La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 24 de octubre de 2016

El PSOE en su pacto de Múnich














Fue Josep Borrell quien comparó la abstención del PSOE en la sesión de investidura con el pacto de Múnich de 1938 entre Reino Unido, Francia y Alemania, pacto que se hizo para evitar una guerra en Europa que 11 meses después acabaría estallando igual y en peores condiciones para las potencias aliadas. La comparación me pareció tan brillante que se la tomo prestada al señor Borrell para iniciar este texto.

Mucho se ha hablado ya de la abstención del PSOE, quizá demasiado. Desde el golpe interno contra Pedro Sánchez estaba claro que el PSOE o al menos parte de él iba a abstenerse para facilitar la investidura de Mariano Rajoy, así que lo que pasase en el comité federal del partido era poco relevante y esta sobre cobertura informativa parecía casi un macabro baile ritual alrededor del cadáver del muerto.
Los abstencionistas tenían mayoría para sacar adelante su idea, pero es que incluso si se hubiese acordado votar NO en el comité federal probablemente Rajoy habría sido investido igualmente. Se hubiese acabado absteniendo diputados de alguna federación o hubiesen aparecido once “sacrificados” por la causa, pero pensar que después de lo organizado se iban a conformar con un NO era absurdo. De hecho, y digo esto sin ninguna prueba, mi sensación es que no se organiza una rebelión interna como la del PSOE sin tener claro que con eso se van a evitar elecciones, lo que implicaría necesariamente que el movimiento estaba por lo menos hablado con el PP y con Mariano Rajoy, y digo hablado por no decir acordado.
Lo único que me sorprende de la decisión del comité federal es no haber permitido cierta libertad de voto de los diputados que preferían el NO. El hacer pasar por el aro de la obediencia a los diputados proclives al NO es tensionar aún más las costuras en un partido roto y tiene tan poca inteligencia estratégica que solo se entiende si es por algún tipo de venganza o golpe de autoridad mal entendido, como si quisiesen humillar a los derrotados.

El problema de esta abstención no es ya la abstención en sí, son las (no) condiciones de la misma y las argumentaciones falaces sobre las que se edifica. En un sistema parlamentario normal nada impide que un partido socialdemócrata (o social-liberal) pacte un partido conservador, y por tanto ese hecho per se no me parece condenable. Si el partido conservador, en cambio, está plagado de casos de corrupción y éstos han sobrepasado en varios grados la barrera de lo tolerable, la cosa ya es más grave.
Pero es que además el segundo partido de una cámara no puede regalar un apoyo a una investidura, es algo sin precedentes. Un partido regional o un pequeño partido pueden dar un apoyo o una abstención sin contraprestaciones en una investidura porque se entiende que su posición no es rectora o que están allí por objetivos concretos. Pero un gran partido, el segundo de la cámara, no puede comportarse como un grupo de cinco diputados porque en su esencia está el aplicar su programa y sus políticas. Un gran partido puede apoyar a otro, pero nunca gratis y siempre consiguiendo concesiones programáticas, de personas o ambas. No hacerlo es minimizarse a sí mismo.
Para negar esa evidencia el PSOE vende que tendrá una posición decisiva en el parlamento y que desde el mismo se podrán cambiar las políticas de la pasada legislatura, pero eso es falso. Para empezar, nuestro sistema político está hecho para que el legislativo no pueda condicionar al ejecutivo, tan solo puede limitarlo en la legislación. Nos hablan de hacer leyes desde el parlamento, pero las proposiciones de ley pueden ser “vetadas” por el gobierno si éstas tienen partida presupuestaria acogiéndose a que contradicen los presupuestos. El parlamento no podrá legislar nada contra el gobierno que implique gastar un euro de más.
Pero es que además la única herramienta coactiva que tienen los grupos parlamentarios sobre el gobierno es la moción de censura, y para ella el parlamento tendría que apoyar mayoritariamente a un candidato único. Si los partidos no han sido capaces de ponerse de acuerdo para investir a un candidato distinto a Mariano Rajoy ¿cómo van a hacerlo para apoyar al candidato de la moción de censura? Es casi imposible. Sin esa amenaza real, Rajoy puede ignorar al parlamento todo lo que quiera. Recordemos que Rajoy es ante todo con conservador, la parálisis no es algo que le vaya a preocupar lo más mínimo.
Al final la realidad es la contraria a la que nos venden. No es el parlamento el que puede coaccionar al gobierno, es el gobierno quien va a poder coaccionar al parlamento porque es quien tiene todos los incentivos para hacerlo. Unas elecciones beneficiarían al PP, así que los principales interesados en evitarlas son C’s y sobre todo el PSOE. Rajoy puede presentar presupuestos o leyes al parlamento y amenazar con disolver las cortes si no son aprobadas, y los partidos tendrán que decidir si vetarlos e ir a unas elecciones que los destrozaría o bien pasar por el aro y aprobarlos, con su consiguiente desgaste. Rajoy va a poder chantajear al parlamento cuanto quiera, al menos mientras PSOE y C’s tengan tan malas perspectivas electorales como las tienen hoy.

