La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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domingo, 4 de septiembre de 2016

La última oportunidad del parlamentarismo















Al final se confirmó el fracaso de Mariano Rajoy en las dos votaciones de investidura de hace unos dóas. Pedro Sánchez y el PSOE aguantaron las presiones generalizadas para que se abstuviesen y parece como si de golpe hubiésemos vuelto al 20 de diciembre pasado, con un parlamento que sólo podrá investir a un presidente con alguna solución novedosa diferente a los pactos fáciles a los que este país está acostumbrado.

El intento de investidura de Rajoy en el fondo tenía un componente irracional, absurdo. A pesar de haber contado con los votos de C's y el voto comodín de Coalición Canaria, Albert Rivera dijo que estaba votando a favor porque había que elegir “entre lo malo y lo menos malo” y reiteró que no se fiaba de Rajoy, algo que también dijeron algunos otros dirigentes de C's esos días.
Creo que hay algo que no se entiende en este país y en lo que es necesario insistir. En un sistema parlamentario como el nuestro un gobierno no puede gobernar con un parlamento en contra, y es por eso por lo que en otros países es habitual que los primeros ministros dimitan a la mínima dificultad parlamentaria. Aunque Mariano Rajoy fuese investido presidente con la abstención del PSOE seguiría teniendo a éste en contra y por tanto también a la mayoría del parlamento. Es más, su socio en la investidura, C's, dice no fiarse de él y su apoyo se circunscribe al acto de investidura, no habiendo compromisos sólidos que garanticen su apoyo durante la legislatura.
Investir a un presidente que tiene en el parlamento sólo 137 diputados a favor y en cambio tiene 180 en contra y 32 más que no se fían de él es un experimento que no puede salir bien. En esas circunstancias no se puede legislar, no se puede gobernar, y lo esperable sería una de estas dos circunstancias, cada cual peor: O nos encontraríamos con la disolución del parlamento a los pocos meses y unas nuevas elecciones, o bien tendríamos un presidente aferrado a la silla con el país paralizado.

Es evidente, pues, que Mariano Rajoy no puede ser el presidente del gobierno, por mucho que la prensa insista en lo contrario. En estas circunstancias sólo podemos tener dos tipos de presidencias posibles: Una que se base en un pacto sólido de dos o más partidos con un programa claro y pactado y un compromiso de sacar adelante ciertas leyes antes de acabar la legislatura, o bien una presidencia que consista en interpretar el deseo parlamentario, que dé vehículo a las reformas que allí tengan apoyo mayoritario y que tenga poco rechazo entre los distintos grupos.
La primera de estas opciones, la de un presidente y un gobierno apoyado por un pacto sólido, sólo se puede dar si pactan PP y PSOE, pues cualquier otra combinación es una amalgama de siglas y tendencias divergentes que es imposible que perdurase en el tiempo. El PSOE se niega a este pacto (el PP parece que no), así que en principio parece que esta opción no es posible, al menos por ahora. Pero insisto, me refiero a un pacto sólido, de gobierno, con un programa claro y un apoyo comprometido, no una abstención para la investidura que no es más que una atajo que no soluciona nada.
La segunda opción también es válida, pero es evidente que se necesita encontrar una figura que no suponga rechazo a la mayoría de grupos y que tenga la habilidad de escuchar los deseos del parlamento y tejer una red de apoyos para cada uno de los proyectos de ley. Esta figura obviamente tendría que tener un perfil digamos “centrado” entre las distintas fuerzas del parlamento, porque sería la única manera de que tuviese poco rechazo. No es planteable, por ejemplo, que un miembro del PP jugase este papel (porque es un partido que está en un extremo del espectro político parlamentario) ni tampoco uno de Unidos Podemos.

