La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 3 de febrero de 2016

Carolina, te echaremos de menos
















Después de tantos años sometidos al imperio del PPCV, y aunque seguimos y seguiremos padeciendo sus nefastas consecuencias por largo tiempo, la Comunidad Valenciana había entrado en una época dorada para la política. A pesar de que lamentablemente Esquerra Unida y UPyD  no pudieron entrar en Les Corts, éstas son las más plurales que hemos tenido jamás y en ellas tenemos parlamentarios y debates como no se recuerda.
Tenemos a la enorme Mónica Oltra, a Manolo Mata por el PSPV y también a otros diputados conocidos de la etapa anterior, pero quizá nuestra mayor suerte ha sido que los dos nuevos grupos tenían los mejores líderes posibles. Antonio Montiel es probablemente de los mejores líderes regionales de Podemos sino el mejor, y quien sin ninguna duda era la mejor líder regional de su partido es la protagonista de este escrito, Carolina Punset, quien lamentablemente para los valencianos deja su acta de parlamentaria autonómica para ser eurodiputada.

Durante estos años he conocido a muchos políticos y cada uno de ellos me ha transmitido una sensación distinta en persona. Me encanta ese contraste que tiene Mónica Oltra, siempre tan “maternal” en persona conmigo pero que, delante del micrófono o encima del escaño, se convierte en un terremoto de entusiasmo y movilización emocional. Me gusta mucho también la naturalidad y honestidad de activista que tiene Juantxo Uralde, el afable colegueo del excandidato a alcalde de Valencia por UPyD Eduardo Gómez o  la intensa y un tanto naif energía de la diputada de Podemos Sandra Mínguez. En contactos más esporádicos, también me sorprendió la aparente timidez de Pablo Iglesias, el traje de actor que siempre lleva puesto Toni Cantó o la mesurada ambición de Francesc Romeu.
Pero si ha habido un político con quien he notado una conexión especial éste ha sido Carolina Punset. Por alguna razón que no sabría explicar, entre Carolina y yo siempre he notado una especie de complicidad especial, algo que hacía que a los cinco minutos de conversación ya no hubiese tabús entre nosotros más allá de los obligados por su posición. Quizá es su personalidad, que en vez de calcular las palabras y los mensajes como suelen hacer los políticos es un despilfarro de naturalidad y de una maravillosa incorrección política.

Fue Carolina Punset quien quiso conocerme a raíz de leer uno de mis textos y establecer cierta relación virtual, algo que no fue fácil por la vorágine política que fue el año pasado y por mis propias obligaciones personales. Cuando por fin pudimos vernos las caras, ella ya había tomado posesión del escaño y había pronunciado la frase que la hizo famosa y blanco de críticas e imitaciones: “Allá donde triunfa la inmersión lingüística estamos volviendo a la aldea”. La frase se malinterpretó y se deformó hasta parecer que había llamado “aldeanos” a quienes hablaban valenciano. No lo hizo, y de hecho muchos valencianoparlantes me han reconocido que están de acuerdo con ella.
Recuerdo que discutimos sobre aquella frase. Yo le dije que se había equivocado y que no debió decirla, que había tocado ciertos sentimientos y problemáticas que quizá no conocía. Ella defendía su frase, se quejaba de los ataques y como mucho reconoció haber erizado un complejo latente. También discutimos sobre el Bloc Nacionalista Valencià, sobre Marzà y otras personas, sobre lo que me parecía un inaceptable cordón sanitario contra Compromís, y mucho sobre ecologismo. Y voy a contar una maldad: Comprobé que ciertas informaciones eran ciertas, algo que ella se tomaba con absoluta naturalidad porque de hecho es normal.
Volví a hablar con ella hace muy poco y vi una Carolina algo distinta. Cansada pero relajada, con una perspectiva sobre sus rivales políticos seguramente más abierta que la de la primera vez y con un espíritu de animal libre todavía más potenciado. Ya sabía que se iba e imagino que eso influía. Esta vez discutimos sobre Podemos “nacional”, sobre Cataluña y sobre la posición de C’s ante los pactos, que con escaso éxito intenté hacerle ver que era suicida.

No quiero pecar de amiguismo en su defensa, pero creo honestamente que no hay muchos políticos capaces de escribir un artículo como este, alabando la capacidad de sus rivales políticos. Yo, personalmente, no recuerdo ninguno. Diréis que es fácil hacer este escrito sabiendo que se iba a Bruselas, pero hacer un escrito así siendo miembro de un partido político nunca es fácil y quienes están en los partidos lo saben.
Y si algo demuestra la grandeza del personaje es el indisimulado halago al que es su bestia negra, su antagonista y potencial principal adversario político, el conseller de educación Vicent Marzà. Y no fue un desliz producto del espíritu navideño, a mí me ha hablado maravillas de Marzà a nivel personal y de su capacidad e inteligencia política, y no es el único miembro del Bloc del que me ha hablado bien. Podéis pensar lo que sea de ella como política, pero cosas como estas hacen que alguien se gane el respeto de sus críticos.

