La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







martes, 1 de marzo de 2016

¿Quiénes son los "liberales" en España?
















En política los términos de carácter ideológico suelen ser confusos, pero quizá el término que más confusión puede producir es el de liberal. El liberalismo es una filosofía política que tiene siglos de existencia y a lo largo de los mismos ha adoptado distintas formas y evoluciones, estando hoy casi todas las ideologías impregnadas por el liberalismo en uno u otro aspecto. Además, la palabra liberal tiene significados diferentes según el país en el que se use, ayudando a la confusión.
Sin embargo en nuestro país podemos fiarnos de una regla de inspiración paretiana: El 80% de los que se autodenominan liberales no lo son. Son los que yo llamo “liberales” entre comillas, aquellos que usan la palabra liberal a modo de blanqueante político o máscara ideológica, o aquellos que creen que el liberalismo es lo que no es, esto es, una doctrina mercantil que prejuzga una estructura económica, y no lo que sí es, una filosofía política que implica cuestiones sociales.

Dentro de estos “liberales” podemos identificar básicamente tres grupos diferenciados que conviene distinguir entre ellos y también de los liberales reales, los políticos. Son estos:

Los “liberal-franquistas”

Para resumir podríamos decir que un liberal-franquista es básicamente un ultra-conservador que no quiere que le cobren impuestos. La frase es simple pero enormemente certera en este caso, y si os habéis topado con esta tipología de individuo lo sabréis.Identificar a un liberal-franquista es muy sencillo. Veréis como están en contra del aborto, de los sindicatos, las manifestaciones, los “guarros” y todo lo que huela a izquierda. Están en contra de la ley de memoria histórica porque está basada en el sectarismo de la izquierda y porque “todos eran malos”, pero si les aprietas un poco te dirán que los “rojos” eran peores, que Carrillo era un genocida y si se emocionan soltarán que Franco salvó a España del comunismo.
Estos entienden la “libertad” a su manera. Por ejemplo, la libertad religiosa no es la libertad para profesar cualquier religión, no, sino la libertad de la iglesia católica y sus fieles para mantener sus privilegios e influencia en base a su preponderancia social. La libertad social es que no te cobren impuestos para mantener a vagos y parásitos. No quieren la desaparición del estado sólo su minimización (para no pagar impuestos), pero sueñan secretamente en que el estado cargue toda su represión contra sus enemigos, eso sí que sea baratito. 

Los anarco-capitalistas y similares

En este grupo está todo el espectro entre los que se llaman a sí mismos “minarquistas” (defensores de un estado mínimo) y los que directamente se autodenominan anarco-capitalistas. Estos movimientos defienden la práctica o total eliminación de la influencia del estado en todas las facetas de la existencia humana. Los anarco-capitalistas reconocen directamente no ser demócratas, pues la democracia es algo inherente a la existencia de un estado que ellos quieren eliminar. Los otros grupos no lo dicen tan claramente, pero en el fondo subyace la misma idea en tanto en cuanto quieren dejar ese gobierno con facultades mínimas o residuales. Sus defensores suelen abrazar el anticientifismo de la economía austriaca y la sociopatía de Ayn Rand.
La mayoría de quienes defienden estas teorías son chavales de menos de 20 ó 25 años, algo que tiene cierto sentido ya que estas teorías son imposibles de sostener cuando conoces un poco el funcionamiento del mundo laboral o el mercado. Las teorías libertarians o anarco-capitalistas son fantasías utópicas cuya aplicación llevaría a la distopía más absoluta, algo que obviamente no son capaces de ver sus jóvenes seguidores, que conocen todas las justificaciones teóricas de los disparates propuestos y los modelos simples e irreales que les venden como sustento de los mismos.  Detrás de estos jovenzuelos hay una serie de “líderes” bastante más mayores que tienen intereses particulares en este tipo de teorías anti-estado, intereses económicos, políticos o incluso psicológicos para el fortalecimiento de ciertos trastornos de la personalidad.