Alguien del PSOE (que podría tener apoyos puntuales de Podemos, PSOE, C's y otros grupos) podría ser una opción. También lo podría ser en teoría alguien de C's, que podría tener apoyos del PP y PSOE, aunque sería algo un poco raro y un tanto surrealista ya que PP y al PSOE no necesitan a C's para nada. Si esto sucediese hablaría muy mal del PSOE y el PP, que demostrarían necesitar un intermediario para pactar cosas, pero bueno como posible es posible.
Pero también podría ser un independiente o alguna figura secundaria de los partidos políticos. Todos los partidos tienen “familias” o sectores, y dependiendo cual sea se sienten más próximos a un partido rival u otro. Por poner nombres al azar, un Jordi Sevilla sería más aceptable para el PP y un Odón Elorza lo sería más para Podemos. La verdad es que no se me ocurre un independiente posible, porque desgraciadamente en España casi toda la política está vehiculada a través de partidos políticos y no tenemos esas figuras públicas que otros países sí tienen, pero estoy seguro que si pensamos alguno saldría.

No es mi intención ponerme a listar aquí posibilidades realistas de formar un gobierno con una figura de poco rechazo, porque realmente el “realismo” lo marcan los caprichos, las manías y las compulsiones pre-electorales de los partidos, y son éstas las que nos han llevado al bloqueo, no la realidad política salida de las urnas. Porque opciones políticamente realistas hay muchísimas, desde que se deje gobernar a Pedro Sánchez con el apoyo de Podemos y C's en base a ciertas política de regeneración y garantía de rentas (mi propuesta de enero), hasta un segunda espada del PSOE que también pueda obtener el apoyo de estos partidos (¿Borrell? ¿Ángel Gabilondo?), pasando porque Albert Rivera se quiera investir presidente con un programa con las supuestas 100 medidas que ha pactado tanto con PP como con PSOE, o que el PP acepte presentar un candidato distinto a Rajoy (¿Soraya? ¿Cifuentes?) y se pacte cierta estabilidad con el PSOE.
Todo es factible, o mejor dicho, debería ser factible en un entorno parlamentario sano y en unos partidos políticos también sanos, entorno en el que no estamos. Así que al final la cuestión parece que va a ser quien va a ceder primero, los partidos en sus insanas actuaciones o la realidad. Porque aunque parezca mentira vamos camino a que la realidad se rinda ante los chantajes de Rajoy y los vetos de los partidos, y ese sería el final más dramático de todos.

Si vamos a elecciones de nuevo en diciembre hay una sensación generalizada de que la abstención será masiva y que esto beneficiará de nuevo al PP. Si llegamos a diciembre es muy posible que C's, una vez ya ha hecho pacto con los dos partidos mayoritarios y no ha valido para nada, y ha dejado claro que va a vetar a Podemos e independentistas sobre todas las cosas, sea visto como un partido amortizado que no aporta nada a la gobernabilidad del estado. No sé si los votantes de C's votarían al PP, al PSOE o se abstendrían, pero es probable que el partido perdiese muchos más apoyos de los que perdió en Junio, y con nuestros sistema electoral eso les llevaría a una posición de intrascendencia parlamentaria.
Hay también sensación de que unas nuevas elecciones favorecerían al PSOE sobre Podemos, aunque no lo veo ni tan claro ni tan acusado como en el caso anterior, por varias razones: Podemos tiene más de un 20% de votos y aunque perdiese muchos aún sería parlamentariamente relevante. Por otro lado Podemos representa algo distinto a lo que representa C's, no es un partido bisagra ni es un partido que vaya a ser castigado porque no sirva para formar gobierno. Finalmente creo que el ciclo parlamentario anterior demostró que las posiciones pasivas (la del PP entonces) desgastan menos que las activas, y el partido pasivo ahora es Podemos. Ojo, no quiero decir que no perdiese votos, probablemente los perdería ante el hartazgo de la población, pero no al nivel de C's.
Pero en definitiva sí parece que unas nuevas elecciones fortalecerían el bipartidismo de nuevo, fundamentalmente al PP. Y ojo que incluso eso no garantizaría que el PP pudiese formar gobierno, porque si gana 20 escaños pero esos los pierde C's estamos en las mismas.

