La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 27 de enero de 2016

Breve réplica a Juan Ramón Rallo















La verdad es que me he quedado muy sorprendido de que Juan Ramón Rallo hiciese un artículo para replicar el mio sobre el informe de desigualdad del Instituto Juan de Mariana. Tanta molestia para un humilde blog como este es de agradecer, sobre todo porque ha aumentado la difusión del blog y sus seguidores. aunque tengo la sensación de que Rallo lo ha hecho sabiendo perfectamente quien soy yo, qué suelo escribir y por dónde me muevo.
Como era esperable multitud de adeptos a las tesis de Rallo han entrado en el blog para insultarme, como merece un infiel que se opone a la Fe verdadera del integrismo de mercado. Si hubiese criticado a cualquier otro economista de cualquier otra escuela no creo que hubiese entrado nadie a insultarme, si acaso hubiese recibido réplicas y contra-argumentaciones. Pero los defensores de la secta juanmarianista son así, la oposición al líder merece un castigo en forma de insulto, de desprecio y de persecución. Dejo los comentarios a la vista de los lectores como una herramienta informativa más. A veces a los líderes se les conoce mejor por sus los adeptos que por ellos mismos.

Dice Rallo que mi réplica es mala. Quizá tenga razón, pero que solo disponga de mi “mala” crítica se debe a que los economistas prestigiosos y serios ignoran absolutamente estos “estudios” propagandísticos del Juan de Mariana, como es normal porque los economistas austriacos no son tomados en serio por la comunidad de economistas (son considerados pseudocientíficos por la mayoría). A pocos economistas respetables he visto perder el tiempo rebatiendo estudios de Rallo o del IJM, si acaso he leído alguna contra-réplica a modo de defensa. Y es lógico, tienen mejores cosas que hacer, como hacer estudios de verdad o entrar en discusiones “honestas” con otros economistas que sí son honestos en sus planteamientos.
Rallo está especialmente agresivo en su réplica, algo muy extraño en alguien que suele ser educado como él. No se lo critico, ojo, mi artículo fue muy duro y tiene todo el derecho a replicar igualmente, pero por alguna razón le veo más nervioso que de costumbre. Insinúa Rallo que no hago la crítica para “apuntar fallos de buena Fe” y tiene razón: No, no lo hago como parte de una discusión técnica, lo hago como denuncia de una estrategia de manipulación que es continuada en la forma de actuar el IJM y en ese contexto debe entenderse. No estoy haciendo una revisión de pares, estoy criticando a un propagandista y eso debe entenderse bien para no confundir los debates y la naturaleza de las críticas.

No pensaba hacer réplica porque en principio hoy iba a salir una publicación mía en Econonuestra, pero como se ha retrasado voy a hacer una breve contrarréplica a la réplica de Rallo, ya que algunas personas me lo han pedido. De todas formas no tengo especial interés en alargar este debate con él porque creo que es caer en su trampa y entrar en su juego.
Lo haré usando los mismos puntos que usa él en su réplica, para que podáis seguirla.

1- El coeficiente Gini efectivamente es una medida estadística, pero en Gini de desigualdad de ingresos es el índice que se usa en prácticamente cualquier estudio para medir la desigualdad entre los distintos países. Claro que puedes hacer un Gini de riqueza, de consumo, de pares de zapatos o de relaciones sexuales mensuales, la cuestión es el uso propagandístico de los términos sobre todo el querer generar confusión. Contraponer un Gini de ingreso (el habitual y usado) a otros Ginis tiene un objetivo propagandístico, no económico, que es generar multitud de indicadores para “diluir” la importancia del oficialmente aceptado para medir lo que estamos midiendo. ¿Se debería llamar de otra manera? Pues si se quiere ser aséptico y neutral yo creo que sí, se podría llamar "distribución de patrimonio/consumo" para no confundir al lector mezclando índices universalmente aceptados con otros de fabricación casera. Pero si no se es aséptico y tienes otros intereses llamas a todos Gini con un apellido detrás y generas el efecto que buscas, que es que la gente crea que el coeficiente Gini de ingreso es solo una medida más y que puede ser rebatido por otros "Ginis" de otros parámetros. En cualquier caso era un comentario más bien tangencial y al final el problema no es realmente de denominación sino de inconveniencia de uso.

2- Países como Suecia, Dinamarca u Holanda no son solos países ricos, son países donde sabemos, por multitud de indicadores, que hay sociedades muy igualitarias. Si hacemos un índice y resulta que nos aparecen estos países como los más desiguales, no hay que ser zahorí para darse cuenta que sea cual sea la información que da ese indice, tiene poco que ver con lo que el común de los mortales entendemos por desigualdad. Igual a Rallo le parece normal que Italia, España o Grecia, países con altas tasas de pobreza relativa (aproximadamente 30%) sean más igualitarios que países como Holanda, Dinamarca o Suecia (sobre el 17%), pero a cualquier persona sensata esto le chirría. Si un índice que nos habla de desigualdad nos indica eso, lo lógico es pensar que el índice no nos da la información que pretenden sus promotores.
Respecto al capital humano: Es un tema que no he tratado pero es otro de los “intangibles” de esta gente. Claro que la "inversión en capital humano" ("formación", en lenguaje de la gente corriente que no se considera un objeto de mercado) es importante, la cuestión es que no es mesurable a niveles de desigualdad porque no sabemos cuanta renta nos va a aportar en el futuro. Pretender desprestigiar las estadísticas oficiales porque no contemplan un "capital humano" que no se puede mesurar es absurdo, y sobre todo cuando hablamos de comparativas entre países porque, que yo sepa, en el resto del mundo también invierten en capital humano y, a tenor de lo que sabemos, parece que les sirve de bastante más que a nosotros cara a la renta futura.

3- Para que veáis que no se me caen los anillos por reconocer fallos, aquí Rallo tiene razón, mezclé el ingreso del 10% más y menos rico de la población con la riqueza del 80% y del 20%, cosas diferentes. De todas formas eso no desmonta en absoluto las críticas precedentes, mi estadística confirma la desigualdad de ingreso y la del IJM confirma lo que ya sabíamos, que la desigualdad de riqueza está marcada por el porcentaje de vivienda en propiedad.

4- Arrastrando un poco el error anterior creé un argumento confuso. Cuando hablo del 1% y el 10% de "riqueza", o del 20 o 30% de la población descolgada del sistema, quiero referirme al ingreso, no a la riqueza (sería absurdo que quisiese referirme a la riqueza cuando lo he dado antes como indicador poco útil), pero a veces en la mente de quien escribe hay una cosa y en el papel se acaba poniendo otra. A Rallo no le parece bien que diga “probablemente” y hace creer que lo digo por un prejuicio ideológico. No lo es, al hacer el comentario tenia en mente datos como la tasa de pobreza relativa de España (29,2%), que la mitad de parados son de larga duración o que con “sólo” 40.000€/año de salario ya estás situado en el decil del 10% de asalariados con más ingresos.

5- Los “alquileres imputados” es una forma de confundir causa y consecuencia. El usar una renta ficticia a la que sumar los ingresos no es más que un truco que usa Rallo para obtener el número que él quiere, pues sabe que el porcentaje de vivienda en propiedad de España es mayor al de los países más igualitarios y por tanto que su adición acortará el diferencial. El sentido intuitivo de esto, que es que una vivienda en propiedad “ahorra” un alquiler, es algo que se puede extender a cualquier situación: Los jóvenes que no se van de casa ahorran en alquiler, los abuelos que viven con los hijos también (o añaden la pensión a la renta familiar), etc. ¿Son estas personas más “ricas” por compartir gastos? No, estas personas están en esta situación porque no son “ricas”, de hecho es la pobreza lo que las ha obligado a compartir gastos.
Una vez imputas rectas ficticias puedes hacer lo que te de la gana. Por ejemplo, en Holanda hay una política pública que ayuda a limitar los precios de los alquileres, algo que España no tiene ¿Y si imputo una renta ficticia de ahorro-alquiler y se la sumo a la renta de los holandeses que viven de alquiler? Total, al final también les supone un ahorro que les genera más renta disponible. Y si queréis lo hacemos con los servicios básicos o los alquileres sociales o incluso podemos estimar que en climas cálidos el ahorro en ropa y calefacción genera una renta imputable. Una vez abierto el melón de las rentas imputables la manipulación está servida.

6- Lo que hago aquí es destacar la forma de actuar del IJM y de sus estudios, de cómo usan los datos que les interesan en cada momento para defender sus intereses. Hay que recordar que esto no es algo que venga de una iluminación súbita mía sino que llevo años leyendo sus informes y denunciando exactamente lo mismo que he denunciado en este caso.
Claro que un economista puede usar los servicios del estado para matizar lo que crea conveniente, la cuestión es que este estudio es propaganda, no economía (o propaganda disfrazada de economía). La clave es que siempre nos dicen que la desigualdad es neutra o incluso buena, que el estado es malo, que la redistribución es un robo, y en cambio ahora que interesa a su tesis dicen que la redistribución suaviza la desigualdad. De hecho, si os fijáis en la réplica, Rallo pasa de puntillas por todas sus preferencias y defensas de siempre, diciendo más o menos lo de “eso ahora no toca” que decía Jordi Pujol.
Y eso es de lo que me quejo, que la propaganda nos la envían en fascículos y de forma inconexa, a modo de doctrina de la semana, y no tienen ni siquiera la decencia de insistir en sus argumentaciones de siempre. No Juan Ramón, quiero que me digas que la desigualdad es buena, el estado es un ladrón y, a la vez, que la desigualdad en España es poca. Ve de cara, no lanzando la piedra y escondiendo la mano.

7- Es lo mismo de antes. No es cuestión de que no pueda usar el consumo para medir lo que le de la gana (si es que lo mide, que no lo creo), es que quiero que tengan la decencia de decir, en un estudio que defiende que la desigualdad en España es poca, que el alto consumo es lo que indica que hay poca desigualdad. Si el consumo es lo que hace que la gente tenga “bienestar real” como dice Rallo ¿Hay que fomentar el ahorro y la inversión y desincentivar el consumo, o no? Por favor, dínoslo, no nos ocultes la bolita debajo del vaso, ten la honradez de ir de cara.

