La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 29 de octubre de 2015

Cuatro posibles gobiernos tras el 20-D













Tal y como están las cosas y salvo enorme sorpresa, España va a tener en 2016 un gobierno apoyado al menos por dos fuerzas políticas, sea de coalición o no. El escenario dibujado por las encuestas nos dice que muy difícilmente el partido que más votos saque pasará del 30%, y eso lo situará lejísimos de la mayoría absoluta, situación que no podrá solventar con apoyos puntuales como hizo Zapatero durante sus dos legislaturas. Además, esta vez el efecto de la ley d'Hont no va a ser tan mayoritario como en otras ocasiones debido a la distribución de votos, aunque sí es posible que el PP mantenga una sobrerrepresentación por su control de las provincias más pequeñas.

Tal y como está en panorama, lo que parece que se decidirá el 20-D es cual va a ser la coalición de gobierno tras las elecciones. Las posibilidades son varias y preveo hasta 4 posibilidades, que son estas:


Gobierno PP-C's

Esta opción es la que parecen indicar muchas de las últimas encuestas publicadas. Por la naturaleza de esta alianza muy probablemente no podría tener ningún aliado adicional (quizá algún diputado suelto de Coalición Canaria o el Foro) y por tanto entre las dos fuerzas deberían sumar los 176 escaños de la mayoría absoluta.
El problema es que probablemente las últimas encuestas están hechas en un entorno de “subirse al caballo ganador” respecto a C's y ese partido parece estar hinchado o, en su defecto, no lo está pero no se ha contemplado suficientemente la consecuente caída de votos del PP. Las encuestas de estas semanas están dando a la suma PP + C's entre el 44 y el 45% de voto, mientras que hace algo más de un mes difícilmente superaban el 40%. El caladero de votos de C's es fundamentalmente el PP y este cambio, por tanto, no parece muy probable.
Si esta alianza se produjese parece que C's exigiría que el presidente del gobierno no fuese Rajoy. Hay que ver cómo se tomarían algo así en un partido como el PP, ya que no hay precedentes de esto en España. De todas formas, y aunque medie esta exigencia, si el PP queda el primero en las elecciones parece bastante probable que C's le apoye, porque el apoyo de C's al PP se ha dado en multitud de CCAA, diputaciones y ayuntamientos.
En mi opinión, la clave para que esta combinación sea posible está en qué harán los votantes de los cinturones metropolitanos de Barcelona y Tarragona que en las autonómicas catalanas votaron a C's para oponerse al independentismo. Si siguen votando a C's, entonces es probable que este gobierno se dé, si no lo hacen y votan a PSC o Podemos imagino que la suma no llegará a los 176 escaños.

Gobierno PSOE-C's

Esta opción es probablemente la favorita para estas dos fuerzas. El aliado más cómodo para el PSOE es C's, y a éste también le seria más fácil apoyar un gobierno de Sánchez que uno del PP. Estas dos fuerzas se entenderían perfectamente a nivel de libertades públicas y no creo que estén demasiado separadas a nivel económico. El liderazgo nuevo en el PSOE le haría más permeable a las reformas que C's le pueda exigir.
El problema de esta combinación es que no parece que salgan los números. Creo que todavía no he visto ni una encuesta en que estas dos fuerzas sumadas se acerquen a los 170 escaños. Si el PSOE consiguiese mantenerse en niveles parecidos a los de 2011 y C's realmente tuviese esa fuerza que las encuestas le otorgan estos días, quizá podrían llegar a la mayoría con algún apoyo externo. La dificultad es que C's es bastante incompatible con los nacionalistas, con los catalanes por supuesto pero tampoco parece fácil que partidos como el PNV acaben apoyando a un gobierno así (quizá sí la investidura de Sánchez pero no hacer un pacto firme). La legislatura podría ser parlamentariamente complicada, aunque sí que es cierto que el PSOE podría tener apoyos puntuales de casi todos los partidos en momentos determinados.
Si la decepción con Podemos se extiende, ese voto lo puede absorber el PSOE y eso más un gran resultado en Andalucía podría darle la base de escaños necesaria para poder pactar con C's.

Gobierno PSOE-Podemos

Creo que no es la preferencia del PSOE pero sí es la única opción que tiene Podemos en esta situación. Este gobierno parecía bastante probable hace unos meses y sería coherente con lo que pasa en muchas CCAA. La investidura de este gobierno podría contar con apoyos en IU, Compromís, PNV, Geroa Bai y otros, pero sería fundamental que la suma de PSOE y Podemos superase ampliamente los 150 escaños, algo que las encuestas otorgaban hasta prácticamente agosto.
Para que esta opción sea viable, Podemos debería quedar por encima de C's en la mayoría de circunscripciones y “quitarle” algunos de los 4º,5º y 6º escaños, y conseguir así que la suma PSOE+Podemos sea superior a la de PP+C's. También me parece fundamental que Podemos pase del 15% de los votos, porque sino se quedará con una cifra de escaños bastante modesta.
Al igual que ha pasado en Portugal, esta es una opción que probablemente se intentará evitar a toda costa por parte de los poderes económicos y por el establishment de la UE.

Gobierno PP-PSOE

Esta es la última opción para ambas fuerzas, pero no es nada descartable. De hecho es bastante posible que si las tres combinaciones anteriores se quedan sin mayoría absoluta y/o sin posibilidad de ser investidos (y los partidos independentistas en el parlamento es posible que actúen como minoría de bloqueo), esta será la opción que finalmente se dará. Sería dañar al bipartidismo irremediablemente, pero no hay duda que sería una opción muy bien vista por los aliados europeos.
Si analizamos muchas de las encuestas de hace unos meses veremos cómo la única opción de gobierno razonable es esta. Este gobierno lo presidiría quien quedase primero, que parece que sería el PP, aunque creo que también sería posible prescindir de Rajoy. Si por cualquier razón Podemos quedase por encima del PSOE, éste recibiría presiones terribles desde todos los ámbitos para pactar con el PP.


Básicamente estas son las cuatro opciones de gobierno que hay salvo sorpresa enorme. La situación es compleja, porque ya no se trata de elegir un partido u otro y votar a la contra si uno no te gusta, se trata de varias combinaciones y esto convierte la decisión del voto en algo mucho más delicado. Elegir el voto a un partido para apoyar una de las posibles coaliciones es bastante difícil pues hay votos que no prejuzgan la combinación y, además, el voto no solo vale para elegir la combinación sino también para otorgar fuerza relativa a cada uno de los partidos en el momento de la negociación. Lo normal es votar al partido que te parece que tiene las mejores propuestas, pero mirar las posibles combinaciones parlamentarias es algo normal y también debe ser tenido en cuenta a modo de estrategia.
Lo que parece evidente es que hay un partido que puede pactar con todos (el PSOE) y otro que solo podría pactar con uno (Podemos). El voto a Podemos es el único que no apoyará al PP, y los votos a PP y a C's también garantizan que Podemos no va a tener parcelas de poder. Al final el voto a Podemos es el más concreto,y después el del PP. También es lógico: Son los extremos.
Por poner un ejemplo ¿qué se debe votar si se quiere un gobierno del PSOE con C's? Pues la verdad no lo sé, habría que ver el escenario demoscópico cerca de las elecciones y ver a cual votar de los dos. Si el gobierno PSOE-Podemos no parece cercano y el PP-C's sí entonces habría que votar PSOE, en caso contrario C's. Son situaciones complicadas, inseguras y cambiantes, y cualquier apuesta igual te sale “rana”, de hecho es hasta posible que para “forzar” la coalición que quieres lo mejor sea no votar a ninguno de los partidos que la van a componer (sí, si quieres una gran coalición PP-PSOE es posible que la estrategia adecuada sea debilitarlos a ambos).

Hay otra cosa importante en estas elecciones. Suponiendo que no gobierna el PP, sería importante que el PP se quedase bastante por debajo de los 140 diputados que representan 2/5 del congreso y, además, tampoco consiguiese 2/5 de los senadores (esto va a ser muy difícil). Esto permitiría que se pudiese proceder a una reforma de la constitución de los capítulos no esenciales, entre ellos el que marca que la circunscripción electoral es la provincia, que es necesario cambiarlo si se quiere hacer una buena reforma de la ley electoral. Hay otra manera de reformar la constitución con solo mayoría simple en el senado, pero requeriría que el PP sacase menos de 116 diputados (1/3), algo complicado.
Porque las próximas cámaras no solo van a tener que elegir un gobierno y aprobar leyes ordinarias, también tendrán que promocionar una reforma de la constitución y el PP es una fuerza inmovilista que probablemente será un lastre para este cometido. Pero esto ya lo trataré otro día.

lunes, 26 de octubre de 2015

¿Por qué Amancio Ortega es el mas rico del mundo?














Asisto estupefacto a cómo los medios de comunicación y muchas personas están destacando a Amancio Ortega como “un modelo a seguir” o un “ejemplo”. Que los medios de comunicación lo hagan tiene cierto sentido, pues tienen muchas veces dependencias económicas con las empresas (desconfiad siempre cuando un medio alaba a una empresa, generalmente es un publirreportaje pagado de una u otra manera), pero que lo haga la gente corriente es algo que me deja alucinado.
Normalmente entre los aduladores hay dos tipos de personas. Unas son aquellas que suelen repetir lo que dicen los medios de comunicación sin cuestionar nada, ese es un tipo de persona que todos conocemos y que asumen las opiniones escuchadas y leídas como verdades absolutas. El otro tipo son aquellos defensores del “liberalismo económico”, que siempre defienden a los más ricos como reacción a ciertas críticas provenientes de la izquierda pero que en este caso tienen una razón adicional: Amancio Ortega es eso que llaman un “hombre hecho a sí mismo”, alguien que empezó desde la nada y ha creado un imperio, y esto parece reforzar las teorías de que en el capitalismo cualquiera puede llegar a donde se proponga si es esfuerza.

