La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 28 de septiembre de 2016

Réquiem anticipado por Pedro Sánchez
















Pedro Sánchez lleva resistiendo mucho tiempo presiones inaguantables que ninguno de sus predecesores ha soportado. Ni el Felipe de los GAL y la corrupción ni el Zapatero del inicio de la crisis económica sufrieron jamás una presión ni desafección similar, ni interna ni por parte de la prensa. Pedro Sánchez no tiene aliados mediáticos, toda la prensa escrita sin excepción le critica sus decisiones y, además, tiene barones territoriales abiertamente enfrentados a su gestión.
Pero después de las elecciones de Euskadi y Galicia la presión y la rebelión han llegado a tal punto que Pedro no va a poder resistir. A pesar de que el secretario general está decidido a resistir, parece que se está gestando un golpe interno que lo va a desplazar de la dirección o, al menos, le va a obligar a dimitir. A pesar de que los ciudadanos ven con cierto estupor la situación, a nivel mediático y político Pedro Sánchez es hoy el hombre más vilipendiado del país.

La catalización de la rebelión por los resultados autonómicos no deja de ser una pantomima indecorosa. Se carga sobre Sánchez la responsabilidad sobre unas elecciones en las que no se ha presentado y en las que estaba claro que el PSOE iba a caer, mientras los candidatos a sendas elecciones no son responsabilizados de nada ni se les pide la dimisión. El argumento subyacente, que viene a ser que los resultados son culpa de no haberse abstenido en la investidura de Rajoy, es tan insostenible que produce vergüenza ajena. ¿De verdad alguien piensa que un PSOE que hubiese dejado gobernar a Rajoy hubiese sacado mejores resultados en Galicia y Euskadi? Por favor…
La actitud de la prensa es, además, grotesca. EL PAÍS pidió directamente la dimisión de Sánchez por su responsabilidad en la derrota, argumento que sería absurdo si solo fuese eso, pero que se convierte en indecente cuando se observa la actitud del periódico con Rubalcaba en 2012 justo después también de las elecciones gallegas y vascas. En ese caso EL PAÍS defendía la unidad del partido, que se dejase trabajar al secretario general y ¡Atacaba a Susana Díaz por crear tensión interna!

Cargarle a Pedro Sánchez los malos resultados es ridículo. El PSOE lleva inserto en una crisis desde 2009, crisis que no es particular y que tiene componentes muy parecidos a la crisis de toda la socialdemocracia occidental. Hay una cuestión estructural en esta crisis que está por encima del propio PSOE y por supuesto de Pedro Sánchez, y que tiene que ver tanto con las responsabilidades de los socialdemócratas en la gestación de la crisis internacional como, sobre todo, con la incapacidad de mantener las ideas socialdemócratas en el mundo de la globalización.
Ante el mundo globalizado los socialdemócratas de casi todo el mundo se hicieron socioliberales y se aproximaron tanto al centro-derecha que se hicieron difícilmente distinguibles en muchas facetas. La alternativa contraria, que era intentar readaptar el sistema socialdemócrata (altos impuestos para mantener un estado del bienestar) a la realidad del mundo y mantener sus valores políticos, parece que no encontró mecanismo adecuado y nadie la siguió. Sólo recientemente el laborismo británico y la opción Sanders en EEUU han intentado volver a las esencias tradicionales de la socialdemocracia sin que quede muy claro cómo lo van a hacer en un mundo que no es el de hace 30 años.
Ante esto han nacido y crecido los partidos de izquierda alternativa o “populista” (como despectivamente los llaman sus críticos), y también los de derecha “populista”. Syriza, Podemos, M5S, Frente Nacional, AfD, UKIP…Todos han arrebatado parte de su electorado a los partidos socialdemócratas en mayor o menor medida.
Pretender que los socialdemócratas consigan mayorías claras como hace 10 años en esta situación es sencillamente ridículo. Ni el PSOE ni ningún otro partido socialdemócrata va a sacar un 40 o 50% de votos con partidos anti-establishment que compiten con ellos ¿Cómo iba a sacar mejor resultado el PSOE en Galicia y Euskadi si ahora compite con Podemos y en 2012 no? Podía haber sacado un par de puntos más quizá pero no mucho más. Ya eran partidos hundidos en 2012 y con más motivo lo son hoy. Pedro Sánchez tiene muy poco que ver.

