La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







domingo, 8 de mayo de 2016

Sobre la vida, la política y el ecologismo













No suelo prodigarme en escritos personales ni suelo entrar en cuestiones demasiado filosóficas o trascendentales, más que nada porque creo que no es la temática de este blog y no quiero aburrir a los lectores con filosofaciones extravagantes. Sin embargo hoy quiero hacer una excepción parcial y me gustaría dar un tono un poco más trascendental a este escrito, que no obstante tiene también una clara derivada política. Hace tiempo que quería escribir algo así aún sabiendo que va a quedar un poco desordenado y algo extraño. Permitidme hoy la licencia.

Por alguna razón que desconozco la vida parece que pasa más deprisa conforme envejeces. De niño el tiempo parece infinito, las cosas que esperas nunca llegan y eres absolutamente inconsciente de los cambios que produce el paso el tiempo. Cuando superas la adolescencia eres más consciente del tiempo pero por alguna razón eres incapaz de vislumbrar el fin de la juventud, que parece eterna e inacabable. Creo que hasta casi los 30 años no te das cuenta que la juventud se acabará algún día, más o menos cercano dependiendo de dónde sitúes su fin. 
No obstante llega un momento en la vida en que notas que el tiempo se te escapa de las manos, que te arrastra como una corriente imparable que acelera cada vez más, sintiéndote impotente ante semejante torrente de fuerza. Quizá tenga que ver con que empiezas a ver morir a gente que nunca te has planteado que verías morir o quizá sea por cualquier otra razón, pero llega un día en que te planteas que la muerte está ahí, es algo real que inevitablemente llegará por muy lejana que parezca. Los humanos morimos, es una realidad que conocemos desde niños pero que tardamos muchos años en “sentir” realmente.

Yo no soy un hombre de Fe y por tanto no creo en paraísos ni en otras vidas. Morimos y ya está. Quizá los creyentes lo vean de otra forma pero creo que los no creyentes en general nos preguntamos mucho sobre el sentido de la vida. Una vida de 80 o 100 años ¿qué es entre los miles de millones de años del universo? No es nada, no parece tener sentido. Incluso llevado a un terreno más cercano te planteas ¿qué quedará de mi de aquí mil años? A no ser que seas Julio César, Platón o Jesucristo la respuesta es probablemente nada (y aunque seas ellos quizá la respuesta sea una historia distorsionada y poco fiel a lo que realmente eras).
He dicho antes que no tengo Fe religiosa y es verdad, pero para ser honesto tengo que reconocer que empatizo con cierta visión budista de la vida. Los budistas creen que somos parte de un todo y que nuestra vida es realmente una especie de engaño de los sentidos (negación del “yo”), una individualidad temporal y efímera en una realidad que está en constante cambio. Como persona de ciencia sé que eso es lo que pasa con la materia del universo, que está transformación continua y permanente lo convierte todo en efímero, y como no creo en vidas eternas ni en el más allá esta idea budista y la realidad científica me resultan coherentes y absolutamente compatibles entre sí.
La idea da un poco de vértigo, la verdad. Realmente no somos nada, nuestra personalidad e individualidad no es más que algo efímero, objetivamente intrascendente. Esta visión se puede derivar en muchas cosas, desde el ascetismo hasta el nihilismo, pero a mí personalmente me refuerza cierta idea de colectividad, de entender que realmente este “yo” que nuestra sociedad nos vende como la idea central de todo (porque nuestra cultura moderna occidental nos inculca la idea del “yo”, del egoísmo, del propio interés, etc.) es una degeneración y un extremismo de una realidad individual que es objetiva pero que, a la vez, digamos que no es trascendente, porque al final del camino está la evidencia más comunista que existe y que nos hace a todos iguales: La muerte. 

¿Cuál es el objetivo del ser humano? Más allá de teorías o filosofías, sólo hay una realidad científica: El objetivo del ser humano es perdurar. Vivimos destinados a morir, pero resistimos todo lo que podemos y morimos dejando descendencia que resiste más tiempo que nosotros y que, cuando no aguanta más, ha dejado a otros para que la sobrevivan. Al final es como una batalla entre la naturaleza y nosotros, estamos empeñados en sobrevivir y ese es nuestro objetivo, objetivo que no es individual ni egoísta sino que es de especie, colectivo, y que en el fondo nos iguala con el resto de seres vivos del planeta.