Los “liberales naif”

Un “liberal naif” es aquel que ha caído rendido a la hegemonía cultural de las doctrinas liberales económicas y se cree cada uno de los dogmas de las mismas: Que lo privado funciona siempre mejor que lo público, que los funcionarios son siempre unos vagos, que lo público es inherentemente ineficiente, que la competencia perfecta existe, que la regulación es mala, que si se bajan los impuestos se crea actividad económica, que el mercado siempre organiza mejor los recursos que la inversión pública, etc, etc.
Los liberales naif no son realmente falsos liberales, es decir, ellos creen en que la sociedad liberal puede conseguirse a través de una economía desregulada y privada, el problema es que su dogmatismo les impide ver que eso no es así y que muchos de los dogmas en los que creen son falsos. Su juicio se nubla por la conceptualización del estado como algo intrínsecamente malo, como una superestructura interferente que para su supervivencia se dedica a parasitar y a distorsionar lo que de otra manera evolucionaría por inercia a una sociedad liberal real. En el fondo, y parafraseando a Lenin, se podría definir como la enfermedad infantil del liberalismo.


Estos son los tres grupos básicos de “liberales”. Obviamente nada tienen que ver con los liberales digamos “de verdad”, social-liberales, progresistas, socialistas heterodoxos y todos aquellos grupos que creen en una sociedad donde todos los seres humanos puedan ser verdaderamente libres y donde todos los poderes, estatales o no, tengan contrapesos individuales y colectivos. Entre todos ellos hay diferencias, a veces pueden ser incluso insalvables, pero todos vienen guiados por los mismos fundamentos de búsqueda del progreso, la libertad y la felicidad.
Los “liberales”, en cambio, representan la caricaturización y degeneración de los fundamentos filosóficos liberales, una versión posmoderna que implica un totalitarismo de nuevo cuño, “totalitarismo invertido” en palabras de Sheldon Wolin, tecnocrático, fomentador de la apatía y anulador de la democracia misma. Pensadores liberales como Toqueville, Popper o el propio Adam Smith ya avisaron en distintas formas de estas peligrosas degeneraciones de las sociedades liberales y capitalistas, abrazadas ahora por nuestros “liberales”. Cuidado con ellos.

10 comentarios:

  1. Chicharos con huevo1 de marzo de 2016, 17:57

    El único liberal que hay en España se llama Alfredo Coll.

    ResponderEliminar
  2. Te falto definir a los verdaderos liberales según tu criterio.

    Israel R.A.

    ResponderEliminar
  3. De eso me encargo yo:

    https://liberalismodemocratico.wordpress.com/2014/01/08/en-que-consistira-el-liberalismo-del-futuro/

    https://liberalismodemocratico.wordpress.com/2010/09/04/quien-es-liberal-i/

    https://liberalismodemocratico.wordpress.com/2010/09/06/%C2%BFquien-es-liberal-iii/

    ResponderEliminar
  4. Y 100% de acuerdo con la entrada obviamente, Pedro. En España, los franquistas de toda la vida ahora se hacen llamar "liberales" porque queda más "chic", pero vas a cualquier reunión libeGAL en España y solo ves gente engominada, chicos adinerados o hijos de papá con criterios muy derechistas, casposos y reaccionarios. Justamente lo contrario a lo que es el liberalismo real, que siempre fue PROGRESISTA y en armonía con el socialismo.

