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lunes, 25 de julio de 2016

¿Pueden convivir el PSOE y Podemos sin destruirse mutuamente?













El escenario probablemente más interesante que nos ha dejado las elecciones del 26-J es esta situación de dos fuerzas de izquierda de tamaño similar en la oposición. El PSOE consiguió 85 escaños y 5.425.00 votos, y Podemos y sus confluencias 71 escaños y 5.050.000 votos, 375.000 escasos votos de diferencia.
Este escenario es una rareza a nivel europeo y sólo me vienen a la cabeza dos casos parecidos. Uno es el caso islandés en 2009, donde la alianza socialdemócrata sacó casi un 30% de los votos y el Movimiento izquierda verde un 22%. Ambos partidos gobernaron juntos y, en las elecciones de 2013, se hundieron ambos partidos, sacando un 13 y un 11% respectivamente. El otro caso más cercano que se me ocurre es el portugués de 1979, donde el Partido socialista sacó el 27% y la alianza del Partido comunista el 19%. Ambos estuvieron en la oposición y convivieron en ella con esta relación de fuerzas hasta 1983 en que el partido socialista se hizo con el gobierno (con el apoyo del centro-derecha), y la alianza comunista comenzó a decrecer en apoyos (y a escindirse).
No tiene mucho sentido intentar sacar una regla histórica de dos casos aislados en países y épocas distintas, pero es curioso como en cada una hubo una tendencia distinta (al pacto en Islandia y a la confrontación en Portugal) y no se ve que al partido más pequeño le haya ido bien en ninguno de los dos casos.

Mucha gente piensa que el futuro de esta situación de dos partidos de izquierda “empatados” es que uno venza al otro y el derrotado se minimice, volviendo al escenario tradicional de un gran partido de izquierdas y otro pequeño. Los simpatizantes de ambos partidos suelen aceptar este esquema queriendo obviamente que el vencedor de este duelo sea el suyo y el minimizado el otro, pero tengo que decir que no veo nada clara esta posibilidad, al menos a corto plazo. Ni la pasokización del PSOE ni el hundimiento de Podemos me parecen escenarios realistas hoy.
El PSOE no va a poder volver a corto plazo ese partido dominante en la izquierda española. La desconfianza ante este partido es profunda, las generaciones más jóvenes lo ven como parte de un establishment caducado y no muy diferente al Partido Popular. El PSOE se ha dejado la mitad de votantes por el camino en esta crisis y el hecho de que no recuperase los votantes que abandonaron a Podemos el 26-J nos indica que esta pérdida es permanente. Las tendencias sociales que vemos en casi todos los países de occidente refuerzan esta hipótesis.
Podemos tampoco va a poder ser ese partido “nacional-popular” que desplace al PSOE y se convierta en el dominador de la izquierda. Sus adversarios han sabido arrinconarlo muy a la izquierda del espectro y sembrar la duda sobre su capacidad e intenciones. El 21% de votos obtenido se ha conseguido amalgamando muchos partidos de distintas naturalezas y ante cualquier cambio para intentar atraer a más gente al proyecto es bastante probable que alguna de estas alianzas se rompa en esa tendencia natural centrífuga que existe en la izquierda. Crecer a costa del PSOE es, además, muy complicado, porque el suelo de voto del PSOE parece sólido, sobre todo en ciertos lugares de España donde las alianzas de Podemos generan rechazo.