Cuando reflexiono sobre estas escalas de tiempo y estos destinos trascendentales no puedo dejar de pensar en la política. Pienso en nuestras disputas sociales, en aquellos que miran el liberalismo, el socialismo o cualquier otra ideología como si fuesen religiones, como si fuesen verdades trascendentes destinadas a perdurar. Y no lo son, son solo respuestas temporales a un mundo concreto con unas relaciones humanas concretas
Cuando los humanos de aquí a mil años analicen nuestras disputas quizá nos vean como vemos nosotros a los hombres prehistóricos. No nos entenderán porque en el fondo y por mucho que lo estudien no sabrán que es vivir en esta época, verán que nuestras disputas políticas responden a unos parámetros sociales retrasados y considerarán la mayoría absurdas o intrascendentes ¿Os imagináis a un habitante del actual territorio catalán en el año 3.000 analizando el nacionalismo catalán? Probablemente lo verá como una ridiculez, pero quizá no mucho más que el liberalismo, el comunismo o cualquiera de las cosas que nos planteamos ahora.
Haciendo este tipo de abstracciones te das cuenta de lo poco sólida que es la ideologización y hasta qué punto estamos emocional y visceralmente condicionados por nuestro pequeño mundo. Unos consideran que el individualismo social es intrínseco al ser humano, otros que una estructura colectiva es el siguiente paso en el progreso de la sociedad humana pero ¿qué verdad “trascendente” hay en esto? Ninguna, son Fes creadas por un análisis sesgado de un pequeño mundo, de una estructura concreta y de un tiempo histórico absurdamente breve. Pensar que eso es “la verdad” social es un pensamiento primitivo y arrogante.

Sin embargo si analizo la política desde este punto de vista largoplacista y trascendente no puedo desechar todo y tirarlo a la basura, porque la verdad es que hay un pensamiento político-ético que si merece una atención especial y que sí que creo que contiene una pequeñita “verdad”. 
He dicho antes que el objetivo del ser humano es perdurar. Ese es el objetivo supremo, lo único que sabemos que es indiscutible, y creo que debe estar por encima de cualquier otra consideración. Y para perdurar lo esencial es que nuestros descendientes puedan vivir sobre el mundo que habitamos. En frente de este objetivo cualquiera de los debates sobre la propiedad de los medios de producción, la organización social, la cultura, las lenguas, las religiones o los valores se convierte en secundario o accesorio. 
Considero que hoy en día solo el ecologismo contiene esa “verdad”, sólo el ecologismo nos coloca ante la prioridad de conservar el medio ambiente que es el soporte vital para que nuestra especie sobreviva. No es cuestión de planteamientos “naive” o de éticas circunstanciales, es una cuestión eminentemente antropocéntrica pero con una altura de miras superior a cualquier otra ideología o planteamiento político que tengamos actualmente. El ecologismo parece capaz de mirar más allá del propio deseo humano, de los condicionamientos culturales de la sociedad y enfoca el futuro con un pragmatismo científico fuera de toda duda (lo que no quiere decir que todos los planteamientos de los ecologistas tengan esa visión científica, hablo de los fundamentos no de lo coyuntural).