8- Como veis soy un envidioso porque creo que la renta mide mucho mejor la desigualdad que el consumo, pero luego el que descalifica soy yo... Pues no. Lo que he defendido aquí es que el orden del Gini de consumo no tiene ningún sentido lógico: No es lógico que países muy similares en todo salgan en extremos distintos de la gráfica, no tiene sentido que no haya razón económica o estructural que nos permita intuir por qué eso sale así. Cuando se saca un índice se pretende conocer algo, se pretende sacar conclusiones e intentar entender la realidad que lleva a que esto sea así. Si no tiene explicación o no aporta información relevante, entonces el índice no es más que mezclar números sin sentido para ver qué sale y usarlos posteriormente para defender tu propaganda. Si Rallo cree que este Gini de consumo explica algo que nos diga qué razones estructurales cree él que influyen en este orden. Si no lo dice, porque no lo sabe, no quiere o no le interesa decirlo, que no nos tire el número a la cara, porque lo único que está haciendo es intentar anular y destruir la información del coeficiente Gini con índices creados adhoc. Es, de nuevo y como en los apartados anteriores, la falacia del francotirador.
En términos más generales hablar de si la desigualdad depende del ingreso o del consumo nos lleva a un callejón sin salida, porque depende casi más de una cuestión semántica y de qué entiendas por desigualdad. Rallo sostiene que dos personas que consumen igual son de facto iguales, pero eso es como decir que el chaval que trabajaba en 2006 en la obra y se compró un mercedes era igual que el director del banco que tenía el mismo mercedes ¿Si uno gastaba el 50% de su salario en la letra y el otro el 10% eran iguales? ¿El que cobra el doble pero invierte la mitad es igual que el que cobra la mitad y gasta todo? Obviamente no, pero Rallo nos quiere hacer creer que sí. Si siguiésemos la argumentación de Rallo tendríamos que concluir que quien invierte para no consumir posteriormente (es decir, muere dejando herencia) es un imbécil que está haciendo el memo, porque lo único que importa es el consumo. Y no es así, el capital da muchas cosas, desde garantizar una posición privilegiada para tus hijos hasta una posición de privilegio en tus relaciones sociales y económicas. Y eso es desigualdad, de hecho es la madre de la desigualdad porque la extiende estructural e intergeneracionalmente.

No tengo nada personal contra Juan Ramón Rallo (no le conozco), pero su trabajo y sus ideas sí me parecen deleznables y descalificables. Sus escritos son siempre pura propaganda a servicio de una causa y los estudios del IJM siguen obviamente el mismo patrón, no buscan la verdad, no buscan despejar dudas a la comunidad de economistas, simplemente son herramientas al servicio de una causa político-económica. Y si sus autores se sienten descalificados por eso lo lamento, pero cuando te dedicas a manipular creo que hay que tener la piel menos fina y entender que te va a caer la de San Quintín. Y si el resto de economistas no se los tomasen a guasa, más les caería.
Yo no soy una autoridad económica ni mucho menos. Me equivoco y meto la pata muchas veces, entre ellas en algún dato del artículo anterior como habéis visto. Pero yo no miento a conciencia, yo no hago escritos para manipular a los demás al servicio de una causa, digo lo que el análisis, el conocimiento y el sentido común me dictan. Y si de algo estoy seguro es que la gente del IJM son unos manipuladores a conciencia y eso se puede ver en todos los estudios que publican, entre ellos el estudio del que estamos hablando.

Creo que Juan Ramón Rallo debería preguntarse por qué ha dedicado una irritada crítica a un blog como este, con una difusión bastante limitada. Que el televisivo y famoso Juan Ramón Rallo se dedique a replicar a La república heterodoxa es el síntoma claro que sus “estudios” no tienen relevancia alguna, que nadie les hace caso y que acaban siendo versículos esotéricos para autoconvicción de una secta de fieles; y no lo que pretende que sean, estudios económicos que aporten algo a un debate técnico. La réplica es síntoma de su propio aislamiento del debate económico real. Las formas, su desquite.

martes, 26 de enero de 2016

Otra patraña mas del IJM a cuenta de la desigualdad
















No salgo de mi indignación cada vez que veo uno de los estudios hechos por estos “liberales” que pretenden convertirnos a todos en una mercancía y nuestra vida en una coyuntura de mercado. El último de los estudios es éste del instituto Juan de Mariana (como no) sobre la desigualdad. Ya me decía un tuitero el otro día, la misma mañana de la publicación del informe de Oxfam Intermón sobre la desigualdad en el mundo, que le parecía raro que Juan Ramón Rallo no hubiese sacado un artículo para intentar rebatir el informe (tardó cuatro días en hacerlo). Se ve que estaba ocupado con esto.
Será que he dedicado muchísimo tiempo a rebatir y a desmontar los estudios de estos “liberales”, pero es que les huelo las patrañas a distancia. Sólo con ver la nota de prensa del estudio intuí todos los chanchullos matemáticos y conceptuales que habían hecho para concluir lo que quieren concluir (que la desigualdad en España no es alta), y después de leer el informe confirmé que efectivamente eran esos. De verdad, no me cabe en la cabeza como ninguna persona analítica puede creerse los informes de esta gente, que sólo con la redacción y la orientación capciosa hacia sus estadísticas ya te descubren que están intentando manipular.

¿De qué va el estudio? ¿Nos quieren vender un plan de pensiones privado, un sistema de seguros sanitarios o un pasaporte de Liberland? No, esta vez se trata de decirnos que aunque todos los organismos del mundo y todas las estadísticas que hace gente sería digan que la desigualdad en España está aumentando brutalmente desde el inicio de la crisis, que no es para tanto, que estamos la mar de bien y que si hay algún problema la culpa es, como no, de los estatistas. Ya veis, toda la vida diciéndonos que la desigualdad no es importante y ahora parece que sí que lo es.
La “argumentación” del IJM se basa en 5 puntos. 1º/ España es uno de los países con más igualdad de riqueza de Europa. 2º/ La desigualdad de renta que calculan los demás está mal, ellos la han corregido y gracias a eso estamos en la media de Europa sino mejor. 3º/La desigualdad en España no es causa ni de los salarios ni de las rentas del capital, que ahí estamos estupendamente, la culpa es del elevado paro, causa por supuesto de la regulación. 4º/En “bienestar” España es de los países más igualitarios del mundo, y ellos lo saben gracias a la distribución del consumo. 5º/España no tiene una baja movilidad social, sino que ésta está en la media.
Como veis los 5 puntos pretenden rebatir lo que dicen otros informes (todos los otros informes más bien) y a cada indicador le oponen otro que ellos consideran que es mejor. Ya he explicado más de una vez lo que hace esta gente: Tienen una conclusión predeterminada y seguidamente se dedican a buscar y/o fabricar índices hasta que uno diga lo que ellos quieren que diga, y entonces defienden que ese es el índice bueno y que el resto, que usa todo el mundo mundial, son incorrectos. Es el típico “estira los números hasta que digan lo que tu quieres” llevado hasta el extremo grosero, sin pudor ninguno.

Analicemos la primera argumentación. Defienden que el índice Gini no sirve para medir la desigualdad porque solo mide el ingreso, y para demostrarlo oponen un “Gini de riqueza” (página 19 de su “estudio”) que muestra que España es, después de Bélgica e Italia, el país más igualitario de Europa...Para empezar, esto de llamar a su estadística “Gini de riqueza” me parece poco honesto. El coeficiente Gini universalmente conocido mide el ingreso, no la riqueza, y hacer la estadística con la riqueza y llamarlo “Gini de riqueza” es una apropiación del concepto con el objetivo de intentar dar a tu estadística la misma validez que el coeficiente Gini "de verdad".
Pero vamos al grano. Yo siempre insisto en que, ante la necesidad de tiempo para analizar profundamente estas cosas, se analicen antes desde la lógica ¿Cuales son los países más desiguales de Europa en este falso Gini? Pues Dinamarca, Suecia, Austria, Alemania, Finlanda y Holanda...Vamos, los más ricos de Europa y los que tienen mayor igualdad de renta resulta que son los más desiguales en riqueza..¿Tiene esto algún sentido? Objetivamente no lo tiene pero numéricamente sí, porque la clave para este Gini de riqueza está en el porcentaje de vivienda en propiedad que tiene un país. Cuanto más porcentaje de la población tenga una vivienda en propiedad, mayor igualdad de riqueza sale en este índice.
Los países más avanzados de Europa tienen relativamente bajos porcentajes de vivienda en propiedad y bastante altos de alquiler, mientras que los países más pobres suelen hacer lo contrario. Esto es lógico, pues la vivienda se convierte en los países más pobres en un seguro en el caso de perder el empleo o tener una pensión miserable, mientras que en los países desarrollados su importancia es menor por varias razones: Las pensiones son altas, el estado tiene políticas de ayudas al alquiler y/o reducción de precios de los mismos, hay mayor movilidad laboral, los jóvenes salen de casa mucho antes (y alquilan), etc.
El IJM lo que hace es falsear la realidad en base a una interpretación degenerada de un índice fabricado adhoc para rebatir al coeficiente Gini universalmente conocido y usado. Ese “Gini de riqueza” es inversamente proporcional no solo a la desigualdad real, también a la propia riqueza del país. Es el porcentaje de vivienda en propiedad lo que lo marca, no la desigualdad.

Otra de las justificaciones que dan para concluir que la desigualdad en España no es elevada es el porcentaje de riqueza en manos del 10% más rico (página 20), que en España (43%) es menor al de Holanda (59,6%) o Alemania (59,2%), por ejemplo. Sin embargo, uno de los informes que este “estudio” del IJM pretende rebatir, observaréis que si comparamos la diferencia de ingreso entre el 10% más rico y el 10% más pobre de la población esta diferencia en España es de 11,7 veces, mientras en Holanda y Alemania es de 6,6, casi la mitad.
¿Cómo puede ser eso? Pues quizá sea porque el 10% más pobre de Holanda y Alemania es mucho menos pobre que el 10% más pobre de España. Pero como este dato no les interesa el “estudio” del IJM usa otro, el del 20% más rico frente al 80% más pobre (página 21), que sí da lo que a ellos quieren, que el 20% de los más ricos en España “sólo” lo son 6 veces más que el 80% restante, mientras en Alemania son 12,8 veces y 14,8 veces en Holanda.
El trilerismo con el que juega el IJM es abyecto. Lo que pasa en España es que el porcentaje de población verdaderamente rica no está en el 10 ni en el 20%, probablemente esté en el 1 o 2% (¿Os acordáis que el más rico de España tiene el triple de riqueza que el más rico de Alemania?), por eso conforme se incluye gente de más abajo de ese 1 ó 2% la riqueza del segmento disminuye muchísimo, porque los españoles que están en el 8% o en el 15% son mucho más pobres que los de Alemania u Holanda. Y adicionalmente también sucede que tenemos un porcentaje enorme de población que está descolgada del sistema, por lo que nuestro 10% más pobre (ó 20 o 30%) es mucho más pobre que en esos países.

