La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 28 de julio de 2016

El advenimiento de los seres de luz


















Los lectores habituales sabéis que si hay un tema que me toca la fibra sensible y me molesta especialmente es la existencia de esa inquisición moralista de opinadores que se dedican a limitar la libertad de expresión de los demás, a acusar de indignos y malvados a los demás por cosas que probablemente ellos también han hecho y de linchar a la gente hasta destruirle su credibilidad y carreras.
Esta gente es extremadamente nociva. Da igual el punto de vista desde el que lo miremos, estas actitudes no llevan a ningún sitio bueno, no mejoran la sociedad (quizá la empeoren), acaban con las vidas o carreras de personas que no se lo merecen (a los “jetas” en cambio les importa un bledo) y degradan el debate público hasta hastiar a la gente, con lo pernicioso que es esto desde el punto de vista social.

Estos días de estío han salido dos casos a la luz de dos comportamientos “indignos” de dos políticos de Podemos, Pablo Echenique y Pablo Iglesias, aunque por razones distintas. Echenique ha sido descubierto con una mancha en su pasado reciente, tener una cuidadora durante una hora al día en su casa (él es minusválido y necesita esa asistencia) a la que durante un año pagó en negro 300€/mes. El otro caso es la denuncia de la periodista Mariló Montero a Pablo Iglesias por un chat de éste a Monedero donde escribía, en tono evidentemente jocoso, que la “azotaría hasta que sangrase”.
La verdad es que me da mucha rabia que ambos políticos sean de Podemos, porque no me apetece estar defendiendo continuamente a políticos de Podemos por estas cosas, pero la cuestión es que son ellos quienes están siempre en la palestra por asuntos de esta índole. Ojalá en vez de Echenique fuese Pablo Casado quien hubiese tenido la cuidadora, o en vez de ser Iglesias quien escribiese eso hubiese sido Albert Rivera. Los hubiese defendido igual y el lector habitual lo sabe, porque esto no es por ellos, es realmente por ti, por mí y por nuestra sociedad. No sé, quizá con un OK Diario de izquierdas tendríamos casos así de alguien del PP o C's...
Quienes odian a Pablo Iglesias le han degradado a la categoría moral de machista, de violento o de escoria, aunque como el chat original salió hace unos días tampoco se han ensañado especialmente. Con Echenique sí, a quien han situado como responsable de un gravísimo caso de economía sumergida, acusado de delitos contra los trabajadores y pedido la dimisión de no sé sabe qué puesto exactamente.

Hay una falta absoluta de mesura y a veces incluso de vergüenza con estas cosas, y lo peor es que plantear de este hecho lleva a que se te acuse de doble vara de medir o incluso de defender la corrupción. Así es el debate dicotómico en nuestras redes sociales, en nuestros medios y en nuestra sociedad en general. Hasta el lógico llamamiento a la priozación y a la proporcionalidad de las indignaciones o exigencias acaban con la típica frase: “Yo estoy en contra de toda la corrupción, me da igual grande o pequeña”.
La cuestión es que no da igual, y el problema es que si da igual acabamos generando un barullo que permite a los grandes corruptos y verdaderos sinvergüenzas salirse de rositas y mezclarse entre la masa de pequeños pillos, rebotando sus responsabilidades en el común de los mortales cuya vileza exagerada les sirve como eximente. No, no es lo mismo la gomina del alcalde de Zaragoza o los caros hoteles que frecuentaba Rita Barberá que una concesión de obra pública de 500 millones de euros a la empresa amiga que te financia ilegalmente, no es lo mismo robar 20 millones de euros y tenerlos en Suiza que enchufar a un amiguete de asesor, y no es lo mismo el diputado de C's que quiso pasar el coste de ITV a la diputación que tener responsabilidades en otorgar falsos ERE's.
Hacer esto es dar pábulo a la “máquina del fango” y esto solo beneficia a dos tipos de personajes: A los que pretenden que la sociedad crea que todos somos iguales y, así, se consideren sus fechorías como menos graves o hasta normales, y a aquellos que pretenden destruir a los rivales políticos de cualquier manera, sin respetar ni las vidas privadas, ni los más mínimos estándares de veracidad y usando muchas veces la maquinaria del estado. Seamos claros: Esto es hacerle el juego a los sinvergüenzas.

