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domingo, 3 de julio de 2016

¿Por qué ha fracasado Unidos Podemos? (I)















LAS CAUSAS

Si ha habido un fracaso político significativo en estas elecciones ha sido el de Unidos Podemos. La propia coalición se ha visto sorprendida por el resultado, cuyas causas dice desconocer y tener que analizar, y los analistas políticos se han ensañado con el resultado señalando fundamentalmente dos causas: El fracaso de la coalición con IU, que habría “radicalizado” a la coalición y alejado del votante más moderado, y la persona de Pablo Iglesias, cuyo estilo y liderazgo habrían sido contraproducentes. En mi opinión ambos análisis son parciales o directamente erróneos, como intentaré explicar en este texto.

Podemos y sus confluencias sacaron 5.200.000 votos el 20-D e IU sacó 923.000. El pasado 26-J Unidos Podemos consiguió 5.050.000 votos, lo que supone casi 1.100.000 votos menos, un 18% de pérdida, que no supuso pérdida de diputados debido a la optimización de la ley electoral que produjo la coalición. En todas las CCAA perdieron votos con una media de un 4%, aunque ha habido dos sitios donde más o menos se han mantenido: Cataluña, donde la caída ha sido tan sólo de un par de décimas, y Euskadi, donde la coalición con IU ha hecho que aumenten incluso un punto en porcentaje de voto. Estos son los datos fríos.
Un análisis del escenario post-electoral nos dice que probablemente esta pérdida de votos de Unidos Podemos no viene por cambio de opción política de los electores sino por mera abstención. Aunque esto es imposible de saber a ciencia cierta, que el PSOE y C's hayan perdido votos nos indica que muy poco del votante de IU o Podemos del 20-D debe haber cambiado de opción política. Que tus votantes de hace seis meses vayan a la abstención y no a otra fuerza política es especialmente sangrante porque indica que la causa es exclusivamente demérito tuyo y no mérito de los demás.

En un primer análisis, Pablo Iglesias ha hecho un argumento increíble sobre que Podemos perdió votos de aquella gente que, siendo simpatizantes, realmente no querían que Podemos gobernase y, cuando vieron a la coalición cercana al poder, se “asustaron” y prefirieron abstenerse. Este argumento, asombrosamente autocomplaciente y nada autocrítico, es la utilización de una verdad parcial que, sin embargo, está fuera de la realidad en este caso.
El argumento falla desde la base: Podemos no podía gobernar solo, si acaso hubiese podido gobernar con el PSOE, pero precisamente esta necesidad de socio es lo que anula cualquier posibilidad de que ese argumento tenga sentido. Es verdad que en un entorno donde un partido digamos a la izquierda de lo políticamente tradicional sea muy fuerte y pueda llegar a gobernar, siempre hay votantes a los que les puede la prudencia y buscan una opción más moderada. Por ejemplo, si Podemos estuviese cerca de la mayoría absoluta es posible que muchos de sus votantes reconsiderasen el voto y prefiriesen votar a por ejemplo el PSOE, con el objetivo de fuese necesaria una coalición que “suavizase” las políticas de Podemos. Esto es relativamente lógico si asumimos que probablemente muchos votantes se ubican entre los dos segmentos ideológicos que estos partidos representan y por tanto que lo que desean es una política intermedia entre ambas propuestas. En España, de hecho, este segmento político (que estaría en torno al 3 en las encuestas del CIS) es muy numeroso.
La cuestión es que esta coalición ya se daba por descontada, porque Unidos Podemos no iba a poder gobernar solo, así que el argumento carece de sentido. Pensar que el votante se ha abstenido porque Unidos Podemos iba a quedar por encima del PSOE y por tanto en ese hipotético gobierno de coalición Pablo Iglesias iba a ser el presidente es tratar al votante como si fuese un veleta ¿realmente piensa Pablo que eso va a tener una influencia real en el votante? Porque si fuese así me parece que la conclusión sería más bien que los votantes no quieren a Iglesias de presidente...Y la otra opción, que es pensar que les estaban votando simplemente como voto protesta pero que no quieren saber nada de ellos en el gobierno, es peor todavía porque los convertiría en un partido de animadores parlamentarios...