Pero lo mejor llega con la reinterpretación del coeficiente Gini, que según los estudiosos del IJM está mal hecho porque en él no se tiene en cuenta los “alquileres imputados” y ¡¡los servicios del estado!! Os juro que cuando leí, en la nota de prensa, que estos señores estaban diciendo que la desigualdad en España no era tal por los servicios del estado pensé que estaba soñando. Toda la vida hablando del malvado estatismo y ahora corrigen el Gini con los servicios del estado. Hay que tener la cara de hormigón armado, pero al menos nos sirve para darnos cuenta que esta gente le dará la vuelta a la tortilla las veces que haga falta para que sus números cuadren.
Lo de los “alquileres imputados” es muy interesante. Es una especie de “renta ficticia” que obtenemos por tener nuestra casa en propiedad y no tener que pagar un alquiler. No tiene nada que ver con la renta ni con la desigualdad de ingreso, pero en otro claro ejercicio de trilerismo pretenden reducir la desigualdad de renta creando una fantasma que es intuitivamente lógico (es verdad que con una vivienda en propiedad necesitas menos renta), pero que no cambia nada porque no elimina la desigualdad de renta, tan solo la hace más llevadera. Esto es básicamente como decir que la desigualdad en España no es tan grave porque viven 3 generaciones en la misma casa y comparten gastos. Oiga, no, esto es la consecuencia de la causa original, pero no cambia esa causa ni su gravedad.

Pero mi favorito ha sido lo de integrar los servicios públicos en el Gini. El Gini ya incluye las pensiones o las prestaciones o ayudas del estado en forma de renta, pero no incluye los servicios no monetarios (educación, sanidad, etc). Desconozco como se han sacado estos números, pero las cosas ya empiezan mal cuando vemos que en este Gini recalculado han usado datos de 2007...Pero oiga ¿no están haciendo el estudio para negar que el aumento de la desigualdad por la crisis sea tan grande? ¿Por qué demonios usan datos de antes de la crisis? Lo respondo yo: Porque queremos engañarles.
El usar datos de 2007, en otra situación económica radicalmente distinta y cuando todavía no había habido recortes, convierte a los datos en inútiles, pero sí que ha habido algo que me ha llamado mucho la atención. A tenor de su gráfico (página 28) en España la acción protectora del estado en cuestiones no salariales parece reducir más la desigualdad que en Alemania, Holanda o cualquiera de los países más avanzados de la UE. De hecho donde más “corrige” parcialmente la desigualdad es en países como Portugal, Irlanda e Italia.
Sin poder aceptar o rebatir estos datos, creo que tienen sentido. Es decir, es en los países más pobres donde la acción protectora del estado puede reducir más la desigualdad aparente, pues en los más ricos “aparentemente” hace menos falta. Ojo, solo aparentemente, porque al final el propio estado del bienestar genera dinámicas de movilidad social, salarios mayores, etc. Y eso es imposible medirlo en un parámetro de este estilo.
Lo cachondo del asunto es que el “estudio” demuestra que el estado del bienestar es precisamente lo que reduce la desigualdad “final”, y por tanto evidencia la necesidad del mismo...¿Se han dado cuenta en el IJM de lo que implica lo que han concluido? No lo sé pero en el mejor de los casos les da igual, solo importa el objetivo de la semana, lo de combatir al malvado estatismo se ve que lo dejan para otro día.

Para acabar, en el carrusel de despropósitos (y me he saltado alguno por espacio) estos señores crean un nuevo parámetro, un Gini de consumo. La gente del IJM siempre se ha destacado por defender teorías en contra de fomentar el consumo y a favor del ahorro y la inversión, pero resulta que usan el consumo para concluir que la desigualdad es poca, lo que recordemos que ahora parece que es bueno. Al final del estudio te quedas con la sensación de que no hay mucha desigualdad gracias al estado del bienestar y al consumo ¡que son los dos enemigos de esta gente! A estas alturas del estudio uno ya no sabe si el estado es bueno, malo, si hay que consumir o pegarse un tiro para acabar con este sufrimiento.
En este apartado comparan el 20% que más consume con el que menos consume, y posteriormente usando quintiles de consumo calculan un “Gini de consumo”. Pero si analizáis la gráfica (página 32) veréis una distribución un poco absurda. Países como Holanda y Alemania salen en extremos distintos de la tabla (cuando en todo han aparecido similares) y países parejos (Estonia y Lituania, Austria y Alemania) salen alejadísimos entre sí. El orden es un salteado incoherente, donde países cultural y económicamente similares aparecen muy alejados entre sí y donde no parece haber un patrón claro, lo que parece indicar la inutilidad del indicador.
La cuestión es ¿tiene que ver el consumo con la desigualdad? Pues seguramente sí tenga que ver, pero lo que parece claro es que este “Gini de consumo” nada dice sobre la desigualdad, al menos en países desarrollados como los analizados. La gente más rica de un país suele dedicar parte importante de su dinero a la inversión y no al consumo, lo que pone en duda que el consumo sea un buen parámetro para medir la desigualdad (de hecho, en crisis, el consumo se redujo más en hogares ricos que en pobres). Posiblemente en un país pobre, donde las necesidades más básicas no están cubiertas, este indicador pueda servir para ver la reducción de la desigualdad, pero parece claro que en los países europeos no vale para nada. ¿Por qué lo ponen? Pues porque dice lo que ellos quieren y así marean un poco.
Finalmente, el “estudio” defiende que la movilidad social en España está en la media de Europa, eso sí con datos de 2004.

El IJM, en su cruzada contra todo lo que huela a estado del bienestar, redistribución o economía social, nos presenta este estudio para hacer creer a su séquito de fieles y a algún despistado que les dé credibilidad, que no hay tanta desigualdad como dicen por ahí y que todo es un cuento de estatistas y socializantes. Y, para ello, nos corrigen el coeficiente Gini con el estado del bienestar y nos lo matizan con datos de consumo... Yo creía que lo de defender un sistema de pensiones capitalizado y recomendar no hacerse ningún plan de pensiones privado al ser un “saca-comisiones” en la misma frase era insuperable, pero ya veo que no. Al menos han usado esta vez resultados econométricos, lo que es todo un avance.
Insisto una vez más, no os dejéis liar por esta gente. Es todo un truco de ilusionismo, es trilerismo numérico y propaganda teñida con números. La desigualdad en España está creciendo de forma alarmante desde que comenzó la crisis y no porque lo diga yo, sino porque lo dicen todos los estudios de cualquier organismo económico y de todos los investigadores serios.

jueves, 21 de enero de 2016

Una propuesta para PSOE, Podemos y C's














Hace ya bastantes días apareció una noticia en El Confidencial sobre un supuesto informe de la UDEF que indicaba que Podemos había sido financiado por Irán. La supuesta trama contaba lo de la emisión de La Tuerka en Hispan TV y que ese era el vehículo de financiación ilegal de un partido que aún no existía, una noticia que ya habíamos leído a mediados de 2014 entre las numerosas que se publicaban contra Podemos en aquellas fechas. Para el lector informado, solo con ver que la idea era repetida y el medio que la publicaba, la noticia no sobrevivía el análisis crítico y se notaba a la legua que era una manipulación. Y así parece que era, pues según cuenta el diario Público el supuesto informe está manipulado y es una filtración proveniente del ministerio del interior.
Días después, el otro abanderado del amarillismo periodístico, el OK Diario de Eduardo Inda, persistía en la trama metiendo a Rusia por medio. La redacción es lo suficientemente capciosa para darnos cuenta que probablemente estemos ante otra patraña. El diario Público cuenta que el famoso comisario Villarejo y otros mandos policiales son los que le están filtrando la información a Inda.

La cosa ya olía a chamusquina, pero la confirmación la dio la noche del miércoles Antena 3 Noticias, que abrió con una “noticia” que mostraba a una diputada de la CUP, un cargo menor de Podemos y el suegro de un etarra cogiendo el mismo avión para Venezuela en diciembre de 2014. La estructura de la noticia parecía hecha bajo el principio del método de contagio de la propaganda goebbeliana, presentando a Podemos, a la CUP y a los etarras como parte de lo mismo. Los presentadores tuvieron la mala suerte de que se les escuchó hacer un comentario sobre la noticia (“nos van a dar pero bien”) y entre eso y la absurdez de la noticia (los presentes iban a un congreso en Venezuela, cuyo programa es público y sobre el que incluso la diputada de la CUP había escrito), parece que ésta no ha tenido mucha influencia.
Pero lo más curioso, y sobre lo que no ha incidido casi nadie, es el vídeo. Si ese vídeo lo hubiese hecho un periodista hubiese salido hace 13 meses y no ahora, así que con casi toda probabilidad ese vídeo está hecho por algún miembro de un cuerpo de seguridad del estado. Por alguna razón estos señores estaban siendo espiados o controlados (o por lo menos alguno de ellos), se debió grabar este vídeo y, 13 meses después, aparece en TV en Prime Time. Obviamente, y más con las noticias anteriores, esta es otra filtración de gente en el ministerio del interior con objetivos políticos.

Estas noticias no están siendo filtradas y fabricadas para perjudicar a Podemos como era habitual. Quienes votan a Podemos ya son inmunes a estas cosas y de hecho posiblemente les pasará como en el cuento de Pedro y el lobo, el día que haya un escándalo de verdad no se lo creerán y pensarán que es otra manipulación; Y quienes se creen estas cosas ya viven pensando que Podemos es el mal y la destrucción personificada después de tanto ataque brutal que han escuchado desde junio de 2014. A Podemos esto ni le beneficia ni le perjudica.
A quienes van dirigidas estas noticias es al PSOE y a C's, sobre todo al primero, con la intención de crear un estado de alarma en la población más miedosa que coaccione a estos partidos a la hora de entablar negociaciones con Podemos. Todas estas “noticias” están hechas con el objetivo de mostrar que Podemos es un partido peligroso y destructivo, crear ese estado de ánimo, y que estos partidos se nieguen siquiera a negociar con ellos.
De hecho y si os fijáis, esto es absolutamente coherente con la pasividad del presidente del gobierno, que en vez de buscar contactos, reuniones o aliados está dedicado a la vida contemplativa, porque su opción no es convencer a nadie si no que los demás no puedan pactar para acabar, él, siendo la única opción viable.

Los hechos, de confirmarse lo que dice el diario Público y de ser todo como indica la lógica, son gravísimos. Representan el uso de la maquinaria del estado para acabar con el enemigo político. Y lo peor es que no es la primera vez, ni siquiera es algo exclusivo del ministro o el ministerio del interior, porque esto es algo que ha hecho el ministro Montoro varias veces, la más famosa de ellas con la declaración de la renta de otro miembro de Podemos, Juan Carlos Monedero, pero también amenazando a medios de comunicación o a políticos de la oposición parlamentaria.
Algo así no se puede tolerar. Un partido que usa la maquinaria del estado contra sus enemigos, y más cuando parece que manipula la propia información para que parezca lo que no es, no debe continuar al frente del gobierno y debe ser sacado del mismo. Y motivos para que el PP esté fuera del gobierno hay muchos, como comenzásemos a hablar de la corrupción impregnada y metastasiada en el PP no acababa este escrito. No olvidemos nunca que el presidente del gobierno no hubiese llegado al verano de 2013 en ningún país civilizado de occidente.