Pero de esto no se dan cuenta los “seres de luz”, aquellos que parece que se creen que son inmaculados o que deben serlo los políticos. A veces hay un claro ejercicio de cinismo (¿Cuantos de los que se indignan por lo de Echenique tienen una señora de la limpieza a la que le pagan en negro? ¿Cuántos de los que se indignan con la ITV del diputado de C's han pasado kilómetros o gastos a su empresa que no correspondían?), pero estos casos no son los que más me preocupan.
Quienes me preocupan son aquellos que se piensan que realmente el ejercicio de la política debe ser un terreno vetado a cualquiera que haya tenido alguna vez un comportamiento poco recto. Todos hemos incumplido la ley alguna vez, leyes más o menos importantes o triviales pero todos lo hemos hecho. Ninguna sociedad del mundo cumple la ley al 100% de forma mayoritaria pero las sociedades tienen tolerancias diferentes con los incumplimientos de ciertas leyes, por distintas razones. En España, por ejemplo, nadie se escandaliza porque una propina no se declare en el IRPF (lo vemos absurdo, de hecho), porque alguien cruce en rojo un semáforo, porque un chaval de clases particulares y las cobre en negro o por cosas así. Luego somos “tolerantes” con ciertas cosas, como el caso de pagar en negro a las limpiadores del hogar o, yo qué sé, descargar una película sin pagar o que alguien con necesidad subarriende una habitación.
Nosotros somos hijos de nuestra realidad y nuestras prácticas son producto de ella. Obviamente está la ética de cada uno y nos planteamos si estas ilegalidades toleradas son aceptables, si hacen daño a alguien y en base a eso cambiamos nuestros comportamientos aprendidos. Pero nuestra tendencia natural es no pedirle una factura a un fontanero o intentar ayudar a un amiguete a que entre en un puesto de trabajo, y considerar esas cosas como algo inaceptable por ser ilegales (o injustas con terceros o poco éticas) genera una conclusión aterradora: Le estás diciendo a la sociedad que sus prácticas comunes, habituales y aprendidas, y que no son graves, los convierten en corruptos en potencia e inhabilitan a la inmensa mayoría de la población para el ejercicio público.

El otro día un tuitero me “dirigía” un texto a colación de lo de Echenique, que empezaba así: “Cuando ud. puede robar haciendo fotocopias personales en la fotocopiadora del trabajo, ud. no pierde la oportunidad” y continuaba haciendo frases similares aumentando el importe del “robo”, enviando un mensaje claro: Quien “roba” cosas nimias, cuando esté manejando millones en una administración robará también.
La acusación me indignó. Yo hago fotocopias personales en el trabajo, a veces incluso más de una página, y lo hago porque es habitual, porque no hace daño a nadie y porque a la empresa le importa un carajo que yo haga una fotocopia si la necesito. De hecho un día mi empresa hizo un manual de ética y un curso para darlo a conocer y se trató el tema de las fotocopias como caso extremo, llegándose a la conclusión de que lo “ético” era no abusar. Pero yo ya hacía las fotocopias de mi DNI o de otras cosas cuando me hacía falta antes de que me lo autorizaran… ¿soy un corrupto en potencia?
Para los “seres de luz” sí, yo no soy ese asceta y ese ser puro que nuestra sociedad requiere. Es más, me voy a tirar por el tobogán que lleva al infierno de la inhabilitación para la política y lo voy a reconocer: Yo he cobrado clases particulares en negro. Sí, y he pagado a veces en comercios que tenían datafono y querían el pago en metálico, y muchas veces no pido factura. Ah! Y esta semana me he saltado un semáforo en rojo medio segundo después de cambiar. Y cuando era niño venía una señora a limpiar a casa y mi madre le pagaba en metálico sin contrato alguno. En tal estado de corrupción y podredumbre moral vivo… ¿Verdad que soy perverso?...
Pues miren señores seres de luz, no, yo no soy ningún corrupto. Y no permito, no consiento que se me insinúe que yo iba a cometer actos de corrupción, grande o pequeña, si ejerciese un cargo público porque eso no es verdad. Son ustedes unos estúpidos, unos arrogantes y unos fanáticos, y no me voy a cortar en decirles cuatro cosas cuando en su búsqueda enfermiza de la maldad pretendan hacerme pasar a mí y al 99% de mis conciudadanos como unos corruptos en potencia y colaboradores de una sociedad corrupta.
¿Sabéis donde hay ascetas de esos? Hitler era uno. Posiblemente el Ayatolá supremo de Irán sea otro. Seguro que hay manadas de dogmático y fanáticos de diversos credos que jamás han dicho una mentira o robado un caramelo cuando eran niños ¿Eso es lo que queremos? Algunos parece que sí. Creo que no es difícil de entender: Si lo que buscamos son personas inmaculadas y sin mancha en su vida, lo que vamos a acabar consiguiendo es una de estas dos cosas: Candidatos prefabricados, vacíos y sin vida ni mente propia, puestos ahí para cumplir con el moralismo exigible, o algo mucho peor, a fanáticos del orden, la disciplina y la honradez que pueden acabar convirtiendo ese fanatismo en un rodillo sobre sus ciudadanos, considerados viciosos e inmorales. Y yo no quiero eso, me aterra eso, prefiero mil veces antes a personas que han hecho pequeñas cosas mal.