Siendo esta la situación todo indica que entramos en una legislatura corta que será de transición. Después del 20-D todos pensamos que España entraría en una nueva era de parlamentarismo, donde los equilibrios y el pacto serían la norma. Pero después de lo acontecido todo apunta a que vamos a una nueva época con un bipartidismo de nuevo cuño, y probablemente con un partido dominante.
No parece probable que el PP se comporte con magnanimidad ante sus aliados forzados de PSOE y C’s. Un partido como el PP, tan aislado y con tan poca tendencia a la cesión y al pacto, probablemente acabará con la legislatura en el momento vea que puede finiquitar a estos dos partidos. Sólo la conocida tendencia al inmovilismo de Rajoy deja abierta la posibilidad de que no sea así. Por otro lado Podemos no va a perder ocasión de señalar al PSOE como verdadero responsable de que el PP gobierne (de hecho lo será), y a cada cesión de éste ante el PP le atacarán. La situación del PSOE va a ser terrible, apresado entre dos frentes y desangrándose continuamente por uno de los dos lados.
Por otro lado C’s ha perdido su razón existencial después de todos los bandazos que ha dado desde enero. Primero pactó con el PSOE para disgusto de parte de su electorado, y en parte lo pagó en las elecciones de Junio. Luego acabó aceptando a Rajoy después de negar sistemáticamente que fuesen a hacerlo, y entremedias acabó entregando la presidencia del congreso al PP cuando siempre habían dicho que no debía tenerla el mismo partido del gobierno. C’s se ha comprometido tanto con el PP y el PSOE y con esta visión de la “gobernabilidad” que es un partido que, ahora mismo, no tiene función ni capacidad de influencia ninguna.
Cuando lleguen unas nuevas elecciones, que serán más pronto que tarde, es muy posible que PSOE y C’s acaben cediendo parte importante de su voto, el primero a Podemos, el segundo al PP y ambos a la abstención. Y nuestro sistema electoral hacer perder muchos escaños con descensos no muy grandes de voto. El PSOE puede acabar siendo un partido secundario y C’s directamente marginal.