Yo no suelo comprar nunca teorías viscerales anti-mercado como bien sabéis, pero hay cosas que no son normales y no deben pasar desapercibidas. A mí me parece normal que se admire a científicos que hacen descubrimientos, a artistas, a políticos o personalidades que luchan por la paz y el progreso, etc. Entre ellos también puede haber empresarios, por supuesto, personas que han creado grandes innovaciones tecnológicas que mejoran la vida de la gente o que han dado respuesta a necesidades de las personas. Toda esa gente es digna de admiración por lo que ha hecho.
Pero cuando se llega a la admiración del rico por el mero hecho de ser rico es que nos encontramos en una sociedad degenerada. Hoy se adula a Ortega porque es el más rico del mundo, igual que el día de su muerte se adulaba a Emilio Botín por vete a saber qué, pero ni Ortega ni Botín han hecho nada realmente relevante para la humanidad. Sí, claro que el Santander y Zara habrán tenido una estrategia empresarial y de marketing adecuada y mejor que la de sus rivales, pero eso es una cuestión interna del mercado capitalista, es una cuestión de competencia pura. Comprar mejor, tener una logística que minimice costes o hacer inversiones adecuadas es algo que tiene un mérito técnico, pero se queda dentro del mercado y de la competencia, no aporta avances a la humanidad ni es algo que deba ser admirado.
Admirar al rico por haberse hecho rico es la conversión de la economía de mercado en una sociedad de mercado. Se puede tener una economía de mercado porque se considere que técnicamente es mejor, pero cuando los valores del mercado (el lucro por encima de todo, la competencia, el consumo como camino a la felicidad, etc.) se convierten en los valores de la sociedad entonces el mercado ha invadido a la sociedad. Y eso es una degradación, es un anti-valor que nos aleja del humanismo y nos convierte en piezas de un engranaje económico.

Los aduladores de Ortega dicen que es el más rico del mundo por su excelente gestión empresarial y por sus innovaciones, pero voy a discrepar. No, Ortega no es el más rico del mundo por sus innovaciones ni gestión, es el más rico del mundo fundamentalmente porque la gran mayoría de sus productos están fabricados en países donde los trabajadores están en condiciones de semi-esclavitud debido a la ausencia de regulaciones laborales y a las necesidades que pasan. Ese es el secreto de Inditex, esa es la verdadera fuente de riqueza de Ortega, y no me parece que sea algo que se pueda adular o admirar.
¿Por qué sabemos que esa es la razón de la riqueza de Ortega? Pues por muchos datos. Para empezar, entendamos la contradicción de que el tipo más rico del mundo sea curiosamente alguien que fabrica uno de los productos de menor valor añadido de todos. Estamos continuamente hablando de la necesidad de innovar, de que para crecer hay que fabricar productos de alto valor, de que esa es la única manera de sobrevivir en el mercado, etc. Y al final resulta que el tipo más rico del mundo fabrica ropa (y su diseño es "valor añadido", ojo, pero sigue teniendo menos que otros productos).
¿Es una excepción? No. Miremos a Suecia, donde el más rico del país es ¡El dueño de H&M! En Suecia, donde hay empresas como Volvo, IKEA, Saab, Ericsson o Electrolux, donde se fabrican productos de altísimo valor añadido, resulta que el más rico también es el dueño de una empresa que fabrica ropa. Y no es solo el más rico, es que en un país altamente igualitario como Suecia el buen señor tiene una riqueza de 32.000 millones de Dólares (32B$). Para que os hagáis una idea de la cifra en términos comparativos, los más ricos de Noruega o Finlandia tienen 5,3B$ y 3,2B$ respectivamente, riquezas del orden de la décima parte. No hacen ropa obviamente, uno tiene supermercados y el otro fabrica ascensores.
Esto de las proporciones es interesante, y también podemos comparar a Ortega con los más ricos de otros países. Forbes dice que Ortega tiene 80B$. En los datos comparativos que he podido obtener (creo que son de 2013) Amancio Ortega tenía 62B$. Pues bien, ese mismo año la más rica de Francia, la dueña de L’Oreal, tiene un patrimonio de 37B$ (sobre la mitad), el más rico de Alemania, el dueño de Lidl, tiene 21 B$ (la tercera parte), y el más rico de Italia, dueño de Nutella, 27B$.
Ya que tenía la riqueza de los dueños de Inditex y H&M quise buscar la de otra gran empresa del textil, PRIMARK. No encontré el dato, pero sí encontré esta noticia que dice que la familia Weston, la propietaria de la matriz, es la que más ha aumentado de riqueza en el Reino Unido en el 2014, 3,7B$, pasando de ser los decimoprimeros más ricos del país a los terceros en un solo año. En un país como el Reino Unido no es algo que parezca normal.

Al final quedan pocas dudas de que el sector textil en general y las empresas de Inditex en particular están obteniendo enormes beneficios, y esos beneficios vienen de la deslocalización de la producción. Estas empresas trabajan en países donde los sueldos son de 30 €/mes, donde no hay política laboral de limitación de jornadas, de seguridad en el trabajo, etc. Países donde no hay normas medioambientales suficientes y donde los impuestos probablemente son muy bajos.
Amancio Ortega es el más rico del mundo por esas razones, porque quienes fabrican los productos que le dan el beneficio lo hacen en condiciones de semi-esclavismo, porque le cuesta 2€ lo que luego vende a 40€. De ahí salen los márgenes de beneficio que, al final, enriquecen al accionista mayoritario. Si alguien cree que esto es un modelo a adular o a destacar socialmente allá él, para mi esa admiración me parece una degeneración.


viernes, 23 de octubre de 2015

Ciudadanos: El cambio necesario...en los 90














Después de su éxito en las elecciones catalanas Ciudadanos (C’s) se ha disparado en las encuestas. Esto es lógico pues corresponde a un efecto normal y observado en demoscopia en los partidos que vienen de éxitos electorales, que se disparan en las encuestas temporalmente, para luego bajar. Esto, además, es la segunda vez que pasa con C’s, pues después de su reaparición fulgurante en el panorama nacional a finales del año pasado también subió mucho, para luego bajar cuando la realidad de las elecciones autonómicas demostró que no eran tan fuertes como se suponía.
Aun así y aunque vuelvan a bajar (que seguramente lo harán), C’s va a ser un partido importante en el nuevo parlamento y quizá para la formación del nuevo gobierno. De hecho es con casi toda probabilidad el socio preferente para los dos partidos mayoritarios, que ya se entienden con ellos en las diversas autonomías.

C’s se está vendiendo como la herramienta para la regeneración de la democracia española, el problema es que actualmente esto es algo insuficiente para corregir nuestros problemas como país. Nuestro país tiene dos problemas fundamentales, uno es efectivamente que nuestra democracia ha degradado y ha dejado translucir todos sus problemas de génesis al mismo tiempo, pero es que hay otro problema fundamental que es la desigualdad creciente. Y las propuestas de C’s en este último campo no son satisfactorias, más bien todo lo contrario.
Nuestro país generó en 1978 una democracia con defectos e imperfecciones. Sería muy largo de comentar, pero resumiendo mucho digamos que nuestra democracia creó un sistema político demasiado “controlado” por el ejecutivo, que debía extender su influencia sobre el resto de poderes. Adicionalmente se mantuvieron estructuras tradicionales que resultaban absurdas, como las diputaciones o el senado, y la propia naturaleza de la transición dejó el poder económico en mano de una élite que provenía del franquismo, acostumbrada a vivir del favor político.
Creo que en la mente de muchos de los legisladores estaba la idea de que estos problemas se irían corrigiendo poco a poco y que se producirían reformas políticas en cuestión de unos años, cuando la democracia se hubiese consolidado. Sin embargo la generación de un bipartidismo sólido derivó en un acomodamiento de esas nuevas (o no tan nuevas) élites políticas a la situación generada. Políticamente nada cambió con los años y el cambio generacional, el enchufismo político, la corrupción, la tendencia a no asumir responsabilidades, el servilismo de los medios de comunicación con el poder, las decisiones arbitrarias del gobierno y muchas otras malas prácticas se mantuvieron.
A nivel económico el país tampoco evolucionó mucho, a pesar de los enormes esfuerzos presupuestarios en educación. Las reconversiones industriales obligadas por la realidad internacional dejaron al país con una élite económica compuesta por constructoras y bancos que estaban en manos de los hijos de las élites franquistas (con una destacada excepción), creciendo las primeras de la mano de los gobiernos y de la obra pública y consolidándose las segundas de la mano de una política económica ortodoxa y de una financiarización económica creciente.

Posiblemente la lógica de los acontecimientos indicaba que, a mediados de los 90, una generación después de la transición, se debía haber hecho una segunda transición en España. A nivel político hubiesen procedido medidas regeneracionistas como las que ahora propone C’s (exceptuando quizá las primarias, que es algo más moderno) y el replanteamiento de muchas de las estructuras y costumbres políticas. Hubiese sido conveniente por fin “cerrar” este sistema autonómico provisional, eliminando las redundantes diputaciones y mirando qué demonios se hacía con este senado decimonónico, e igualarnos a las prácticas más avanzadas de los países de nuestro entorno.
A nivel económico, después de la caída del muro de Berlín y la “victoria” del capitalismo, quizá hubiese sido coherente con la época reformar el rígido sistema socio-laboral y haber abrazado muchos de los planteamientos flexi-seguritarios tan de moda entonces entre el social-liberalismo europeo. Sí que se hicieron “flexibilizaciones” sobre el empleo temporal o el despido, pero realmente no se cambió el sistema demasiado. Quizá hubiese sido el momento de plantear los complementos salariales, subidas de los impuestos indirectos o plantear modalidades contractuales con menor protección a cambio de algún servicio adicional. No digo que fuese lo adecuado, ojo, simplemente que era coherente con la época.
Pero nada de eso se hizo, no se cambió nada del sistema político ni de sus usos y costumbres y económicamente se avanzó en privatizaciones y desregulaciones, pero no en lo que ahora se llaman “reformas estructurales”. Y quizá por eso, o en parte por eso, las privatizaciones en España se hicieron con los amiguetes y las concesiones de obra pública y servicios públicos externalizados se hicieron con la falta de transparencia y adecuación que ahora conocemos (aunque siempre sospechamos).