Recuerdo un partido que era importante hace nada y se decía inmaculado y pulcro. Eran los únicos que no tenían casos de corrupción (no gobernaban en ningún sitio), sus miembros no tenían manchas importantes en su pasado (hacían un buen trabajo en la aceptación de afiliaciones, me consta), y enfrentaban el debate público desde la superioridad moral. “Somos el único partido sin corruptos” decían, como si fuesen indemnes a la corrupción o el arquetipo de la perfección en la política. Y yo les preguntaba “¿Y cuándo tengáis alguno qué haréis, os haréis un haraquiri colectivo?”. La pregunta indignaba a algunos, “eso no va a pasar” me decían (eran puros, perfectos, no podía pasar). Otros eran más moderados, decían que si pasaba (que era casi imposible no obstante) serían ejemplares en la solución del caso. Era mejor respuesta.
¿Sabéis que le pasó a ese partido? Que un día sus expectativas se truncaron, apareció un competidor y empezó a quitarles votos y al final les superó. Y entonces comenzaron a salir los sentimientos humanos normales, muchos miembros de ese partido pensaron que no tenía sentido estar en él si no iban a mantener la presencia pública y se cambiaron al otro partido. Otros quisieron disputar el liderazgo y criticaron a su líder, disputándole el puesto. Cosas humanas, normales, la gente quiere hacer política en las administraciones no encima del púlpito, la gente tiene derecho a discrepar enérgicamente de un camino que no comparte.
Y entonces comenzaron los insultos, comenzaron a ver tránsfugas, traidores y personas indignas por todos lados. Los que antes eran perfectos e inmaculados resulta que ahora eran gentuza de la peor calaña. Se mataron entre ellos, en público y en redes sociales, acabaron pareciendo una secta. Y al final la gente les dejó de votar.
Esto es lo que le pasa a los inmaculados, a los seres de luz, a los monjes de la política. El creer que solo un ser inmaculado y perfecto es válido para la política o el pensar que tú eres el único que es así y que todo lo que te rodea es sucio y corrupto lleva inexorablemente al desastre. Porque las cosas normales en la sociedad acaban apareciendo en los partido, y entonces se desmorona el chiringuito idealizado, o comienzan las cazas de brujas o generándose un ambiente conspiranoico y opresivo. No gracias, yo no quiero eso.