De todas maneras y a pesar de la simpatía que ahora mismo genera Pedro Sánchez a causa del linchamiento al que está sometido, no nos equivoquemos. Pedro Sánchez no es un candidato “de izquierdas”, no es Corbyn, ni Sanders, ni Montebourg ni Pérez Tapias. Pedro Sánchez es un socioliberal más que, sin embargo, cogió la secretaria general del PSOE con una convicción: No dejar que el PSOE fuese desplazado por Podemos. Todo lo que ha hecho se ha orientado a ese objetivo.
Y ese es el tema central. Pedro sabía que la tendencia del PSOE cuando él lo cogió era de sorpasso y desplazamiento de la posición central de la izquierda, pasando a ser un partido subalterno. Cuando el PSOE ha quedado, dos veces seguidas, por encima de Podemos, su obsesión ha sido evitar que este sorpasso suceda a corto plazo. Y para que no pase era fundamental que el PSOE no pactase con el PP de ninguna manera. Si recordáis lo que repetía Pedro Sánchez cuando salió elegido Secretario general, esto era que no iba a pactar ni con “la derecha ni con el populismo”.
Sánchez ha sido leal a su objetivo y a su palabra. Para ello ha intentado estirar la aritmética hasta posiciones casi imposibles, intentando juntar a dos antagonistas como C’s y Podemos, o intentando el apoyo de los nacionalistas sin aceptar cosas que no podía aceptar. ¿Era la postura adecuada? No lo sé, en un sistema parlamentario estable y normal al no poderse dar otra combinación el PP y el PSOE hubiesen pactado algún gobierno conjunto sin Rajoy. Pero España no tiene un sistema parlamentario estable y normal, lo que tenemos es una situación novedosa, con partidos no acostumbrados a pactar, con diputados “desconectados”, con un empate diabólico, un presidente en funciones que ni entiende ni acepta el parlamentarismo y con partidos amenazados en su posición.
No sé si Sánchez ha hecho lo mejor para el país. Lo ha intentado, como debía hacer, pero una vez no podía hacer su “gobierno de cambio” quizá debería haberse sentado con el PP. Pero eso hubiese llevado al PSOE probablemente a ser superado por Podemos en la siguiente elección, y eso es lo que pretendía evitar. No sé si ha hecho lo mejor para el país, pero sí ha hecho lo mejor para su partido y, en compensación, su partido le está acuchillando.

El problema es que el PSOE no tiene ninguna buena alternativa. Lo que pretende Pedro si no sale su gobierno de cambio, que es ir a unas terceras elecciones donde el PP saque mayoría absoluta (o casi) y que el PSOE, aun perdiendo diputados, no pierda la dignidad ni la cara ante Podemos, no parece una buena opción. Pero pactar con el PP un gobierno sin Rajoy (imaginemos que esto fuese posible, que creo no lo es) no sería mejor opción, porque dejaría solo al Podemos en la oposición y probablemente le haría crecer. Aunque al menos tendrían cuatro años de tregua.
Pero la peor opción, con diferencia, es la que pretenden los barones, que es abstenerse a cambio de nada. Para empezar es permitir el chantaje de Rajoy y que éste rompa todos los usos y consensos parlamentarios y democráticos, generando un daño moral inmenso que afectaría al futuro del país. Pero es que además, ese gobierno sería debilísimo y no podría legislar sin el apoyo o tolerancia del grupo parlamentario socialista.
Podemos no perdería oportunidad para recordar al PSOE que Rajoy gobierna gracias a ellos, y cada vez que el PSOE votase con el PP (y si quisiesen que se pueda gobernar tendrían que hacerlo) lo mostrarían como prueba. Pero es que, además, Rajoy podría disolver las cortes cuando quisiera y cuando viese al PSOE lo suficientemente débil lo haría para darle la estocada final. La abstención es, en definitiva, quedarte a merced de Rajoy y Podemos, acurrucado en una esquina esperando a que ambos te devoren. La abstención es, con diferencia, la peor opción para el PSOE, y es inconcebible que los barones puedan defenderla, a no ser que sean unos kamikazes perturbados.