    ResponderEliminar
  5. Muy buena la clasificación de los singulares "liberales" a la española: o fachas que se las dan de liberales y sueñan con el Caudillo, o tontos que se creen la verborrea conservadora de menos estado más eficiencia etc etc. Me da la impresión de que este neoliberalismo economicista y autoritario (Milton Friedman y Hayek apoyaron públicamente a Pinochet y visitaron Chile durante su dictadura; Mises consideró a los camisas negras mussolinianos los salvadores de la propiedad privada y el orden burgués frente a la amenaza roja) se podría definir mucho mejor como conservadurismo autoritario de libre mercado o con un neologismo parecido. El liberalismo auténtico defiende la limitación del poder del soberano (sea el de un monarca absoluto de derecho divino, sea el de una mayoría avasalladora por muy legitimada que esté en las urnas) y el reconocimiento de una serie de derechos inherentes a la persona y que el Estado debe proteger. Liberalismo es Estado de derecho y libertad negativa como ausencia de coacción. Pero liberalismo también es democracia, derechos sociales y participación política del ciudadano en los asuntos públicos para que no sea un "idiota" como decían los griegos antiguos. Y hoy día la libertad no está en peligro por los Estados de derecho que se autolimitan a sí mismos y garantizan los derechos individuales. La libertad hoy está en peligro por el debilitamieno del Estado de derecho, que abre camino a la arbitrariedad privada y al dominio del débil por el fuerte. Y donde no existe posibilidad de una defensa legal, y ésta sólo la puede ofrecer el Estado, no existe libertad. Estos neoliberales lo que defienden es una sociedad empobrecida, fragmentada, apolítica y completamente hipnotizada por el señuelo de "hágase rico con su esfuerzo", como si esa estupidez fuera posible en el 99,99% de los casos. La sociedad idiota que ni siquiera reclama sus derechos es una utopía antiliberal. El neoliberalismo es derechismo, algo completamente antiliberal. Hoy ser liberal es asaltar la Bastilla del neoliberalismo y proponer claramente que el liberalismo político y el liberalismo económico no hacen tan buena pareja como en el siglo XVIII y el XIX; es proponer un nuevo jacobinismo movilizador al servicio de una ciudadanía activa y democrática; es decir no a cualquier forma de conservadurismo (incluyendo el socialdemócrata); es mantener la herencia liberal irrenunciable de un gobierno limitado por la ley y a la vez apostar por un nuevo igualitarismo radicalmente democrático. En una palabra: intentar hacer compatible a Tocqueville o Mill con Rousseau. No será cosa fácil, pero el liberalismo auténtico o es de extrema izquierda o no es. Si no es será conservadurismo, democracia cristiana o socialdemocracia por muchas etiquetas liberales que se pongan. Menos mercado libre, más sociedad libre y más derechos. Y viva el Estado (democrático y de derecho; el Estado liberal) que como decía el liberal Azaña era el "Dios de los demócratas."

    ResponderEliminar
  6. Yo quisiera añadir algún matiz más.

    Mientras que los liberales originales, del siglo XIX y antes, reivindicaban la Igualdad, los liberales del siglo XXI lo que reivindican es la desigualdad. Para ellos, como los individuos somos todos diferentes, debemos optar a privilegios diferentes. Y mantienen que la Igualdad es enemiga de la Libertad.

    Y se apropian del concepto de “Libertad”. Lo cual es una impostura: a más liberalismo del contemporáneo, menos Libertad.

    Hay quien niega que estos movimientos contemporáneos que se autodenominan liberales, lo sean: dicen que es “Mercantilismo”. Otros prefieren llamarlos “neoliberales” para diferenciarlos de los verdaderos liberales. No lo sé, pero hay que reconocer que autodenominarse liberales ha sido un gran jugada mediática.

    ResponderEliminar
  7. En algunas páginas autoproclamadas "liberales" lo que te ofrecen son todos los mitos de la extrema derecha con una ligera capa de "laissez faire." Lo que vociferan siempre es lo mismo y resulta muy viejo: la izquierda es la encarnación del mal sin mezcla de bien, Franco y los fascistas eran intervencionistas y socialistas (!!!), el PSOE es un clan de ladrones, los comunistas son todos unos asesinos, los nacionalistas son sólo los nacionalistas vascos y catalanes, Carrillo genocida de Paracuellos, Mariano blando, no existen otras dictaduras que "Cuba y Venezuela", viva Israel, el Islam es terrorismo y los masones son los responsables del 11 M (esto lo he leído yo en una de estas páginas-basura). Lo que sucede es que la extrema derecha tradicional agazapada en el PP, con todos sus tics fácilmente perceptibles, ha usurpado el término liberal para legitimarse y adquirir una pátina de modernidad. En realidad, estos falsos liberales son fascistas o similares hasta por su tono insultante, demagógico y agresivo. Efectivamente, liberal-franquistas (aunque les sobra lo de liberales). Es un fenómeno político curioso.