Es que podríamos hablar de decenas de casos, y solo de recordarlos me indigno. Me viene a la cabeza un amiguete mío que fue candidato a concejal por València en Comú, y él, que es un tipo con cierta incontinencia redactora, tuvo la mala pata de hacer un comentario de dudoso gusto sobre una candidata de Compromís. Pues coño, tuvo que dimitir, no valió con que pidiese perdón (que era más que suficiente en mi opinión). Y ya no era su cargo de concejal (no hubiese llegado por su puesto en la lista), es que como mañana o de aquí 10 años quiera volver a entrar en política le sacarán el tema de nuevo y los moralistas y los cínicos intentarán hundirle.
O me viene también el caso del concejal Guillermo Zapata, que se le ocurrió hacer dos chistes de mal gusto para defender la libertad de expresión de un amigo y éstos, convenientemente descontextualizados, le han acarreado problemas judiciales y una destrucción de su imagen pública, injusta a todas luces. Y da igual las veces que pida perdón, Zapata siempre será el de los chistes que atentan contra el honor de las víctimas del terrorismo o del holocausto. Es una putada.
¿Qué no es lo mismo que un pago en negro, una beca por “enchufe” o una ITV pagada por la diputación? Para la inquisición sí, porque la inquisición sólo quiere destruir al impío, y la máquina del fango al enemigo, y una le hace el juego a la otra. Se mezclan descaradamente las cosas pequeñas con las enormes, la vida personal con la pública, el comportamiento en tu pasado y las acciones en el ejercicio del poder.
Y es que esta gente se nos llevaría a todos por delante ¿de verdad no nos damos cuenta? Ninguno de nosotros sobreviviría a una investigación exhaustiva de nuestro pasado, siempre habremos superado el bajísimo listón de lo impecablemente moral que nos pone esta gente. Yo tengo 500 o 600 textos escritos ¿Cuánto les costaría descontextualizar algo y hacerme pasar por cualquier tipo de canalla? ¿Sabéis las burrerías que escribo yo en los grupos de Whats App?

Y luego tenemos también estas opiniones, como la de John Müller en El Español. Müller hace un análisis bastante más sensato sobre la situación, que pondera adecuadamente, y pone el foco en quizá lo más “relevante”, las explicaciones de Echenique ese mismo día, confusas, poco creíbles y echando la responsabilidad “al sistema”. Pero Müller concluye algo muy peligroso en su último párrafo: “No, no es el sistema el que empuja a la gente, de cualquier clase social, al fraude, es la condición humana”.
Además de que este argumento es peligrosísimo porque incide en precisamente esa confusión entre el gran fraude y el pequeño, eximiendo de responsabilidad moral al primero (o al menos rebajando su gravedad a la del segundo caso), es un argumento que se me antoja falso. No, no es “la condición humana”, no es ese egoísmo inherente al ser humano como arrimando el ascua a su sardina nos dice el liberal Sr. Müller, son otras muchas cosas. Es la ley o la capacidad de hacer cumplir la misma y, sobre todo, es la costumbre social, el aprendizaje, lo que hemos visto de toda la vida y hemos normalizado en el subconsciente.
Nosotros vemos normal aparcar un coche en doble fila cinco minutos pero, en cambio, en Alemania lo ven como un acto de incivismo, como un aprovechamiento ilícito e injusto del espacio público ¿Por qué estas diferencias? Son culturales y sociales, tienen que ver con un sentido de lo público de las obligaciones sociales que es aprendido. También ha pasado lo mismo en nuestro país: Hoy la gente no es tolerante con que no se haga la declaración de la renta y hace 30 años sí lo era, hoy no se acepta el dinero negro con la misma alegría que hace décadas. Y no hace falta hablar de impuestos ni de 30 años vista, la propia percepción de la gente sobre un señor que fuma en un local público es muy distinta hoy que el mes siguiente de aprobarse la ley antitabaco.
Nuestra sociedad puede ser mejor, menos corrupta y la prueba de ello es que hay sociedades que lo son. Argumentaciones como estas llevan a considerar la corrupción y el aprovechamiento como algo inherente al ser humano, para asumir seguidamente que el problema es la conceptualización colectivista de la sociedad, que debe ser eliminada. Así que mucho cuidado con ciertas generalizaciones, que dan pábulo a ciertas teorías de individualismo exacerbado. 

