La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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domingo, 21 de agosto de 2016

El NO a Rajoy
















¿Os imagináis que la transición española a la democracia después de la muerte de Franco la hubiese dirigido Carlos Arias Navarro, el conocido como “carnicerito de Málaga” debido a su actuación como fiscal en los consejos de guerra en aquella ciudad después de su ocupación por el ejército sublevado? Obviamente hoy eso es impensable, Arias era una persona enormemente implicada en la represión que siguió al inicio de la guerra civil y un alto cargo del franquismo. Aunque hubiese tenido una verdadera conversión democrática (que no la tuvo), nunca hubiese podido liderar un proceso creíble de transformación política.
Sin embargo Suárez, también miembro del aparato franquista, sí pudo. Suárez era más joven, no había hecho la guerra civil, y siempre había ocupado puestos de segunda fila dentro del franquismo (nunca fue ministro antes de la muerte de Franco, por ejemplo). Y no era fácil que un miembro de ese establishment pudiese hacer una transición a la democracia, pero dadas las circunstancias era al menos una opción posible, como así fue.

Este caso me viene siempre a la cabeza cuando, en estos momentos de incertidumbre política, se habla de “vetos” a Rajoy o se concentra la cuestión de la investidura en una persona concreta. A mi no me gusta nada los personalismos, me parece absurdo vetar a personas, algo que normalmente tiene un trasfondo de rencillas y odios personales, pero hay ocasiones en que la persona tiene una significación especial o el momento histórico requiere símbolos para poder ser creíble, y creo que España está en un momento histórico de esa naturaleza.
Cuando el partido Ciudadanos (C's), su líder Albert Rivera u otros dirigentes hablaban del “No a Rajoy” entendía que esa negativa estaba sustentada en un análisis de este estilo. Rajoy es símbolo de un modelo de política que acabó hace un par de años y que las elecciones del 20 de diciembre (y posteriormente las de junio) certificaron, esto es, del sistema de partidos salido de la transición que se basaba en un bipartidismo imperfecto de ordeno y mando, donde las únicas limitaciones a los rodillos las ponían partidos regionales a los que se convencía con ciertas prebendas para sus autonomías.
No es sólo el sistema de partidos, este bipartidismo imperfecto ha acabado asociado a una realidad de tolerancia con la corrupción por parte de partidos y electores. Fundamentalmente el PP, pero también el PSOE o CiU, son partidos muy comprometidos por la corrupción y ese es otro factor que ha contribuido a la ruptura del bipartidismo imperfecto y, incluso para quienes no han cambiado el voto, ha generado cierta desconfianza generalizada hacia los políticos en general y hacia los “viejos” partidos en particular. Porque no nos equivoquemos, una cosa es que algunos (quizá demasiados) sigan votando a partidos infestados de corrupción, y otra es que se sostenga la negación que era asidua hace unos años.
Por todo esto era impensable que este nuevo momento político fuese presidido por Mariano Rajoy, que más allá de sus implicaciones personales en casos de corrupción (no demostradas, aunque supuestas) es que era la cabeza visible de un partido donde la corrupción campa a sus anchas y donde hasta el propio partido como entidad jurídica está manchado. Por eso el “No a Rajoy” del que hablaba Rivera tenía todo el sentido del mundo.

El cambio de posición de C's y Albert Rivera en los últimos días me tiene desconcertado y triste. Yo puedo comprenderlo todo, puedo entender que la repetición de las elecciones ha fortalecido a Mariano Rajoy y a su intransigencia por abandonar la candidatura a la presidencia, puedo entender que el PP está actuando como si prefiriese unas terceras elecciones a cualquier sacrificio con la convicción de que éstas les beneficiarían, puedo entender que C's tenga un pánico lógico a ir a unas nuevas elecciones y perder unos cuantos diputados más. Todo es comprensible.
Pero la política, y sobre todo la “nueva política”, no puede permitirse no ser valiente. No es cuestión de ser intransigente con tonterías y maximalismos absurdos, sino en ser “radical” (en el buen sentido de la palabra) en los principios que guían tu acción y existencia. El No a Rajoy no era un capricho infantil ni una rencilla absurda, era una exigencia absolutamente lógica con nuestro momento político, la imprescindible regeneración y la necesidad de transmitir al país un relato coherente de que estamos entrando en un nuevo tiempo político.
C's es un partido con vocación de bisagra, lo entiendo, y por eso me parece normal que pacte con el PSOE o con el PP indistintamente. No comparto ni creo que traiga nada bueno su odio a Podemos (y de hecho es uno de los factores por los que acabamos en unas segundas elecciones), pero lo “asumo”. Pero lo que no puedo entender ni aceptar es como convierte sus principios básicos en algo prescindible o negociable. Si una de las convicciones del partido es que la presidencia del congreso debe tenerla alguien de un partido distinto al del presidente del gobierno ¿por qué apoya a Ana Pastor para ser presidenta, cuando podía haber puesto en el cargo a un socialista? Sí, ya sé que a cambio le dieron dos puestos en la mesa ¿pero no es eso acaso priorizar sillas a ideas como pomposamente le dijeron a otros?