Pero los momentos históricos evolucionan y España no está ya en esa situación. La crisis de 2008 ha traído a todo occidente una desigualdad creciente y aparentemente imparable, y España es de los países más afectados. Ahora somos víctimas estructurales de nuestra ausencia de reformas pero paradójicamente también a causa de todos esos cambios privatizadores, flexibilizadores y pro-business que se hicieron en esos años.
Algunos dicen que el problema es que se hicieron las privatizaciones y las flexibilizaciones, pero no las reformas que ahora planea C’s. Lamentablemente ese punto de vista no parece sostenerse cuando vemos como en todos los países que sí hicieron reformas similares ha aumentado la desigualdad. No es ese el problema pues, haber hecho esas reformas (o hacerlas ahora) no hubiese evitado el aumento de la desigualdad o no la disminuiría de hacerse ahora, como mucho le podríamos conceder el beneficio de la duda de que, quizá, hubiese ralentizado su expansión.

La Europa de 2015, a nivel económico, tiene un problema fundamental y se llama desigualdad. Y no es cuestión sólo de que haya un 22% de desempleo, el problema fundamental es que el  trabajo que pueden conseguir estos desempleados es precario, a tiempo parcial y muchas veces no saca al trabajador de la pobreza. Que el trabajo ya no saque de la pobreza a la gente es un hecho de suma gravedad y que no se arregla solo con un complemento salarial, se arregla repartiendo los beneficios de la productividad de otra manera.
Y no es solo ni fundamentalmente la desigualdad presente, es que la estructura generada lleva inexorablemente a más desigualdad. Actualmente en España sobrevive cierto tipo de “comunismo familiar” donde se está resistiendo a la crisis humanitaria en base a la solidaridad intergeneracional en las familias. Hay familias que viven de la pensión del abuelo y en su casa ya pagada, otras porque los jóvenes prorrogan indefinidamente su emancipación (al no tener ingresos suficientes) y añaden su escaso sueldo a los gastos comunes en una especie de mini-economía de escala que permite aguantar la situación.  Pero este “comunismo familiar” no va a poder durar indefinidamente. Por primera vez en 2014 las nuevas pensiones han caído, provocado probablemente porque el desempleo ha hecho estrago en muchos actuales jubilados a final de su vida. Y este proceso seguirá y llegará el momento en que las nuevas pensiones serán menores que las de quienes fallecen. La reforma de las pensiones y la caída de los sueldos hace inevitable este proceso a no ser que cambien radicalmente las cosas.
Todas estas realidades deben ser combatidas, pero para ser combatidas deben ser reconocidas como problema fundamental. No es un problema entre insiders y outsiders, no es un problema entre pensionistas y trabajadores, es un problema de repartición de los beneficios de la productividad, del valor del trabajo y de la acumulación de riqueza. Con fantasías de que con mejor regulación y menos trabas burocráticas se arregla todo o con falacias del tipo de juego de suma infinita* no se enfrenta este problema.

No voy a negar que lo que propone C’s es conveniente e incluso atractivo en facetas de reforma de la política y el estado, estas son ideas que pueden ser defendidas de forma transversal y que habrá que convenir con ellos, mediante una amplia reforma de la constitución. Pero estas reformas necesarias lo son porque vamos con 20 años de retraso. Son las reformas que se debieron hacer a final del siglo pasado.
Pero a nivel económico C’s no es solución. Si el país acaba abrazando el proyecto de C’s, bien aplicado en primera persona bien por influencia en gobiernos compartidos, lo único que nos vamos a encontrar en el crucial terreno de la desigualdad son parches y tratamientos paliativos. Y eso es mejor que el inmovilismo de Rajoy, qué duda cabe, pero la aspiración política debe ser ofrecer soluciones estructurales, contundentes y que ataquen los problemas de raíz.

Cuando veo cómo se presenta a C’s como el partido que va a traer casi la redención a España me asusto. Y me asusto porque, si llegásemos a confiar en C’s para cambiar nuestro país, nos íbamos a llevar una gran decepción a la vuelta de unos años (ya lo dijo Rivera: La decepción con los nuevos partidos será todavía mayor que con los antiguos). C’s hubiese sido ese gran partido de centro que podía haber cambiado este país a finales de los 90, en la época del socio liberalismo al que pertenece. Ahora ya no estamos en esa época, ahora estamos como estamos precisamente porque ese socio liberalismo ha fracasado (no hay más que ver la evolución de los partidos del ALDE en los grandes países de Europa), y por tanto no me parece que esa pueda ser la solución.
Aunque sea dando palos de ciego necesitamos políticas atrevidas, novedosas y que ataquen el problema de la desigualdad de raíz. Abrazar políticas de una época anterior, por mucho que para nuestro retrasado país sean novedosas, me temo que nos llevará a perder un tiempo precioso que mucha gente no tiene.


*Lo que llamo “juego de suma infinita” es la contraparte del “juego de suma cero”. Los liberales critican que la izquierda piensa que la economía es un juego de suma cero, es decir, que la generación de riqueza es constante e independiente de las condiciones y que lo único que importa es como repartirla. En parte tienen razón, pero ellos caen en una falacia contraria, que yo llamo juego de “suma infinita”, que consiste en suponer exactamente lo contario, que la riqueza se puede crear sin límites y que por tanto su distribución no importa.
Y eso es falso, la economía consiste en gestionar recursos limitados y el crecimiento no se puede multiplicar indefinidamente y alcanzar a todos sin coartar su acumulación, es una falacia creada para justificar políticas “pro-business”. La repartición de la riqueza es importante precisamente porque esta no es infinita y además porque la propia repartición incentiva la generación de riqueza y evita situaciones dependencia de unas personas respecto a otras.

lunes, 19 de octubre de 2015

Pablo Iglesias necesita un asesor de imagen














No, a pesar de lo que pensáis este escrito no trata del debate de ayer entre Albert Rivera y Pablo Iglesias, trata sobre una entrevista de unas semanas antes que le hizo Ana Rosa Quintana a Pablo Iglesias. Como lo tengo escrito hace tiempo lo copio aquí y al final hablaré un poco del debate de ayer:


Pablo Iglesias es un tipo muy inteligente, si no fuese así no se entendería cómo ha podido sacar un partido prácticamente de la nada a través de sus intervenciones televisivas y de su cuidada escenografía. Obviamente hay mucho trabajo, muchos años de entrenamiento presentando La Tuerka, mucho conocimiento de comunicación política, pero también hay inteligencia, astucia y habilidad.
Hay situaciones en que se ve la habilidad de Pablo Iglesias. Por ejemplo, el otro día en una entrevista con Carlos Herrera, el entrevistador dijo esto: “Espero que el Papa no tenga nada que ver con Corbyn, que es la tercera vuelta de noria del socialismo europeo, particularmente el británico, hacia la regresión ideológica. Es un excéntrico, es la ultraizquierda más anacrónica. Si usted quiere parecerse a eso, no le arriendo las ganancias”. Ante algo así, Pablo respondió “Eso son juicios de valor. Es como si alguien dijera que las opiniones de usted son anacrónicas o de extrema derecha. Eso son juicios de valor”. La verdad es que ante un comentario así por parte del entrevistador no hay mejor respuesta, una respuesta hábil, inteligente y lo suficientemente sutil para que no se le tilde de agresivo.

No obstante Pablo Iglesias, en estos momentos donde tiene el foco mediático encima de él, comete también muchos errores. Una cosa que me parece incomprensible es lo terriblemente transparente que es en ciertas situaciones. La mitología que han creado sus oponentes es que Iglesias y los suyos ocultan sus verdaderas intenciones y no se puede confiar en lo que dicen, pero realmente es lo contrario y eso se puede ver en los programas de La Tuerka. Sólo hay que ver a Pablo Iglesias entrevistas a cualquiera en Otra vuelta de Tuerka para que desgrane por qué hace las cosas, cuales son sus fuentes “ideológicas” y qué pretende obtener de cada uno de los gestos que hace. Si quieres saber quien es Pablo Iglesias no tienes más que ver La Tuerka, donde actúa como si pensase que no le ve nadie, o quizá es que piensa que sus oponentes son tan cafres que no van a entender sus argumentaciones (que ciertamente siempre tienen un poso polítológico y un cuerpo ideológico bastante robusto).
De todas formas hay otro punto fundamental donde creo que Pablo Iglesias está fallando, y es en su imagen pública. Sé perfectamente que él intenta dar una imagen de absoluta normalidad personal y que además intenta mantener sus hábitos de vida normales, y lo hace como contraposición a los políticos tradicionales. Mostrarse como un tipo corriente y un tanto alternativo es una imagen que no se evita, es una forma de mostrarse “gente corriente” frente a políticos moldeados por ejércitos de asesores. Y eso está bien, y no lo critico en absoluto, sin embargo esta naturalidad está llevando a ciertas cosas que le son perjudiciales.