Cuando Juan Carlos Girauta fue designado nº2 de C’s por Barcelona ya intuí que Carolina acabaría en Bruselas. Ella, que es de madre francesa, que ha militado en Europe Ecologie-Les Verts y que es ecologista, es normal que piense que se sentirá cómoda en Bruselas. Al fin y al cabo la mayoría de nuestros vecinos del norte se toman el medio ambiente y el ecologismo como algo importante y serio, y no como una “frikada” como todavía hacemos en España. La ecología es algo que tiene una dualidad inherente, que es local pero que a la vez es global, y Bruselas es el lugar donde se toman las grandes decisiones en el terreno del medio ambiente que más tarde nos afectan.
Además, creo que Carolina estaba un poco cansada de la política valenciana. Lo de “la aldea” le marcó mucho y la ha convertido en diana de las críticas de mucha gente. Yo me he desgañitado defendiéndola delante de gentes de izquierdas y la verdad es que he tenido bastante poco éxito. De hecho se daba una situación curiosa, la “intelectualidad” de izquierdas ha ido progresivamente mejorando su visión sobre ella (a modo de ejemplo, aquí) mientras que la “masa” irracional de seguidores de los partidos han seguido despreciándola como el primer día.
Por otro lado, y según cuentan periodistas que saben de esto, parece que hay un sector del partido que le era hostil y que deseaba controlar C’s cuando ella se marchase. Estas disputas internas no deben ser cómodas, Carolina debe sentirse como aquellas reinas que sabían que a su muerte se desataría una lucha de poder. Y para un Apparatchik eso es lo normal, de hecho hasta disfrutan con la conspiración y la guerra interna, pero para un espíritu libre como Carolina no lo es.

Los valencianos vamos a perder mucho con su marcha a Bruselas, sobre todo si el sector ripollista toma el control de C’s. Con Carolina en el fondo pasaba lo del chiste de Adolfo Suárez pero al revés. Decían que Suárez era como un boxeador, que amagaba con la izquierda pero que acababa pegando con la derecha. Con Carolina pasa lo contrario, amenaza con la derecha (porque está en C’s) pero, a la hora de la verdad, golpea con la izquierda.
Porque Carolina ha sacado adelante leyes ecologistas como las del modelo urbanístico o sobre agricultura sostenible, demostrando que aquello que decía en su libro sobre que su objetivo era “enverdecer” a los partidos por dentro era real. Pero no es solo eso, C’s ha apoyado la derogación de la ley de señas de identidad del PP (al menos una parte de C’s), apoya el cambio de la ley electoral para bajar la barrera al 3% o ha pedido una comisión de investigación sobre la Operación Taula. Creo que su labor al frente de C’s ha sido globalmente positiva.
Sin Carolina como síndica de C’s temo que este partido se escore a la derecha, se alineé con el PP y empiece a abrazar tesis blaveras. Si el nuevo portavoz es Alexis Marí creo que C’s estará más protegido de esa deriva, pero si es Emigdio Tormo me temo que el partido pueda acabar ahí. Y quizá piensen que ante la debacle del PPCV ese viraje es una buena idea electoralmente hablando, pero no lo es. El PPCV es un gran dragón herido y durmiente, pero sigue siendo un dragón y si C’s juega a imitar al dragón al final acabará vapuleado, desnaturalizado y eventualmente absorbido.

En Bruselas Carolina se sentirá más libre, menos marcada y con más libertad de movimientos. Allí coincidirá en Bruselas con otro eurodiputado ecologista español con ascendente francés y ex miembro de Les Verts, Florent Marcellesi, y lo harán en grupos distintos. Ojalá les veamos presentar iniciativas juntos y apoyar las mismas cosas en muchos terrenos.

Pero aquí en Valencia nos quedamos huérfanos de una oposición que aportaba, construía, presentaba propuestas y reorientaba el rechazo y lo convertía en contribución, y eso es tan importante como tener un buen gobierno. Perdemos a una marinera que sabía navegar en las aguas del multipartidismo, pescar en ellas y llegar a puerto. Espero equivocarme, pero tengo la sensación de que la vamos a echar mucho de menos

1 comentario:

  1. Però, és que de tot el que podria haver parlat, va tindre que parlar del tema de la llengua després de 20 ANYS DE GOVERN DEL PP!!. I ja amb el " saber si ocupa lugar... ". Independentment del que realment volguera dir, hauria d'haver tocat qualsevol altre tema. Ens o esperavem del pp, però al dir-ho c's va ser com: Ale, més de lo mateix... És exactament el que has dit: Va ferir sentiments. Perquè veniem d'una percepció que durant 20 anys se'ns ha menyspreat, i quan encara no duien ni un mes de nou govern, ve c's a dir-nos que a vore que fem amb la llengua. Com si el valencià fos cap amenaça...

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