Estos dos partidos se ven como enemigos, porque además de ser rivales electorales consideran que el otro está ocupando su espacio natural. Pero la realidad es que ambos se necesitan para poder gobernar, como se demuestra en los ayuntamientos y CCAA de España (excepto en Andalucía). Cuando en esta entrevista Íñigo Errejón dice que “hay que trabajar” la relación con el PSOE o cuando Odón Elorza reconoce que fue un gran error no buscar el diálogo con Podemos creo que nos encontramos ante los primeros análisis que llevan a esta conclusión: Si no se puede acabar con el otro (y no parece que se pueda), entonces ambos partidos se necesitan si quieren arrebatar el gobierno a la derecha.
La cuestión es cómo enfocar, desde el partido, esta situación en que dos partidos están destinados a entenderse pero, a la vez, a competir por un electorado común. En el esquema tradicional de un partido socialdemócrata fuerte y uno de izquierda pequeño había una separación “ideológica” que evitaba que uno quedase anulado por el otro. IU sabía que siempre podía contar con ese millón de votos de personas para las que el PSOE es un partido conservador (aunque el sistema electoral le haya generado verdaderos destrozos con pérdidas de votos no muy grandes) y el PSOE sabía que la mayoría de su electorado no iba a votar a IU nunca. No es que fuesen indemnes a la fuga de votantes hacia el otro partido, pero esa brecha ideológica les hacía enfocar los pactos con menos miedo.
Pero el esquema actual entre Podemos y el PSOE no es este. Aunque Podemos haya sido arrinconado en la izquierda en la percepción de la mayoría de españoles realmente no lo está para la mayoría de sus votantes, que son moderados y perciben a Podemos como un partido no extremista. Podemos tiene una mayoría de votantes que ideológicamente serían “tres y cuatros” (izquierda moderada, centro-izquierda), espacio que se superpone absolutamente con el del PSOE (que se extiende más al centro) y que de hecho han sido votantes del PSOE tradicionales. Esta diferencia “ideológica” entre Podemos y el PSOE no basta para que ambos partidos se sientan cómodos, seguros y no se vean como una amenaza mutua, debe haber algo más. Y la cuestión es que lo hay, pero los partidos deben aceptarlo y verlo.

Dejadme hacer un inciso e ir a la otra parte del espectro político, hacia el PP y C's. ¿Qué diferencias veis entre estos dos partidos? ¿Es sólo ideológica? Hay una diferencia ideológica (el PP es más conservador y C's más centrista), pero también existe mucha superposición y la mayoría de votantes de C's son ex-votantes del PP. Pero entre C's y el PP se ven unas diferencias claras y no solo por el tamaño relativo de ambas fuerzas (que tampoco es tanta en votos. C's puede tener el 40% de votos del PP).
C's es un partido más “joven”, más “urbano” y más “liberal”. El perfil de votante de C's es un joven o una persona de mediana edad que es un profesional relativamente bien posicionado económicamente, con buena formación y que no tiene unas visiones socialmente conservadoras. El perfil de votante del PP es bastante distinto, es más bien una persona jubilada o pasiva, de tendencias sociales más conservadoras y, con alguna excepción, suele vivir en provincias más pequeñas. El objetivo de C's no es atraer al señor jubilado de misa diaria que vive en Ávila, sino al técnico que vive en Madrid y que tiene puntos de vista liberales.
Esto permite a C's enfocar con cierta tranquilidad un pacto con el PP. Si C's cumple sus promesas y defiende su ideario, no debería tener excesivos problemas para mantener su electorado a pesar de un pacto. La cuestión es trabajar bien el objetivo, el segmento social mayoritario de tus votantes, que vean que haces cosas que van en orden con sus preocupaciones. Y además de todo esto no hay intención de destruirse mutuamente. C's nunca ha querido anular al PP (como si ha querido P's con el PSOE) y el PP tampoco teme ser anulado (como sí teme el PSOE).

El éxito de una “convivencia pacífica” entre el Podemos y el PSOE se debe basar en este mismo esquema, en ver a qué segmentos sociales se dirige preferentemente cada uno, en “retener” estos apoyos y en crear una base que te permita enfocar un pacto sin el miedo a ser destruido. Y de hecho los propios estudios sociológicos que se han hecho sobre los votantes de los distintos partidos ya nos dicen qué tipo de votante tiene cada partido.
El votante del PSOE es más mayor y más femenino que el de Podemos. El PSOE es muy fuerte entre los “obreros no cualificados” y entre un tipo de trabajador con puestos de trabajo estables. Es más fuerte en el sur de España y en provincias agrícolas, lo que nos indica además que probablemente sea un votante bastante “unionista” o jacobino (o al menos más que el de Podemos). Es un partido muy fuerte en rentas muy bajas (en los municipios de menor renta de España gana el PSOE) y en gente con estudios básicos.
El votante de Podemos es mucho más joven y responde más al perfil de técnicos y profesionales que han entrado en el mercado laboral hace pocos años y que probablemente tienen una situación muy por debajo de sus expectativas. Podemos es fuerte en las zonas urbanas y en la España menos “centralista”, siendo débil en la España más rural. Es muy débil en el voto de jubilados y amas de casa, en cambio es fuerte entre los parados.

