La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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domingo, 10 de enero de 2016

La CUP y la adulteración del asamblearismo














Desde hace unos años, sobre todo desde el 15-M, el país camina convencido hacia una apertura de los partidos políticos y la democracia que quite poder a la cúpula de los partidos y se la otorgue a los ciudadanos. Durante este tiempo hemos hablado mucho de primarias, democracia directa, consultas ciudadanas, listas abiertas y un largo etcétera, asumiendo que ese era el futuro, que era la forma de reconciliar al ciudadano con la política y volver a adquirir cierta representatividad democrática perdida.

En este tiempo ha habido propuestas de todo tipo, unas más moderadas que iban en el sentido de avanzar posiciones hacia lo que podríamos llamar la “radicalidad democrática”, y otras más extremas que han pretendido dar un gran salto político e ir directamente a una especie de democracia directa y asamblearia. Desde que comenzó este debate siempre me he posicionado a favor de avanzar en la democracia directa pero sin llegar a cosas como el asamblearismo, del que destaqué siempre sus potenciales peligros y advertí cómo se acabaría desnaturalizando para ser mero disfraz de decisiones tanto o más “verticales” que las de la vieja política.
Pues bien, este ciclo electoral de 2014-2015 nos ha traído multitud de pruebas de cómo todas estas aperturas pueden ser manipuladas y falseadas. Destacaría aquí tantas elecciones primarias en los partidos desnaturalizadas por las directrices de la dirección o directamente violadas por dedazos y excusas varias. Pero sobre todo destacaría dos grandes fraudes: La supuesta democracia interna de Podemos, convertida en un bonapartismo indisimulado, y la chapuza asamblearista de la CUP catalana, que es de lo que quiero hablar en este escrito.

Quiero reconocer un error de predicción antes de hacer el análisis: Desde que conocí el resultado de las elecciones catalanas del 27-S siempre pensé que la CUP acabaría de alguna manera invistiendo a Artur Mas. Me he equivocado en el hecho, pero me parece que no me he equivocado en el trasfondo del asunto porque creo que han sido los mismos sentimientos y “fondos” que podrían haber investido a Artur Mas lo que ha llevado a que la CUP se autodestruya y acepte investir a otro candidato de CDC que, al final, sólo representa un cambio estético.
La CUP salió del 27-S con un gran éxito y con dos convicciones o promesas. La primera era que las elecciones del 27-S no habían otorgado al independentismo mayoría suficiente para declarar la independencia y la segunda que no iban a investir a Artur Mas. La primera fue olvidada a los pocos días del resultado electoral y de decir que no se podía ir a la independencia por no haber ganado el “plebiscito” se pasó a asumir el cálculo trilero de que lo que importaba eran los escaños y no los votos. La segunda finalmente se ha cumplido, pero se ha cumplido por una serie de circunstancias y coyunturas porque la realidad es que muchos dirigentes de la CUP han hecho lo imposible por investir a Artur Mas, entre ellos el cabeza de lista Antonio Baños, que hace unos días dimitió por no aceptarse el pacto con JxS y ahora, con un president de CDC, parece que quiere volver.

Lo que ha hecho la CUP demuestra claramente como el asamblearismo es un blandiblú que, manoseado convenientemente, se le puede dar la forma que uno quiera. Si hay un compromiso electoral claro con los electores para un partido es difícil desdecirse, pero si estamos en un partido asambleario siempre se podrá someter la decisión a la “asamblea” para negar lo dicho en campaña. Y si la asamblea no dice lo que tu quieres entonces siempre se podrá cambiar una coma de la propuesta y volver a someterlo a la asamblea, y así hasta que salga lo que tu quieras. Todas las decisiones relacionadas con las preguntas y cuándo convocar las asambleas son potestad de la dirección, así que el asamblearismo acaba convirtiéndose en una herramienta para hacer lo que la dirección quiere pero echándole la responsabilidad a la “asamblea”.
La CUP se negó a investir a Artur Mas de forma incuestionable desde el primer momento, sin embargo esa inflexibilidad se convirtió, en palabras del propio Baños, en un “No tranquilo” el 12 de noviembre, después de la segunda votación de investidura de Artur Mas. Eso abría la posibilidad a seguir negociando, así que JxS hizo una nueva oferta y la CUP la sometió a asamblea el 29 de noviembre, asamblea en que la nueva oferta también fue rechazada con más del doble de votos en contra de Mas (823) que a favor (434). Si hubiese salido SÍ a investir a Mas las asambleas se hubiesen acabado, pero como salió NO se volvió a negociar, se hizo a la CUP una nueva oferta y se volvió a someter a la asamblea, con el resultado del famoso empate a 1.515 votos.
Finalmente, ante el empate, se somete la decisión al consejo político de la CUP, que decide la negativa a investir a Mas el 3 de enero. Pero la CUP y JxS vuelven a negociar, Mas se aparta del cargo de president, y los negociadores de la CUP aceptan la presidencia de Puigdemont, sin ir a asamblea y sin someterlo al consejo político.