Perdonad el texto desordenado, pero estas cosas me enfadan. Esta inquisición moral que no distingue grados, que no atiende a razones, que crucifica al pecador y que destruye a personas públicas es lo peor que le puede pasar a una sociedad junto con los cínicos que critican en los demás lo que ellos mismos hacen. Porque esto no va a generar estándares de vida pública mejores, lo que generará es lo contrario, ocultará al gran corrupto entre los pequeños pillos, desviará la atención de lo importante, colaborará con la máquina del fango que destruye a los enemigos de quienes la manejan y convertirá a la gente y a su “cultura social” en la responsable final de todas las fechorías, generando reacciones defensivas en la sociedad y evitando el cambio, o peor, provocando un cambio en sentido individualista y egoísta.
Y bueno, sobre los casos concretos. Lo del chat de Pablo Iglesias es una soberana tontería, quien no entienda que eso es “normal” y el tono en que está hecho o vive en un monasterio o es que tiene pocas luces. Lo de Echenique es distinto, hay una ilegalidad digamos “habitual” y una explicación del primer día muy poco convincente (la del segundo día era algo mejor, pero después de la primera no es fácil de creer). No sé si al ser una hora al día tenía que darse de alta el empleado, lo tenía que hacer el empleador o si de verdad extendió esta situación por “amistad” o porque no le dio la gana pagar la cotización. La verdad, me importa relativamente poco. No voy a perder el tiempo con estas cosas, hacerlo sería tener los estándares de importancia mal priorizados. El tiempo dirá si tenía razón o si esto pone en duda su capacidad para dar lecciones morales, pero pedir la dimisión como se está haciendo es un exceso que me parece que colinda con alguna de las dos actitudes que hemos comentado, con el cinismo o con el moralismo de los seres de luz. Que Dios (o lo que sea) nos guarde de ambos.

15 comentarios:

  1. Buffff... Cuando uno es cargo público y se presenta como Don Limpio, expidiendo certificados de moralidad, debe predicar con el ejemplo. Lo de Echenique no tiene medio pase, es un delito, de "baja intensidad" si se quiere, pero delito al fin y al cabo. Y si, es un comportamiento que un cargo público no se puede permitir;por eso cobran lo que cobran sin exigirseles cualificación alguna y sin someterse a votación (salvo los cabezas de lista). Yo, Juan Pueblo, puedo hacer eso mismo sin que se considere corrupción... pero es que no soy cargo público, oiga.

    No se trata de meter toda la corrupción en un mismo saco, no es comparable. Pero así como no es comparable, tampoco es disculpable ni debe minimizarse. Bastante lacra arrastramos con la corrupción como para hacernos la espalda más ancha

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    1. Dario, varias cosas.

      - El "listón" de una dimisión no se puede subir o bajar porque uno sea de un partido o de otro. Plantear que un político debe dimitir porque su partido dice luchar contra la corrupción es algo absurdo, dañino y que solo da pábulo a los corruptos.

      - ¿Qué comportamientos no se puede permitir un cargo público? ¿Lo que ha hecho en su pasado antes de ser cargo público tampoco? Esto último es directamente potenciar la máquina del fango. Lo primero bien, hablemos ¿dónde está el limite de lo inaceptable? ¿En malversar dinero público? ¿En no pagar nada en negro? ¿En saltarse un semáforo? Lo primero es inaceptable, pero ponme por favor un límite a lo demás.

      - Aquí nadie está disculpando nada (vamos, yo no lo estoy haciendo), pero dices que no debe "minimizarse" ¿Ah no? ¿Qué es minimizarse Dario, no hablar de esto como de un contrato pirata de 1.000 millones de euros? Porque estar dando portadas y páginas de prensa a la asistenta en negro también es minimizar, pero lo que minimizas es todo lo demás a lo que no prestas atención adecuada y ponderada.
      La capacidad de actuación, atención, indignación y "lucha" es limitada en el ser humano y en todas las facetas de la vida. Las cosas no se deben minimizar ni maximizar, deben tener su justa medida, pero es que algunos llevan el argumento a la degeneración y consideran minimización todo lo que no sea una condena radical, estricta, moralista y ejemplarizante a cualquier cosa. Y eso, como he explicado en el texto, es el camino del desastre en mi opinión.

