La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 2 de mayo de 2016

Todos fueron culpables














Por mucho que le dé vueltas no puedo llegar a otra conclusión: No hay una razón de peso suficiente para que el parlamento nacido de las elecciones del 20-D no haya sido capaz de investir un gobierno. Había numerosas combinaciones para hacer gobiernos con mayorías parlamentarias sólidas o en minoría, y hay suficientes coincidencias programáticas entre las distintas fuerzas para poder pactar un acuerdo de gobierno. Si no se ha llegado a un acuerdo es sencillamente porque a los partidos no les ha dado la gana llegar, no hay más.
Lo peor de todo es que esto no ha sido producto de uno o dos partidos bloqueadores, sino que todos los partidos (al menos los cuatro principales) han bloqueado y vetado de alguna manera el pacto:

  • El PP ha bloqueado el pacto porque se ha negado a aceptar nada que no fuese la presidencia de Rajoy. Se negó a negociar cualquier opción que estuviese basada en el pacto PSOE-C´s y tampoco aceptó la posibilidad de que el candidato a presidente de gobierno fuese alguien distinto a Rajoy (algo que hubiese facilitado la negociación con C’s).
  • El PSOE ha bloqueado el pacto porque se ha negado a pactar con el PP. El resultado de las elecciones del 20-D indicó que la opción parlamentaria más sólida para apoyar un gobierno era el pacto PP-PSOE, ya que el resto de combinaciones obligaban a un multipartidismo difícil de gestionar. El PSOE se ha negado por activa y por pasiva a pactar nada con el PP, cuando la realidad es que existen bases suficientes para un acuerdo.
  • Podemos ha bloqueado el pacto por su veto a C’s, partido con el que comparten suficientes medidas de regeneración democrática para hacer un gobierno en base a eso e incluso con el que podían haber llegado a un acuerdo en medidas de urgencia social.
  • C’s ha bloqueado el pacto por su veto a Podemos, partido al que han tratado como si fuese el mismísimo demonio. 


El lector podrá considerar que alguno de los vetos está justificado. Habrá quien piense que al PP hay que apartarlo del poder como sea y otros que hay que aislar a Podemos, a C’s o a quien sea. Ese planteamiento, que obviamente es discutible, tendría sentido si consideras que te encuentras ante una amenaza enorme, ante algo que debe ser evitado a toda cosa. Por ejemplo, si en España hubiese un partido nazi, bloquearlo y evitar que llegase al poder sería algo razonable.
Pero entonces eso obligaría a pactos con los adversarios más encarnizados. Si Podemos necesitase pactar con el PP para evitar q un partido nazi llegase al gobierno debería hacerlo, si el PP quisiese parar a un partido “juche” y necesitase a Podemos, debería hacer lo imposible para pactar con él. La necesidad de vetar a alguien por malvado, corrupto o peligroso lleva inexorablemente a tener que pactar con el resto de actores para evitar el mal mayor.
Pero lo que han hecho nuestros partidos no es eso, lo que han hecho son vetos por todos los lados. A Albert Rivera se le llena la boca hablando de pactos y de ceder y al mismo tiempo habla de Podemos como si fuese el apocalipsis hecho partido. Y lo inaceptable es que plantea ese apocalipsis pero, a la vez, bloquea a Rajoy. Lo mismo hace el PSOE bloqueando al PP y los independentistas, y también Podemos, que habla de sacar del poder al PP a toda costa pero bloquea también el pacto PSOE-C´s (y del PP ni hablo, que por bloquear está bloqueando al congreso mismo). Esto demuestra que, al final, estos vetos, odios e incompatibilidades no son más que un paripé partidista y una cuestión meramente estratégica.
Insisto, los partidos no pactan porque no les da la gana, no pactan por estrategia de partido, no pactan porque creen que el pacto con el adversario les debilitará y dañará en posteriores citas electorales. Esa es la explicación, y no digo que corporativamente no tenga sentido, pero yo soy un ciudadano y no el cuadro de un partido, y a mí me importa un bledo que le pase a los partidos. Los partidos no son mi medio de vida, ni mi iglesia ni mi Fe, los partidos son vehículos para llevar a cabo políticas y por tanto para el ciudadano deben ser instrumentales.

En el fondo lo que está pasando es un desprecio de los partidos a los ciudadanos. Los ciudadanos ya han votado, han expresado unas preferencias que han desembocado en un reparto parlamentario y la obligación de los electos es gobernar el país en base a esa distribución. Insisto, había varias alternativas para investir a un gobierno, había varios ejes mayoritarios que podían haber recabado apoyo suficiente en el nuevo congreso y no había ninguna incompatibilidad real que impidiese eso.
Devolver la pelota a los ciudadanos no es un fracaso, es peor, es la reversión de los papeles en una democracia, es básicamente que los partidos digan a los ciudadanos que lo que han votado no sirve, que voten otra vez y les den algo más facilito y que no les suponga esfuerzos ni riesgos. Y eso es un comportamiento indigno e inaceptable ¿Qué demonios se han creído estos partidos? Son ellos quienes tienen que responder ante el mandato de las urnas, no nosotros quienes tenemos que darles en problema solucionado y a su gusto.