Si analizamos cuidadosamente la cronología veremos que la CUP ha demostrado que las asambleas no son más que una herramienta manipulable y nada neutral, pues en el fondo hay una estructura que orienta y condiciona el resultado final. No nos dejemos deslumbrar por el hecho de que la CUP ha resistido y ha conseguido la victoria estética de poner otro president, porque si no se ha investido a Mas ha sido por el canto de un duro y porque se acababa el tiempo. Si las negociaciones no hubiesen tenido una fecha limite finalmente Mas hubiese mantenido la presidencia, si no hubiesen habido elecciones generales por medio o hubiese cambiado cualquier otra situación probablemente también.
Si cada vez que te proponen un pacto lo llevas a una asamblea o a un comité y, si sale NO, te vuelves a reunir con los proponedores para recoger una nueva oferta que volver a someter a votación, es evidente que es cuestión de tiempo que acabes pactando algo. La asamblea puede vetar un pacto, pero más allá de vetos su voluntad vale para poco. De hecho al final la asamblea de la CUP no ha decidido si quiere a Puigdemont como president ni si quiere el pacto alcanzado, los dirigentes de la CUP han tomado la decisión por ellos mismos en base a una interpretación de lo votado en la asamblea y posteriormente en el consejo político.

Lo más triste de todo esto es que hay quien piensa que lo que ha hecho la CUP es algo escrupulosamente democrático. Lamentablemente esto es producto de un pensamiento político débil y posmoderno que se deja deslumbrar por las apariencias y al que le cuesta comprender las complejidades de las decisiones políticas. Y no es culpa nuestra, no es que seamos tontos, es que nos han educado así, nos han introducido simplísimas estructuras en la cabeza para que seamos seguidores y fieles defensores de las estructuras sociales que otros han creado.
“Votar” no es el sumun de la democracia, votar es sólo un vehículo para conocer la voluntad popular y es algo que puede ser desnaturalizado, falsificado, manipulado, condicionado y convertido en simple justificación para situaciones nada democráticas. Hay países que son dictaduras y se vota, en la España de Franco se hacían referéndums, en los países del socialismo real había elecciones y eso no los convierte en democracias, esas elecciones eran estructuras de control social, una forma de crear una falsa ilusión de decisión.
Un referéndum se puede manipular de mil maneras, desde la redacción de la pregunta hasta el momento en que se hace, pasando por todas estas situaciones de coacción y presión social tan habituales. Con una asamblea, una votación online o una consulta pasa exactamente lo mismo. Los dirigentes, las personas que están encargada de decidir las preguntas, los momentos, las opciones y las interpretaciones de los resultados son las que tienen el poder real, y si estas personas no son neutrales y no tienen los mecanismos de control necesarios se convierten en verdaderos manipuladores de la voluntad popular.

Si se propone un referéndum de independencia, y el SI a la misma es definitivo (porque al haber independencia no volverá a haber un referéndum de unificación) y el NO es coyuntural (porque aunque salga NO se podrá hacer otro, y así continuamente), no hay que pensar mucho para darse cuenta que ese referéndum de independencia no respeta el espíritu democrático, no es neutral y predetermina un resultado que es muy probable que se acabe dando. Y da igual que los manipuladores y los idealistas posmodernos se empeñen en que eso es el sumun de la democracia, no lo es.
Si a una asamblea se le presentan continuamente propuestas de pacto, y las negativas llevan a que se presente una nueva propuesta mientras la aceptación es definitiva, no hay que ser zahorí para entender que los negociadores y los dirigentes van a ser quienes acabarán controlando a la asamblea y no al revés. Y si además lo que dice la asamblea es interpretable por los mismos que fabrican las preguntas y el procedimiento, la asamblea se convierte en un pelele en manos de los dirigentes.

Y sí, la CUP y sus asambleas se han cargado a Mas...para poner a Puigdemont, otro conservador miembro del mismo partido que se ha convertido en la institucionalización de la corrupción en Cataluña. Los antisistema y anticapitalistas han acabado votando a un dirigente derechista en nombre de la patria. Es como si en Italia la rifondazione comunista hubiese acabado votando a favor del delfín de Berlusconi, o si Podemos e IU invistiesen a Soraya Sáez de Santamaria con tal de que Rajoy no sea presidente ¿de verdad eso cabe en la cabeza de alguien? Si este es el resultado de la democracia asamblearia, reconozcamos que o algo no está funcionando bien, o quizá la CUP no sea lo que realmente dice ser (o ambas).
Y por si no era suficiente, los dirigentes de la CUP salen y piden perdón, no por investir a alguien de CDC, no, ¡Por la beligerancia hacia Juns Pel Sí! Yo, de verdad, alucino con el espectáculo que está dando la política catalana.