Sin embargo este argumento nos apunta sin querer una realidad que sí creo ha sido fundamental. Sociológicamente tenemos un país de ciudadanos mayoritariamente situados en el centro-izquierda. Según el último CIS, del 1 al 10 siendo 1 extrema-izquierda y 10 extrema-derecha, y considerando el centro en 5 (realmente está en 5,5, pero se supone que la gente entiende intuitivamente 5 como centro), tenemos al 13,8% en 4 (centro-izquierda) y al 15,5% en 3 (izquierda moderada). Aquí está prácticamente el 30% del país y por lo que indican las encuestas la mayoría de los votantes de Podemos está en ese 30%.
Este perfil de votante, que probablemente lo fue del PSOE en otra época, no es un votante extremista. Puede ser que consideren al PSOE un fraude o un partido que no merece confianza, pero creo que es bastante razonable pensar que se sentirían cómodos con un gobierno de coalición PSOE-Podemos donde el segundo “estire” a la izquierda al primero. En mi opinión y a falta de encuestas post-electorales que lo confirmen, la mayoría de ese millón de votos que ha perdido Unidos Podemos se encuentra sociológicamente en este entorno.
Las causas por las que este votante se ha abstenido son varias, pero creo que hay una básica: Hemos estado seis meses donde el PSOE y Podemos han estado como el gato y el ratón, con una fijación absurda el uno en el otro, y donde parecía que lo único que importaba a estas fuerzas era su combate personal y no el gobierno de España. En casi todas las actitudes del PSOE y de Podemos desde el 20-D se ha visto que su principal objetivo era su victoria relativa respecto a la otra fuerza.
La elección de socio para la investidura, las líneas rojas, la obsesión con el “populismo” o con el “sorpasso”, los barones poniendo vetos, la sonrisa del destino, los ataques en el debate electoral...Todo estaba cubierto de esa batalla política para ser la primera fuerza de la izquierda. Y eso generó la sensación de que estas dos fuerzas eran incapaces de pactar la una con la otra, que por mucho que tuviesen mayoría entre ambas por una u otra razón preferirían matarse que gobernar juntas.
Ante esta situación, ante este espectáculo, con la creencia de que ambas fuerzas no podían ponerse de acuerdo ¿qué motivación tenía ese votante de izquierda moderada que deseaba un pacto, para votar esta vez? O bien se simpatiza con alguno de los dos partidos de forma muy clara, o la situación existente era totalmente frustrante para el votante de izquierdas sin filiación determinada. Quizá por eso también el PSOE ha perdido votos incluso pudiendo haber recibido algunos de ex-votantes de Podemos no conformes con la actitud de esta fuerza en los meses anteriores.

El gran debate que hay en este análisis de las causas del hundimiento en votos de Unidos Podemos es si la coalición de Podemos con IU ha sido contraproducente o no. La tendencia general es pensar que sí, pero este debate es terriblemente complicado y de matices, pues “contraproducente” o “error” con términos muy complejos cuando estamos jugando con dos variables que funcionan de manera diferente, los votos y los escaños.
Una coalición de dos fuerzas distintas generalmente provoca una disminución de votos respecto a lo que sacarían esas fuerzas por separado (y en la izquierda más), tan solo en circunstancias especiales esto no pasa. Por lógica siempre hay sectores purísimos en los votantes de los partidos a los que ir con una fuerza distinta o ajena les parece que es traicionarse a si mismos y no lo aceptan, absteniéndose ante una coalición. Esto es algo conocido (o debería ser conocido), la cuestión es que los partidos no se coaligan por deporte, lo hacen porque eso permite superar limitaciones determinadas y en nuestro caso son las del sistema electoral. Perder unos pocos votos y maximizar los diputados obtenidos es un éxito en un caso de coalición, porque esta se hace para obtener resultado concretos (diputados), no votos.
En esta circunstancia concreta, donde los diputados obtenidos por Unidos Podemos han sido los mismos que los obtenidos por Podemos e IU el 20-D con 1 millón de votos menos, en ningún caso se puede hablar de éxito, pero siempre se puede rebatir el hablar de fracaso cuando los resultados objetivos son los mismos. Voy a hacer un ejercicio tonto ¿y si hubiesen sacado 73 diputados habiendo perdido 1 millón de votos? ¿Sería un fracaso o una estrategia válida? Cuidado porque es un debate que no tiene una “verdad” clara. Para saber si algo así es un fracaso o no deberíamos saber cómo hubiesen quedado las cosas de no haber habido coalición, algo que no podemos saber y que por tanto no podemos concluir.