Sacar al PP del gobierno es imprescindible por pura limpieza democrática, pero es extraordinariamente complicado con la situación parlamentaria actual. Los partidos de izquierdas han ganado en votos, pero no tienen los escaños necesarios a causa de la ley electoral y es imposible que los consigan gracias a la existencia de fuerzas que de facto son de bloqueo, como los independentistas. Hasta el PNV quiere vender su voto a la investidura a precio de oro y también en un sentido soberanista.
Así que la única posibilidad de sacar al PP del gobierno sin tener que acabar con aliados que acabarían generando más problemas de los que resuelves, es algún tipo de acuerdo entre PSOE, Podemos y C's. Es extraordinariamente complicado, pero es que acabar con esta situación de uso del estado para defender tus intereses políticos y tus intereses económicos también es extraordinariamente urgente.
Hay cosas que la legislatura no permite como, por ejemplo, cambiar la constitución, porque el PP tiene mayoría absoluta en el senado y la puede vetar. Así que los referendums en Cataluña, los federalismos y estas cosas están muy bien para los programas electorales, pero no se van a poder hacer y ya es hora que todo el mundo se lo meta en la cabeza. El parlamento es el que es, y lo que hay que pensar es qué se puede hacer con esta situación.

Y si hay algo que sí se puede hacer, porque Podemos y C's están de acuerdo y el PSOE parece que también, es lo que se ha llamado “regeneración democrática”. No debería ser tan difícil encontrar consenso en estos temas y de hecho, con voluntad y mente abierta, estoy seguro que estos tres partidos podrían ponerse de acuerdo (otra cosa es que quieran ponerse). Se puede y se debe acabar con este uso del partido de turno de los resortes del estado, creando los mecanismos de control necesarios para acabar con este caciquismo gubernativo. Se puede y se debe acabar con las donaciones de empresas a los partidos políticos y crear una potente y verdaderamente independiente fiscalía anticorrupción. Se puede y se debe acabar con el nepotismo, con los diputados que se dedican a hacer negocios y con los indultos injustificados. Se puede y se debe hacer una TV pública independiente, hacer una nueva ley de contratación pública que evite la corrupción y garantizar una justicia más independiente de los partidos. Se pueden hacer muchísimas cosas en las que estos tres partidos, a priori, deberían poder ponerse de acuerdo.
Y hay otra cosa que se puede hacer, que es reformar la ley electoral para hacerla más proporcional aunque tengamos la limitación constitucional de la circunscripción provincial. Se pueden hacer muchas cosas, desde ampliar el número de diputados a 400 hasta crear algún sistema original que, sin cambiar la circunscripción, permitiese una proporcionalidad mayor a nivel nacional. El efecto posiblemente no sería el deseado pero sí avanzaría en la proporcionalidad, ayudando a pequeños partidos a conseguir diputados y evitando las mayorías absolutas. Y también hay que cambiar la ley electoral del Senado, porque si no cambiar la constitución va a ser imposible. En otras legislaturas, cuando haya la mayoría suficiente, ya se cambiará la circunscripción provincial en la constitución.

Señores del PSOE, Podemos y C's, lleguen a un acuerdo de mínimos en una agenda basada fundamentalmente en la regeneración democrática de nuestras instituciones, y planteen una agenda fuertemente reformista para una legislatura corta. Intenten hacer las reformas pactadas lo más rápido posible y, cuando estén consolidadas, se convoca de nuevo elecciones. Enciérrense en un sala y no salgan de allí hasta que tengan un pacto que garantice en apoyo de los 200 diputados de las tres formaciones a una agenda reformista.
Dejen gobernar a Pedro Sánchez con el apoyo parlamentario de Podemos y C's, es la única manera de llegar a una entente. Nada de referendums, nada de reformas constitucionales, solo una agenda de regeneración democrática y de emergencia social. Con que Podemos y sus grupos voten a favor de la investidura de Sánchez y C's se abstenga es suficiente. Creo que los electores tanto de Podemos como de C's podrán entenderlo, una legislatura corta para preparar los cambios necesarios para un futuro más democrático y más plural.


Quizá a alguien la parezca decepcionante la propuesta, pero es la única alternativa medianamente viable a una gran coalición PP-PSOE. Las cartas ya están echadas y esto es lo que hay, y en esta situación lo mejor que se me ocurre es este pacto. No se trata de hacer una revolución que no se puede hacer, se trata simplemente de crear las estructuras para un país medianamente decente. ¿Lo harán? Pues me temo que no, me temo que el maquiavelismo de unos, las obsesiones de otros y la falta de generosidad de los terceros van a hacer casi imposible esta opción.  

martes, 19 de enero de 2016

El reglamento del congreso y los grupos parlamentarios















Llevamos muchos días insertos en un debate político con derivada jurídica (o al revés) respecto a los grupos parlamentarios de los aliados de Podemos en Cataluña, Galicia y Comunidad Valenciana. Desde Podemos y las distintas confluencias se pide que se permita tener grupo parlamentario a Compromís-Podem, en Comú Podem y Marea porque cumplen con los requisitos del artículo 23.1 del reglamento del congreso para tener uno, mientras que desde PP, PSOE y C’s se niega esta posibilidad porque, según ellos, se incumple el artículo 23.2.
He leído mucho estos días sobre el asunto, pero todos los análisis me parecen sesgados y tendentes claramente a uno de los dos posicionamientos. Intentaré hacer un escrito con todas las variables para sacar una conclusión que, espero, sea equilibrada.

Aquí el punto clave está en el artículo 23.2 del reglamento del congreso, que dice lo siguiente: “En ningún caso pueden constituir Grupo Parlamentario separado Diputados que pertenezcan a un mismo partido. Tampoco podrán formar Grupo Parlamentario separado los Diputados que, al tiempo de las elecciones, pertenecieran a formaciones políticas que no se hayan enfrentado ante el electorado”. Este artículo se hizo en tiempos de la UCD para evitar que el PSOE tuviese tres grupos parlamentarios como llegó a tener (uno catalán, otro vasco-navarro y un tercero general) y tenía cierta lógica porque a cada intervención del presidente del gobierno se le oponían tres réplicas de tres PSOE distintos.
Bien, los contrarios a que las confluencias tengan grupos propios aducen que el caso de las mismas es igual a, por ejemplo, el del PSOE y el PSC, que fueron los perjudicados por este artículo hecho adhoc contra ellos. ¿El caso es el mismo? En principio es bastante parecido, aunque hay una diferencia: En las confluencias hay partidos (Compromís, ANOVA, etc) que no son Podemos y nada tienen que ver con Podemos, a diferencia del PSC que en el fondo es un partido coaligado con el PSOE.
Los favorables a los grupos para las confluencias responden con algo que es cierto: El congreso siempre ha sido un cambalache de diputados prestados e interpretaciones flexibles, y piden al resto de partidos la misma flexibilidad con ellos. En la legislatura pasada, por ejemplo, hubo tratos diferentes con UPyD, al que se le permitió tener grupo con el diputado prestado, y con Amaiur, al que se le aplicó el reglamento a rajatabla y no solo eso, es que hubo una voluntad manifiesta para intentar boicotearle cualquier alternativa como expliqué aquí.

En principio creo que las limitaciones del artículo 23.2 no son tan rígidas como los contrarios a las confluencias defienden. De hecho, en mi opinión es más limitativa la primera parte del artículo, la que dice que diputados del mismo partido no pueden formar parte de dos grupos parlamentarios, que la segunda. Se podría interpretar que Compromís-Podem, por ejemplo, tiene una personalidad jurídica absolutamente diferenciada de Podemos y, por tanto, no tendría sentido aplicarle el artículo. Esto no es “verdad” realmente, y de hecho diputados de este grupo son de Podemos (lo que incumpliría la primera parte del artículo), pero se podría obligar a esos diputados a dejar cualquier cargo orgánico en Podemos o incluso a darse de baja en el partido para así cumplir con la limitación.
Si no convence esta fórmula también podría servir la fórmula propuesta por Mónica Oltra en su artículo en EL PAÍS. Mónica propone que el PSOE ceda un diputado a cada una de las confluencias como ha hecho con DiL y ERC en el senado, pero esta vez no para cumplir las barreras numéricas (como habitualmente se hace) sino para cumplir con el requisito de haber competido electoralmente. Sería aplicar el cambalache del diputado prestado para cumplir otro requisito.
Obviamente a cada una de estas estrategias se les puede oponer una rígida lectura del reglamento o el precedente del PSC, pero también se puede hacer lo contrario y ser más flexible como se ha hecho habitualmente. La cuestión aquí es que el resto de partidos no quieren que haya 4 grupos parlamentarios que, en cuestiones generales, van a defender casi lo mismo y que defienden al mismo candidato. Y eso es legítimo, es lógico que no quieran que un partido rival “controle” 4 grupos parlamentarios, y en cierta manera es más justo con los resultados electorales y la representatividad parlamentaria, pero se debe dejar claro que ese es el fondo de todo este asunto y no escudarse en el reglamento que, si se quiere, se puede esquivar.

En mi opinión, pues, si no se permite a las confluencias tener grupos parlamentarios es por pura voluntad de la mesa del parlamento. Ahora, creo que políticamente tiene sentido y que no es razonable que existan tantos grupos parlamentarios de una “amalgama” como la que es Podemos. Y no hablamos ya del dinero, que Podemos y las confluencias ya han dicho que lo rechazarían, hablamos de tiempos, presencia mediática, etc.
Y más allá de eso hay algo que personalmente no me gusta nada: El congreso de España no se puede convertir en la cámara de representantes belga, donde hay partidos equivalentes pero de los dos grupos lingüísticos distintos, generándose duplicaciones un tanto absurdas. Y en Bélgica hay dos grupos lingüísticos pero en España, donde hay 17 CC.AA, podríamos encontrarnos con varios grupos regionales de varios partidos y acabar haciendo un congreso con decenas de grupos, lo que desnaturalizaría lo que es una cámara de representantes.
La cuestión es que, con este reglamento y con estos precedentes ¿Es políticamente correcto negar a 11 o 9 diputados el grupo parlamentario cuando has aceptado en el pasado grupos con 5 diputados y con un número de votos incluso menor? Podemos, con sus confluencias, nos ha puesto ante el espejo de lo absurdo que resulta tener grupos parlamentarios con 5 diputados, algo que seguramente se hizo para contentar a los nacionalistas pero que en esta nueva situación política puede generar un exceso de grupos parlamentarios.