Esto que comento se vio en el programa de Ana Rosa, en una especie de reportaje que se llamaba “24 horas con Pablo Iglesias” y que parece que la presentadora va a repetir con otros líderes. El reportaje consistía, como su propio nombre indica, en pasar un día con el líder de Podemos para mostrar su día a día y su imagen más personal.
La entrevista comenzó por la mañana en la puerta de casa de Iglesias, donde él y la presentadora se fueron a hacer running. Ahí más o menos todo estuvo bien, él se mostró como un tipo sencillo que vive en Vallecas y parecía que seguía casi con las mismas rutinas y tipos de vida que antes de ser político.
Después subieron a casa de Iglesias y fue la primera sorpresa. Iglesias vive en la típica casa pequeña heredada de un familiar, con un mobiliario anticuado y parecía bastante poco cuidada. No sé decir si esa imagen es buena o mala, imagino que esa imagen de austeridad atraerá a mucha gente, pero os tengo que decir que se me hizo un poco impostada. Tener un par de muebles de Ikea tampoco convierte a nadie en un burgués, y a veces esta imagen de excesiva austeridad convierte a uno en la caricatura que ciertos posicionamientos reaccionarios pretenden imponer a alguien para que demuestre su pedigrí izquierdista.
Al subir a la casa la presentadora se encontró a Iglesias con el pelo suelto y se pudieron a hablar de su pelo largo. Ana Rosa dijo sobre el pelo largo: “Un poco Peter Pan es esto”, a lo que Pablo respondió “Es muy Peter Pan”.... A ver Pablo, no puedes responder que llevar coleta es muy “Peter Pan” hombre, primero porque no lo es (o no debería serlo) y segundo porque da una imagen poco seria del candidato. El “peterpanismo” puede ser gracioso para irte de copas, pero para las señoras amas de casa y jubiladas que ven el programa de Ana Rosa no creo que sea un factor atrayente hacia un candidato.

Este solo fue el primer error de Pablo. Hablando de la casa y de que era heredada, Pablo comentó: “Yo venía aquí a estudiar o de picadero, ya sabes, era adolescente”....Que sí, que está muy bien tener una casa de picadero (ya hubiese querido yo tenerla cuando era adolescente), pero no me parece que aporte nada comentar eso. Que es muy natural y muy normal, como cuando habla de que ligaba mucho de chaval (algo que repite mucho y no entiendo por qué), pero hay normalizaciones que son excesivas delante de determinado público. Y si acaso, hombre, di que te traías alguna chica o algo así, no digas “picadero” que las pobres abuelas estarán pensando en lo que hacen sus nietos por las tardes...
Más errores, este muy grave en mi opinión. Pregunta de Ana Rosa: “¿Has sido muy mimado por ser hijo único” y respuesta: “Muchísimo, además me criaron tres mujeres (…) He sido muy consentido”...Esta es otra normalización que quizá era mejor no decir, porque a la gente en general y sobre todo a la audiencia de ese programa no creo que le guste pensar que un futuro presidente del gobierno era de niño un consentido. Que tampoco pasa nada, porque lo importante es cómo eres ahora, y esa frase está muy bien si luego cuentas como te has hecho responsable y maduro. Pero es que Pablo siguió con esto: “sigo siendo caprichoso, quiero esto y lo quiero ahora”....Pero macho, ¿¿Cómo demonios dices que eres caprichoso?? Yo no quiero un presidente del gobierno que sea caprichoso, o por lo menos que lo lleve casi como bandera o como algo positivo. Además, mucha casa de la tía abuela de 60 m2 para acabar diciendo que eres caprichoso, con lo que anulas todo el efecto austeridad que habías conseguido antes.
Y es que, cuando salió el tema de los hijos, cayó una vez más en lo mismo. Respuesta de Pablo a una pregunta sobre los hijos: “Para tener hijos hay que ser muy generoso y tener tiempo, y yo no sé si sería lo suficientemente valiente y generoso, y tiempo no tengo mucho”....Ya no es que el aspirante a presidente del gobierno diga que es caprichoso, es que dice ¡¡Que no se ve generoso para tener hijos!! Lo que piensa aquí el espectador es que un tipo que no se ve generoso para ser padre no debería ser presidente del gobierno que, en cierta manera, se identifica como una figura que debe darlo todo por los gobernados.

Objetivamente nada de lo que dijo Pablo es importante. Yo entiendo perfectamente que de adolescente hiciese pellas, que se fuese a casa de su tía abuela a cepillarse a las chavalas, que diga que es caprichoso o que no se ve lo suficientemente generoso para tener hijos. Me parece normal, absolutamente normal, y lo entiendo todo en su contexto. Pero Pablo debe saber ya que la política al más alto nivel es una jungla, donde todo se descontextualiza y se malinterpreta, y que la gente quiere ver a un tipo “normal” en la política, sí, pero no “normal” en sus instintos, sentimientos y pensamientos. La gente quiere normalidad en su vida, pero excepcionalidad en el comportamiento.
Por eso figuras como Mónica Oltra, tan “maternales”, son tan atractivas. Yo no me imagino a Mónica diciendo nada de esto, más que nada porque ella tiene dos niños africanos adoptados que son sus hijos y porque su fuerte político es que se desvive por los problemas de los demás, que tiene una empatía muy poderosa. Esa mezcla de “normalidad” en el tipo de vida (no ostentación, no parecer ser una persona que vive en entornos sociales alejados a lo habitual) debe estar acompañada con cierta excepcionalidad en el comportamiento. Y no es cuestión de pedir ser un ser de luz, es tener unas ciertas características personales orientadas al servicio a los demás.

Creo que a Pablo le hace falta un asesor de imagen y, si ya lo tiene, cambiarlo, porque la imagen proyectada no me parece muy buena. Cuando salga Pedro Sánchez aparecerá en pantalla un super-padre, un super-marido, el mejor jefe, el mejor amigo, un tío sensible, y cuando acabe el reportaje las señoras y señores que vean el programa se quedarán encantados y deseando votarle, que es de lo que se trata y es para lo que aceptas reportajes un tanto frívolos como estos. Y la imagen de Pedro Sánchez seguramente será falsa, en la intimidad dirá palabrotas, habrá hecho fechorías de joven o no tan joven y perderá los papeles con sus hijos cuando se pongan cabezones, pero eso no tiene por qué mostrarse. Y puedo entender que sea una estrategia no parecer un personaje falso y precocinado, pero tampoco debes irte al extremo contrario porque es igual de malo.
Tantos años preparando un lenguaje efectista, atractivo y adaptado a la sociedad mediática, y luego cometen estos errores absurdos que parecen fruto, además, de no entender el pensamiento de la gente (que es precisamente lo que han estudiado tanto tiempo). Yo no lo entiendo, no puedo entender cómo han descuidado áreas clave para la fabricación de un candidato.


Respecto al debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias...Pues Albert estuvo mejor, y estuvo mejor fundamentalmente porque el discurso de Pablo está agotado hace mucho tiempo. Lo dije EN NOVIEMBRE DE 2014, el discurso de Pablo Iglesias comenzaba a fallar, y ha pasado un año desde entonces y las correcciones del discurso han sido mínimas. Y eso es incomprensible, parece como si estuviese anclado en el tiempo, resistiéndose a aceptar que todo lo que entendía y proyectaba el otoño pasado ya no sirve.
Albert Rivera, sin ser un buen orador, es un tipo muy natural y transmite una imagen de confianza y normalidad. Es un tipo listo, sabe lanzar puyas casi sin querer, en medio de argumentaciones para que no le puedan rebatir. Ayer demostró que lleva un discurso mejor preparado, más estructurado, con más datos que lo sustenta, y parece que se prepara mejor las intervenciones. Supo entender mejor que Pablo ese equilibrio entre la normalidad y el debate con un rival. Aunque los medios de comunicación han maximizado la actuación de Albert Rivera y han hundido excesivamente a Iglesias, la verdad es que, excepto en un par de puntos, Rivera estuvo mejor que Iglesias. 

sábado, 17 de octubre de 2015

En defensa de Irene Lozano






















Como ya sabréis la hasta hace unas horas diputada de UPyD, Irene Lozano, ha aceptado formar parte como independiente de las futuras listas del PSOE al congreso por Madrid, además de colaborar con este partido en el área de “regeneración democrática”.
La noticia de la marcha de Lozano al PSOE ha provocado la usual reacción en UPyD cuando cualquiera de sus miembros se pasa a otro partido, esto es, las acusaciones de tránsfuga, traidora, vividora de la política, etc. Y la generación de un furibundo ejército de ciber-activistas dedicados al “desenmascaramiento” del traidor. Adicionalmente, estas críticas se han juntado con las emitidas por miembros del partido receptor, el PSOE, que han atacado a Lozano en teoría porque ésta ha atacado al PSOE continuamente durante estos cuatro años (lo que es cierto), aunque probablemente la realidad es bastante menos emocional que esa. Me temo que la razón principal es que incursión de Lozano en las listas por "dedazo" del secretario general desplaza a afiliados y dirigentes, y eso obviamente no gusta en los partidos.

Hay realidades en política que hay que analizar independientemente de la afiliación política o la ideología de sus protagonistas, pues tienen que ver con valores y con la propia libertad de las personas. Hay muchas situaciones donde cierto moralismo o idea preconcebida universalmente aceptada convierte a los políticos o personas públicas en víctimas de turbas de insultones profesionales, y creo que en esos casos hay que mostrarse firmemente a favor del atacado.
El último caso de esto fue Guillermo Zapata, miserablemente atacado por unos tuits de hace unos años, al que dediqué este artículo en su defensa. En el pasado he defendido a Toni Cantó por los ataques que recibía por su acción en el congreso, o a Tania Sánchez por su derecho a abandonar IU sin ser calificada de traidora, o a la propia Rosa Díez por la misma razón. He defendido también a Iñigo Errejón, a Carolina Punset o a muchos otros a los que defendí en muchas ocasiones sin estar nada de acuerdo con ellos, pero que eran víctimas de situaciones en las que creía necesario marcar valores fundamentales como que las personas tienen derecho a cambiar de opinión, que tienen derecho a equivocarse y a que su pasado no les persiga ni les inhabilite. Y también tienen derecho a cambiar de partido, sin ser calificados de traidores como si esto fuese Corea del Norte.
Hoy le toca a Irene Lozano, atacada por dos flancos y presentada ante la opinión pública casi como una vividora, ignorando todo lo que ha hecho esta legislatura, quien es, en qué situación se encontraba en UPyD, etc. Y hoy voy a defender dos derechos básicos de Lozano: A cambiar de opinión, y a cambiar de partido.