Vuelvo a pensar en ese hombre del año 3.000 que está estudiando nuestro modo de vida y nuestros comportamientos sociales e imagino qué pensará, por ejemplo, de la energía nuclear, de los arsenales atómicos, del cambio climático o, mirando un poco más atrás, del uso de compuestos químicos que destruyen el ozono. Mi imaginación me dice que nos verá como a esos peces que no paran de comer hasta que se mueren, o quizá peor, porque el pez seguramente no sabe lo que le va a pasar y el ser humano sí conoce el riesgo. “¡Cómo estos energúmenos seguían con centrales nucleares después de Chernobyl y Fukushima! ¡Estaban locos!” pensará.
Tengo la convicción de que en muy poco tiempo la priorización del enriquecimiento individual sobre la sostenibilidad del medio ambiente será considerada no solo una aberración ética, sino fundamentalmente una acción absurda y contraria a los más básicos principios del ser humano. Poner en riesgo el futuro de tus descendientes para vivir un poco mejor en la actualidad es una aberración se mire por donde se mire, es casi como quitarle un riñón a tu nieto para ponértelo tú con 90 años ¿Por qué no somos capaces de verlo? Lo desconozco. Quizá sea la cultura social que hemos comentado antes, y entonces debe ser urgentemente modificada, o quizá sea un engaño genético, un “gen egoísta” que quizá sirvió para sobrevivir en su momento pero que ahora es contraproducente, y entonces lo que debemos hacer es conseguir mejorar nuestras acciones en base al conocimiento.

En determinado número de años, en 50, 300 o 1.000, el capitalismo desaparecerá y dará lugar a una nueva forma de organización económica. Las doctrinas de Adam Smith o las de Karl Marx serán estudiadas como mera historia y no como guías para aplicarlas a una sociedad que nada tendrá que ver con la sociedad que éstos describieron. La monarquía, los parlamentos y las constituciones llegará un momento que desaparezcan y nuestros actuales estados también, y no habrán españoles, norteamericanos o japoneses sino otras organizaciones territoriales y sociales distintas. Nuestros descendientes de aquí a 50 generaciones no hablarán nuestro idioma, no sabrán lo que es el fútbol ni tendrán un plan de pensiones.
Pero en Chernobyl seguirá habiendo radiación durante 300,000 años, las zonas desertificadas no volverán a ser fértiles en decenas de miles de años, los combustibles fósiles tardarán miles de años en volver a formarse una vez agotados, etc. Cuando cualquiera de los parámetros o instituciones políticas actuales no sean más que un recuerdo del pasado los efectos de la destrucción del medio ambiente afectarán a los seres humanos de esa época futura y quizá pondrán en riesgo su supervivencia.

No pretendo enfocar el ecologismo no es una religión ni algo “totalizador” y los ecologistas pueden estar equivocados en muchas cosas, pero me parece que sus objetivos son más elevados y más trascendentes que cualquiera de los parámetros políticos meramente coyunturales (en tiempo histórico) en los que se basa el debate político. Y obviamente éstos son muy importantes para mejorar nuestro presente y nuestro futuro cercano, pero lo que no podemos es condicionar el futuro de nuestros descendientes por eso. Eso es algo sencillamente inaceptable porque nuestra razón de ser fundamental, si es que tenemos una, es perdurar como especie.

8 comentarios:

  1. Interesantes reflexiones desde la lucidez y la humildad. Es cierto pedro y cuando decidas tener hijos si así lo consideras fliparas mucho más todavía sobre todos estos temas.

    ResponderEliminar
  2. Interesantes reflexiones desde la lucidez y la humildad. Es cierto pedro y cuando decidas tener hijos si así lo consideras fliparas mucho más todavía sobre todos estos temas.

    ResponderEliminar
  3. Es un post muy interesante. Una matización: en la zona de Chernobil, la fauna y flora local gozan de una prosperidad inédita (http://t.magnet.xataka.com/un-mundo-fascinante/el-accidente-de-chernobil-ha-creado-un-paraiso-natural-de-animales-radioactivos) Esto demuestra que el ser humano es el mayor de los problemas de este planeta. En este sentido, reprocho al ecologismo su enfoque androcéntrico.