      Saludos,

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  2. Lo que pasa Pedro es que como se diría en Venezuela, quien tiene rabo (culo) de paja, no se acerca a la candela (fuego). Siempre he dicho que hay que ser comedido en las redes sociales, De la forma como te expresas en ellas, te expresas en lo privado. Puede ser jocoso o no lo dicho por monedero, pero es posible que se malinterpreten.
    El detalle es que ser gente común, no te permite tener estos deslices. Sería muy incómodo para mi que incluso un amigo dijera que azotaría a mi esposa en público o incluso que azota a la suya. El sexo tiene muchas variantes y nada puede ser considerado "anormal" en ese contexto, pero mejor dejarlo en privado (incluso en conversaciones de sobremesa muy intimas).
    En cuanto a lo de Echenique...Luego de criticar el "minijob" o los contratos basuras, caímos en lo mismo...Y lo peor es que la asistente ha perdido un año de su vida laboral, al trabajar sin contrato (y sabes que han criticado eso con mucho ahínco la gente de podemos). Podrá ser poco o mucho, pero era cotización que a la dama (o caballero no estoy seguro) le valdría de muy poco, pero sin cotización...

    Y no podemos escudarnos en que los demás lo hagan. Es lo que propuso hace mucho tiempo chabestia cuando comenzaron aparecer casos de corrupción en su gobierno (y no me entiendas esto como comparación): Si los demás roban, por qué ellos no lo van hacer?? Es una justificación que se cae por su propio peso. Si los demás tienen asistentes sin darles de alta "porque lo están pasando mal", yo estoy también en la misma tesitura. Sabes que desde la acera de podemos pedirían cabezas por esas declaraciones "machistas" o por tener sin contrato al personal, por muy necesario que sea en casa (que no lo dudo en el caso de Echenique).
    Pero te digo algo que sucede y mucho últimamente con la Gerencia de Atención primaria en la que trabajo. Antes, cuando la gerencia estaba bajo el mando del PP, TODO era malo...Ahora, que no ha cambiado mayor cosas en cuanto a las políticas (sobretodo de sustituciones y vacaciones), hay que apoyarlos y arrimar el hombro...

    Saludos

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    1. Doctor,

      No creo que el comentario de Iglesias tenga nada que ver con una tendencia sexual (es una broma), ni fue hecho en público. Yo creo que nunca he dicho en un whats app que azotaría a alguien, pero podría decirlo ¿Y si mañana le digo en Whats App a Darío, por ejemplo, que Rallo merece que le den una paliza en tono de broma? ¿Soy un violento por eso? Esto es una inquisición absurda, y podríamos debatir si debería decirlo en público, pero demonios que era una conversación entre amigos que ha sido conseguida por un periodista...

      De verdad, no creo que la "dama o el caballero" haya perdido un año de su vida porque Echenique no le pagaba la cotización de la hora de trabajo diario, me parece estirar el argumento hasta el absurdo. Otra cosa es el cinismo, ahí estoy de acuerdo.

      La comparación con Chávez es absolutamente improcedente. Aquí no ha aparecido ningún "caso de corrupción" que se esté justificando en base a que los otros eran más corruptos. Esto es un caso de una actitud ilegal generalizada de un cargo público en su vida privada, durante el tiempo en que cambió de personalidad privada a cargo público. Permíteme que no acepte una equiparación tan exagerada.