Siempre me ha gustado Irene Lozano, no lo voy a ocultar. Cuando entre la izquierda que ahora alaba a UPyD (qué cosas...) estaba de moda decir que el partido magenta era de extrema-derecha, joseantoniano y semi-falangista, siempre defendí a este partido como lo que me parecía que era, un partido democrático y regeneracionista de centro-izquierda, aunque con obsesiones absurdas. Siempre he seguido bastante a UPyD, conocía a sus 5 diputados en el congreso y siempre he valorado lo mucho que trabajaban (en los grupos parlamentarios pequeños se trabaja mucho). Los dos que más me gustaban eran Álvaro Anchuelo, cuyas opiniones económicas siempre me parecieron equilibradas, y sobre todo Irene Lozano, a la que ya conocía por ser la autora de un libro sobre Federica Montseny, la primera mujer ministra en España, miembro de la CNT y creadora de la primera ley del aborto en España. Siempre me pareció que Lozano representaba lo emocionalmente más “izquierdista” de UPyD, aunque en este mundo donde la derecha y la izquierda se mezclan como un cordón ésto tampoco tiene mayor importancia ahora.
Lozano ha trabajado muy bien en las áreas de política exterior y sobre todo defensa, donde se ha hecho muy famosa por la defensa de dos militares víctimas de situaciones irregulares y lamentables en el ejército, el Teniente Segura y la comandante Zaida Cantero. Más allá del trabajo realizado, Lozano tiene un estilo parlamentario muy natural, nada impostado, alejado de esos diputados que son puros actores al servicio de una imagen falseada. En España, donde muchas políticas adoptan roles masculinos para ejercer la profesión, casos como los de Lozano (o Mónica Oltra, o Carolina Punset u otras) son muy positivos para naturalizar otra forma de hacer política.

El mayor error que le recuerdo a Irene fue esa carta a Sosa Wagner en la que le llamó de todo por apoyar un pacto entre C's y UPyD, carta que me decepcionó mucho aunque bien es cierto que pidió disculpas a las pocas horas. Sin embargo, y ante el hundimiento político de UPyD que Sosa supo ver a tiempo y otros no, Irene comenzó a defender una opción política contraria a la dirección de Díez y, cuando esta dimitió y coronó a Herzog como el sucesor a avalar en las primarias, Lozano se enfrentó a él, estando a punto de ganarle. Los defensores de la candidatura de Lozano siempre han dicho que si no se ganó fue por la enorme cantidad de bajas que sufrió el partido en los meses anteriores.
Durante la campaña interna los defensores de Herzog decían que Irene era el caballo de Troya de C's en UPyD, que si ganaba el congreso UPyD se disolvería en C's, y que si lo perdía todos los integrantes de la candidatura ya tenían el puestecito reservado en C's. Así es como se enfrentan los debates internos en UPyD, o eres de los míos o eres un traidor, al más puro estilo de los grupúsculos marxista-leninistas revolucionarios, donde la caza del disidente y del revisionista era el deporte interno.
Desde la victoria de Herzog el futuro de Irene Lozano en UPyD era inexistente, pues en UPyD no se paga a traidores. Lozano ya tenía claro que iba a abandonar la política una vez finalizase la legislatura, y es curioso porque según sus enemigos (y digo enemigos y no rivales a propósito) debía tener el puesto en C's reservado. Al final parece que no lo tenía, demostrando cómo esas acusaciones eran pura conspiranoia o directamente una mentira consciente.

Muchos critican a Lozano el haberse ido al PSOE cuando lo ha criticado tanto desde las filas de UPyD. La crítica puede tener algo de razón, pero hay que diferenciar dos realidades distintas. Para empezar hay que entender que los políticos no hablan generalmente de forma personal, hablan como representantes del partido y por tanto son altavoz del mismo, muchas veces sin estar de acuerdo con lo que defienden. Lamentablemente en España se castiga bastante la multiplicidad de puntos de vista dentro de un partido y/o cualquier discrepancia con los posicionamientos de la dirección. A la mínima que un diputado dice algo contradictorio del de al lado la prensa comienza a hablar de guerra interna, partido divido, crisis o términos similares. Los partidos, por tanto, se protegen mucho de esto.
Y ya no es la prensa, es que tiene sentido que un partido, que es a lo que la gente vota, tenga unos posicionamientos claros y que todas sus voces defiendan esencialmente los mismos. En otras culturas como la anglosajona se entiende mejor la discrepancia dentro de los partidos, y sus sistemas institucionales están adaptados a esta realidad (circunscripción única en el Reino Unido, primarias en EEUU), de hecho sería interesante preguntarse si es el sistema institucional el que ha permitido la pluralidad interna o al revés. Pero nuestra realidad y nuestra institucionalidad es diferente, y aquí o se defiende el punto de vista de partido o vas a acabar aislado y marginado. Y no es una cosa solo de la “vieja política”, mirad lo que pasa en UPyD o en el propio Podemos.
Por eso las discrepancias solo salen en momentos de crisis, y quienes siempre han callado o aplaudido comienzan a cambiar de discurso. Los ciudadanos muchas veces ven esto con desagrado y piensan que es síntoma de cobardía pasada o de aprovechamiento presente, pero la realidad es que es lo normal en nuestro sistema ¿es que Pedro Sánchez no agachó la cabeza en la época de Zapatero con cosas que ahora critica? ¿Es que en el PP no están criticando ahora a Aznar sus ministros y amigos? ¿Hablamos de IU, y no acabamos hasta el año que viene? Esto pasa en todas partes, y pasará también en Podemos y C's, y está pasando en UPyD desde hace un año porque es un partido en una crisis terminal desde ese momento.

Otra cosa distinta es quien piense que el PSOE no es el partido adecuado para defender las ideas que Irene Lozano ha defendido siempre. Ese punto de vista es respetable y posiblemente me puedo sentir bastante cerca de esa opinión, pero que ella se equivoque, sea ingenua o se haya conformado finalmente con pequeñas aportaciones en vez de posturas maximalistas no tiene nada que ver con las críticas que se están vertiendo sobre ella. Yo valoro a muchos políticos que creo que están en el partido equivocado, pero estar en el partido equivocado no es ser un traidor, un tránsfuga ni un vividor.
Estaría bien ponerse en la piel de los protagonistas alguna vez. Irene estaba en un partido moribundo donde su dirección la odiaba, fracasó en su intento de dirigir el partido para cambiarlo y comenzó a hacer la maleta para irse a casa. Y en estas le llama un partido con el que ideológicamente se puede sentir próxima (porque Irene, que la considero progresista, se va al PSOE, no se va a Junts Pel Sí, ni a VOX ni a Bildu) y le ofrece participar en él como independiente y trabajando en un programa de regeneración democrática. Hay dos opciones, o aceptar o pensar que de ese partido no se puede esperar nada, que se encuentra en el enésimo falso lavado de cara y que si acabas allí posiblemente acabes traicionando tus principios. Y recordemos, a Irene le gusta la política y quiere hacer política.
Ambas opciones son razonables, obviamente aceptar tiene más riesgo que irte a casa, pero irte a casa es fracasar, dejar de hacer lo que te gusta y dejar cosas por hacer. Yo entiendo a Irene, no sé si haría lo mismo que ella pero la entiendo, ella no tiene compromisos con nadie (UPyD está acabada y nada tiene que hacer allí) ni se encuentra en dicotomía alguna entre elegir el PSOE u otro partido, o esa dicotomía típica a la que se han enfrentado multitud de políticos sobre si estar en un partido pequeño y “puro” o estar en uno grande y tener que tragar con algunas cosas que no te gustan.
Desde las redes sociales es muy fácil bramar a favor de la pureza, de una coherencia mal entendida o sobre la perfidia del PSOE, pero querría ver a todos esos que ladran en la situación de Irene y prefiriendo irse al paro antes que al PSOE. La mayoría se irían a Ferraz haciendo el pino. Aquellos que disfrutan tocando el violín mientras se hunde el Titanic también gritan mucho, pero tienen que entender que la mayoría de gente no compartimos su macabro gusto por una muerte llena de principios y coherencias.

Como ciudadanos tampoco podemos ignorar algo fundamental. En España no estamos sobrados de buenos políticos, esa es la realidad. Nuestro parlamentarismo da pena, y seguramente no es solo culpa de los parlamentarios sino de cómo se ha estructurado el parlamentarismo en esta democracia mediática, pero si pienso en buenos diputados en el congreso creo que los podría contar con los dedos de una mano. Uno de estos parlamentarios es Irene Lozano y creo fervientemente que España no puede permitirse perder una diputada como ella, igual que creo que no podemos perder a un diputado como Alberto Garzón.
Ahora vivimos en una época en que se habla mucho de liderazgos colectivos y participación abierta y eso está muy bien, hay que avanzar por ahí pero siempre con paso firme y con cuidado porque ese tipo de cosas más de una vez se convierte en puro atrezzo vacío de contenido real. Pero por mucho que haya participación y política colectiva también hay una realidad que no podemos obviar: Los grandes avances de la humanidad han necesitado siempre de liderazgos, y muchas veces son ciertas personalidades históricas las que catalizan y provocan los cambios.
Sí, soy un poco krausista, lo reconozco, creo que hay grandes figuras y grandes hombres que son necesarios y que deben liderar los cambios y el progreso de la humanidad. Y por eso creo ardientemente que la política debe contar con los mejores, con gente con principios, con proyectos de mejora concretos por muy sectoriales que sean, con gente que ya ha demostrado su capacidad. Desearía tener un parlamento como los de la II república, no por los “jabalíes” sino por esas grandes figuras que querían colaborar con el progreso de la nación y cuyas intervenciones eran siempre escuchadas con atención y respecto, aunque acabasen en algarabía.