Al final el problema del PSOE es que probablemente no tenga solución. Si ante un Podemos que ha acabado aburriendo a mucha gente con sus peleas internas, posicionamientos poco creíbles y decisiones maquiavélicas, el PSOE está tan contra las cuerdas es que probablemente el partido no tenga remedio. A poco que Podemos se centre y estabilice un poco, el PSOE puede acabar como tercera fuerza y con importancia central tan solo en el sur de España.
Pedro Sánchez no es culpable de nada de esto, ni del nacimiento de Podemos, ni de la crisis de la socialdemocracia ni de que el PSOE esté hecho unos zorros. Si es culpable de algo es de haber priorizado su partido sobre todo lo demás y no haberse rendido a su decadencia. Si consiguen tumbarle sus herederos se enfrentarán al abismo que ellos mismos han traído, acelerando tendencias que vienen de lejos. Provocarán bajas y quizá hasta provoquen escisiones. Otros vendrán que bueno te harán, Pedro.

5 comentarios:

  1. Coincido plenamente contigo, es una pena yo había pensado que si que vamos a unas terceras elecciones y? ni que el psoe fuera el puñetero responsable de todo el mal en el país y en el mundo. La abstención en que beneficiaria a psoe, no lo veia ni lo veo. Prefiero caer con un poco de dignidad a caer avergonzado y deshonroso. Resumen la derecha sale de rositas, con mayoria absoluta y la izquierda mejor Pedro un articulo para otro análisis. Saludos.

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  2. El problema de Sánchez desde el principio fue que tiene los enemigos dentro...No era el candidato de los "barones", pero tuvieron que aceptarlo por las primarias.

    La presión es intensa. Es posible que no aguante, pero aun dimitiendo como Secretario General, no se resuelve el problema. Una encrucijada interesante la que tiene enfrente el PSOE...Veremos como salen de esta

    Saludos

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  3. Indalecio prieto vs largo caballero. Resultado gana la ceda y asciende un partido minoritario llamado PCE. Que reviebta el PSOE desde las juventudes socialistas ( carrillo)

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  4. Pedro Sánchez y Suárez, dos vidas paralelas

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  5. Como dices bien, Pedro, el PSOE no tiene ninguna opción buena. Ahora bien, aun en circunstancias adversas se pueden jugar algunas cartas. Estoy pensando en la tan anhelada reforma constitucional. La Carta Magna sólo se puede reformar en profundidad con el beneplácito del PP, pues los populares cuentan con la mayoría absoluta del Senado y más de un tercio del Congreso. Si el PSOE (en un caso muy improbable) lograse formar gobierno, el PP, rencoroso al verse apartado del poder, haría imposible la reforma de la Constitución. Pero si el PP sigue en la Moncloa, esta vez con un gobierno muy débil, sería más proclive a revisar el texto constitucional. Si la reforma va más allá del puro maquillaje, el PSOE podría utilizarla de parapeto frente a Podemos y los independentistas catalanes, ya que ganaría la credibilidad que había perdido en la última etapa del gobierno de Zapatero.


    constitucional. No olvidemos que los populares cuentan con mayoría absoluta en el Senado y más de un tercio del Congreso. Ser el artífice podría servir de parapeto ante Podemos.

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