    ResponderEliminar
  8. El liberalismo es un término complejo sobre todo cuando se debate éste en combinación con el término democracia.
    No obstante,si se hace una pequeña indagación histórica,basta con remontarse a la revolución francesa,o si se quiere hilar más fino,con la revolución inglesa de 1688, para apreciar los elementos rupturistas contra un antiguo régimen señorial de opresión.
    El parlamentarismo,la democracia y con ellos los ideales de libertad e igualdad,están en la esencia del liberalismo.
    El liberalismo es el reconocimiento de derechos y libertades de la ciudadanía en convivencia pacífica con la sociedad.
    No se trata de hacer de las mercancías y de las relaciones mercantiles los dueños del devenir humano.Como decía Fernando de los Ríos,es el hombre el que debe hacer esclava a la mercancía y no al revés.Por cierto,que este gran pensador socialista,desconocido para la inmensa mayoría,perteneció al PSOE a principios del siglo Xx,sin dejar nunca de ser un auténtico liberal.
    Su liberalismo social era de origen kantiano y no marxista aunque tuviese puntos en común con Kautsky y sobre todo Bernstein,los cuales eran socialistas democráticos de origen marxista.
    Pues bien,Don Fernando un claro ejemplo de socialista liberal,preocupado por los valores de la revolución francesa y que dista mucho su pensamiento y sobre todo,su moral,del manipulado término que hoy en día nos invade.
    Podríamos hablar de otro auténtico liberal,no proveniente del marxismo ni de la socialdemocracia clásica, con preocupaciones parecidas a Don Fernando,como fue Manuel Azaña.
    Nombrarle a los neoliberales a estas dos figuras del liberalismo los deja sin argumentos ,como muchas veces he comprobado.

    ResponderEliminar
  9. El liberalismo es un término complejo sobre todo cuando se debate éste en combinación con el término democracia.
    No obstante,si se hace una pequeña indagación histórica,basta con remontarse a la revolución francesa,o si se quiere hilar más fino,con la revolución inglesa de 1688, para apreciar los elementos rupturistas contra un antiguo régimen señorial de opresión.
    El parlamentarismo,la democracia y con ellos los ideales de libertad e igualdad,están en la esencia del liberalismo.
    El liberalismo es el reconocimiento de derechos y libertades de la ciudadanía en convivencia pacífica con la sociedad.
    No se trata de hacer de las mercancías y de las relaciones mercantiles los dueños del devenir humano.Como decía Fernando de los Ríos,es el hombre el que debe hacer esclava a la mercancía y no al revés.Por cierto,que este gran pensador socialista,desconocido para la inmensa mayoría,perteneció al PSOE a principios del siglo Xx,sin dejar nunca de ser un auténtico liberal.
    Su liberalismo social era de origen kantiano y no marxista aunque tuviese puntos en común con Kautsky y sobre todo Bernstein,los cuales eran socialistas democráticos de origen marxista.
    Pues bien,Don Fernando un claro ejemplo de socialista liberal,preocupado por los valores de la revolución francesa y que dista mucho su pensamiento y sobre todo,su moral,del manipulado término que hoy en día nos invade.
    Podríamos hablar de otro auténtico liberal,no proveniente del marxismo ni de la socialdemocracia clásica, con preocupaciones parecidas a Don Fernando,como fue Manuel Azaña.
    Nombrarle a los neoliberales a estas dos figuras del liberalismo los deja sin argumentos ,como muchas veces he comprobado.

    ResponderEliminar
  10. Jajajajajajajajaajajajajajjajajajajajajajajajajajaj

    Perdonen que me ría. Me encanta ver cómo los socialistas, pese a su ancestral odio a los despreciables "burgueses", han tenido a bien convertirse en custodios del "verdadero" liberalismo.

    Pues nada, seguid con vuestro liberalismo colectivista. Yo por mi parte, como liberal "burgués" (uuuuuuuhhhhhhhhh qué malo!!! Explotador!!!!!!!!! Facha!!!!!!!!!), seguiré defendiendo, pese a todo, vuestro derecho inalienable a defender vuestras ideas. De hecho, me alegra en verdad que los socialistas quieran ahora hacerse liberales. Solo espero que a los aburridos liberales "ortodoxos", "burgueses", nos dejéis igualmente libertad para seguir existiendo, sin miedo de acabar en la guillotina (ese gran "avance" democrático) o colgados en la Plaza del Pueblo si es que vuestra Revolución triunfa.

    En fin, vaya panorama el de España, entre los liberal-franquistas (que, efectivamente, existen... doy fe de ello) y los nuevos liberal-socialistas...

    ResponderEliminar