Irene Lozano tiene todo el derecho del mundo a aceptar la propuesta del PSOE y a cambiar de opinión sobre ese partido. Si está equivocada, si al final acaba haciendo cosas que traicionen los principios que le presuponemos, entonces ya la criticaremos y ya exigiremos lo que tengamos que exigirle. Pero por ahora esta es su apuesta, la de un PSOE que ella cree renovado o cambiado, y si se equivoca como algunos creemos ya llegará el momento de la crítica. Porque a lo mejor quienes estamos equivocados somos nosotros, o nadie está equivocado sino que simplemente hay quienes están en posturas maximalistas y quienes no lo están.
Y que la estén criticando quienes están babeando para ver si pactan con el PSOE después del 20-D manda huevos. Porque aquí, que yo sepa, todo el mundo ha pactado con el PSOE en alguna comunidad autónoma o ayuntamiento, así que menos mirar la paja en el ojo ajeno y más en el propio.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Concierto económico y financiación autonómica
















Hace unos días el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, inquietó a mucha gente reclamando la revisión de los cupos vascos y navarro producto de los conciertos económicos vigentes en esas comunidades. La propuesta se enmarca en la que es la prioridad principal del gobierno de la Generalitat Valenciana, la revisión del sistema de financiación autonómica, ya que la Comunitat sufre una situación que parece anómala: Tiene un PIB por debajo de la media y, sin embargo, es aportadora neta al sistema, siendo la que recibe menor financiación por habitante.
La revisión del sistema de financiación autonómico es algo que evidentemente afecta a todas las CCAA. Para que la Comunidad Valenciana reciba más alguien debe recibir menos en comparación con la situación anterior, y ese es el problema básico para su revisión. En un país que vive en los agravios y en la cultura de la queja, cualquier pérdida de financiación, por justificada que esté, generará un problema con el perdedor. Por eso Puig apunta hacia los más privilegiados del sistema, los territorios forales, que bajo cualquier punto de vista pagan menos de lo que deberían.

El “problema” con el concierto económico y el cupo de los territorios forales no es nuevo. Ya durante la segunda república los técnicos del gobierno del Frente Popular propusieron que se otorgase un estatuto de autonomía al País Vasco a cambio de acabar con el concierto económico, pues ya entonces se consideraba que los vascos pagaban menos de lo que deberían pagar. Durante la transición, una vez restablecido el concierto económico de las “provincias traidoras” de Vizcaya y Guipúzcoa, el sistema se mantuvo y los partidos principales (UDC, PSOE y PP) no osaron tocarlo. La verdad es que es una situación extraordinariamente curiosa para un concierto que fue ideado como algo transitorio que iba a tener una vigencia de 8 años, pues ya lleva 137 años y sin visos de cambiar.
El concierto se ha mantenido hasta hoy en día fundamentalmente por tres causas. La primera es la tradición, el mantenimiento de un sistema ya hecho y que evita tener que cambiar nada. La segunda es que los territorios a los que afecta el concierto, País Vasco y Navarra, son relativamente pequeños y, por tanto, las consecuencias económicas del concierto (de perjuicio para el resto de comunidades) son sostenibles. Pero también hay una tercera causa que es fundamental, y es que el concierto sirve como “dique” para contener el independentismo en Euskadi. Los vascos viven en una situación de privilegio fiscal evidente y eso evita una confrontación frontal con el estado. Si el estado fuese justo se revocaría el concierto (cambiando la constitución) y se introduciría a los territorios forales dentro del régimen general, es lo que indica la lógica progresista e igualitarista, pero el concierto crea una especie de “equilibrio” de no agresión, donde una parte no se excede en sus demandas y la otra mantiene una situación de privilegio indefinidamente.

Ahora muchos hablan de lo injusto del concierto económico y/o de la baja cuantía del cupo, pero hay que ser justos y reconocer al partido que fue pionero en esto, UPyD. UPyD ha propuesto desde su fundación la eliminación del concierto económico del País Vasco y Navarra y lo ha hecho incluso en esas propias comunidades, con su diputado Gorka Maneiro en el parlamento de Euskadi. Otros, como C’s, proponen la revisión del cupo y ajustarlo a lo necesario para que se dé una situación equitativa con el resto del país, pero UPyD ha propuesto directamente su desaparición en aras de la igualdad y la homogenización.
Francamente no sé cuál de las dos opciones es mejor, creo que lo más justo es que todas las comunidades tengan el mismo sistema pero entiendo que la revisión del cupo es el sistema más rápido. Además, para la eliminación del concierto se necesita probablemente una reforma constitucional, y adicionalmente crearía un problema territorial en Euskadi mucho mayor que el actual (revisar el cupo también, porque al final el concierto es deseado porque comporta privilegio). De todas formas ni el PP ni el PSOE parecen estar por la labor de tocar esto, y más existiendo en Cataluña el actual problema independentista que parece aconsejar no abrir otro frente. De hecho, la tensión en Cataluña es la mejor garantía de que no se va a tocar el concierto ni el cupo ¿Recordáis cuando digo que Cataluña es el palo en la rueda que evita los cambios en España? Tenéis aquí un claro ejemplo.
No lo he dicho pero como os imagináis ni Izquierda Unida, ni Podemos ni ningún partido de izquierdas se ha colocado nunca en contra del concierto económico ni, que yo recuerde, a favor de una radical revisión al alza del cupo. Y esto es algo increíble, pero tiene que ver con ese absurdo cordón umbilical entre la izquierda española y al nacionalismo que denuncio constantemente y que en un caso como este se puede ver lo anti-natural que es. Por cierto, al dirigente de izquierdas que le recuerdo una frase más “revisionista” sobre esta cuestión es, paradójicamente, a Mónica Oltra, líder del regionalista Compromís.

Personalmente considero que mantener un sistema de financiación y recaudación de impuestos especial para dos comunidades no es aceptable. Sobre el papel, yo eliminaría los conciertos económicos y generaría un sistema igual para todas las comunidades, aunque entiendo que hay una realidad constitucional y de oportunidad política que hay que tener presente, y este es un tema que puede tener muchas derivadas y que hay que manejar con cautela.
No obstante hay otra opción que permitiría tener un sistema homogéneo sin tocar el concierto (aunque sí el cupo), que es extender un sistema de haciendas autonómicas por todo el país. Lo importante no es la administración que recauda sino si finalmente la financiación y las necesidades están cubiertas de forma equitativa. Lo importante es que quien sea más rico y recaude más por esa cuestión pague más en favor del bienestar colectivo, no si esa administración tributaria es estatal o autonómica. Un sistema de haciendas autonómicas no es descartable, muchos países federales funcionan así y probablemente si se estructurase bien podría tener efectos positivos en la responsabilidad recaudatoria y de gasto de las distintas comunidades.

En el momento se abra el melón del sistema de financiación autonómica van a salir sapos y culebras, pues se van a enfrentar las comunidades privilegiadas contra las perjudicadas. La solución tradicional a las demandas de más financiación (que ha sido aumentar la financiación de todas las CCAA en perjuicio del gasto del gobierno central) no da más de sí y nos vamos a tener que enfrentar a eso tan feo de quitar a unos para dar a otros. Y esto sólo lo va a poder hacer un gobierno valiente, decidido y con unas convicciones morales claras.
No es que se deba desconocer las demandas de las partes ni actuar sin inteligencia política, pero es importante saber qué razón moral te guía. Que las Comunidades más ricas paguen más para que las más pobres puedan tener las prestaciones básicas cubiertas es un objetivo moral incuestionable, y eso va a exigir tanto la revisión del cupo como resistir a las demandas de las comunidades más ricas para pagar menos a la caja común.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La izquierda autodestructiva














Estas últimas semanas me parece estar viendo a la vez todos los defectos tradicionales de la izquierda de este país, a saber: Cainismo, maximalismo, “reaccionarismo”, incapacidad de rectificación, etc. Conforme se acerca la fecha electoral estos defectos se van agrandando y se ven de forma más transparente, como si la cercanía de las elecciones no importase o incluso como si diese cierto morbo el jugar al borde del límite. La verdad es que no podía imaginar que estaríamos en esta situación a escasos dos meses de las elecciones.
A estas alturas de la película tenemos tres “proyectos” de izquierda a nivel general (Podemos, Ahora en Común y como quiera que se llame lo que han organizado Llamazares, el juez Garzón y Talegón), a EQUO saltando de una candidatura a otra, confluencias regionales que ni avanzan ni retroceden y un rotundo fracaso reciente en Cataluña. Y todo esto cuando hace nada las fuerzas de izquierdas cosecharon su mayor éxito en la democracia con la obtención de la alcaldía de 4 de las 5 principales ciudades de España… ¿Qué demonios está pasando?

En mayo de 2014 las fuerzas de izquierda consiguieron un resultado bastante bueno (Podemos, IU y Primavera Europea sumaron el 20% de los votos, cerca del 23% del PSOE), y la aparición de un nuevo actor como Podemos llenó de esperanzas a mucha gente. Frente a una izquierda postcomunista que parecía no comprender este mundo, aparecía un partido joven con raíces en el 15-M, con vocación asamblearia y liberado de los viejos clichés dialécticos de la izquierda. Muchos pensaron que ese partido podía conseguir un apoyo popular que parecía vetado para las fuerzas de izquierda clásica y así pareció que sería durante un tiempo.
Pero entre una campaña mediática brutal con el objetivo de desprestigiarlos y cuestiones internas del propio Podemos como la existencia de carencias discusivas, la ausencia de cuadros preparados, de proyectos definidos, etc. El partido pareció perder el impulso inicial. Muchos han sido los errores de Iglesias y su grupo, pero el problema fundamental ha sido comprobar que Podemos no era lo que parecía en un principio. Los “aires” del 15-M fueron sustituidos por un bonapartismo nada disimulado, por un maquiavelismo organizacional y propio del centralismo democrático leninista mediante el cual los círculos, las votaciones online o las primarias se convirtieron en puro atrezzo que para nada valía y en el que ya nadie cree.
Aun así de la propia debilidad de Podemos, que se desentendió de las candidaturas municipales, salió la virtud. En un proceso de confluencia real, con otros partidos y miembros de la sociedad civil con proyectos e ideas originales, y lejos del control de la cúpula de Podemos, se generaron candidaturas de confluencia ganadoras en Madrid, Barcelona, Zaragoza y otras muchas ciudades. En Valencia, con un Compromís bregado y con los cuadros necesarios, y en Galicia, con unas Mareas enraizadas en la nueva izquierda urbana, también se consiguieron grandes éxitos.