Viendo la situación, lo que seguramente habría que hacer es cambiar el reglamento del congreso en lo referente a la formación de grupos parlamentarios. A mí no me parece razonable que haya grupos parlamentarios con 5 diputados y creo que se debería pedir por lo menos 15 diputados para formar grupo parlamentario. Y si hubiese una excepción para esos 15 diputados creo que debería estar en votos, no en escaños obtenidos en determinadas circunscripciones. Podría hacerse grupo de tener 15 diputados o más del 5% de los votos.
El resto de limitaciones desaparecerían excepto quizá una: Que los diputados del mismo partido no puedan formar parte de grupos parlamentarios diferentes, algo necesario para evitar las trampas y abusos.  Fuera de ahí los diputados electos podrían hacer lo que quisiesen y formar grupos como quisiesen. Por ejemplo, si ERC no llegase a los 15 diputados para formar grupo (ni al 5% de votos) podría juntarse con otros diputados de otros partidos, hayan competido entre sí o no, y formar un grupo parlamentario.
Y si un grupo pierde los 15 diputados pierde el grupo parlamentario. Eso impediría de facto la práctica del diputado prestado, una práctica que creo que hay que eliminar porque genera mercadeo de favores y lealtades entre grupos políticos y porque se ha demostrado absolutamente arbitraria por parte del prestamista. Finalmente, y en base al sistema electoral que tenemos, debería regularse cómo se contabilizarían los votos de cada uno de los partidos en una coalición.

Creo que la lección que debería dejarnos todo este episodio es que es el momento de cambiar el reglamento del congreso, pero eso es algo que comenzaría a aplicar en la próxima legislatura. Pero en esta hay que guiarse por principios parecidos a los que han regido la formación de grupos, y si en otros casos se ha sido benevolente creo que toca también serlo en este caso. Probablemente se pueda llegar a una entente intermedia, como también proponía Mónica Oltra, que es hacer un grupo con las tres confluencias, algo que creo que evitaría la obvia incomodidad del resto de partidos con los 4 grupos. Al fin y al cabo el empeño de Podemos en los 4 grupos se debe más a una promesa al resto de partidos que a un interés real de la formación morada.
Y si no se hace, si al final mandan al mixto a las tres confluencias, por favor que se explique que es por una decisión del resto de partidos para evitar que Podemos acapare demasiado protagonismo en la cámara. La explicación sería razonable y creo que mucha gente la aceptaría, pero lo que no procede es escudarse en un reglamento para no aceptar que se está tomando una decisión adhoc.

sábado, 16 de enero de 2016

El fetichismo constitucional


















Si observamos a los diputados de Podemos prometer el cargo de diputado podremos ver como muchos de ellos han usado una fórmula parecida a la que utilizaron algunos de los eurodiputados de la misma formación en 2014. En ese momento Pablo Iglesias prometió el cargo de eurodiputado con esta fórmula: “Sí, prometo acatar la constitución hasta que los ciudadanos de mi país la cambien para recuperar la soberanía y los derechos sociales”. En enero de 2016, después del proceso de “socialdemocratización” de la formación, el mismo Iglesias prometió así: “Prometo acatar la constitución y trabajar para cambiarla”.
Más allá de los matices, podréis observar como la idea subyacente es la misma: El objetivo político central de Podemos parece que es cambiar la constitución, cuya reforma o cambio parece ser el símbolo de una nueva política y un nuevo país. La constitución convertida en símbolo, en fetiche, en piedra angular del progreso. Es fetichismo constitucional.

Podemos es el partido que más incide en el cambio constitucional porque para ellos es un símbolo político claro. La formación morada ha importado el grueso de su estrategia de los procesos de cambio político de Latinoamérica y allí hay que mirar para entender muchas de las cosas que hacen y defienden, desde el patriotismo hasta la plurinacionalidad pasando por esta idea del cambio constitucional como inicio de una nueva era política.
Pero hay más partidos que lo hacen. Partidos como el PSOE y C’s hablan de cambiar la constitución continuamente y muchas veces sin un proyecto claro. Es especialmente llamativo cómo se habla mucho de reformar la constitución para avanza hacia el federalismo cuando casi nadie tiene una idea ni siquiera aproximada de qué federalismo defienden. Federalismos hay muchos, y hablar del federalismo en abstracto es una tomadura de pelo y también podríamos decir que hay cierto “fetichismo federalista”. En mi opinión los únicos partidos que tienen una idea federal más o menos estructurada son UPyD e Izquierda Unida.
El PP, en cambio, hace lo contrario y siempre ha convertido la constitución en una especie de ley sagrada inmutable y mística, diciendo que se necesitan consensos como los que hubo en su aprobación para hacer una reforma, algo que es casi imposible en un entorno de competencia política sin urgencias históricas. Tan sólo en tiempos recientes, y ante su actual necesidad de apoyos, ha aceptado hablar de posibles reformas.

Yo creo que este fetichismo constitucional nos desvía del objetivo principal de la política y genera un imaginario colectivo irreal de estructuras jurídicas que solucionan todos los problemas. Y eso es no entender para qué sirven las constituciones, el grado de libertad que deben dar a los gobiernos y que la política debe ser el centro de la gobernación y de los cambios.
Las constituciones tienen como función crear una estructura jurídica, garantizar libertades ciudadanas y establecer derechos que ya han sido ganados por la opinión pública. Su reforma, por tanto, debe responder al cambio de uno de estos tres ejes, o bien se quiere cambiar la estructura jurídica, o bien se quieren ampliar (o reducir) las libertades ciudadanas, o bien se quieren consolidar derechos. Las tres vías son razonables si la idea que las motiva es razonable, lo que creo no se debe hacer es generar un exceso de regulación en los tres ejes.

Si una estructura jurídica se demuestra disfuncional y se queda anticuada sí es necesario cambiar la constitución, y yo creo que ese es el escenario que tenemos en España. Tenemos cosas como un senado absurdo, una limitación constitucional que fija la provincia como circunscripción electoral y por tanto limita la reforma de la ley electoral, y una estructura de competencias entre el estado central y las CCAA que es demasiado abierta y que hay que aclarar. Esta es la motivación fundamental para una reforma de la constitución y en este punto la defiendo plenamente, pero para hacerla hay que tener claro qué se pretende hacer y la mayoría de nuestros partidos no tengo claro que la tengan. Antes de abrir en canal al enfermo hay que saber qué hay que operar.
El capítulo de garantizar las libertades creo que está medianamente cubierto en España, aunque se puede mejorar. Es verdad que el gobierno del PP ha limitado ciertas libertades (ley mordaza, etc.) pero en mi opinión si no hubiésemos tenido una constitución garantista ahora mismo tendríamos más limitados derechos como la huelga o incluso la libertad de expresión. No obstante se puede ser más garantista y se podrían incluir derechos en la constitución como el matrimonio igualitario y el aborto que están ganados por la opinión pública, y así evitar que gobiernos conservadores los eliminasen (aunque el PP no lo ha hecho y eso nos indica que no hay una urgencia en hacer esta reforma).

Pero yo creo que el eje central de este fetichismo constitucional es el apartado de los derechos. Ahora mismo lo único que tenemos garantizado constitucionalmente con posibilidad de exigencia por vía judicial es el derecho a la educación básica gratuita. La constitución también recoge el derecho a la vivienda, a la sanidad, a pensiones y otras, pero por el redactado de la constitución son partidas que quedan abiertas y no es posible su exigencia. Es por eso que pueden haber españoles sin sanidad pública, sin pensión pública no contributiva (que no hubo hasta década y pico después de aprobada la constitución) o sin posibilidad de alquilar una vivienda social.
Para hacer reformas constitucionales en el ámbito de los derechos hay que preguntarse qué derechos están ganados por la opinión pública y forman parte esencial de nuestra estructura democrática ¿Es la sanidad pública un derecho incuestionable? Pues entonces sí se podría introducir en la constitución con una rigidez parecida a la que tiene la educación ¿Lo son las pensiones? ¿Y la vivienda? ¿Y la cultura? Hay que hacerse todas esas preguntas y tener claro qué está realmente considerado como estructural para nuestra sociedad, porque si lo fijamos constitucionalmente estaremos limitando la acción de los futuros gobiernos y comprometiendo parte esencial de sus presupuestos.
Ojo que esto no es baladí. Cuantos más derechos garantice la constitución más limitado estará el gobierno de turno. Si llevásemos el argumento al absurdo e imaginamos una constitución que lo regule absolutamente todo, nos encontraríamos con gobiernos y parlamentos que no tendrían prácticamente nada que hacer. Esto representaría, en esta realidad exagerada, que el gobierno electo democráticamente no tendría poder. Sería una especie de dictadura constitucional, tanto más rígida cuanto más rígida sea la reforma de la constitución. No sería aceptable, sería usar una reforma constitucional para limitar a gobiernos futuros producto de mayorías sociales futuras. De hecho sería el caldo de cultivo perfecto para caer en un vicio de nuestro pasado: El cambio constitucional continuo.

Pero además podríamos tener el problema contrario, es decir, que un catálogo de derechos en una constitución esté redactado de tal manera que puedan ser obviados por los gobernantes. Si nos excedemos en la rigidez es malo porque limitamos voluntades futuras, y si lo dejamos abierto para no condicionar a futuros gobiernos, entonces podría quedar en papel mojado. Hacer una constitución es algo muy complicado que requiere saber muy bien qué debe ser estructural y qué coyuntural, qué debe estar garantizado y qué hay que dejar a los gobiernos.
Es por eso que este “fetichismo constitucional” no me parece bueno. Se pretende vender que con una constitución mejor tendremos automáticamente un país mejor y eso es falso. Son los gobiernos los que tienen que crear un país mejor, con leyes, con acciones gubernamentales, ganando a la opinión pública, y estar constantemente mejorando las cosas con unos principios morales claros. Pensar que la solución es reformar la constitución y que después te puedes echar una siesta es un pensamiento infantil.
Y es que este fetichismo constitucional tiene mucho de simbólico. No es tanto cambiar la constitución como algo funcional como pretender “fundar” una nueva etapa política, un nuevo país basado en fundamentos diferentes, más aparentes y abstractos que reales. Al final tiene mucho de batalla propagandística.