Habrá que reflexionar muy bien lo que ha pasado y qué hacer a partir de ahora. A mí se me hace muy difícil votar a partidos que han preferido no salir de su zona de confort a cumplir su obligación democrática. Pero claro, tampoco puedes desentenderte de la gobernación del país porque acabarás beneficiando a otros tan irresponsables como los unos.
Como decía el profesor Jose Luis Ferreira me entran ganas de hacer campaña para que todos votemos de nuevo lo mismo que se votó el 20-D. Que se jodan y que busquen la solución, que es su obligación…No, no me hagáis caso, hablo con el corazón no con la cabeza…En los próximos días habrá que analizar muy bien cuál es la situación y el escenario y tomar una decisión al respecto, aunque por ganas de mandarlos a todos a freír espárragos no será.

4 comentarios:

  1. Hola Pedro:
    Comparto lo que refieres al desprecio de los políticos por sus ciudadanos. No quisieron entenderse (a sabienda que podían). Privo las ganas de sillas (que las tienen todos, se les nota más a unos que a otros), que las de verdaderamente sentarse a conversar. Nunca hubo, desde mi punto de vista, ganas de hacerlo. Muchas posturas y mucha ruedas de prensa, pero nada de hablar en serio.

    Es me suena mucho a deja vu...Lo viví en Venezuela...La gente termina asqueándose de la política.

    A donde hay que firmar para hacer campaña para que la gente vote lo mismo??

    Saludos

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  2. Bueno, echo en falta dos hechos, o elementos que han jugado un papel elemental:
    i- El PP hace tiempo que se ha bloqueado a sí mismo como elemento integrador junto a otras fuerzas, denigrando en distintos momentos y formas a prácticamente el 100% de partidos y ciudadanos que no sean sus propios militantes y electores. Como esto no ha sido obstáculo en la Comunidad de Madrid, voy a conceder que no ha habido sólo autobloqueo, incluso a pesar de, sobre todo las carretadas de corrupción que apenas (por mucho que digan) se esforzado por combatir, echando casi siempre la culpa a todos los demás. Pero se antoja difícil no considerar que el culpable de que nadie quiera contar con ellos sean ellos mismos.
    ii- El giro voluntario del PSOE hacia la derecha, más allá de lo ideológico, yendo a lo concreto por su apoyo al continuismo de muchas políticas, que se ha visto en su pacto con C's, no tanto por ser el partido naranja, sino por los propios contenidos del pacto. Ejemplo concreto: anuncian que subirán el sueldo mínimo 50€, pactan con C's que será mucho menos que eso (entre 5 y 6€), y luego dicen que alucinan con que Podemos no acepte su subida en ese mísero valor (que en la práctica es como no subirlo nada). Por no hablar de la la derogación de la reforma laboral. De anunciar que lo harían, a que puede que sí, pasando por el seguramente no (o al menos ahora no). Igual soy yo el confundido, pero formalizado el pacto con C's parece que no han querido cambiar ni un ápice el contenido de ese pacto (ya digo, subir 6€ no es subir nada). O te sumas a mi o nada.

    Supongo que en la mayoría de nosotros, las teorías sobre los porqués están influidas sobre todo el deseo de que acabara habiendo pacto (yo lo quería). Si estamos más o menos de acuerdo en que no "todos son iguales", tampoco cualquier pacto en cualesquiera condiciones eran aceptables. El tablero ya no está para regalar gobiernos a cambio de 4 concesiones y con 4 escaños como cambalache.

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  3. Antes gobernaba un solo partido de los dos, con apoyos de los pequeños si no había mayoría absoluta. Ahora ya no hay dos partidos grandes, hay 4, pero el problema es que sumando dos no llegan, ni PP+C's, ni PSOE+Podemos ni PSOE +C's. De golpe hemos pasado de uno a necesitar tres, y no es fácil, solo habría dos opciones, PP+C's+PSOE, (suicidio del PSOE que desaparecería como el PASOK y sus votos a Podemos, o C's+PSOE+Podemos (suicidio de C's que desaparecería y sus votos volverían al PP).

    Derecha e izquierda se han divido en dos, pero ni una ni otra suman suficiente, como pasaba cuando ni PP ni PSOE alcanzaban mayoría absoluta. El problema realmente es el procés catalán, que impide que los nacionalistas catalanes de izquierdas o de derechas apoyen un Gobierno, como ocurría antes, debido al precio inasumible que piden (referéndum de independencia. Si no fuera por esto, ya habría Gobierno.

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  4. Creo que es un error esa presunción de que si amenazase con ganar las elecciones un partido nazi, sería deber del PP y de Podemos aliarse para bloquear tal posibilidad. Creo que debemos de una vez por todas aceptar las preferencias de los ciudadanos sean las que sean, y guardarnos mucho de demonizarlas. Eso es lo que han venido haciendo diversos partidos en España, principalmente el PP. Para el PP, Podemos es el equivalente al partido nazi del ejemplo de este artículo. O para podemos, lo es el PP. Para el PP, más que nazismo, todo es ETA. Si tan rechazable es el ascenso democrático de algún partido en el sistema electoral, ¿por qué no ilegalizarlo directamente? ¿Por qué no dar un golpe de estado si gana las elecciones? Después de todo, es lo que se hizo en Argelia cuando ganaron los islamistas limpiamente, y todo Occidente aplaudió la anulación de las elecciones. Es una muestra de talante poco democrático, esa postura de que las elecciones de la ciudadanía sólo son aceptables si pasan por ciertos aros.

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