    ResponderEliminar
  4. Interesantes reflexiones Pedro.
    Sobre el por qué de sentir que el tiempo se nos va de las manos, te diré algunas cosas: No sabemos aún como los humanos medimos el tiempo, pero es problable que la memoria juegue un importante papel. La subestimación del tiempo es una teoría que explica que el cerebro tiende a recordar eventos distantes como si fuesen recientes. Si ves unas fotos de tu infancia (en mi caso con fotos en blanco y negro...ya sabes 50 años :D) Entonces pensaras en el tiempo trascurrido, pero problamente cuentes un momento de tu infancia, como si hubiese sido ayer. Esto también tiene que ver con las reminiscencias. Ese mismo momento, cuando lo evocas, hace que tu cerebro determine cuando ocurrió realmente. El recuerdo se fija por algo que se haya salido fuera de lo normal, mientras que lo rutinario el cerebro tiende a olvidarlo. Si te operaron a los 5 años de amigdalas, lo recordaras más fácilmente que lo que has desayunado hace dos días a menos que durante el desayuno haya ocurrido un imprevisto.

    Pero hay otra posible explicación: Los niños ven el tiempo como eterno porque viven el presente...Y aprenden de ese presente...Te darás cuenta de esto cuando tengas tus hijos y verás como esa percepción del tiempo que tienes ahora, cambia radicalmente.

    Nosotros, como el resto de las especies, estamos para mantener la especie, para que evolucione. El hombre de hace 40000 años, es diferente en muchos aspectos (la apéndice en ellos era más gruesa. Hoy hay personas que ya no la tienen). De ahí que tengamos el institno de supervivencia, de querer continuar vivos. Es un mandato natural o divino según el pensamiento de cada quien.

    Pero nos hemos adueñado del planeta, en lugar de compartilo...

    Saludos hoy me he explayado...Salgo de la guardia...En ella, el tiempo pasa lentamente... :D

    ResponderEliminar
  5. No tengo muy claro que la pervivencia de la especie sea un objetivo que dé sentido a nada. La especie humana es tan coyuntural y tan contingente como cualquier otra. Nacimos en el último minuto de la evolución, cuando ya miles de otras especies se habían extinguido. Algunas de ellas tan humanas como el Homo Sapiens sapiens. Enterraban a sus muertos, producían herramientas, amaban a sus hijos... No somos la culminación de nada.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Desde el punto de vista de la Biología como ciencia abstracta si. Pero,como humanos que somos, no podemos permanecer indiferentes ante el futuro de nuestra especie, ni el de otras de nuestro planeta, ni del planeta en si. Lo cierto, es que en 4000 millones el sol se convertirá en una gigante roja y la humanidad, o migra de la Tierra o "sayonara".

      Esta claro que el ser humano es un especie totalmente diferente a otras, por el hecho de poseer la inteligencia; por eso todas las previsiones son inconmensurables, no tenemos un punto de referencia.

      Eliminar
    2. Sin embargo, qué significa inteligencia??
      Me permito dejarte estos link: http://docmanuel.blogspot.com.es/2016/02/evolucionando-inteligencia-alienigena.html

      http://docmanuel.blogspot.com.es/2016/02/evolucionando-inteligencia-alienigena-y.html

      Que aunque no habla de inteligencia como tal, nos hace ver que hay más de una inteligencia

      Saludos

      Eliminar
  6. Sobre la relatividad del tiempo; es normal que parezca que cuánto más vives más rapido pasa el tiempo, ya que es relativo a las experiencias. La niñez parece eterna porque acabamos de llegar al mundo, todo es nuevo y alucinante para nosotros. A medida que crecemos el nivel de experiencias relevantes se va reduciendo, y creo que ese pico se alcanza cuando formamos una familia. También hay que tener en cuenta que cuando tenemos 5 años un año significa 1/5 de nuestra vida, cuando tenemos 50 ese año tan sólo representa 1/50. Todo es relativo y por eso creo que nuestro valor como especie radica también en que somos conscientes de la muerte y el paso del tiempo y esto nos hace (a algunos de nosotros) querer crecer y descubrir cosas eternamente.

    Me parece muy bien que veas con perspectiva general las cosas, creo que es algo qued deberíamos hacer todos más a menudo. Nuestro sistema político, al igual que nuestra especie es aún muy inmaduro y en muy poco tiempo, muchos de los problemas que ahora tenemos no serán mas que un recuerdo. Personalmente espero y deseo que lo primero en extinguirse sean los nacionalismos, religiones y demás sentimientos separatistas de humanos irracionales.

    ResponderEliminar