La constitución española debe ser reformada en varios capítulos. Lo primero es generar una estructura federal coherente, con un senado diferente y una estructura de poder distinta que garantice la igualdad de los ciudadanos y cierre el sistema territorial. También habría que cambiar la circunscripción electoral, introducir nuevas libertades adquiridas y probablemente también fijar algún derecho consolidado, como la sanidad pública gratuita.
Más allá de todo esto creo que hay una reforma esencial que hacer, que es la reforma del mecanismo de reforma. La reforma agravada de la constitución (capítulos I y II) es demasiado costosa y con que un partido conservador domine las 10 o 15 provincias más despobladas de España ya se hace imposible incluso iniciarla. Eso hay que cambiarlo para poder permitir la adaptación constitucional a las nuevas realidades y los nuevos tiempos.
Pero a mi no me gusta cuando los partidos hablan de la constitución como si fuese un tótem o una herramienta mágica para mejorar un país. No lo es, es una herramienta que debe servir para establecer garantías y regular el funcionamiento democrático, pero es una ley salvadora. Un mejor país lo conseguiremos con buenos gobiernos, con buenas leyes orgánicas y con un buen trabajo desde los poderes del estado, y eso es lo que se le debe explicar al ciudadano, no despistarle creando un fetiche político en el que depositar la Fe en un futuro mejor.

domingo, 10 de enero de 2016

La CUP y la adulteración del asamblearismo














Desde hace unos años, sobre todo desde el 15-M, el país camina convencido hacia una apertura de los partidos políticos y la democracia que quite poder a la cúpula de los partidos y se la otorgue a los ciudadanos. Durante este tiempo hemos hablado mucho de primarias, democracia directa, consultas ciudadanas, listas abiertas y un largo etcétera, asumiendo que ese era el futuro, que era la forma de reconciliar al ciudadano con la política y volver a adquirir cierta representatividad democrática perdida.

En este tiempo ha habido propuestas de todo tipo, unas más moderadas que iban en el sentido de avanzar posiciones hacia lo que podríamos llamar la “radicalidad democrática”, y otras más extremas que han pretendido dar un gran salto político e ir directamente a una especie de democracia directa y asamblearia. Desde que comenzó este debate siempre me he posicionado a favor de avanzar en la democracia directa pero sin llegar a cosas como el asamblearismo, del que destaqué siempre sus potenciales peligros y advertí cómo se acabaría desnaturalizando para ser mero disfraz de decisiones tanto o más “verticales” que las de la vieja política.
Pues bien, este ciclo electoral de 2014-2015 nos ha traído multitud de pruebas de cómo todas estas aperturas pueden ser manipuladas y falseadas. Destacaría aquí tantas elecciones primarias en los partidos desnaturalizadas por las directrices de la dirección o directamente violadas por dedazos y excusas varias. Pero sobre todo destacaría dos grandes fraudes: La supuesta democracia interna de Podemos, convertida en un bonapartismo indisimulado, y la chapuza asamblearista de la CUP catalana, que es de lo que quiero hablar en este escrito.

Quiero reconocer un error de predicción antes de hacer el análisis: Desde que conocí el resultado de las elecciones catalanas del 27-S siempre pensé que la CUP acabaría de alguna manera invistiendo a Artur Mas. Me he equivocado en el hecho, pero me parece que no me he equivocado en el trasfondo del asunto porque creo que han sido los mismos sentimientos y “fondos” que podrían haber investido a Artur Mas lo que ha llevado a que la CUP se autodestruya y acepte investir a otro candidato de CDC que, al final, sólo representa un cambio estético.
La CUP salió del 27-S con un gran éxito y con dos convicciones o promesas. La primera era que las elecciones del 27-S no habían otorgado al independentismo mayoría suficiente para declarar la independencia y la segunda que no iban a investir a Artur Mas. La primera fue olvidada a los pocos días del resultado electoral y de decir que no se podía ir a la independencia por no haber ganado el “plebiscito” se pasó a asumir el cálculo trilero de que lo que importaba eran los escaños y no los votos. La segunda finalmente se ha cumplido, pero se ha cumplido por una serie de circunstancias y coyunturas porque la realidad es que muchos dirigentes de la CUP han hecho lo imposible por investir a Artur Mas, entre ellos el cabeza de lista Antonio Baños, que hace unos días dimitió por no aceptarse el pacto con JxS y ahora, con un president de CDC, parece que quiere volver.

Lo que ha hecho la CUP demuestra claramente como el asamblearismo es un blandiblú que, manoseado convenientemente, se le puede dar la forma que uno quiera. Si hay un compromiso electoral claro con los electores para un partido es difícil desdecirse, pero si estamos en un partido asambleario siempre se podrá someter la decisión a la “asamblea” para negar lo dicho en campaña. Y si la asamblea no dice lo que tu quieres entonces siempre se podrá cambiar una coma de la propuesta y volver a someterlo a la asamblea, y así hasta que salga lo que tu quieras. Todas las decisiones relacionadas con las preguntas y cuándo convocar las asambleas son potestad de la dirección, así que el asamblearismo acaba convirtiéndose en una herramienta para hacer lo que la dirección quiere pero echándole la responsabilidad a la “asamblea”.
La CUP se negó a investir a Artur Mas de forma incuestionable desde el primer momento, sin embargo esa inflexibilidad se convirtió, en palabras del propio Baños, en un “No tranquilo” el 12 de noviembre, después de la segunda votación de investidura de Artur Mas. Eso abría la posibilidad a seguir negociando, así que JxS hizo una nueva oferta y la CUP la sometió a asamblea el 29 de noviembre, asamblea en que la nueva oferta también fue rechazada con más del doble de votos en contra de Mas (823) que a favor (434). Si hubiese salido SÍ a investir a Mas las asambleas se hubiesen acabado, pero como salió NO se volvió a negociar, se hizo a la CUP una nueva oferta y se volvió a someter a la asamblea, con el resultado del famoso empate a 1.515 votos.
Finalmente, ante el empate, se somete la decisión al consejo político de la CUP, que decide la negativa a investir a Mas el 3 de enero. Pero la CUP y JxS vuelven a negociar, Mas se aparta del cargo de president, y los negociadores de la CUP aceptan la presidencia de Puigdemont, sin ir a asamblea y sin someterlo al consejo político.

Si analizamos cuidadosamente la cronología veremos que la CUP ha demostrado que las asambleas no son más que una herramienta manipulable y nada neutral, pues en el fondo hay una estructura que orienta y condiciona el resultado final. No nos dejemos deslumbrar por el hecho de que la CUP ha resistido y ha conseguido la victoria estética de poner otro president, porque si no se ha investido a Mas ha sido por el canto de un duro y porque se acababa el tiempo. Si las negociaciones no hubiesen tenido una fecha limite finalmente Mas hubiese mantenido la presidencia, si no hubiesen habido elecciones generales por medio o hubiese cambiado cualquier otra situación probablemente también.
Si cada vez que te proponen un pacto lo llevas a una asamblea o a un comité y, si sale NO, te vuelves a reunir con los proponedores para recoger una nueva oferta que volver a someter a votación, es evidente que es cuestión de tiempo que acabes pactando algo. La asamblea puede vetar un pacto, pero más allá de vetos su voluntad vale para poco. De hecho al final la asamblea de la CUP no ha decidido si quiere a Puigdemont como president ni si quiere el pacto alcanzado, los dirigentes de la CUP han tomado la decisión por ellos mismos en base a una interpretación de lo votado en la asamblea y posteriormente en el consejo político.

Lo más triste de todo esto es que hay quien piensa que lo que ha hecho la CUP es algo escrupulosamente democrático. Lamentablemente esto es producto de un pensamiento político débil y posmoderno que se deja deslumbrar por las apariencias y al que le cuesta comprender las complejidades de las decisiones políticas. Y no es culpa nuestra, no es que seamos tontos, es que nos han educado así, nos han introducido simplísimas estructuras en la cabeza para que seamos seguidores y fieles defensores de las estructuras sociales que otros han creado.
“Votar” no es el sumun de la democracia, votar es sólo un vehículo para conocer la voluntad popular y es algo que puede ser desnaturalizado, falsificado, manipulado, condicionado y convertido en simple justificación para situaciones nada democráticas. Hay países que son dictaduras y se vota, en la España de Franco se hacían referéndums, en los países del socialismo real había elecciones y eso no los convierte en democracias, esas elecciones eran estructuras de control social, una forma de crear una falsa ilusión de decisión.
Un referéndum se puede manipular de mil maneras, desde la redacción de la pregunta hasta el momento en que se hace, pasando por todas estas situaciones de coacción y presión social tan habituales. Con una asamblea, una votación online o una consulta pasa exactamente lo mismo. Los dirigentes, las personas que están encargada de decidir las preguntas, los momentos, las opciones y las interpretaciones de los resultados son las que tienen el poder real, y si estas personas no son neutrales y no tienen los mecanismos de control necesarios se convierten en verdaderos manipuladores de la voluntad popular.

Si se propone un referéndum de independencia, y el SI a la misma es definitivo (porque al haber independencia no volverá a haber un referéndum de unificación) y el NO es coyuntural (porque aunque salga NO se podrá hacer otro, y así continuamente), no hay que pensar mucho para darse cuenta que ese referéndum de independencia no respeta el espíritu democrático, no es neutral y predetermina un resultado que es muy probable que se acabe dando. Y da igual que los manipuladores y los idealistas posmodernos se empeñen en que eso es el sumun de la democracia, no lo es.
Si a una asamblea se le presentan continuamente propuestas de pacto, y las negativas llevan a que se presente una nueva propuesta mientras la aceptación es definitiva, no hay que ser zahorí para entender que los negociadores y los dirigentes van a ser quienes acabarán controlando a la asamblea y no al revés. Y si además lo que dice la asamblea es interpretable por los mismos que fabrican las preguntas y el procedimiento, la asamblea se convierte en un pelele en manos de los dirigentes.

Y sí, la CUP y sus asambleas se han cargado a Mas...para poner a Puigdemont, otro conservador miembro del mismo partido que se ha convertido en la institucionalización de la corrupción en Cataluña. Los antisistema y anticapitalistas han acabado votando a un dirigente derechista en nombre de la patria. Es como si en Italia la rifondazione comunista hubiese acabado votando a favor del delfín de Berlusconi, o si Podemos e IU invistiesen a Soraya Sáez de Santamaria con tal de que Rajoy no sea presidente ¿de verdad eso cabe en la cabeza de alguien? Si este es el resultado de la democracia asamblearia, reconozcamos que o algo no está funcionando bien, o quizá la CUP no sea lo que realmente dice ser (o ambas).
Y por si no era suficiente, los dirigentes de la CUP salen y piden perdón, no por investir a alguien de CDC, no, ¡Por la beligerancia hacia Juns Pel Sí! Yo, de verdad, alucino con el espectáculo que está dando la política catalana.

Ahora que se ha acabado el ciclo electoral creo que procede hacer un análisis calmado y sereno de todos estos “avances” en la estructura de los partidos, si realmente son más funcionales, más democráticos o si por el contrario no ha sido más que una capa de maquillaje democratista sin fondo real ¿Para qué han servido las primarias? ¿Ha supuesto alguna aportación práctica que los partidos hayan abierto sus programas a la participación ciudadana? ¿Sirve de algo consultar a las bases mediante estos nuevos procedimientos online? ¿Para qué sirven las asambleas, los “círculos” y demás? Debemos respondernos estas preguntas y me temo que la respuesta honesta no va a ser del agrado de mucha gente.

