que Iniciativa per Catalunya y que sería algo así como el PSC (las comparaciones son odiosas en cualquier caso y la situación muy distinta).
De hecho hay una cosa curiosa. El PPCV se ha dedicado toda la legislatura a intentar presentar a Compromís como “catalanista”, agitando los fantasmas del pasado. La cuestión es que en Compromís tienen este asunto bastante superado, no hacen referencia jamás a los conflictos identitarios del pasado y no entran al trapo con estas cosas. Y mientras Compromís no entra en estas cosas quien sí ha entrado de forma reiterada ha sido Esquerra Unida, que ha seguido defendiendo los símbolos del nou valencianisme e incluso llamando “botiflers” a los del PP más de una vez.

Espero que el escrito os haya valido para entender qué es Compromís y que no caigáis en todo eso de que son independentistas y demás tonterías que se escuchan por ahí. Compromís es una coalición muy amplia y heterogénea, unida por los buenos resultados pero con bastantes discrepancias internas producto de su pluralidad de puntos de vista. En los pueblos es posible que su base social sí sea relativamente nacionalista pero en las zonas urbanas ésta es mixta, absolutamente plural y generalmente no nacionalista.
Su política estará preferentemente orientada a acabar con la corrupción y a hacer una potente política social. Posiblemente veamos intención de aumentar la presencia del valenciano en la enseñanza pero no se intentará un sistema de inmersión como el catalán (además sería imposible por la realidad valenciana) y también una defensa feroz de una mejor financiación. Pero Compromís es, ante todo, una coalición de izquierdas, y esa será la política que intentará hacer.