Sin ignorar que las elecciones generales y las municipales tienen dinámicas distintas, de las elecciones de mayo se pudo sacar, por fin, la fórmula ganadora para presentarse ante un país deseoso de cambios: Las candidaturas de confluencia “reales” (que no las “marcas blancas”) eran el modelo a seguir y sus principios la hoja de ruta para las generales. Principios como la pluralidad, la democracia interna y las primarias, la generación de una marca común donde todos estén a gusto, la participación de personalidades conocidas de la población civil y la focalización en temáticas concretas y de amplio apoyo social como la lucha contra los desahucios, los privilegios o la desigualdad.
Nunca antes se había tenido una posición tan ventajosa para poder revolucionar la política en España, jamás se había vislumbrado de forma tan clara el camino a seguir, tan sólo se necesitaba generosidad por parte de quien creía tener el monopolio del cambio (Podemos) para aceptar que la nueva confluencia política no iba a estar bajo su control. Pero no les dio la gana. Primero hicieron un análisis torticero de los resultados del 24-M, intentando apropiarse del éxito cuando realmente fueron los principios e instintos que ellos rechazaron los que triunfaron, y luego empeñándose en que su marca, su invento, debía tener el monopolio del cambio, sometiendo a todos los demás a ser meras comparsas.
El camino a la confluencia se ha convertido en una guerra de posiciones, de egos y de manías. La cúpula de Podemos, ignorando las lecciones de la realidad, ha adaptado la estrategia a sus egos y prejuicios, extendiendo la mano en unas regiones y comportándose como una apisonadora en otras debido sencillamente a sus marcos mentales predeterminados. A Compromís o a AGE parece que les van a dar la luna, mientras a IU la han machacado y a Garzón le pedían cada día una exigencia adicional, porque desde su prejuicioso punto de vista había que acabar con IU.
El fracaso de Catalunya sí que es pot es una muestra de cómo los esquemas mentales de los líderes de Podemos, tan certeros hace un año, ya no funcionan en absoluto. Para ellos ICV es un actor relevante en Cataluña y allí había que tener una idiosincrasia propia, ya que es una “nacionalidad”. Además, había que situarse en la equidistancia entre el independentismo y el unionismo. Pues bien, el resultado ha sido un fracaso absoluto y no es solo es el fracaso, es que el análisis de la derrota ha sido de nuevo torticero y absurdo. Además de echar la culpa a la polarización existente (no a su estrategia de no posicionarse, por supuesto), en los análisis electorales y cartas a los simpatizantes van diciendo que el resultado catalán, que deja un escenario polarizado con dos bloques de tamaño similar, ¡¡revaloriza su posición neutralista!! ¿No os resulta una locura? Están en la misma cerrazón mental que criticaban a la vieja izquierda postcomunista.

No darse cuenta de que esa posición neutralista y de compadreo frente al independentismo ha sido la causa principal de su fracaso es increíble, pero es que persistir en la idea de hacer un referéndum vinculante en Cataluña sobre la independencia (y más cuando constitucionalmente no se puede) ya roza el desatino ¿De verdad no se dan cuenta de cuantos votos pierden en el resto de España por esa posición?
Pero lo peor es que esto de proponer un referéndum o reconocer el derecho de autodeterminación (traducido: Secesión) es algo común a toda la izquierda alternativa. Alberto Garzón también defiende el referéndum y que los catalanes decidan si quieren ser independientes o no, pero es que hasta la plataforma esta de Llamazares y Talegón propone una reforma constitucional con “derecho a decidir de las comunidades autónomas y nacionalidades históricas”…
Señores Iglesias, Garzón, Errejón, Llamazares, Talegón y todos los demás, respóndanme por favor ¿Cuándo en la historia de la humanidad, un partido de izquierdas que propusiese el derecho a la secesión de las regiones de un país ha ganado las elecciones? Por favor, respondan a esa pregunta ¿Ganó el Frente Popular en Francia o España proponiendo el derecho a secesión de sus regiones? ¿Lo hizo Olof Palme en Suecia? ¿Allende en Chile? ¿Willy Brant, Mitterrand, Clement Attlee? ¿Quizá Tsipras, Correa o Mujica? Digan un solo partido de izquierdas que ganase las elecciones con una propuesta semejante. No lo hay.
De verdad, no es tan difícil de entender, jamás se ganará unas elecciones generales proponiendo el derecho a la secesión de todas las CCAA o de algunas de ellas, ya no hace falta ni analizar la historia, con ver el CIS es suficiente ¿Qué tienen en la cabeza? ¿Se creen que van a inventar la pólvora a estas alturas? ¿Se creen que son más listos y hábiles que los demás, y que van a trasgredir las reglas de la política? Me resulta incomprensible, es un suicidio tan evidente que no puedo comprenderlo.

La izquierda española tiene un problema histórico con su cercanía al nacionalismo. Sería muy largo explicar las causas, y podríamos hablar de las enormes deficiencias del estado liberal, del carlismo, del cantonalismo, del anarquismo, pero me quiero perder por ahí. La cuestión es que el franquismo (o quizá la Guerra civil) creó extraños compañeros de cama y cualquiera que se opusiese al franquismo parecía ser un aliado o tener ideas aceptables. Y así la izquierda española comenzó a generar un cordón umbilical con el nacionalismo que todavía no ha cortado y que representa una alianza contra-natura.
Otro problema fundamental es el de la ignorancia política. Siempre se ha dicho que la izquierda en España ha defendido el derecho de autodeterminación, pero eso es crear una confusión interesada. Lo que entendemos por derecho de autodeterminación en el entorno actual español es derecho de secesión, pero antes del franquismo la “autodeterminación” era otra cosa, era la posibilidad de autogobernarse desde instituciones locales pero sin crear fronteras ni destruir la unidad del estado. Escribí sobre esto hace unos años, lo podéis leer aquí.
Lo normal sería que la izquierda española cortase es cordón umbilical con el nacionalismo, pero nuestra izquierda es “reaccionarista”, esto es, tiende a actuar por reacción a lo que hace la derecha y a actuar a la contra. Si la derecha defiende de la unidad de España, las mentes reaccionaristas de la izquierda piensan que hay que hacer lo contrario, así porque sí. Esto, además de una imbecilidad, es situarte siempre a remolque de las posiciones de los demás y entrar en el debate político con la vitola de perdedor. Llevan la L de loser escrita en la frente.

Con todo lo conseguido estos cuatro años, con todo lo avanzado, que nos encontremos en esta situación es un crimen. No se ha aprendido nada de las lecciones del 15-M, se han desbaratado todos los avances conseguidos y se ha vuelto a caer en una posición dogmática con componentes distintos de la que veníamos, pero dogmática al fin y al cabo. Se ha confundido el rechazo del maximalismo con la asunción de una molesta vaguedad conceptual, se está aplicando ese “populismo” adaptativo de forma selectiva en base a los propios prejuicios y se está pretendiendo corregir los excesos del asamblearismo a base de comportamientos de capitán general decimonónico.
Y no era tan difícil, de verdad que era fácil. Sólo había que entender que el país está demandando dos cosas básicas: Regeneración democrática y lucha contra la desigualdad. Había que hablar de subir salarios, de servicios públicos, de combatir los enormes privilegios de unos pocos, de reformas fiscales progresivas y justas, de acabar con una casta político-empresarial parasitaria, de economía sostenible, de lucha sin cuartel contra la corrupción; en definitiva, de una revolución democrática. Pero no, nos ponemos a hablar de secesiones, como si los ciudadanos lo fuesen a aceptar, de salir de la OTAN, como si eso fuese una preocupación social, de hacer una reforma constitucional y un sistema federal sin saber qué quieres reformar ni qué federalismo se pretende, de buscar la república…Lo de siempre, lo que siempre ha mantenido a la izquierda alternativa por debajo del 10% de los votos ¡¡Y se supone que habían aprendido la lección!!
Desde Podemos se critica mucho a C’s, se le llama marca blanca del PP, partido del IBEX-35 y se le presenta, con cierta rabia, como una especie de parásito político creado exprofeso para acabar con ellos. Esta actitud es la misma que en el caso catalán, es no aceptar responsabilidad alguna y echar la culpa a factores externos de que el castillo de naipes se te ha caído al suelo, porque aunque C’s fuese todo eso al final resulta que la gente quiere votarles ¿Sabéis por qué? Pues porque hablan de cosas concretas, porque hablan de impuestos, de contratos, de cuotas para autónomos, de infraestructuras, de libros de texto, vamos, de cosas tangibles. Si el voto va a C’s es porque no evitan debates en los que hay que mojarse como el del independentismo y no pretende pasar de puntillas en todo lo que pueda comprometer acogiéndose a eso de “que decida la gente. C’s hace todo lo que no hace Podemos, y a lo mejor nos está colando un gol y lo que proponen es puro humo insustancial (yo creo que en muchas cosas lo es) ¡Pero al menos proponen algo! No proponen abstracciones ni pretenden que se les dé un voto de confianza ciega por erigirse los defensores de “la gente”.

Veo a la izquierda autodestruirse en cámara lenta, con el mismo guion de siempre y siendo víctima de sus peores instintos. En este momento parece muy difícil que Ahora en Común y Podemos vayan juntos, regalándole fácilmente 15 ó 20 diputados al PP y al PSOE por puro capricho y egolatría. Y la culpa no es precisamente de Alberto Garzón, que parece que ha hecho todo lo posible por evitar esto.
Ya veremos qué pasa con las “confluencias regionales”, y que hace AGE, ICV y Compromís, porque sobre todo en este último caso la cosa se ha complicado. Para Compromís presentarse solo es una locura pero entrar en una confluencia con Podemos con este panorama tampoco parece mucha mejor opción. Al final sólo EQUO ha caído en las “garras” de Podemos, en un movimiento que comprendo pero que me parece muy cuestionable, tanto moralmente como políticamente a medo plazo.