      ¿Que ellos han pedido dimisiones por tonterías? Oye, es su puñetero problema, pero no podemos generar listones de dimisión adhoc porque los generaremos como nos convengan. Yo he visto pedir la dimisión a Pablo Casado por aquello de "la izquierda son unos carcas,siempre con la fosa del abuelo" y no, no debe dimitir por eso (con que pida perdón es suficiente). También a Aguirre por lo de los agentes de movilidad, y no, no debía dimitir por eso. Y así lo he defendido y así lo defenderé. No vale pedir responsabilidades extraordinarias a alguien de un partido porque el partido las ha pedido antes a no sé quien. Ya sabes lo que decía Ghandi: "Ojo por ojo, y el mundo se quedará ciego"

      Lo que cuentas al final también lo he visto, y bueno también al revés (ahora está todo mal para algunos), pero no creo que tenga nada que ver con lo que estamos hablando...

      Saludos,

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    2. El detalle Pedro, es que son los mismos de podemos quienes han puesto ese listón. No PP ni PSOE, fueron ellos que comenzaron con esto. No comparé las corrupciones de Chabestia con las corruptelas de los podemitas, Pero si comparé que critico las corruptelas de los demás (asistentes sin seguridad social, empresas para pagar menos impuestos cobrando honorarios como persona física o cobros en negro) mientras que las mías si son justificables. No son ni una ni las otras, pero tampoco me puedo presentar como el incorruptible...Mientras no sepan que lo hago, lo critico...No es diferente esa moral a la de los seres de la luz.

      Cómo recupero el año que no coticé?? Estuve varios años con dos trabajos, pero en mi vida laboral cotizan como uno (y pagué más impuestos), sobretodo si ese año ha sido en la recta final de mi vida laboral (ojo no sé cuanta edad podía tener esa persona).

      En lo particular y te lo he comentado en algunas oportunidades, para mi los políticos son exactamente iguales, sean derecha, izquierda, norte o sur. Han velado por sus propios intereses y solo calculan en base a ellos. No hay gobierno ni en enero ni ahora por los personalismos de estos políticos actuales, no por diferencias insalvables de programas que pueden ser complementarios unos de los otros. La transición (que tanto le gusta criticar los podemitas) no fue peor momento que este y sin embargo fueron capaces de "pactar"...Pero con seres de luz y con "tira la piedra y esconde la mano" poco haremos.

      Saludos

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  3. Pedro, estoy muy de acuerdo con tu comentario, tus definiciones de seres de la luz y tu inquietud sobre adónde nos lleva esa persecución.
    Dicho esto, también digo que desde 2014 ha habido mucho ser de la luz de Podemos, criticando todo todo todo lo de la casta.
    Hay muchos seres de la luz y en Podemos, también.

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    1. Totalmente cierto, pero el tratamiento (en el caso de Podemos) que se les está dando es ese (de ser luz) a modo de generalización, lo que nos lleva a una situación en que casi nadie estaría legitimado a criticar ni exigir nada, porque nunca estaría libre de mancha alguna. En resumen, exactamente lo que quiere el poder establecido que ocurra.

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  4. Echenique se ha comportado como un caradura presentándose como don perfecto y resulta que lo han pillado en algo que criticaba cuando lo hacía al mismo tiempo. Y encima tiene la desfachatez de dar unas explicaciones propias del Hernándo de turno. No hay por donde cojerlo y por supuesto que no es comparable con las barrabasadas que hacen en el PP, pero en podemos bien que están con el y tu más para justificarlo. Lamentable.

    Israel R.A.

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    1. Lo que haga Podemos o lo que diga Iglesias para justificar a su compañero (absurdo), no puede cambiar nuestro comportamiento ante un hecho. Somos personas con criterios propios, no peones en su juego.

      Saludos,

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  5. No sé por qué te enfadas tanto. La gente critica lo que pueda de sus rivales políticos. Nada más.
    Veo algo de contradicción en tu argumento. Dices que las pequeñas irregularidades diarias no significan que seamos unos corruptos si tuviéramos poder. Pero luego dices que en España toleramos esas costumbres mejor que en otros países del norte. El caso es que en esos países hay menos corrupción política que en España, así que puede que esté relacionado. Yo desde luego sí lo creo. No soy ningún moralista, pero tampoco creo que los políticos corruptos sean diferentes a la gente de la calle. Simplemente tienen más oportunidad de meter la mano. He escrito un post sobre esto: http://aleccionador.blogspot.com.es/2014/10/los-otros-indignados.html
    Por si le interesa a alguien.