Creo que en base a estas realidades sociológicas el PSOE y Podemos pueden darse cuenta que tienen “nichos” de mercado que pueden explotar y que pueden “blindar” respecto al otro partido. Para eso obviamente las políticas que defiendan deben ser del interés de estos grupos y así de alguna manera ambos partidos, teniendo una posición ideológica común, se pueden “especializar” en determinadas demandas sociales. Y ojo, esto no implica que tengas que rechazar el crecimiento o la captación de otros grupos sociales, aunque sí implica la aceptación de algo que ya comenté hace un tiempo: Estos partidos no van a ser hegemónicos en la izquierda y tienen que aceptarlo.
Podemos debería centrarse en esa juventud formada que siente que la realidad ha frustrado sus expectativas. Jóvenes licenciados, becarios, técnicos superiores y trabajadores precarizados son su “target” social. A nivel de visión de estado sus fortalezas están entre quienes quieren un estado más descentralizado, plural y multicultural, con especial atención a demandas asumibles en Cataluña, Euskadi, Valencia, etc. Su política comunicativa debería ser moderna (ya lo es), juvenil y un tanto desenfadada y rupturista.
El PSOE debería centrarse más bien en los trabajadores de menor formación y más edad y en los jubilados (defender el poder adquisitivo de las pensiones, por ejemplo). Su voto está bastante feminizado y tirando a una edad mediana o alta, así que podría incidir ahí. En cuanto a la estructuración de estado debería concentrarse en aquellas personas (y zonas) que priorizan la igualdad económica y de derechos entre todos los españoles. Debe poder consolidad un voto estable entre funcionarios y sindicalistas (no tengo ese dato pero intuyo que ya debe ser así).

La convivencia exitosa entre Podemos y el PSOE se basa en hacer bien este análisis y aceptar que lo primero que deben hacer es la consolidación de sus bases sociales, generando propuestas interesantes para esos grupos. Es una táctica ciertamente defensiva pero creo que es la que maximizará sus apoyos por separado.

Ambos partidos se necesitan y eso deben entenderlo. Ni pueden mezclarse y parecer lo mismo, ni pueden enfrentarse a muerte como ha pasado estos meses porque el resultado sería la desmovilización que vimos el 26-J y, por tanto, que gobierne la derecha. Deben tragarse el orgullo, el miedo al otro, entender que no van a aplastar al otro ni a tener un 45% de votos como antaño y darse cuenta que deben pasar de ser partidos hegemónicos a partidos con nichos de votantes. Es duro pero me temo que es la única solución para no ir hacia una guerra fratricida perpetua.

3 comentarios:

  1. Si bien creo que lo expuesto sería la forma de "optimizar" el voto de la izquierda, no lo veo factible porque implicaría que el PSOE acepte agonizar lentamente mientras su electorado va desapareciendo por causas naturales; no es sensato para un partido renunciar a captar al votante joven porque éste ahora mismo simpatiza con otra formación.

    Creo que con este panorama nos espera una hegemonía del bloque C's-PP para rato...

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  2. Las ideas de Podemos y PSOE pueden ser compatibles. Pero los partidos están formados por personas, ahí empiezan los problemas. Yo no tengo dudas de que Pedro Sánchez pactaría con Podemos para poder gobernar, ya en Diciembre. Lo que ocurre es que los de Podemos quieren acabar con los socialistas y estos lo saben. Así no hay nada que hacer.
    En cuanto a que Podemos y sus votantes no son extremistas. ¿Entonces dónde está la extrema izquierda?

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  3. Pedro, que opinas de la situación en el PV, donde se da una situación similar entre compromís y pspv-psoe. Crees que ambos partidos pueden convivir?

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