La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 15 de mayo de 2017

Por qué debe ganar Pedro Sánchez
















El PSOE ha llegado al punto más delicado de su historia en medio de una batalla cainita que parece destinada a generar un gran cisma sea cual sea su resultado. Con dos candidatos con opciones reales, Susana Díaz y Pedro Sánchez, cualquiera de los dos supondrá un conflicto en el PSOE venidero, a nivel de cuadros, militancia o ambos.
Lo que es interpretado por los medios como una especie de desgracia provocada por las malas decisiones internas de los últimos meses, en realidad es parte de un cisma producto inevitable de la realidad de este momento de la historia política de Europa. Lo que le pasa el PSOE no es más que parte de la gran disolución socialdemócrata que asola a todo el continente, en mayor o menor grado dependiendo el país y con características muy específicas en cada uno de ellos.
Sin embargo, el PSOE parece que tiene una ventana de oportunidad que no han tenido partidos socialistas de otros países. No podrá aspirar a hegemonías como las del felipismo, pero al menos tiene la oportunidad de sobrevivir gracias a un cuadro político que, si bien le perjudicaba muchísimo en los años anteriores, hoy podría servir de freno o incluso de muelle para las aspiraciones del partido, pero sólo si éste sabe analizarlo bien y tomar las decisiones correctas, lo cual no va a ser nada sencillo. Dejadme desarrollar un poco estas ideas.

Lo más sucio y feo de todo este proceso es como desde cierta prensa se está intentando tomar por imbéciles a los ciudadanos y a los militantes del PSOE, haciéndose eco de una propaganda que puede ser comprensible para una candidatura con débiles bases políticas, pero no para una prensa que se presenta como objetiva. Todos hemos escuchado cómo la propaganda en favor de la candidatura de Susana Díaz machaca con dos ideas básicas: La primera, es que ella gana las elecciones a las que se presenta mientras sus rivales las pierden, y la segunda es que la “radicalización” de la socialdemocracia lleva irremediablemente a su condena electoral, sacando como ejemplo los casos de Hamon en Francia o Corbyn en el Reino Unido.
La primera de estas ideas, la de que la señora Díaz gana las elecciones en una época en que otros las pierden, es una manipulación tan transparente que debería producir vergüenza a quien la pronuncie fuera del calor de un discurso mitinero. Susana Díaz ha hecho lo mismo que el resto de socialistas: Sacar el peor resultado de su historia. Que ese peor resultado siga siendo una victoria se debe simplemente al territorio donde se presenta, en el que el PSOE ha ganado siempre desde el retorno de la democracia a España. ¿Os imagináis al presidente del PP de Ceuta decir que debería ser el presidente del partido porque saca el mejor resultado del país? La frivolidad del argumento provocaría una carcajada a quien lo escuchase.

Más elaborado, aunque igualmente absurdo, es el segundo argumento, aquel que nos quiere hacer creer que los partidos socialdemócratas, cuando eligen un candidato “radical”, se hunden en los procesos electorales, y para ello sacan el ejemplo de Hamon y también el de Corbyn, que ni siquiera se ha presentado a unas generales pero que usan porque no tienen más.
Para empezar, llamar “radical” a Pedro Sánchez deja ojiplático a cualquiera. ¿Qué tiene Pedro Sánchez de radical? Me gustaría recordar que el único pacto político que ha hecho Sánchez ha sido con C’s, con quien pactó un radicalísimo programa que hablaba de cosas como subir el SMI al menos un 1%, propuesta que no debe ser precisamente leninista cuando meses después el conservador gobierno de España aceptó subirlo 7 veces más que eso. Perdonad el ejemplo un tanto capcioso, pero creo que muestra bastante bien lo ridículo de llamar radical a Sánchez. Sánchez, que no olvidemos que en 2014 era el candidato de Susana Díaz, no ha sido hasta ahora más que el típico socialista soft (por no llamarle socioliberal) sin ideas de transformación “radical” alguna más allá de resistirse a suicidar al PSOE en la investidura de Rajoy.
El “radicalismo” de Sánchez se circunscribe esencialmente al descubrimiento de cómo funcionan las cosas en las entrañas de su partido y de las influencias externas que sufre la política española. El radicalismo no es una realidad, es tan sólo la expectativa de lo que sus verdugos piensan que podría hacer después de haber comprobado cómo se las gastan. ¿Y si Sánchez vira a la izquierda después de ver cómo se las gastan los grupos proclives a una política relativamente cercana a la del PP? No hay radicalidad en el programa, en las ideas o en el mensaje, la radicalidad es básicamente el haber tenido la osadía de no aceptar las órdenes y su caída en desgracia.

