La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 14 de febrero de 2017

Sobre Vistalegre II y el futuro de Podemos














Tengo que reconocer que cada vez veo la política partidista con más distancia. La veo como símbolo de lo coyuntural cuando realmente creo que nos enfrentamos a unos cambios estructurales inminentes que reorganizarán nuestra vida colectiva en las próximas décadas: Reacción a la globalización y vuelta a algún tipo de proteccionismo, desempleos estructurales, probable necesidad de crear algún tipo de rentas contra la pobreza, robotización que cuestiona trabajos rutinarios pero también los complejos, desafección contra el establishment y necesidad de reestructurar la democracia, cambio climático, economía colaborativa, etc. etc.
Tal y como veo yo las cosas, lo importante no es la urgencia política de ocupar el poder, lo importante es que cuando lleguen los cismas comentados dispongamos de las mejores personas en los puestos de poder y de las mejores estructuras de contrapesos democráticos para tomar las decisiones correctas. Porque hoy día nuestro país no dispone ni de las herramientas ni de las capacidades para enfrentar estos retos, pero el momento de hacerlo llegará, y cuando llegue me gustaría tener un gobierno competente, un tejido social que marque el camino y evite los excesos y las regresiones, quiero partidos y diputados que tengan iniciativa y apertura mental para estructurar las nuevas bases que marcarán el futuro de nuestro país. Yo jamás he dejado de ver el cuadro completo y creo que ese cuadro requiere apoyar diversas fuerzas e iniciativas, y quizá situarte contra quienes apoyabas ayer y al revés.

Digo todo esto porque quiero analizar lo que ha pasado en Podemos de forma estructural, no coyuntural ni de partido. Todos sabéis que yo estoy más próximo a las ideas de Íñigo Errejón que a las de Pablo Iglesias, no en todo y por supuesto hay cosas de Errejón que no comparto (la forma de enfrentar el debate territorial, por ejemplo), pero en general mi proximidad a él es mucho mayor. Creo que Errejón es de los políticos más brillantes que existen en este país ahora mismo y creo que tiene una visión muy aguda sobre hacia dónde va el mundo.
En Podemos, más allá de cuestiones de egos e internas que no me interesan, se decidía tomar una de las dos líneas que han convivido hasta hace unos meses: Por un lado, ese “populismo de izquierdas” transversal y que intentaba asumir y amalgamar las demandas sociales preexistentes, que dejaba atrás esos simbolismos y vicios de la izquierda post-comunista, que se abría a una nueva generación con identidades más abiertas y que, sin verbalizarlo así, se situaba en ese espacio entre una izquierda auto-convencida de tener la verdad revelada en sus manos y una socialdemocracia rendida y aplastada por el mundo que contribuyó a crear. Por el otro, estaba la enésima refundación de la izquierda “de verdad”, una nueva IU más hípster, millennial y conectada en red, pero que al final asumía unas herencias y unas mitologías determinadas.
Ninguna de las dos opciones es mala per se, el problema es que la última parece tener una garantía inherente de fracaso perpetuo. Al fin y al cabo, esta crisis en la que estamos insertos desde hace casi una década no ha supuesto casi crecimiento a los partidos de la izquierda post-comunista tradicional (Syriza es un partido fundado hace poco más de 10 años). Que en un momento en que se pone en cuestión el establishment, estos partidos (que rechazaron y combatieron muchas de las cosas que la crisis del 2008 agrietó) no hayan sido capaces de crecer y la desafección haya ido a los partidos populistas de derechas o a las nuevas formaciones como Podemos o el M5S, me parece un fracaso sin paliativos.
Algo no funciona, algo ha desconectado a estos partidos post-comunistas con el alma social, y pretender que la gente rectifique y consiga ver la verdad revelada es exactamente lo mismo que se lleva haciendo toda la vida con un techo de cristal en el 15% de los votos. Pretender que ahora sea distinto porque hay una nueva marca o una nueva estética me resulta altamente ingenuo y producto de haberse dejado seducir por los propios entornos y tics educacionales.