Ahora que se ha acabado el ciclo electoral creo que procede hacer un análisis calmado y sereno de todos estos “avances” en la estructura de los partidos, si realmente son más funcionales, más democráticos o si por el contrario no ha sido más que una capa de maquillaje democratista sin fondo real ¿Para qué han servido las primarias? ¿Ha supuesto alguna aportación práctica que los partidos hayan abierto sus programas a la participación ciudadana? ¿Sirve de algo consultar a las bases mediante estos nuevos procedimientos online? ¿Para qué sirven las asambleas, los “círculos” y demás? Debemos respondernos estas preguntas y me temo que la respuesta honesta no va a ser del agrado de mucha gente.

Respecto a los dos partidos referidos al principio, Podemos y la CUP, la democracia interna de ambos se me antoja fraudulenta pero con una diferencia fundamental. Lo de Podemos no es más que atrezzo, simulan apertura democrática interna pero ésta está absolutamente sometida a los dictados del grupo rector de la Complutense. Al final es bonapartismo, en el fondo es algo controlado, buscado e ideado de esta manera.
En cambio lo de la CUP es puro infantilismo. Su estructura e intenciones son puras, pero están edificadas en la fantasía, en la creencia de que el mundo es como a ellos les gustaría y no como es realmente, en la infantil percepción de que la pureza del pueblo nos traerá una democracia verdadera. Y por eso la CUP estaba destinada a autodestruirse, en medio de sus contradicciones, de su mezcla de morales inmiscibles, en medio de su incapacidad para gestionar la realidad.
Partidos ideados sobre el infantilismo como es la CUP han habido muchos y desde hace décadas, y todos han acabado en la marginalidad o en la destrucción. La CUP se ha convertido por propia voluntad en leña para alimentar la caldera de un procés que no tiene estación de llegada y que mientras espera a descarrilar o quedarse sin combustible va triturando todo lo que se ponga en su camino.

6 comentarios:

  1. Suscribo todo lo que dices, pero la pregunta es ¿por qué, no ya ER, sino también los antisistema apoyan a la derecha? ¿Que es lo que hace que se humillen todos tanto? ¿El patriotismo?

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  2. Los antisistema y anticapitalistas han acabado votando a un dirigente derechista en nombre de la patria. Es como si en Italia la rifondazione comunista hubiese acabado votando a favor del delfín de Berlusconi, o si Podemos e IU invistiesen a Soraya Sáez de Santamaria con tal de que Rajoy no sea presidente ¿de verdad eso cabe en la cabeza de alguien?

    ¿De verdad que no te cabe en la cabeza ?. No ya veo que no, comparas mismas situaciones en una nación existente y en otra que está intentando crearse... !!!

    ¿De verdad crees que una nación puede ser solo de izquierdas o solo de derechas?. La Republica Catalana, si al final se hace, tendrá que ser como los demás paises, con personas de derechas y de izquierdas ¿no es tan dificil de razonar no?.

    En otra situación, NUNCA la CUP hubiese apoyado a la derecha catalana, nunca Romeva, nunca Llach, nunca la izquierda hubiese apoyado a la derecha, pero la CUP no podia renunciar a su media alma, proclamar la independencia de Catalunya, o al menos convocar un referendum. Y eso es lo que ha "forzado" al pacto.

    Mezclar los condicionantes y las situaciones de una nación existente (España), con los condicionantes y situaciones de una nación que no existe aún (Catalunya), es NO ENTENDER NADA, como ya veo de la redacción de tu post.

    Hay que hacer un ejercicio de empatia para entender a los demás y no solo aplicar la opinión propia.

    Saludos
    ATEO - ROJO - MASON

    PD: No crees que la derecha y la izquierda españolas, si España aún perteneciera a Francia como a principios del siglo XIX, se unirian para crear la nación que sus ciudadanos, tanto de derecha como de izquierda les demandaran?

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  3. Una puntualuzación, la voluntad popular es sólo una ficción, necesaria en democracia pero una ficción. Ontologizarla es uno de los peores riesgos de la democracia.

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  4. Totalmente de acuerdo con ATEO-ROJO-MASÓN. La CUP invistió a un catalán. Ya. A Mas se lo cargaron por ser el responsable último de un partido corrupto. Ya. Puigdemont será responsable de la corrupción de su cúpula cercana a partir del momento en que sus "nombramientos" empiecen a robar, si lo hacen. Ya. Concuerdo con que tú analisis es simplón y con una voluntad nula de entender la contrucción de un país más allá de una ideología.

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