Por otro lado, decir que la “radicalización” es mala electoralmente no se sostiene con los datos, tan sólo se puede generar esa ilusión segregando los datos que te convienen y haciendo Cherry-picking. De hecho, probablemente la realidad sea justo la contraria. Hamon sacó un resultado horrible en Francia pero ¿Cuál habría sacado Valls? Porque Valls tenia cero posibilidades de pasar a la segunda vuelta en cualquiera de los casos, y su presencia podría haber minimizado las fugas de votos a Macron pero acelerado las de Melenchon. El PSF estaba abocado a un resultado catastrófico en cualquiera de los casos y vender ahora lo de la radicalización es una frivolidad interesada.
Por otro lado, los hundimientos socialdemócratas tras haber girado al centro también existen y de hecho son muchos más. Los socialdemócratas en Holanda perdieron el 75% de los votos después de gobernar con los liberales, en Grecia el PASOK perdió el 70% tras aplicar las políticas de austeridad y pactar un ejecutivo de coalición con la derecha. En Austria, después de que los socialdemócratas pactaran con los populares, perdieron más del 50% de los votos en la siguiente elección. En Portugal, en cambio, la coalición con los “radicales” parece que le funciona bastante bien al partido socialista.
Coger un par de casos convenientemente seleccionados y crear una norma es puro trilerismo y manipulación. La socialdemocracia está en crisis y en cada lugar esta se expresa de una manera, lo que invalida cualquier regla que se pretenda hacer. Virar hacia políticas de derecha o gobernar con la derecha parece evidente que es una mala idea y no trae nada positivo, el problema es que lo contrario tampoco parece funcionar en muchos casos, quizá porque se ha llegado demasiado tarde o porque la realidad no permite determinadas cosas.

Pero en España tenemos una circunstancia particular. El PSOE estaba hasta hace nada acorralado electoralmente por los nuevos partidos que le salían a derecha e izquierda, C’s y Podemos. Sin embargo, en la situación actual nos encontramos con un C’s que ha rechazado la herencia socialdemócrata y que está actuando como mero títere de Rajoy, haciendo trágalas inconcebibles hace meses. Por otro lado, el Podemos post-Vistalegre II parece haber perdido el norte, con un Pablo Iglesias rodeado de gente poco capaz y entregado a la extravagancia y el efectismo para fieles. Estos dos partidos están generando decepción en parte de sus electorados y eso se puede comprobar a poco que hables con sus votantes de 2015 y 2016.
Objetivamente, la posibilidad de ganancia está mucho más en la izquierda que en la derecha, así que la estrategia óptima para el PSOE es desplazarse para ahí, seducir a todo ese espectro que va desde el centro-izquierda hasta la izquierda “moderada” (que era la estrategia de Errejón en P’s) y oponerse tenazmente a un PP que, a pesar de que parezca que nos hayamos rendido y olvidado, sigue siendo el inmenso agujero negro de corrupción que siempre ha sido.
El PSOE ya ha probado lo que es hacer la política de “centro”. Lo hizo Zapatero, y Rubalcaba heredó una caída del 35% de los votos. Irse ahora para allá de nuevo, en un terreno sobrecargado de partidos y de la mano de la federación del PSOE más institucional y viciada de España es un desatino que no entra en la cabeza de nadie. Solo un infiltrado, un idiota o alguien que tenga convicciones políticas verdaderamente “centristas” y que abomine de lo que la izquierda representa haría algo así.