Una vez en Podemos ha ganado la opción hipotéticamente más “izquierdista tradicional” y una línea política en teoría tendente a no pactar con alguno de los partidos grandes, el tablero se configura de una manera determinada que afecta al resto de actores, fundamentalmente al PSOE. Vista la situación, la jugada ganadora para el PSOE sería elegir al candidato y la línea política más izquierdista dentro de las opciones que tienen, que probablemente es la de Pedro Sánchez (más por estrategia y reacción que por convicción ideológica).
La mayoría del votante de Podemos ha sido en el pasado en alguna ocasión votante del PSOE y muchos son potencialmente rescatables. Tampoco es que vayan a rescatar a muchos a corto plazo, porque la convicción de que el PSOE es un partido no fiable es muy amplia entre los votantes que le han abandonado, pero al menos podría abrir un foco de esperanza sobre todo si un Sánchez victorioso tomase las medidas necesarias para que no se pueda volver a producir un golpe interno de la vieja guardia. A pesar de lo que aconsejan las teorías políticas de los partidos, creo que en el caso del PSOE una suave purga le vendría de perlas.
Pero también está la posibilidad de que Susana Díaz sea la que dirija el futuro PSOE, y eso abriría una situación increíble en un país como España. Entre el peronismo conservador de Díaz y el leninismo hípster de Iglesias, hay un enorme desierto vacío en el que, precisamente, se auto-ubican la mayoría relativa de españoles (que están entre el centro-izquierda y la izquierda moderada). Distancia sideral demasiado amplia y golosa para que no entrase ningún otro actor a intentar capitalizar a tanto huérfano.

De todos modos, y a pesar de los intentos de hacer profecías auto-cumplidas, el deseado y soñado retroceso de Podemos que tantos analistas quieren, no creo vaya a producirse. Podemos puede no crecer con la postura que ha tomado, pero tiene una base social sólida y hay demasiada gente con las perspectivas de vida demasiado torcidas como para desertar de forma masiva. Podemos es sólido, al menos mientras no aparezca una alternativa convincente.
Y tampoco sabemos qué va a hacer Iglesias con la victoria ni cómo va a gestionarla. La victoria es el momento de ser magnánimo y no sería el primero que actúa tras una victoria de una manera no esperada. Va contra la lógica de poder que siempre ha expresado Iglesias (que piensa que el ganador de un proceso interno debe tener el poder y no “pastelear” con los derrotados), pero podría ser. Iglesias no es idiota y no prejuzgaría que vaya a hacer lo que el cuerpo le pide en lugar de lo más inteligente para su formación.

Un último apunte, en relación a las preocupaciones trascendentales expresadas en el primer párrafo ¿Qué trasfondo hay en Podemos, qué equipo técnico tiene Iglesias? Porque que me perdone Irene Montero, pero no entiendo qué aportación puede hacer a un grupo dirigente, ni tampoco Rafa Mayoral aunque éste tenga una indudable experiencia en la defensa jurídica de desfavorecidos. Y Vicenç Navarro, del que obviamente no voy a juzgar su experiencia y conocimiento, tampoco creo que sea el economista más idóneo para enfrentar los retos del futuro con sus casi 80 años.
Al final tengo la sensación de que lo más capaz de Podemos ha sido o bien derrotado o bien no se ha presentado con Iglesias. Hablo de gente como Nacho Álvarez, Jorge Lago, Pablo Bustinduy o el propio Errejón. No creo que Podemos pueda prescindir de esta gente sin que el fondo de sus políticas se vea gravemente dañado.

3 comentarios:

  1. La política española empieza a ser un juego de locos en el que 3 millones de votos quieren buscar opción política y todos los partidos huyen de ellos como del puto demonio....porque en el PSOE tiene pinta de que va a ganar Susana. Comparto tu análisis pero cada vez me cuesta mas compartir tu optimismo. Ya he desechado la posibilidad de que los mas preparados gobiernen cuando las contraposiciones que sufrimos tensen aún mas nuestro modelo social. Ahora me conformo con que el patán al que le toque gestionar el momento tenga vergüenza torera y algo de suerte.

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  2. Con un PSOE escorado a la derecha, creo que de manera irremediable, y un Podemos situado ya claramente en la izquierda más allá de la socialdemocracia, queda un hueco político en medio, un gran nicho de votantes. Si por ventura un tal Pedro Fresco (tiene nombre de Presidente del Gobierno) se animara a dar el paso yo estoy a su disposición para lo que quiera mandar.

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  3. No entiendo como Podemos les preocupa tanto , hasta ahora no han hecho nada malo , pero eso si son Bolivarianos , pro etarras , comunistas 2.0 , leninistas hipster , financiados por Venezuela , Irán , Iraz y Rusia , amigos de Syriza y no se cuantas cosas mas , con la de cosas GRAVES por las que hay que preocuparse , resulta que el problema es Podemos , CURIOSO , ¿ porque sera ?

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