En mi opinión uno de los problemas que ha habido es que, en el momento Podemos e IU se coaligaron, nos olvidamos de las encuestas previas, que eran muy claras. Antes de la coalición había una tendencia evidente de pérdida de apoyos en Podemos (generada con casi toda probabilidad por su actitud en las negociaciones y por lo comentado anteriormente), que mayoritariamente iban en favor de IU, con un traspaso de alrededor de 3 puntos entre una fuerza y otra. Cuando llegó la coalición todos hicimos una suma de ambas fuerzas como si la coalición no cambiase nada. El razonamiento demoscópico fue, más o menos, que una vez absorbida IU ese votante descontento con Podemos ya no tenía “donde escapar”, pues al PSOE no parecía estar yéndose.
Se ha hablado mucho de que Unidos Podemos ha perdido más votos en aquellas zonas donde IU era más fuerte. Es posible que sea así y que una parte de los votantes tradicionales de IU se hayan negado a apoyar la coalición con Podemos, pero creo que eso solo explica una parte menor de la pérdida. La mayor la explica los votantes que ya en marzo y abril se estaban “escapando” a IU por descontento con Podemos, que no parece muy razonable pensar que fuesen a aceptar votar a Unidos Podemos por el mero hecho de coaligarse. Probablemente la mayoría de ellos, cuyo móvil del cambio fue el descontento, tampoco votó a Unidos Podemos porque las razones para su “huida” no variaron.
Si aceptamos este análisis ¿fue buena o mala idea la coalición? Pues si imaginamos este escenario de abril en la mejor de las situaciones (que todo el voto que perdía Podemos fuese a IU), podríamos estimar que de haberse presentado ambas fuerzas por separado Podemos hubiese acabado más o menos en un 17% (3 puntos menos que el 20-D) e IU en un 6-7% (3 puntos más que el 20-D) ¿Cuantos escaños hubiesen sacado por separado? Pues probablemente IU hubiese crecido 4 ó 5 diputados, mientras Podemos hubiese podido perder más de 10. Es decir, incluso en el mejor de los escenarios (votos del 20-D) este drenaje de un partido a otro hubiese provocado probablemente que ambas fuerzas sacasen por separado menos de los 71 diputados...
¿Es un fracaso la coalición? Imposible de concluir, pues depende de cuestiones subjetivas. Otra cosa es si esta estrategia tiene sentido a futuro y si aspiran a gobernar (de eso ya hablaremos), pero en este caso concreto es muy complejo de analizar.

Otros dos factores que han salido en los análisis, el voto del miedo y el Brexit, tiendo a pensar que han tenido efecto escaso en los votantes de Podemos, aunque pueden haberlos tenido en los votantes del PP. Creo que la estrategia del miedo promocionada por PP y C's (y en parte PSOE) ha dado más frutos de los esperados y en el segmento esperado: Ese votante que nunca iba a votar a Podemos y que, ante el terrible peligro que se avecinaba, se refugia en la opción antagonista, que es el PP. De ahí se explica la probable pérdida de 400.000 votos de C's en favor del PP, y también esos 300.000 votos nuevos que ha sacado el PP mayoritariamente de abstencionistas el 20-D que, asqueados con la corrupción o la situación del país, pensaron que esta vez era mejor votar con la pinza en la nariz al mal menor. “Yo soy malo pero vóteme porque lo que viene es peor”, se ha hecho toda la vida y si se sigue haciendo es porque, al menos en parte, funciona. A votantes de Podemos del 20-D quizá ha afectado a algunos (sobre todo con Venezuela todo el día en la TV), pero creo que en menos porcentaje.
¿Y el Brexit? Desde fuera de España se dice que ha influido pero yo creo que no mucho. Quizá si pudo asustar a algunos votantes ver las bolsas bajar o los comentarios sobre las plagas que se ciernen sobre el Reino Unido a causa de su voto, pero creo que es un porcentaje en cualquier caso menos importante que en los casos anteriores.