Respecto a los dos partidos referidos al principio, Podemos y la CUP, la democracia interna de ambos se me antoja fraudulenta pero con una diferencia fundamental. Lo de Podemos no es más que atrezzo, simulan apertura democrática interna pero ésta está absolutamente sometida a los dictados del grupo rector de la Complutense. Al final es bonapartismo, en el fondo es algo controlado, buscado e ideado de esta manera.
En cambio lo de la CUP es puro infantilismo. Su estructura e intenciones son puras, pero están edificadas en la fantasía, en la creencia de que el mundo es como a ellos les gustaría y no como es realmente, en la infantil percepción de que la pureza del pueblo nos traerá una democracia verdadera. Y por eso la CUP estaba destinada a autodestruirse, en medio de sus contradicciones, de su mezcla de morales inmiscibles, en medio de su incapacidad para gestionar la realidad.
Partidos ideados sobre el infantilismo como es la CUP han habido muchos y desde hace décadas, y todos han acabado en la marginalidad o en la destrucción. La CUP se ha convertido por propia voluntad en leña para alimentar la caldera de un procés que no tiene estación de llegada y que mientras espera a descarrilar o quedarse sin combustible va triturando todo lo que se ponga en su camino.

jueves, 7 de enero de 2016

Cataluña trastoca el escenario político español


















Tengo la sensación de que lo que está sucediendo en Cataluña puede dar un vuelco a la situación política general. Si Mas finalmente no es investido presidente y se convocan elecciones en Cataluña, las negociaciones a nivel general se dilatarán todo lo posible porque cualquier pacto electoral podría perjudicar a los partidos en las nuevas elecciones catalanas.
Hasta ahora había una línea temporal bastante predecible: Si la CUP investía a Artur Mas, el siguiente paso era que el PP llamase a una urgencia nacional para formar un gobierno constitucionalista. El PSOE, ante la situación en Cataluña, hubiese tenido la excusa perfecta para aceptar el ofrecimiento y desdecirse de algunas cosas que dijo en campaña, y así hubiésemos acabado en alguna de las posibles ententes PP-PSOE que hemos comentado otras veces.
Pero si finalmente la CUP no invierte a Mas (que yo no me lo acabaré de creer hasta que no lo vea) o Junts Pel Sí no cambia de candidato, iremos a elecciones en Cataluña y entonces el PSOE no podrá pactar con el PP, porque si lo hace probablemente se hundiría allí. Toda la hoja de ruta desmontada. Rajoy va a acabar arrepintiéndose de no convocar las elecciones unas semanas antes como debería haber hecho.

Además, ha aparecido en este escenario post-electoral un componente que sospechábamos, que siempre hemos sabido que estaba ahí pero que quizá no hemos visto nunca con tanta transparencia: El personalismo.
Cuando escuchas hablar a Rajoy te das cuenta que la única línea roja real que tiene es su propia posición como presidente del gobierno. Rajoy sabe que su situación es delicada porque los dos partidos con los que pretende pactar, PSOE y C's, quieren su cabeza, así que se ha dedicado a lanzar globos sonda sobre la posibilidad de tener ministros de esos dos partidos en el gobierno e incluso de cambiar la constitución con el objetivo de situar el debate público ajeno a quien es el presidente.
Al final, y a pesar del terror a la ingobernabilidad que de forma más o menos interesada exponen algunos, la realidad es que todo entra dentro de lo normal. El PSOE debe mostrarse inflexible al pacto como estrategia negociadora para poder conseguir beneficios y justificaciones que les permitan explicar un apoyo o un gobierno con el PP, y éstas pueden ser desde cuestiones programáticas hasta la propia investidura de un presidente distinto a Rajoy. Si el PSOE se mostrase ya abierto a negociar la investidura de Rajoy convertiría su posición negociadora en extremadamente débil y le exigirían un apoyo incondicional, algo inaceptable para parte importante de sus votantes, que perdería en la siguiente convocatoria electoral. Una negociación pública comienza siempre con una negativa radical por mera estrategia negociadora, es absolutamente normal.
Para el PSOE el trofeo más preciado sería la cabeza de Rajoy. Las cuestiones programáticas o el poder controlar determinado número de ministerios debería ser lo más importante, pero el simbolismo de acabar con una época de corrupción y vieja política que ellos personalizan en Rajoy tiene un poder político y propagandístico enorme y es lo que realmente podría justificar el pacto con los menores riesgos para el PSOE. Es lo que buscan y es lo que Rajoy teme, así que probablemente ese es el punto esencial que podría desatascar la negociación.

La cuestión es que a Rajoy le ha salido un poderoso e inesperado aliado: Artur Mas. Objetivamente no era tan “inesperado”, porque es realmente la hoja de ruta trazada por Mas la que garantiza al PP mantener el gobierno, pero sí se ha producido un cambio en la estructura de la retroalimentación entre el nacionalismo catalán y el PP español.
Artur Mas parece dispuesto a tirar la mayoría independentista por la borda tan sólo porque no le permiten ser president. Hay justificaciones sobradas para que Mas no sea president, y más cuando se presentó como número 4 por Barcelona. En cualquier democracia parlamentaria de Europa, teniendo en cuenta que Juns Pel Si es una coalición, la situación de Mas en la lista y la situación política general en Cataluña y de CDC en particular, se hubiese apartado a Mas e intentado investir a cualquier otro candidato, pero en España, país donde el parlamentarismo se disfraza de presidencialismo, la figura del “líder” no se discute y los candidatos creen que los votos los han obtenido ellos personalmente, cuando no es así. Vivimos en un peligroso caudillismo partitocrático y en cierta manera parece que los más básicos principios de la democracia parlamentaria no han sido asumidos por el país tras 40 años de ejercicio de la misma.
Este enroque de Mas favorece a Rajoy porque normaliza la inflexibilidad de los candidatos de los partidos a ceder su posición. Que Cataluña vaya a unas elecciones generales porque el líder de la coalición ganadora no acepte no ser él el presidente genera un imaginario colectivo de presidencialismo de facto y le da fuerzas a Rajoy para negociarlo todo excepto su presidencia.

Más allá de que todo va a quedar paralizado si hay elecciones en Cataluña, el escenario que pueda salir de unas nuevas elecciones condicionará el pacto. Una victoria independentista y una posible investidura de un gobierno de ese perfil catalizaría el pacto PP-PSOE, y si ese presidente es Mas también ayudaría a que el presidente de esa entente “constitucionalista” fuese Rajoy. Si el independentismo acaba gobernando pero no presidido por Mas, eso implicaría que la jugada “presidencialista” de Mas ha salido mal y probablemente debilitaría la posición de Rajoy, aunque no de la entente PP-PSOE.
¿Y si los independentistas no sacan mayoría? Entonces la cosa cambia, la carta de la urgencia constitucionalista desaparece y el pacto se hará más difícil. El problema es que yo no veo qué mayoría alternativa a un gobierno independentista puede haber, porque si los independentistas han sido incapaces de ponerse de acuerdo la cosa en el segmento no-independentista está todavía más difícil. Juntar a PP, PSC, C's y Podemos-ICV-En Comú en un mismo gobierno me parece algo imposible. Y un gobierno inter-bloques de Podemos-ICV-En Comú apoyado por la CUP y el PSC (y/o ERC), parecido a lo que gobierna el ayuntamiento de Barcelona, también me parece casi imposible.
Yo soy de la teoría de que un parlamento al final acaba encontrando su mayoría, el problema es que en Cataluña hay una polarización por la cuestión nacional terrible y eso limita las posibilidades de pacto. Sólo una durísima derrota de las fuerzas soberanistas que las obligase a abandonar la ruta independentista podría facilitar gobiernos, pero eso hoy por hoy no me parece probable.

Lamentablemente me temo que el día de la marmota que existe en la política catalana va a ser trasladado a la política general si finalmente se convocan de nuevo elecciones en Cataluña. La hoja de ruta independentista no vale para nada y no va a llegar a ningún sitio, pero hay que reconocer que los independentistas han conseguido poner España patas arriba y marcarle los tiempos políticos y pactos.  

lunes, 4 de enero de 2016

El ilusorio referéndum de Podemos en Cataluña

















En medio del debate post-electoral entre el PSOE y Podemos, más aparente que real debido a que ambas fuerzas no tienen mayoría para formar gobierno, ha aparecido una línea roja que separa a ambos grupos y parece hacer imposible cualquier entente: El “referéndum” en Cataluña para que sus habitantes decidan su “futuro” y su relación con el resto del “estado”. Este “referéndum” y la mera posibilidad de que se pudiese realizar ha supuesto una verdadera ruptura interna en el PSOE, con líderes regionales que han vetado cualquier negociación con Podemos y que parecen apostar por un pacto con el PP o la repetición de elecciones.
La justificación para ese veto es que no se puede poner en duda la soberanía nacional y que Podemos pretende romperla y conceder el derecho de autodeterminación a Cataluña. Desde la alianza En Comú Podem también parece razonarse en términos similares, es decir, se entiende que la voluntad de realizar un referéndum supone otorgar el derecho de autodeterminación (con posible secesión) a Cataluña. Pues bien, ambos grupos están errados bien por ignorancia bien porque pretenden crear un equívoco cara a la opinión pública. En este escrito intentaré demostrar por qué el “referéndum” que propone Podemos no pone en duda la soberanía nacional ni otorga derecho de autodeterminación alguno a Cataluña.

Lo primero que conviene destacar aquí es la evidencia legal: No se puede hacer un referéndum de autodeterminación en Cataluña sencillamente porque la ley no lo contempla. Punto. No hay posible duda aquí, no hay posibilidad alguna de que esto se pueda dar y menos con la actual situación parlamentaria. Para que pudiese haber un referéndum de autodeterminación en Cataluña debería reformarse la constitución por procedimiento agravado, lo que supondría 2/3 de congreso y senado, unas nuevas elecciones que generarían dos nuevas cámaras que tendrían que validar la reforma tambien por 2/3 cada una y, al final, un referéndum en toda España que lo validase. Y una vez hecho todo esto entonces, si la reforma fuese en ese sentido (que es lo que estoy suponiendo), ya se podría hacer ese referéndum.
En este momento no hay ni tan siquiera posibilidad de iniciar una reforma así, ni en el congreso (el PP tiene más de los 117 que podrían bloquear la reforma) ni en el senado (el PP tiene mayoría absoluta), así que hablar de autodeterminaciones es una absurdez, ni poniéndose todos los partidos del país de acuerdo se podría llevar a cabo sin la aceptación del PP, y ni aún aceptándolo el PP podría llevarse a cabo sin la aceptación de los españoles en referéndum. Por ahí no hay nada que rascar.