Tengo que reconocer que este escenario no me gusta, porque genera una dualidad entre el PP y sus “toleradores”, por un lado, y Podemos por el otro. Al final parte importante de lo que ha pasado es porque C’s prefiere mil veces antes al PP que mezclarse con Podemos y el sector abstencionista del PSOE básicamente también, y esto no es desconocido para el electorado. La coalición de interés que va a investir a Rajoy va a acabar representando el establishment, la “moderación” o lo “tradicional”, y enfrente se va a situar Podemos como la negación o la ruptura con todo lo anterior.
Falta saber cómo va a actuar Podemos en estas circunstancias, y tiene dos opciones. Puede optar por la vía de Errejón, que sería intentar atraer a toda el ala socialdemócrata del PSOE y a sus votantes mediante un discurso transversal y una posición más moderada, u optar por la vía de Iglesias, que sería volver a los orígenes, a conceptualizar a todos sus adversarios como “la casta” y a enfatizar un discurso de resistencia y rebeldía.
Por atractiva y cómoda que parezca la segunda opción (el PSOE se la ha dejado “a huevo”), estratégicamente creo que sería más inteligente la primera, que podría poner en riesgo la alianza con IU pero situaría a Podemos como fuerza claramente dominadora de la izquierda. Sin embargo me temo que Podemos optará por la segunda y esto creará un problema adicional, un enorme gap entre ese Podemos rebelde y rupturista y esa coalición de intereses en torno a la “gobernabilidad”. Y lamentablemente ese gap coindice con la posición política en que más españoles se encuentran, el centro-izquierda.
Quizá haya quienes, en Podemos, disfruten con este futuro escenario de dualización, pero eso es dejarse llevar por las peores tendencias y ensoñaciones de la izquierda. Esta dualización no iba a traer el gobierno de España en cuatro años, al contrario, lo que llevaría es a un dominio de las fuerzas conservadoras en España por un larguísimo periodo. En España hay un porcentaje importante de la población que está aterrado por la visión de que Podemos llegue al gobierno, porcentaje activo electoralmente y que ha demostrado que prefiere que le roben, empobrezcan y engañen antes del apocalipsis podemita. Esas personas son víctimas de las teorías del miedo que usan los políticos sin nada más que ofrecer, pero eso no puede llevar a ignorar su existencia ni pensar que de golpe van a cambiar de opinión.

Cuando pasen los años analizaremos con perspectiva lo que ha pasado durante este 2016 y cómo Mariano Rajoy ha hecho suicidarse a sus rivales sin mover un dedo, generando un escenario donde el PP más corrupto y desesperanzador de la historia se ha posicionado como la gran fuerza dominante para el futuro próximo. Parece la obra de un genio, pero creo firmemente que le ha salido bien por casualidad y por los errores de sus rivales. El PP en un sistema multipartidista hubiese perdido la centralidad política, siendo el antagonista de Podemos puede mantener cautivo al país por largos años.
Para un parlamentarista convencido como soy yo este escenario es muy incómodo, estar sometido a la elección de bandos aparentemente irreconciliables en base a emociones primarias como el miedo o la rabia no trae nada bueno a una sociedad. Todavía quiero confiar en el buen juicio de Podemos a la hora de elegir su estrategia o en que alguien ocupe ese espacio de centro-izquierda que el moribundo PSOE no va ya a poder ocupar con credibilidad.

4 comentarios:

  1. No estoy muy seguro pero creo que antes de que el PP fuera el Partido Corrupto (o antes de que se supiera) todo el resto del arco parlamentario, excepto C's, había firmado, en un momento y otro, pactos para aislar al PP, cordones sanitarios y cosas así. El parlamentarismo hace años que murió en España y la responsabilidad está bastante repartida. El adversario político no es un indigente moral.

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  2. Que gran parte de este país, prefiera al esperpento de corrupción que es el pp antes que el hipotético apocalipsis podemita o cualquier otra opción manda huevos, manda muchos huevos. Esta es la verdadera herencia de franco. Con razón los catalanes se quieren ir. Ya no me queda ningún apego emocional a este país, y si lo valoro de forma pragmática no siento ningún orgullo de ser parte de su sociedad. Por mi se puede romper en mil pedazos y que se lo repartan entre Portugal, Francia y Italia.

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  3. Me ha llamado la atención como a tí que si para "desbloquear la situación" solo hacen falta 11 abstenciones, la gestora del PSOE se empeñe en obligar a todo el grupo a hacerlo. Algo me chirría. Lo va a pasar mal durante un tiempo, no sé cuánto, pero si se lo montan bien, los socialistas pueden "brillar" en la oposición comparándolos con Podemos, que estoy convencido que ya hace tiempo han llegado a su techo de votos y no harán más que bajar.
    Para terminar, mérito de Rajoy por lo que está pasando, ninguno. El PP y la derecha en general lo tienen todo a su favor por diferentes circunstancias, una, a mi entender, fundamental, es el envejecimiento de la población.

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  4. Y la otra, una población sumisa, paleta y sin orgullo propio. Les están recompensando por robarnos. Da igual lo mal que lo hagan, nada les afecta. Es vergonzosa tanta impunidad.

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