La realidad se compone siempre de multitud de factores autónomos que se unen en una dirección determinada, por lo que intentar buscar una causa única del fracaso de Unidos Podemos no tiene sentido. Causas ha habido muchas: Votante de IU que se ha negado a votar a la coalición, cabreo con la actitud de Podemos en las negociaciones, cansancio de un electorado bastante crítico, la política del miedo y las noticias continuas y torticeras de Venezuela, Brexit, el fracaso de Tsipras en Grecia, el empeño discontinuo con el referéndum en Cataluña (la caída casi inapreciable en Cataluña y Euskadi refuerza esta idea), etc.
Sin embargo creo que la razón fundamental es esa percepción del votante no comprometido con Podemos sobre la incompatibilidad con el PSOE, que convertía las elecciones en una batalla relativa entre estas dos fuerzas y no en una posibilidad para formar un gobierno de izquierdas. La frustración y la decepción ante la intransigencia y las batallas estratégicas es una fuerza más poderosa que cualquiera de las anteriores, porque es además la que lleva de cabeza a la abstención.
Y más allá de todo esto hay un factor que se superpone con el anterior, que es la ausencia de un proyecto político claro y genuino por parte de Podemos ¿Qué representa, en lo concreto, votar a Podemos? Al final y en base a sus propuestas electorales, representaba votar un PSOE algo más “rojillo”, pero sin componentes novedosos o propuestas satisfactorias para ningún grupo social concreto. Esta indefinición genera la sensación de que es un partido sin programa, con el único objetivo de llegar al poder pero sin un proyecto claro para cuando se llegue, y esto obviamente no es algo movilizador.

En el próximo escrito intentaré hablar de cuales creo que son las soluciones para que Podemos recupere al votante perdido y pueda incluso superar su marca del 20-D, que ya aviso que implican cambios profundos en el programa, estrategia y concepción política de Podemos.

8 comentarios:

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  3. Creo que se subestima la pérdida del votante comunista "de verdad" que el 20-D votó por IU pero al que no se le puede pedir que vote por un programa en el que no se cuestiona la monarquía o la OTAN. Seguramente muchos no siguieran a Willy Toledo al PCPE por entender que era un voto inútil y prefiriesen abstenerse.

    Estoy de acuerdo en que el Brexit seguramente no tuviera mucho efecto en el votante de Podemos. Quizá le haya hecho más daño a Ciudadanos al hacerle perder a algún votante que aún no tuviese decidido volver al PP por eso del "voto útil".

    Saludos.

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  4. Hola Pedro, para mí es todo más sencillo. Como ese millón de votos no se ha ido al PP, ni a Ciudadanos ni al PSOE, quiere decir que un gran porcentaje se ha quedado en casa, aburrido de tanta falsedad. Pablo Iglesias es otro farsante y a medida que pasaban los meses se notaba más. En consecuencia le han dado de lado.
    Un cordial saludo.

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  5. Yo no voy a decir que sabía que Podemos bajaría, pero cuando las encuestas daban esa subida tan grande, me preguntaba ¿Pero es que ahora España es de extrema izquierda? A quedado claro que no.

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  6. Hola Pedro: Interesante como siempre. Creo que en el caso de Unidos Podemos se les notó, como se dice en Venezuela, las costuras. Antes de pactar (cosa que nadie hizo la vez anterior, solo posaron para las cámaras), pedía sillones y ministerios...La gente se percató que las cosas poco iban a cambiar con el coletas en el gobierno. No hizo nada diferente en ese período de lo que se hubiese esperado de la "casta"...

    Saludos. Ando vacacionando...

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  7. Se me olvidaba: Ver las caras de Errejón, Garzón e Iglesias la noche electoral, no tuvo precio...Tampoco la sonrisa que tenía en la mía...(ya sabes lo que pienso de esta gente)

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  8. Espanya va morir per a mi el 26-J. Si havent fet tant el pp encara li voten... Que més cal que facen perquè no els voten? Matar xiquets pel carrer? Se que no puedes ver el independentismo, Pedro. Pero te juro que el 26-J, viendo los resultados de Euskadi y Catalunya, entendí a los independentistas. Viven en un estado completamente opuesto a su realidad. Y si esta es la España que quieren sus ciudadanos, se merecen que la rompan.

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