Si el PSOE quiere no sumergirse en la ciénaga de ser el tercer o cuarto partido del país, Pedro Sánchez debe ganar. Ojo, Pedro no garantiza nada, es posible que el PSOE no pueda resistir igualmente, que acabe superado por Podemos y corra la suerte de muchos de sus partidos hermanos, pero lo que Pedro representa es la única opción que le queda al PSOE ahora mismo, es situarse en el único terreno electoral donde hay posibilidades de ganar algo.
Quizá Pedro Sánchez no sea el hombre adecuado, quizá su fuerza o convicciones sean menores a las requeridas, quizá no se atreva a hacer lo que lógicamente debería hacer una vez que gane, quizá el PSOE ya no tenga arreglo. Pero al menos nos queda la duda, nos queda la posibilidad que el hombre vilipendiado por su prensa afín, machacado por todos, apartado por su propio partido, vuelva cual Ave Fénix para catalizar una reinvención y una ruptura del PSOE con todo lo que éste ha representado desde mayo de 2010.
A veces los grandes personajes históricos no nacen o se hacen, a veces se encuentran de casualidad y a veces el azar del destino los sitúa ante elecciones que saben tomar correctamente. Pedro Sánchez se puede convertir en lo que no era porque las circunstancias requieren que sea quien no era. Las personas cambian, evolucionan y creo que Pedro Sánchez puede haber evolucionado y que su convicción de hacer un PSOE verdaderamente comprometido con su lugar teórico puede ser honesta y firme. Nunca lo sabremos si no llega a la secretaría general y, en cambio, lo que sí sabemos es que la otra opción no representa más que lo mismo que Schulz, lo mismo que el PASOK, lo mismo que Valls, lo mismo que Renzi y lo mismo que tantos y tantos que han fracasado después de ser declarados mesías.

Pedro debe ganar, y cuando gane deberá forzar una regeneración absoluta a nivel interno del partido, por mucho que le acusen de hacer una purga. Que nadie se equivoque y razone infantilmente: La purga siempre existe en política, más o menos suave o más o menos generalizada, pero la política es purga civilizada contra los derrotados. Si Sánchez quiere recuperar la credibilidad de que ese “No es No” es algo más que un eslogan, deberá apartar a los que acabaron con su secretaria general a golpe de estatutos y titular periodístico. Sólo un hombre con la convicción de generar una revolución democrática y limpieza en su propio partido tendrá credibilidad para hacer en el poder algo distinto de lo que han hecho los socialistas de la última década.
Yo no sé si ese hombre que necesita el PSOE para sobrevivir es Pedro Sánchez. Lo único que sé es que ese hombre sólo puede ser Pedro Sánchez, porque el PSOE probablemente no tendrá otra oportunidad.

6 comentarios:

  1. Pedro Sánchez es un camelo. Va a ganar las primarias y hundirá al PSOE porque hará lo mismo que hubiese hecho Susana o Patxi, lo mismo que hubiera hecho Valls o el que sea en el país que quieras, que vale que el PSOE se hundirá igualmente, pero no os flipéis con Sánchez que os está vendiendo la moto vieja del hippie. Al tiempo.

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    1. Vete a Miami con Alfredo Coll, pepero!!

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    2. Pedro, por favor, sabes que no llevo bien que me insulte un anónimo.

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  2. Resumiendo: parecerse al PP le hace perder votos al PSOE, parecerse a Podemos le hace ganarlos. Pero falta otra pata, y es que el PSOE es un partido del Sistema, y el Sistema le mantendrá sólo si le es útil. Si el PSOE decide parecerse a Podemos, el Sistema le dejará caer.

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  3. Ni Francia , ni Grecia , ni Portugal se parecen a España y MUCHO menos los ciudadanos de estos países se parecen a los ciudadanos españoles y aun menos en esto de la policía por muchas y diversas causas , por ejemplo , en ESTE país en un tiempo reciente ha habido una guerra civil y unos largos años de dictadura , con lo esto significa a nivel de educación ,de religión y de adoctrinamiento , ademas aquí ha habido una " cosa " que llaman la Transición que se hizo como se hizo y por quienes se hizo en realidad , todo esto marca una GRAN diferencia de este país con TODOS los demás , a partir de aquí y paulatinamente la ciudadania ha ido " cambiando " especialmente los jóvenes que han viajado mas , han leído mas , han pensado mas etc etc y partidos como el PSOE aun están hablando de sus mas de 140 años de historia , podríamos hablar muy mucho del PSOE del como y el porque fue " el estandarte " de la izquierda en aquellos momentos de la Transición y de como ha gobernado durante 21 años , algunos con mayoría absoluta , pero eso es muy largo y ya no tiene vuelta a tras , el PSOE viene bajando desde hace MUCHO tiempo , a pesar de que Susana y los suyos digan ahora que " la culpa " es de Pedro Sánchez , solo es una falacia mas de las muchas que cuentan , así les va , no soy ni votante ni simpatizante del PSOE ni de Pedro Sánchez , pero aquí y AHORA lo menos malo que le puede pasar a este país es que Pedro Sánchez sea secretario general del PSOE y dire mas , que en la próxima legislatura sea presidente del gobierno , siempre claro esta que se " apoye " con el único partido que esta a la izquierda y que se APARTE de Ciudadanos como de la peste , de no ser así , que DIOS nos pille confesados . Un cordial saludo

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