¿Por qué está exigiendo Podemos un referéndum, entonces? Porque Podemos está jugando al ilusionismo político e intentando empujar al PSOE a los brazos del PP. Podemos tiene una difícil situación interna con sus socios de En Comú Podem, a los que ha prometido un referéndum vinculante que no puede hacer, así que tiene dos opciones: Intentar acercarse al PSOE para crear un bloque favorable a un gobierno de izquierdas, y eso implicaría dejar de lado el “referéndum” dañando su relación con En Comú Podem, o mantenerse fuerte en la reivindicación del “referéndum”, fortaleciendo la cohesión interna de todos sus grupos pero impidiendo cualquier opción de tantear un gobierno con el PSOE.
Como el PSOE y Podemos tienen menos diputados que PP y C's para ser investidos necesitarían el voto favorable de la mayoría de los partidos soberanistas de la cámara y la abstención del resto, algo que es muy difícil por no decir imposible. Esa vía no parece dar mucho sí, así que políticamente parece más inteligente reforzarse internamente y no quemar la confianza con sus socios en un movimiento fracasado de antemano.
Además, hay que pensar en todas las posibilidades ¿Y si hay elecciones de nuevo en unos meses? Tantear un gobierno con el PSOE y cabrear a sus socios daría problemas a Podemos en unas elecciones nuevas, fundamentalmente en Cataluña pero quizá también en el resto del país. Sin embargo boicotear las negociaciones con una línea roja que saben inasumible para el PSOE provoca que éste se acerque al PP, tantee un posible gobierno conjunto y, en unas eventuales elecciones, muchos de los votantes socialistas acabarían votando Podemos ante la posibilidad de que un voto al PSOE acabe invistiendo a un presidente del PP. Puede ser que lo que está haciendo Podemos sea sucio y sibilino, pero electoralmente parece lo más rentable para ellos.

En cualquier caso lo importante entender lo que está proponiendo Podemos, no al PSOE en concreto sino como propuesta política. Lo que Podemos llama “referéndum” es, en realidad, una consulta o un “referéndum consultivo”, que se basa en una interpretación un tanto cogida con pinzas del artículo 92.1 de la constitución que dice que “las decisiones de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. La idea es más o menos hacer una inconcreta consulta en Cataluña dando la opción a que los ciudadanos muestren también el deseo de independencia.
Digo que está cogido con pinzas porque si la consulta recoge una pregunta que afecte a la soberanía nacional, ésta podría ser impugnada al estarse consultando algo relacionado con una reforma constitucional, cuestión que debería ser consultada a todos los ciudadanos afectados y no solo a una parte de ellos. Si, en cambio, se encuentra la fórmula para no cuestionar la soberanía explícitamente, la ley orgánica que regula los referéndum obliga a que la respuesta sea SI o NO a una iniciativa legal, y por tanto ésta no podría ser sobre la independencia sino sobre una voluntad concreta de reforma estatutaria.
Vamos, hablando claro, es muy difícil que se pudiese hacer una consulta clara sobre la independencia porque sería impugnada, así pues solo podría ser sobre determinados acuerdos o vías de una futura reforma del estatuto de autonomía de Cataluña, es decir, los catalanes podrían decidir si quieren que se haga un estatuto de tal o cual manera, sin que la soberanía nacional fuese puesta en duda. Probablemente esto es lo máximo que se puede conseguir legalmente sin una reforma de la constitución que, insisto, es imposible sin ir al procedimiento agravado.

No hay que ser zahorí para entender que Podemos está vendiendo una cosa escondiéndola en la caja de otra. Podemos quiere que los catalanes decidan su futuro, pero de forma convenientemente orientada hacia una nueva relación competencial en forma de nuevo estatuto de autonomía. Y lo mejor es que podrán vender que no será porque ellos quieran, sería porque lo indica la ley y porque será la única manera legalmente posible.
Evidentemente Podemos no ha dicho nada de eso, tan solo ha propuesto el “derecho a decidir” explicando que promoverán “un referéndum con garantías en Cataluña para que sus ciudadanos y ciudadanas puedan elegir el tipo de relación territorial que desean establecer con el resto de España”, pero si analizáis cuidadosamente el lenguaje veréis cómo podrán elegir “el tipo de relación” (pero no que no haya relación) y no dicen nada de que el referéndum sea vinculante (porque no puede serlo), tan solo han dicho que será políticamente vinculante para ellos, que al final viene a ser lo mismo que dijo Zapatero sobre que aprobaría lo que viniese del parlamento de Cataluña, algo que finalmente no pudo hacer porque no era constitucional.

Habrá quien piense que, a pesar de la ley y de todas las consideraciones que he hecho, esto que digo es una especulación mía que no está contrastada. Pero insisto en que no lo es, y no lo es porque hay infinitos indicios que indican que lo que propone Podemos y lo que está dispuesto a hacer Podemos nada tiene que ver con el derecho de secesión o autodeterminación de Cataluña:

  • Podemos apareció vendiéndose como un partido democrático en el que iban a decidir todo las bases, pero la realidad es que la democracia interna de Podemos ha quedado relegada a la votación por aclamación de listas planchas y programas electorales con propuestas convenientemente filtradas y avaladas por la dirección y las áreas de expertos. La democracia interna ha quedado en un bonapartismo consistente en la aceptación de la propuestas de la dirección, que siempre se aprueban porque se ha creado un sistema adecuado para ello. ¿Quién puede pensar que en el caso de una cuestión territorial iba a ser diferente?
  • En los orígenes intelectuales de Podemos está la asunción de las teorías del politólogo y filósofo argentino Ernesto Laclau. Uno de los desarrollos de Laclau es el de los “significantes flotantes” que debían ser cambiados de significado, es decir, que para ganar la hegemonía había que instrumentalizar las palabras (significantes) que todo el mundo había interiorizado y aceptado y cambiarles el significado orientándolo a tus objetivos. Eso es lo que hace Podemos con “derecho a decidir” significante inherentemente flotante (porque no significa nada realmente) del que se quieren hacer defensores pero cambiándole el significado que le dan los independentistas. La gente va a “decidir”, sí, pero de la misma manera que deciden las bases de Podemos.
  • Más allá de Laclau, los orígenes intelectuales de los máximos dirigentes de Podemos son marxistas (Laclau también lo era). Sería un poco largo debatir aquí sobre el derecho de autodeterminación marxista, pero para ir a lo concreto digamos que esta autodeterminación marxista solo aplica a pueblos oprimidos, y concretamente oprimidos por sus enemigos. En varias constituciones de países comunistas el derecho de autodeterminación estaba presente y, a la hora de la verdad, mandaron los tanques antes de permitirla. Los marxistas en el gobierno no van dando derechos a la secesión a sus regiones, de hecho en el momento los marxistas llegan al poder paradójicamente ese derecho desaparece en tanto en cuanto dejan de estar oprimidas.
  • Y por si no es suficiente: Es que no hay un solo país del mundo que permita la secesión unilateral de sus territorios (realmente solo Etiopía y requiere una mayoría de 2/3 del parlamento regional). Lo que hizo Cameron con Escocia fue un referéndum, salido de la voluntad de Westminster, que sabía que iba a ganar, y por eso lo convocó (y porque Escocia es más pobre que Inglaterra). Y en Canadá la Clarity Act niega la autodeterminación y obliga a mayorías cualificadas y multilateralismo para cualquier hipotética secesión. Yo sé que los españoles nos vemos muy raros a nosotros mismos, pero de verdad que no lo somos tanto. Con nuestra rigidez constitucional es absolutamente imposible que se de una secesión en España sin una guerra o un colapso de por medio.


Podemos no está proponiendo el derecho de autodeterminación (secesión) de Cataluña, eso no es cierto y es un equívoco creado tanto por sus enemigos como por el propio Podemos, que en medio de la ambigüedad fortalece la relación con sus aliados en Cataluña. De hecho observo con extrema curiosidad cómo en En Comú Podem parecen ignorar las evidencias de que un referéndum de autodeterminación es imposible ¿los están engañando sus socios? ¿Son partícipes conscientes de este trilerismo político? ¿O simplemente es que prefieren mirar a otro lado y no darse por enterados? Leyendo su programa, en el que forzadamente acaban aceptando que si no hay un proceso constituyente va a ser imposible ejercer el derecho de autodeterminación, diría que sí son conscientes de la imposibilidad de lo que están planteando. En cualquier caso no tengo muy claro cual de todas las opciones es y francamente no sé cual sería peor.

No obstante no caigamos en una conclusión reactiva. Que Podemos no esté proponiendo el derecho de autodeterminación no implica que lo que esté proponiendo sea adecuado, porque no lo es. Si encontrase la manera de hacer legalmente un referéndum consultivo que plantease la voluntad de independencia, y consiguiese plantear la pregunta, el momento y la situación adecuada para que saliese NO, eso no arreglaría ningún problema de fondo, tan solo los aplazaría. Antes de acabar de digerirlo y ante cualquier eventualidad o cambio de escenario, las fuerzas soberanistas estarían pidiendo un segundo referéndum, y si lo volviesen a perder un tercero, y así hasta que saliese SI a la independencia.
Y si sale SI ¿entonces qué hacemos? Es imposible que una reforma constitucional en el sentido de romper la soberanía nacional prosperase, ni ahora ni probablemente en décadas, así que estaríamos en un callejón sin salida. Si al final el NO no paraliza nada, y el SI nos lleva a un callejón sin salida, no veo la ganancia en proponer un referéndum consultivo que, al final, es un artificio que no vale para nada.
Y si la propuesta de Podemos es colar un estatuto nuevo entonces volvemos a la situación de 2005 ó 2006. Y francamente, esa vía no me parece que pueda salir bien en el momento presente, porque tenemos un independentismo irredento y un PP que tiene demasiadas tentaciones en utilizar cualquier intención de aproximación con los nacionalistas catalanes como munición política.

Mucho cuidado con lo que nos cuentan y con lo que nos creemos. La posibilidad de que haya unas nuevas elecciones a la vuelta de la esquina ha hecho que la cantidad de embustes y falsedades que nos cuentan en vez de reducirse al pasar las elecciones, como era lo normal, se haya incrementado. Todo es postureo, apariencias, globos sonda para tantear a la opinión pública, uso de los medios de comunicación para presionar a los posibles aliados, etc.
Hoy más que nunca confiad en vuestro propio criterio, en el análisis racional y en el sentido común. Todo está orientado para que apoyemos o aceptemos lo que está por venir, creando enemigos, incrementando amenazas o fabricando nuevos imaginarios colectivos opuestos a los que se llevan décadas defendiendo. Nos están manejando como a un rebaño y no debemos aceptarlo.