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    1. Me enfado porque se está generando un listón moral inaceptable que se nos llevaría a todos por delante. Ninguno de nosotros sobreviviría a la excelencia moral que exige esta gente. Y cada día es peor, antes se respetaba mucho más la vida privada del rival, ahora creo que no se respeta casi nada excepto la cuestión "sexual".

      Creo que no hay contradicción en mi argumento, aunque es interesante lo que dices de la relación entre ciertas tolerancias a fraudes menores y la corrupción política y tolerancia de la sociedad. No la voy a negar, la cuestión es que para llegar allí no se puede dar un "gran salto adelante" en la búsqueda del "hombre nuevo", porque eso es implantar de golpe unas exigencias morales absolutamente alejas del común de la sociedad, y es imposible y peligroso...No sé si me explico...No puedes tener un gravísimos problema de tolerancia a la corrupción institucionalizada revalidada con un 33% de votos y estar mirando la beca de uno, la asistenta del otro o la multa de tráfico de la tercera, y pretender que la contundencia en estos casos te va a solucionar el principal. porque no es así.

      Aquí muchos de ese 33% piensan que Echenique es un golfo y debe dimitir, mientras con la otra mano pagan a su limpiadora en negro. En este país los rellenamesas de la TV echaban llamaradas por la boca por la sociedad de Monedero (que es un caso distinto en mi opinión), cuando casi todos ellos cobran sus colaboraciones precisamente por una sociedad. Aquí nos merendamos al concejal provincial de C's mientras hacemos la declaración de la renta y metemos como gasto la gasolina del viaje de placer a Andorra.
      ¿Estamos generando una sociedad ejemplar? ¿O una sociedad de cínicos? Porque yo no veo que esta ejemplaridad que se le pide a cualquier concejal de pueblo de cabras esté reduciendo las cuentas en Suiza, las obras públicas concesionadas a empresas amigas o la intolerancia social ante la corrupción de TU partido. Yo solo veo cinismo, moralismo y máquina del fango.

      Si quieres que la gente no "meta mano" tienes soluciones: Endurece el código penal, crea controles en las aministraciones para que no pase, castiga en las urnas y desde dentro de los partidos la corrupción. Eso funciona. El moralismo y la máquina del fango no, creo de hecho es es contraproducente. Nos hace a todos más cínicos, descreídos y desconfiados de la naturaleza humana.

      Saludos,

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  6. A mi lo que me resulta curioso de todo este caso es que, si creemos a Echenique, quien dice que le pidió al asistente que regularizara su situación y le dió cierto tiempo, pasado el cual prescindió de sus servicios, supongo que lo hizo motivado porque ya era una persona pública y sabía la que le caería mediáticamente si se descubría. En resumen, que al final, cotizando o no, siendo obligación de uno o de otro, una persona perdió un trabajo porque quien se lo daba iba a ser tratado de manera distinta al resto de cuidadanos. Dicho esto, no quito importancia al hecho de que al ser una persona pública realmente debería tratar de resultar ejemplar más que un cuidadano normal, pero me da que en este caso se trata más de un (otro) linchamiento mediático y político que otra cosa.

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  7. Por cierto, yo sí creo que lo que hizo Esperanza Aguirre sí que debió tener consecuencias mucho más duras, como poco políticas pues pretendió que por ser ella, no sólo que la autoridad la debía tratar de modo distinto, sino que además menoscabó la de los agentes y el cuerpo que pretendía multarla e identificarla como a cualquier otro ciudadano. Entiendo el ejemplo, pero creo que precisamente ese no entra en este juego.

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    1. Pues yo creo que sí Julio, creo que hay cosas que se arreglan pidiendo perdón. Volvemos a lo mismo, nadie pretende que estas cosas estén "bien", sino que las consecuencias de cada uno de los actos que no sean ejemplares no puede ser una dimisión.

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