Algunos vimos con esperanza el resultado del 20-D porque, pasase lo que pasase, la pluralidad y la cultura del pacto habían llegado a España, y por cuestiones estructurales (desde edad de los votantes hasta cambios socioeconómicos) era previsible que esa pluralidad se quedase por mucho tiempo. Pero después de casi un año de peleas políticas estúpidas, de vetos mutuos, de chantajes políticos, etc. La gente está hastiada, cansada, desesperanzada ante este panorama. Y eso le viene muy bien a Mariano Rajoy pero es un desastre para todos los demás.
Si este nuevo ciclo político se va al garete y vamos a terceras elecciones es posible que hayamos matado la oportunidad multipartidista por mucho tiempo, no sólo por el resultado sino porque es muy posible que el PP planteé una reforma electoral para ir a un sistema mayoritario y que ésta pueda salir adelante con un PSOE fortalecido. Y esto dispara en la línea de flotación de C's, pero también de los socios de Podemos (IU, EQUO) y posiblemente del propio Podemos. Y esto hay que entenderlo, estas fuerzas deben entenderlo, y no hacer como Albert Rivera que parece que quiere enterrar a su partido.

Un candidato sin grandes rechazos, con mano izquierda y que legisle en función de las mayorías que hay en el parlamento, esa es la opción que tenemos si PP y PSOE no hacen una gran coalición. No sé si Pedro Sánchez puede ser esa figura (quizá no sería conveniente después del desgaste de tantos meses de batalla política) pero quien obviamente no lo es es Rajoy. Que se elija una mayoría (bien una mayoría “centrista” con PSOE, C's y PP, bien una mayoría “reformista” con Podemos, PSOE y C's) y se busque después al candidato adecuado, y dejémonos de una vez de presidencialismos postizos porque si no acabaremos en un presidencialismo de verdad.

5 comentarios:

  1. Esa figura de la que hablas en el último párrafo, obviamente tiene que salir de la órbita socialista y más concretamente del ala más centrada del PSOE para que pueda ser aceptada por el PP. Además, debe llevar tiempo alejado de la política activa. Descartando a Felipe González (segundas partes nunca fueron buenas), solo se me ocurre un nombre adecuado : JAVIER SOLANA

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  2. El problema es el personalismo de las actuales "figuras estelares" de los partidos mayoritarios (aunque yo hablaría mejor de payasos de la tele). Ellos se creen que son la única solución, cuando estoy seguro que hay moderados en sus filas que pueden aglutinar apoyos (en lo particular prefiero a Errejón para negociar que al coletas, al que le puede la soberbia...Y sabes que me cuesta mucho decir algo bueno de los podemitas). No sé si Rajoy será o no presidente, pero es más veterano que el resto y ha estado más tiempo expuesto al poder (me refiero a roce político) que los otros 3, que pueden ser muy buenos (aunque no lo han demostrado). Esto me recuerda cierto refrán que dice mi papá: Escoba nueva barre muy bien, pero la vieja sabe donde está el sucio...

    Saludos

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  3. A veces hay que tener cuidado con lo que se desea no vaya a ser que se cumpla. Queriáis multipartidismo, pues ya tenéis multipartidismo. Que aproveche.

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  4. ! Por el amor de Dios ! ¿ aun no tenemos claro que el " problema " no es Rajoy , que el problema es el PP , ya nadie recuerda a Rato , a Aznar a Fraga a Esperanza Aguirre a Rita Barbera a Alfonso Rus , a Fabra , a Gallardón , a Cospedal y a tantos y tantos otros ? . Javier Solana , Borrell y tantos otros YA tuvieron SU tiempo , ahora estamos hablando de CAMBIO y de FUTURO ¿ como es posible que con 180 en contra de Rajoy y del PP ,aun estemos pensando en PP + PSOE , esto seria el principio del fin del PSOE como partido " importante " . La solución esta en hablar claramente sin verdades a medias con los 180 diputados que están en mayoría , el diputado de Compromis por ejemplo MAS CLARO no lo puede explicar una vez tras otra . No es tan difícil y no es problema de nombres es cuestión de QUERER que este país cambie de una vez

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  5. El principal problems es c's con au veto a podemos y nacionalistas. Básicamente solo se abre a un pacto psoe\pp. Y estos ya se han encargado de crear una supuesta incompatibilidad con los años que si ahora rompen: Se destapa el pastel...

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