La política no acaba en unas elecciones pero es que tengo la sensación de vivir en un día de la marmota permanente. A veces deseas que se peguen un golpe para a ver si aprenden, pero demonios, es que no aprenden jamás. Muchas veces piensas que los partidos nuevos vendrán con los errores de los viejos aprendidos, pero no, cometen muchos de ellos y además traen nuevos. Es descorazonador.
Yo no sé qué va a pasar, pero no preveo nada bueno. Por alguna incomprensible razón la izquierda alternativa siempre se acaba autodestruyendo a sí misma como si de una maldición se tratase. No sé qué hemos hecho para merecer esto.

lunes, 5 de octubre de 2015

Elecciones en Portugal: ¿Victoria de la derecha?

















Todos los periódicos españoles han cerrado las ediciones del domingo con un titular parecido: “Los portugueses avalan las políticas de austeridad del gobierno”, lo que viene a indicar que el partido del primer ministro portugués Passos Coelho, el Partido Social Demócrata (PSD), ha ganado las elecciones y/o ha sacado un buen resultado que le permitirá gobernar. La cuestión es que luego ves los resultados y parece que lo del “aval” y la “victoria” son términos como mínimo algo exagerados. Me pregunto si no estaría el titular hecho de antemano.
Como Portugal es un país bastante desconocido para los españoles (algo increíble siendo nuestro país vecino), quiero hacer una aclaración semántica antes de empezar el análisis. Tanto en Portugal como en Brasil los partidos “Social Demócrata” no son social-demócratas, sino de centro-derecha. Cosas del lenguaje y del marketing político.

Desde hace casi un año se está presentando a Portugal como el país donde las políticas de austeridad han tenido éxito. Esto es algo que tiene una pequeña base de verdad pero que, como siempre, está convenientemente agrandado y manipulado para vender una percepción política o social interesada para las instituciones, partidos o ideologías que la defienden.
Portugal está viviendo desde hace un año y medio una recuperación macroeconómica similar a la del resto de países de la zona euro (incluso Grecia está creciendo). Esto no tiene nada que ver con las políticas internas de los países de la zona euro sino que tiene que ver con cuestiones ajenas a ellos, básicamente tres: La nueva política de liquidez del BCE, la bajada del valor del euro respecto al dólar y la enorme bajada del precio del petróleo. Estos tres factores son los que están catalizando las mejorías macroeconómicas en toda Europa, pero cada uno de los gobiernos quiere vender a sus ignorantes poblaciones que la mejoría depende de ellos.
Pero ¿Por qué Portugal se considera un caso de éxito y, por ejemplo, España no? Pues tiene que ver fundamentalmente con que en Portugal el desempleo ha bajado del 17% de 2013 a menos del 13% con que va a acabar 2015. La cuestión es que estas cifras están siendo muy cuestionadas dentro de Portugal, donde muchas organizaciones dicen directamente que el gobierno las está falsificando. Además parte importante de esta reducción de paro parece producto de la emigración (en Portugal ha emigrado casi el 5% de la población en los últimos años) y de la precarización absoluta de las condiciones laborales (se habla de “quinientoseurismo” en Portugal, que es el salario mínimo).
Un apoyo al gobierno de Passos Coelho parecería implicar que estas cifras implican realmente un éxito económico, mientras que su “derrota” implicaría lo contrario.

La situación de la que partía Portugal era la siguiente. En 2011 el PSD sacó un 38,6% de los votos y formó gobierno con el CDS-PP, un partido conservador (más a la derecha que el PSD) que sacó un 11,7% de los votos. Entre ambas fuerzas sacaron un 50,3% de los votos y la mayoría absoluta de los escaños. En la oposición se quedaron el saliente Partido Socialista (PS), con un 28%, el Partido Comunista (CDU) con el 7,9% y el Bloco de Esquerdas (BE) con el 5,2%.
A las elecciones del domingo se presentaron los mismos partidos pero con un matiz: El PSD y el CDS-PP se presentaron en coalición formando una especie de bloque de derechas, mientras que los partidos de izquierdas se presentaron por separado. Pues bien, la coalición de derechas ha obtenido un 38,5% de los votos, perdiendo 12 puntos respecto al resultado de la suma ambos partidos en 2011, mientras que el PS ha sacado un 32,4% (ha subido 4,4 puntos), el Partido Comunista un 8,3% (ha subido 0,4%) y el BE un 10,2% (subiendo 5 puntos, lo que es multiplicar por dos sus anteriores resultados). También ha sacado un diputado y un 1,4% de los votos el partido animalista PAN, que parece algo similar a lo que es el PACMA aquí.
En resumen, que los partidos de izquierda han subido 10 puntos (y no cuento el PAN) y los de derecha han perdido 12 puntos, quedándose la coalición de derechas sin mayoría para gobernar cómodamente. Si los tres partidos de izquierda quisiesen ponerse de acuerdo, Portugal tendría un gobierno de izquierdas. Esto es a lo que se llama “los portugueses avalan las políticas de austeridad del gobierno”, a perder casi la cuarta parte de los apoyos.

Hay algunas cosas más que entender sobre la situación en Portugal. Desde prácticamente el inicio de la anterior legislatura el partido socialista se había puesto por delante de las encuestas. En las europeas de 2014 el PS le sacó 4 puntos a la coalición PSD-CDU y además el partido comunista rozó el 13% de los votos. Todo parecía indicar que la izquierda ganaría claramente las siguientes elecciones hasta que, en noviembre de 2014, el ex primer ministro José Sócrates fue detenido por un caso de blanqueo de capitales y fraude fiscal ya que presuntamente se había apropiado de 23 millones de euros a cambio de decretar dos amnistías fiscales.
Esto es como si en España detuviesen y encarcelasen a Zapatero por un caso similar. No es que las encuestas hundiesen el PS desde ese momento (no parecen muy buenas las encuestas en Portugal fuera de las de campaña electoral), pero sí se observó una subida progresiva del bloque de derechas. Es difícil discernir si esa mejoría electoral está relacionada con la mejoría económica relativa o bien tiene que ver con el golpe que recibió el Partido Socialista, quizá tenga que ver con ambas cosas ¿hubiese quedado el PS por encima del bloque de derechas de no haber salido este caso de corrupción? Nunca lo sabremos.
La cuestión es que, a pesar de esta situación, los votos del partido comunista y el BE tampoco han subido demasiado. Estas fuerzas de “izquierda anti-austeridad” han obtenido juntas el 18,5% de los votos, cuando habían sacado un 13% en 2011. No parece tampoco una gran subida y sobre todo no lo es si tenemos en cuenta que en 2009 ambas sacaron el 17,7% de los votos ¿Cómo puede haber obtenido el PS, responsable de la gestión de la crisis hasta 2011 y con su ex primer ministro bajo arresto domiciliario, un 32,4% de los votos?

Tengo una amiga que dice que Portugal es un país triste, de gente triste, que le recuerda al personaje del coronel Aureliano Buendía de la novela “Cien años de Soledad”. Algo de razón creo que tiene y no sé si ese carácter les ha hecho enfrentar con algo de pesimismo estas elecciones. Desde 2005 cada elección tiene menos participación que la anterior. Estas elecciones han tenido la participación más baja de la historia de Portugal, un 56,9%, muy lejos de las participaciones de entre el 71 y el 84% que tuvieron durante los 70 y 80, e incluso de las participaciones siempre superiores al 60% que tuvieron hasta el inicio de la crisis.
El bipartidismo ha aguantado en algo más del 70%, que no está muy lejos de lo normal en Portugal (aunque hay que tener en cuenta que el CDS estaba aliado con el PSD, tampoco sabríamos cómo hubiese funcionado en solitario. Las encuestas le daban sobre un 7%), y eso muestra una estabilidad bastante extraña que no se ve en otros países castigados por la crisis.
El deseo del gobierno español y sus medios afines es presentar el caso portugués como un precedente para lo que puede pasar en España en diciembre, pero ni España es Portugal, ni en Portugal hay un Ciudadanos o un Podemos (El Bloco es un partido que lleva muchos años y que incluso en las europeas de mayo de 2014 sacó un resultado bastante malo), ni ha habido en Portugal unas elecciones municipales y regionales que hayan cambiado absolutamente el escenario político, ni el ex primer ministro está en la cárcel, ni la estructura de los acontecimientos que acabaron en la crisis ha sido parecida, etc.
Sin embargo sí que hay similitudes. El fracaso de Syriza puede haber afectado a la izquierda portuguesa y puede afectar también a la española, la recuperación macroeconómica puede generar en las clases acomodadas la sensación de que efectivamente no hacen falta cambios y, al final, no somos países tan distintos.

Veremos qué pasa con el gobierno de Portugal. Parece difícil sino imposible que el Partido Socialista pueda aliarse con el BC y el Partido Comunista en un gobierno tripartito. Quizá podría haber un gobierno bipartito (el PS y el BE tienen los mismos escaños que la alianza PSD-CDS) con apoyo o amable abstención de un tercero. No hay que olvidar que el presidente de la república, Cavaco Silva, tiene mandato popular y que su papel puede ser bastante más activo en la decisión de quien forma gobierno que el que puede tener el monarca español. Y Cavaco Silva es conservador.
Pero que los portugueses “han avalado las políticas de austeridad del gobierno” es, sencillamente, falso. Los partidos que apoyaban al gobierno han perdido la cuarta parte de sus apoyos y no hay en la oposición nadie que les pueda apoyar con la excepción parcial del Partido Socialista. Y si el Partido Socialista portugués permite gobernar a Passos Coelho (y presiones va a recibir para ello) me parece que a Pedro Sánchez se le puede arruinar toda su estrategia política. Tendría guasa que quien acabase resucitando a Podemos fuese el Partido Socialista Portugués.