En los sistemas parlamentarios normales es el parlamento quien elige al presidente, que puede ser cualquier diputado o en muchos países incluso alguien que no sea diputado. Esta “norma” que quieren imponer algunos de que el presidente debe ser el candidato a la presidencia del partido más votado es una exigencia anti-parlamentaria, es exactamente reforzar las viejas costumbres contra las que se ha nacido y que el país quiere dejar atrás.
Que Mariano Rajoy se autoimponga como presidente del gobierno es algo que no se debe tolerar, porque hacerlo es fortalecer precisamente este tipo de actitudes a futuro. Si creemos que un Arias no puede llevar a cabo una transición y asumimos que el resultado electoral nos ha impuesto al PP dentro de cualquier combinación posible (no porque lo sea, sino porque la alergia mutua de Podemos y C's convierte en casi imposible cualquier opción), lo lógico era forzar al PP a prescindir de su candidato y proponer otro. No es nada extravagante, es lo que se hace en cualquier país parlamentario y, sin ir más lejos, es lo que pasó con Pedro Sanz en La Rioja, que C's se negó a apoyarlo y el PP tuvo que cambiar el candidato.
Pero C's no ha sido fuerte o leal a sus convicciones, y en un día cambiaron el “No a Rajoy” por las seis condiciones, que implícitamente asumen a Rajoy como presidente posible. Habrá quien lo interprete como una bajada de pantalones, otros como una muestra del cinismo en el discurso anterior, otros como el paso inevitable de un partido aterrorizado ante nuevas elecciones. La verdadera razón solo está en la mente de los dirigente de C's, pero el resultado es la rendición en los principios básicos de la alternativa regeneracionista.

Pensarán algunos lectores que lo que propongo llevaría a unas terceras elecciones. La verdad es que no tendría por qué. Si uno tiene la convicción de que no se le puede permitir a Rajoy situarse por delante del bienestar general, entonces las alternativas están abiertas. Igual que Rajoy no tiene por qué ser candidato tampoco tiene que serlo Sánchez o Rivera, hay muchos segundas espadas en los distintos partidos y algunos independientes que podrían ser propuestos. Rendirte (o hacer como que te rindes) a que los partidos no se van a poder poner de acuerdo porque ha habido una legislatura fallida me parece una actitud bastante perezosa. Si se tiene convicción de que se hace lo justo (no investir a Rajoy), debe tenerse valentía para intentar lo que es casi imposible.
Y si hay que ir a unas terceras elecciones, pues mirad, se va, pero no antes de dejar claro quien es el responsable de las mismas con nombre y apellidos. Déjese claro que se negociaría benévolamente con otro candidato menos implicado de ese partido, ábranse a la posibilidad de investir a un candidato independiente para una legislatura de transición con cambios de gran consenso. Pero que se haga algo, no una pasividad que condena al pasivo a ser acribillado mediáticamente para al final rendirse.

Después de tirar a la basura entre todos la legislatura del 20D ahora poco se puede hacer para prescindir del PP. C's no quiere y los independentistas están en otra cosa. Pero dentro de lo malo se puede y se debe finiquitar un tiempo político pasado y eso sólo se hará evitando que Mariano Rajoy sea presidente. En vez de poner condiciones coloristas como la limitación de mandatos, C's debía haber dejado las condiciones esenciales en sólo dos: No a Rajoy y una nueva ley electoral.
Por su parte el PSOE debería intentar alternativas a Rajoy, no quedarse quieto esperando a ser acribillado. Aunque sea por postureo debería hablar con los independentistas. Si no consigue nada (que no lo conseguirá), intentar proponerle a C's un independiente o un cargo secundario del PSOE (¿Borrell? ¿Gabilondo?) para presidente, o incluso explorar la posibilidad de alguien propuesto por ellos. Y cuando nada de esto salga, entonces dejar claro que como última opción se contempla dar las 10 abstenciones a cambio de un candidato distinto a Rajoy y un par de propuestas del programa socialista.
Y si no a elecciones en navidad, y si dan todavía una mayoría mas grande a Rajoy pues mala suerte. A veces hay que hacer lo que indican tus convicciones aunque te perjudique.  

3 comentarios:

  1. Dices "y si hay que ir a terceras elecciones pues se va" Como si esa fuera una mala, pero definitiva solución. Las encuestas dan a todos resultados parecidos. Sobre todo al PP, y hay que contar con su voto oculto de siempre. Así que si votamos en Navidad, para reyes ya hablaríamos de cuartas. Este acuerdo, dadas las circunstancias, puede ser razonablemente bueno para nuestro país .

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  2. Es muy significativo el cambio radical en la posición de C's ante Mariano Rajoy. Recapitulemos. Primero la fallida sesión de investidura del pasado marzo: Rivera, ante el veto de Rajoy a un gobierno PSOE-C's, llega incluso a pedir a los diputados populares que se rebelen contra su líder. Segundo la campaña electoral del 26J: Rivera defiende su NO a Rajoy. Tercero la investidura de agosto: Rivera vota SÍ a Rajoy.

    Pregunta: Si el veto de C's a Rajoy caduca tan rápidamente, ¿no podría también caducar el veto a un gobierno alternativo con la participación de Podemos? Sí fuera así, podría entonces creer en la independencia de C's respecto al establishment bipartidista. Sin embargo, la imagen de C's como lacayo de los intereses del sistema no me la puedo quitar de la cabeza. Al final C's se muestra como un partido lampedusiano: "cambiar todo para que nada cambie".

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  3. No coincido con usted en casi nada , ¿ Suarez trajo la transición a este país ? .¿ " El problema " es Rajoy o es el PP ? ? Que cree usted que pasaría en otro país realmente democrático si un partido con la trayectoria del PP y muchos de sus dirigentes se presentara a unas elecciones ? Mire usted las fechas en las que Ciutadans se " convirtió " en Ciudadanos y en escasos seis meses paso de ser un partido desconocido para inmensa mayoría de españoles , en un" gran " partido nacional , lo de la fecha es importante , porque " coincidió " con otro acontecimiento político , pregúntese usted que es necesario para un " transformación " tan rápida y contundente . No es nada difícil " entender " los cambios casi diarios en las actitudes y las afirmaciones de Ciudadanos . ¿ Borrell , Gabilondo , algún independiente , esa es la " solución " , por el amor de Dios , lo dice usted en serio ? Un cordial saludo

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